Era lunes. Los chicos entrenaban. Iríamos a St. Joan Despí a darles una sorpresa a Ilie y Javi. No sabía muy bien que se traían entre manos Javi y Tatiana, pero cada vez les veía mas juntos y a pesar de que los dos lo niegan rotundamente, yo conozco demasiado bien a Tati y sé que le gusta. Tarde o temprano acabaría surgiendo la chispa del amor.
Llegamos a la CE y había mas gente de la que teníamos pensado, pero nos pusimos en una esquina intentando molestar lo menos posible para que se pudiesen acercar a los chicos sin problemas. Al cabo de un rato empezaron a salir y la gente se quedaba extrañada de la manera de saludarnos que tenían algunos, pues era de amigos de toda la vida, a pesar de que sólo nos conocían de un par de meses. La sorpresa llegó cuando vimos salir a Ilie con Iván y mi idea era haría como todos, iría primero a saludar a los fans y luego se acercaría a nosotros, pero no. Ilie me vio y vino corriendo a darme un abrazo y un beso. Un beso en la boca. -Te voy a matar -le dije poniéndome muy roja. Él sólo se reía mientras se hacía fotos y firmaba autógrafos.
Después de aquel momento de tierra trágame, porque a pesar de que era mi novio, me dio mucha vergüenza, me llevó a comer, los dos solos. Era uno de sus restaurantes favoritos, pero sobre todo le gustaba por las vistas, vistas preciosas del puerto de Barcelona.
Comimos, paseamos y nos tiramos en la playa. No era época de playa, pero para contemplar la puesta de sol era un lugar maravilloso.
- Gracias -me decía.
- ¿Gracias por qué?
- Por volver. Por querer estar conmigo.... No sé. Gracias. -y sin mas, sin darme tiempo a responder me besó.
Cuando llegué a casa me encontré a Tatiana en el sillón, llorando.
- Nena! ¿Qué te ocurre? -le decía mientras iba corriendo a abrazarla.
- ¿Te acuerdas de Uri? -decía entre sollozos.
- Sí, claro que me acuerdo. ¿Qué ha hecho ahora?
Uri era un antiguo ex de Tati. Estuvieron casi un año, pero fue el peor año de su vida pues aunque al principio todo era muy bonito, acabó maltratándola psicologicamente. Nunca llegó a ponerle una mano encima, pero los insultos era continúos y no tenían límite. Recuerdo mil llamadas a las mil de la madrugada, Tatiana llorando intentando explicarme el miedo que le daba estar con él. Al final, con ayuda de todos, consiguió dejarle y hasta hoy nadie había vuelto a saber de él. Ahora ella tenía miedo, no sabía que locura se le habia pasado por la cabeza, pues podían ser demasiadas.
Acaba de sonar el timbre. Al abrir me recorrió el miedo por el cuerpo.
- ¿Dónde está la puta?
- ¿Perdón?
- Tatiana, que donde está. Pero si sé que está aquí. ¡Quita! -y sin mas me empujó y pasó.
Aquello no fue como las otras veces. Aquello se le fue de las manos pues acabó dándola una bofetada además de cada uno de los insultos.