miércoles, 30 de enero de 2013

Capítulo 4.

(Cuenta Tatiana)

Ari se había ido a Madrid. Mañana haría una semana que se fue y algo mas que no veía a Ilie. Mañana era el cumpleaños de él pero desde que ella se fue, realmente desde que ella le pidió tiempo en aquel parque no tenía ganas de nada. Delante de los compañeros, en los entrenamientos intentaba tener buena cara, hacer que nada había pasado, pero todos le acaban preguntando por ella, porque ya no venía a esperarle a la salida. Entre todos, pero sobre todo Iván y Javi que eran sus compañeros de piso le intentaban animar, pero a veces parecia misión imposible, sólo los partidos le ayudaban a desconectar completamente. Los chicos llevaban unos días planeándole una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Los padres de Javi vivían en un ático en pleno centro y justo ese fin de semana, el del cumple de Ilie, no estarían así que la fiesta se celebraria ahí. Entre los 3, no parábamos de pensar en cosas que le pudiesen hacer ilusión, que le ayudasen a olvidar a Ari, pues por lo que yo había hablado con ella, sus intenciones de volver por el momento no eran demasiadas. Teníamos que conseguirlo.

- Chicos, tenemos que hacer algo. Ilie no puede seguir así y su cumpleaños tiene que ser especial.
- No es tan fácil. Ari le ha marcado demsiado, pero realmente si sigue así, le acabará afectando en los entrenamientos y lo acabará pagando... -decía Iván.
- Tati, intenta hablar con ella, no sé... Que Ari apareciese el sábado en el cumpleaños sería el mejor regalo que le podríamos hacer.
- Lo intentaré, pero no prometo nada. Las últimas veces que hablé con ella no se la veía muy por la labor de volver, decía que necesitaba algo mas de tiempo.

Llegó el sábado. Partido. Ganamos. Iván y Javi se llevarían a Ilie a casa para que se arreglase y llevarle al ático. Allí estarían los compañeros, algunos viejos amigos y yo terminando de preparar todo. Cuando ya estaban a punto de llegar me empezó a sonar el móvil. Era Ari.

- Nena! ¿Qué tal?
- Estoy en Barcelona. Necesito verte.
- ¿En Barcelona? -grité y justo en ese momento aparecieron Iván y Javi con el cumpleañero y todos gritaron ¡SORPRESA!
- ¿Dónde estás? ¿A quién le dais una sorpresa?
- Hoy en el cumpleaños de Ilie, Ari. -le dije bajando la voz.
- Lo sé, por eso estoy aquí.
- ¿Qué? ¿Me lo estás diciendo en serio? -no me podía creer lo que me estaba diciendo.
- Si. Ayer me escribió y sin abrir el mensaje, con tan sólo ver que era de él, me puse muy nerviosa y sentí aquello mismo que sentí el primer día que le ví, cuando nos saludó a la salida del partido. Ahí ya me di cuenta que tenía que volver, pero después de leer lo que me envió realmente me di cuenta que sí, que él es esa parte que necesito.


(Cuenta Ariadna)

El sábado haría una semana que me había vuelto a Madrid. Todo lo de Ilie me había superado mucho y estar por Barcelona no sería la solución. Necesitaba pensar, darme cuenta de que realmente le echaba de menos, de que si le tenía lejos, necesitaba estar con él, hablarle.
Tatiana me llamaba casi a menudo. Por allí estaban desesperados, pues me contaba que no sabían de que manera animarle, que ya no era el mismo... No me gustaba que estuviese así y menos por mi culpa. Desde entonces no habíamos hablado nada y aunque en muchas ocasiones tenía ganas de escribirle y animarle, me contenía las ganas. Aún no tenía intención de volver a Barcelona, echaba de menos a mi querida amiga, pero  no me veía aún con las fuerzas suficientes. No tenía intención de volver hasta que el viernes por la tarde recibí un mensaje que cambió todo.
Escuché el ruido del móvil al recibir un mensaje y al ver que era de Ilie, sentí algo que no me esperaba. Comencé a temblar, a sentir un hormigueo por el estómago que desde el primer día que le ví, no había sentido. Fue una sensación que me decía que tenía que volver, pero lo que realmente me hizo cambiar de opinión fue aquel mensaje. Tenía que volver, que estar con él. Puede que me equivoque, pero si lo hago que sea a su lado. Dicen que el que no arriesga no gana y ahora me tenía que arriesgar con él. Aquel mensaje fue la clave de mi última decisión.

"Hola pequeña. No sé si debo escribirte, ni si te gustará que lo haga, pero necesitaba hacerlo. El sábado es mi cumpleaños, sé que los chicos me están preparando algo, pero no me apetece. ¿Sabes que es lo que me apetece? Irme a Madrid, con lo puesto, patearme la ciudad entera hasta encontrarte y abrazarte. Necesito uno de tus abrazos, te necesito a ti. Te echo de menos..... Te quiero!"

El sábado cogí el primer avión dirección Barcelona y cuando estaba allí llamé a Tatiana para decirle que había llegado. Me vino a buscar y con cara de sueño y unas pintas de hace dos días que no te duchas llegamos al ático donde estaban celebrando el cumpleaños. Primero entró ella y cuando habían conseguido taparle los ojos a Ilie, me dejó pasar. Le habían dejado en medio del salón con un pañuelo negro en los ojos. Estaba demasiado nervioso. Me puse delante de él y le desataron el pañuelo. Al verme ahí delante se le abrieron los ojos como platos pero no supo como reaccionar. Al cabo de unos segundos me abrazó fuerte, muy fuerte, no quería soltarme. Sus ojos empezaban a estar vidriosos, pero supongo que sería de alegría.

- Dime que vuelves para quedarte, por favor.
- Vuelvo para quedarme. Contigo.

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