jueves, 18 de abril de 2013

Capítulo 55. Final.

En su momento, Tatiana se fue a buscar a Jordi a Barcelona y de primeras no le fue bien, pues se le encontró con una chica la cual él decía no ser nada, pero los actos no decían lo mismo. Sólo estuvo allí un par de días y después se volvió a Madrid con nosotros, pero al llegar recibió un mensaje de Jordi pidiéndola perdón por todo lo que había ocurrido estando ella allí. A los pocos días, él apareció por nuestra casa para pedirla que se fuese con él a Barcelona. Tati sin pensárselo cogió sus cosas y se fue con él. No lo dudó ni un segundo, de echo diría que nunca en su vida ha tenido nada mas claro como salir corriendo con su amor. Sin duda fue lo mejor que pudo hacer, pues desde que se fue con él, estos años habían sido probablemente los mejores, tanto que de aquel amor nació el pequeño Iago. En muy poco tiempo formaron una familia y eran inseparables.

Los que no acabaron tan bien fueron Yaiza y Álvaro. Ellos, los que creíamos la pareja ideal, esos que en menos de un mes habían formado una relación tan y tan estable que nunca pensamos que se fuese a romper. Pero todo se acaba y sobre todo si alguien se mete entre medias. Yaiza volvió unos días a Barcelona para ver a su familia y allí se encontró con su ex-pareja, la persona a la que dejó por estar con Álvaro y allí ocurrió lo nunca tenía que haber ocurrido. O quizá si. Se volvieron a ver y volvieron a sentir aquello que un día sintieron. Ella nunca volvió a pasar por Madrid, simplemente con un escueto mensaje acabó con todo lo que había construido con Álvaro en estos últimos cinco años; "Lo siento. No puedo seguir con esto Álvaro. Necesito que me perdones, pero no puedo. Espero que algún día me puedas perdonar. Y."  Después de aquello, Álvaro entendió que nunca se puede confiar en nadie, que hasta la persona que mas quieres, de la que menos te lo esperas, te la clava por la espalda.  Fueron momentos duros para él, pero supo superarlo y tirar hacia delante con su vida. Ahora la viviría al máximo, sin pensar en un futuro.

En Madrid nos quedamos Adri y yo y Sonia y Mario
De Sonia y Mario no hay mucho que contar, todos estos años después, siguieron siendo los de siempre. Consiguieron casarse. Nada formal y casi sin avisar. Tenían sus problemas, pero problemas de esos que solucionas en el momento. Al pequeño Izan le dieron un hermanito, Sergio. Sólo se llevaban dos años y junto con Hugo y Alma formaron un buen equipo de fútbol. Alma, a pesar de que la encantaba jugar con las muñecas, había sacado el gen futbolero de su padre y se podía pasar horas y horas jugando con un balón y con tantos niños a su alrededor era la niña mas feliz del mundo. 

Y entre Adrián y yo... Siempre había algo por lo que discutir y por lo que pelear. No salíamos de una cuando acabábamos de entrar en otra, pero después de haberse ido de casa aquella vez, aprendimos los dos a pedir perdón antes de llegar al límite. Los pequeños muchas veces eran quienes nos daban fuerzas para seguir adelante. De no ser por ellos, no sé donde hubiera acabado esto. Aún así, a pesar de todas nuestras peleas y todos nuestros problemas, ya eran casi ocho años los que llevábamos juntos y ni yo podía vivir sin él ni él sin mi. Todo lo que me había dado en todo este tiempo ya era casi un lema para mi vida y no podía seguir adelante si Adri no estaba a mi lado. Tenemos muchos momentos juntos especiales, pero sobre todo, resaltaria uno, sus palabras en nuestro último aniversario. Entre los niños y él me prepararon una pequña gran sorpresa y aún me sigo emocionando tanto o mas como aquel día con la carta que me escribió.

"No sé que escribir, pues podría escribir un libro con todo lo que podría decirte, pero pretendo ser breve y conciso, así que solo te diré que GRACIAS. Gracias por aparecer por mi vida en aquel partido y saber darle un giro de 360º. Gracias por hacerme feliz día a día y encontrar un segundo de ti para regalarme la mejor de tus sonrisas y sacar de mi la mejor de las mías.
A pesar de los mil momentos malos que hemos pasado, nunca  podré decirle a nadie te quiero, de la forma que te lo puedo decir a ti. Igual y solo tenemos tres momentos de esos muy especiales, pero ¿sabes una cosa? Esos pequeños momentos los he vivido contigo y es lo único que me queda, que has sido tu la que me has regalado ese trocito de felicidad. No dejes de hacerlo nunca. Te quiero. Adrián."

- Gracias -dije con lágrimas en los ojos después de leer la carta.
- Gracias, ¿por qué? 
- Por todo. Por seguir aquí conmigo y no dejar de quererme.
- ¿Sabes qué? -decía entrelazando su mano con la mia. -Desde que te vi por primera en Barcelona llorar por estar cerca de mi, me di cuenta que no eras una fan cualquiera. Y no me equivocaba. Sin duda eres la fan mas especial que nadie podía tener. Y no, no puedo dejar de quererte. No lo puedo evitar. Eres una parte de mi vida que si me la quitan pierdo el rumbo.
- ¿Puedo pedirte una cosa?
- Todas las que quieras.
- Sólo una. No te vayas nunca, nunca, nunca de mi lado.
- Jamás.

Y así me di cuenta de algo que posiblemente tenía que haber entendido hace muchísimo tiempo y es que nunca encontraré a alguien que quiera como él lo hace, pero sobre todo que jamás en la vida seré capaz de querer tanto a una persona como lo hago con Adrián. Él y Hugo y Alma son eso que dicen que es la alegría de tu vida. Ellos son eso de la mia.

martes, 16 de abril de 2013

¡Opinión!

Necesito vuestra ayuda! La historia tiene muchas vueltas ya dadas y no sé como seguir. Aún así quiero que me deis vuestra opinión. ¿Qué preferís, que siga dándole vueltas a esta historia o que empiece una nueva? Si empiezo una nueva sería parecida, del mismo estilo a esta. Vosotros decidís :)).


¡Besitos!

domingo, 7 de abril de 2013

Capítulo 54.

Los peques por suerte no se enteraban de nada. Siempre preguntaban por su padre, pero con decirles que tenía partido fuera se quedaban tranquilos. Yo por el contrario no era capaz de no pensar en él. Habíamos hablado un par de veces por los niños, y ya de paso nos preguntábamos el uno al otro como estábamos, pero no conseguíamos mantener una conversación del todo decente. Hasta que un día recibí un mensaje.

"¿Puedes dejar a los niños con Cris y nos vemos? No aguanto mas"

No lo dudé un minuto y en cuanto recibí aquel mensaje, fui a casa de Cris para ver si podía quedarse con Hugo y Alma y como siempre no puso ningún impedimento. La debía ya unas cuantas por todas la veces que se quedaba con ellos, pero sabía que esto podía significar una reconciliación.
A los diez minutos Adri estaba en casa. Nada mas abrirle la puerta, no pude decir nada, cogió con sus manos mi cara y me besó. Me besó como nunca lo había hecho. Después de aquel beso, conseguí hablar.

- ¿Y esto? -susurraba sorprendida.
- No puedo pasar mas tiempo separado de ti, ni de los peques. -y volvió a besarme. -Vamos a intentarlo de nuevo. Empecemos de cero. Sé que no es fácil, tenemos dos enanos que probablemente no nos permitan empezar tan de cero como quisiéramos o quizá como deberíamos, pero intentémoslo.
- No tienes que pedirme que lo volvamos a intentar, sólo tienes que coger tus cosas y traerlas de vuelta. -le decía al oído. -No es que quiera que empecemos de cero, es que lo necesito. Necesito tenerte cerca de nuevo. Cuando te vi en la habitación haciendo la maleta, se me vino el mundo al suelo. En ese momento iba a pedirte todo esto, que lo intentásemos de nuevo, pero no me dio tiempo, te fuiste antes de que pudiese decir nada. Entendí tu posición, porque sé que la he cagado en muchos aspectos y por eso no dije nada, pero cuando saliste por la puerta, me di cuenta de que acababa de salir la parte mas importante de mi vida. Y creemé si te digo que en ese momento pensé que te había perdido para siempre.
- Ari, nunca me has perdido, aunque solo sea por las dos cosas mas bonitas que me has regalado. Pero no sé olvidar tan fácilmente a una persona que me ha aportado tanto a mi vida y que por mucho que lo intente no soy capaz de dejar de querer. -decía agarrándome la mano -¿Quieres que te cuente una cosa? Me fui de casa para ver si reaccionabas, para ver si salías corriendo detrás mia y me retenías y sinceramente al ver que no era esa tu reacción se me partió el alma pensando que incluso te hacía bien que me fuese. -dijo conteniendo las lágrimas.
- Nunca he querido que te fueses, Adri. Para mi estos días han sido eternos.
- Ya lo sé. -acariciándome la cara continuó -Tati y Sonia me lo contaron todo. Y lo siento. No pensé que te fuese a afectar así.
- Calla.... -y sin mas, sin dejarle continuar, pues no quería que me pidiera perdón cuando la que tendría que estar lo que me queda de vida disculpándome por todo era yo, le besé.

En ese momento sin decir nada, sabíamos que todo lo habíamos arreglado. Se separó de mis labios, puso sus manos en mis mejillas y me miró a los ojos. Esa mirada me dijo mucho mas que todas las palabras que me podía haber dicho en todos los años que llevábamos juntos. Sabía que me perdonaba por todo y que quería y necesitaba que volviésemos a ser los que en un principio habíamos sido. Así, en medio de tanto perdón, me cogió y yo enrollando mis piernas a su cintura subimos a la habitación. Todo estaba dicho y en esa cama lo único que sobraba era nuestra ropa. Nuestros cuerpos ahora eran los que hablaban y ellos, a pesar del tiempo que hacía que no se encontraban, se seguían entendiendo a la perfección y aquel día demostraron que no podían volver a separarse por muchos obstáculos que el mundo les pusiera.

Adrián volvió a casa y volvíamos a ser aquella familia que un día se desmontó. Los pequeños estaban felices de volver a tener a su padre en casa y a pesar de que no se habían enterado de lo que había pasado, notaban que el ambiente en casa era diferente al de días atrás. Yo me podía pasar las horas muertas, apoyada en la ventana observando a Hugo y Alma disfrutar de su padre en el jardín. Eran la viva imagen de la locura y eso a mi me encantaba.
Mientras observaba a mis tres tesoros, llegaron los padres de Adri. Era una sorpresa que le tenía preparada, hacía meses que no pasábamos por Asturias y aunque nunca dijese nada, yo sabía que les echaba de menos. Cuando se giró y los vio su cara reflejaba mil cosas y ninguna las podía expresar con palabras. Escuché como en un abrazo con su madre ella le decía: "Dale las gracias a Ari, ella fue quien nos llamó para que viniésemos."
Después de las palabras de su madre, vi como me miraba y como con una simple sonrísa me daba las gracias.
Sus padres salieron al jardín con los niños y mientras ellos jugaban y disfrutaban, Adrián y yo nos quedábamos solos en el salón.

- Muchas gracias por llamarles -me decía mientras me besaba.
- Esto es algo de lo mucho que tendría que hacer por ti.
- Con que estés conmigo ya haces demasiado. -y sin darme tiempo a contestarle nada, sonrió y me volvió a besar. Un besos de esos que saben a perdón, a pasión y a mucho amor.

sábado, 6 de abril de 2013

Capítulo 53.

Se fue. No pude decirle nada mas, porque antes de que abriese la boca él ya había cerrado la puerta. Me resbalé por la puerta y lloré, lloré desconsoladamente. Entendía como se sentía y venía sabiendo de hace meses que esto ocurriría tarde o temprano, pero hasta que no sucede no te das cuenta de lo que tienes y de que tenías que haber reaccionado antes.
Dejé a los niños con una vecina, se llevaban muy bien con sus hijos y así podían venir Tatiana y Sonia a mi casa para poder contarles todo. Poco pude explicar, no podía dejar de llorar.

- Escuchame Ari. Sorpréndele. Haz algo que él no se espere que vayas a hacer, ni ahora ni nunca. Que se de cuenta de que le quieres y no quieres perder todo esto. -me decía Sonia.
- Creo que ahora lo único que puedo hacer es dejarle unos días para pensar, lo necesita para darse cuenta si de verdad me quiere tanto como cree o no.
- Ariadna, Adri te quiere como nunca va a querer a nadie y lo único que necesita es tiempo para ver si tú eres la que le quieres, para ver si eres capaz de hacer algo antes de perderle del todo. Necesita que le demuestres todo lo que al principio siempre le demostrabas.
- No es eso sólo eso lo que necesita, lo sé. Necesita volver a confiar en mi, yo le fallé en su momento y supo perdonarme, pero sé que desde ese momento todo entre nosotros ha cambiado y por desgracia a peor -las decía como podía...
- Pero... ¿Qué pasó? -se intrigaba Tatiana. -Siempre hemos sabido que entre vosotros algo había pasado, pero Adri nunca nos contó nada.
- Hace un año o así, que fue cuando todo esto entre Adri y yo comenzó, coincidió cuando Ilie estuvo cedido en el Rayo. Yo no tenía ni idea de que le habían cedido, hasta que me llamó para contármelo y decirme que quería verme y conocer a los peques. Al principio dudaba si ir o no, pero le había notado tan cambiado que un día cogí a Hugo y Alma y fui a ver uno de los entrenamientos del equipo. Cuando acabó estuvo un rato con los tres y estuvimos genial. Pero un día quedamos los dos solos y pasó lo que pasó. Yo volví a sentir algo por Ilie que ni siquiera al principio recuerdo haber sentido y volví a verle día tras días, así hasta que un día Adrián se enteró de que estaba en Madrid y sin que yo le dijese nada supo que habíamos estado juntos. Desde un principio sabía que lo estaba haciendo mal y que Adri esto no se lo merecía, pero no podía evitarlo, hasta que un día sin decirme nada, Ilie volvió a Barcelona, solo estaba cedido hasta el mercado de invierno y el Barça se lo volvió a llevar. Lo único que me dijo fue en un mensaje: "Tengo que volver a Barcelona. Sabes donde estoy. Te quiero". Dudé mil veces si irme o no a Barcelona con Ilie. Iba a hacer la locura de mi vida, pero un día, estando en la habitación, con la maleta encima de la cama, dándole vueltas y sin saber que hacer entró Adri y me dijo que no me iba a retener, que si quería irme con él, que lo hiciese, él simplemente trataría de asimilarlo como pudiese. Creedme si os digo que en ese momento me volví a enamorar de él. -sollozaba entre mil lágrimas.

Las chicas no tenían ni idea de nada y a medida que la historia avazaba, sus caras reflejaban mas y mas sorpresa. Todo el mundo sabía que entre Adri y yo había pasado algo malo, pero él nunca quiso hacerselo saber a nadie, les decía que que habían sido unos problemas de pareja y ya está. Lo arreglamos, pero lo que nos esperaba después de lo que había pasado no se solucionaba tan fácilmente y aunque él intentaba de todos los modos posibles que todo volviese a ser lo mismo, yo me mantenía fría y distante con él, algo que le dolía mucho mas que todo lo que había pasado con Ilie.


Pasaban los días y Adri no daba señales de vida. Sabía que estaba bien porque Sonia, Mario y Koke me mantenían informada, pero no había hecho ningún intento por acercarse de nuevo a mi. Me dolía esta situación pero también le entendía a él. No quería perderle y tenía que hacer algo por recuperarle. Así que un día, mientras los niños estaban en el cole decidí ir a buscarle al entrenamiento. Necesitaba hablar con él.

Llegué a la ciudad deportiva 20 minutos antes de que acabasen de entrenar. Aparqué el coche fuera para que no lo viese, pero le esperé en la valla de fuera para que cuando fuese a por su coche me encontrase. Le vi de lejos y sé que él también sabía que estaba allí porque nada mas verme se quedó paralizado.

- ¿Qué haces aquí Ari? ¿Y los niños?
- A Hugo y Alma los recoge Cris, la vecina, se quedarán con ella hasta por la tarde. -decía como podía. -Necesitaba verte, hablar contigo. -no se lo esperaba y lo dejó mudo durante unos segundos.
- Vale. ¿Vamos a casa? ¿O prefieres que vayamos a otro lado?
- En casa estaremos bien.

Cogimos los coches y en quince minutos estábamos en casa. Estaba atacada de los nervios, no sabía por donde empezar, ni siquiera sabía que decirle, pero tenía que acabar con esto. Me mataba por dentro tenerlo tan lejos. Nos sentamos en el sillón y se hizo un silencio demasiado incómodo.

- Lo siento. Siento todo lo que ha pasado. -le decía mirando al suelo.
- No lo sientas Ari. Si esto estaba predestinado a que sucediese acabaría pasando. -me decía intentando consolarme.
- No sé si estaría predestinado o no, pero yo me siento culpable. Siento que te pierdo por momentos y sé perfectamente que es por mi culpa, por todo lo que ha pasado.
- Nunca me vas a peder, tu lo sabes.
- Ya lo estoy haciendo.
- No Arí, sabes que no es así.
- Y si no es así, ¿por qué te has ido de casa?
- Porque necesito volver a sentir a la Ariadna de la que me enamoré. Necesito que vuelvas a ser tu y que cuando estés conmigo seas las que siempre has sido. Hace mucho que desapareció esa chica alegre y cariñosa cuando estabas a mi lado y si no vuelve yo tampoco puedo volver, esa es la persona que yo tanto quiero.
- Vuelve a casa, Adri...
- Ari, no me pidas eso, ahora mismo sabes que yo no puedo volver..

En ese momento llegaron los niños y cuando vieron a su padre gritaron de la emoción, pero éste volvía a irse. Le acompañé a la puerta y volví a decirle que no se fuera y a pesar de no quedarse, me susuró al oído:

- Nunca te he dejado de querer y nunca lo haré.

martes, 2 de abril de 2013

Capítlo 52.

                                                                                                   * * *



Todo estaba cambiando demasiado rápido. Los niños crecían como locos. Hugo y Alma estaban a punto de cumplir 4 años. Sonia y Mario seguían siendo una pareja ideal con su pequeño Izan de a penas 5 años. Yaiza y Álvaro eran de otro mundo. Desde que les habíamos presentado no se habían separado y no tenían intención de hacerlo. Ni él podía vivir sin ella ni ella podía vivir sin él. A veces me daban un poco de envidia. Jordi y Tatiana habían acabado con todo a pesar de que tampoco podían vivir el uno sin el otro. Jordi por el contrato en el equipo, había tenido que volver a Barcelon y no se lo había dicho a Tati, lo cual  le cabreó bastante. Después de ver su reacción al enterarse ni siquiera la pidió que se fuese con él, simplemente acabaron con lo que habían tenido. Adri hablaba a menudo con Jordi y sabía que estaba jodido, la quería demasiado a pesar de todas las bronca que pudiesen tener en el tiempo que estuvieron juntos y yo estaba con Tatiana cada día y creo que desde que éste se fue, no era capaz de dormir en condiciones, de echo, dormía con una foto de ellos bajo la almohada y entre sollozos la observaba melancólica. Luego estábamos Adrián y yo que éramos un caso a parte. No habíamos vuelto a ser los que éramos, no conseguíamos solucionar las cosas y poder volver a ser aquellos locos del principio. En este tiempo habíamos pasado demasiado baches. Y gran parte por mi culpa. Pero siempre los supo perdonar y gracias a eso conseguíamos tirar hacia delante. Hubo una temporada en la que lo único que hacia era salir de casa para ir al trabajo, recoger a los niños del colegio si Adri tenía entrenamiento y al volver, seguir trabajando. Cruzábamos pocas palabras, las justas. Todos le decían que como era capaz de aguantarme, que porque no acababa con esto ya. Su respuesta era, que había aprendido a vivir conmigo y que ahora, después de tantos años no era capaz de separarse de mi, el amor movía montañas. Pero a pesar de todo lo que decía, acabó pasando algo que aunque alguna vez se me había pasado por la cabeza, nunca pensé que llegaría. Él necesitaba sentirse querido, sentir que otra persona le abrazaba, le daba la mano al caminar, le regalaba mil sonrisas y sobre todo le decía que le quería, algo que yo hacía tiempo no le decía. No sé si en otra persona lo encontró pero decidimos algo que fue muy duro para los dos.

- No podemos seguir así -me decía. -Esto me supera cada día Ari. No sé que te pasa, pero esto me duele mucho mas de lo que crees. Hace tiempo que me miras porque la casa no es tan grande como para no poder cruzarnos, como si fuera una obligación y no un gusto. De verdad que no entiendo nada.
- Lo siento.
- Pero, ¿qué sientes? Ari háblame, dime que te pasa, intentemos solucionar las cosas por favor.
- No sé si aún se puede.
- ¡Claro que se puede! Lo que no tengo tan claro es si quieres y si no quieres, desde luego que no hay nada que hacer -dijo saliendo por la puerta.

En ese momento no lo pude evitar y me derrumbé. Sólo tuve fuerzas para llamar a Tatiana, la cual vino corriendo a casa. Cuando conseguí traquilizarme logré contarle lo que acababa de pasar.

- Pero, ¿qué te pasa Ari?
- No lo sé. Siento que todo lo que había entre Adri y yo se ha esfumado.
- Se ha esfumado, ¿por qué?
- No lo sé. Desde que nacieron los niños, todo se enfrió. Al principio porque nadie me dejaba hacer nada y todo mi mal humor lo pagaba con él. Luego porque él entre los entrenamientos y los partidos, yo con el trabajo y los niños cuando nos cruzamos por casa solo nos falta saludarnos como el que se cruza con un conocido por la calle. Hay días que ni siquiera hablamos.
- ¿Y qué sientes como ni siquiera cruzáis palabras?
- Siento que le pierdo por momentos y ese sentimiento me mata por dentro.
- Mi amor, ¿y a qué esperas para decírselo? Si no lo hablas con él, seguro que le perderás. Él te quiere mucho y necesita estar a tu lado para sonréir cada día. A soportado mil cosas, está soportando todo esto y no es fácil para él verte tan distanciada, pero todo tiene un límite y acabará estallando. Dile lo que sientes.
- Ya sé lo que siente y creemé que todo es mutuo. No sé vivir si él no está cerca de mi. Y no le quiero perder por nada del mundo.
- ¿Entonces? ¿A qué esperas para hablar con él e intentar arreglar todo esto?

Tatiana tenía razón, tenía que hablar con Adri y sobretodo pedirle perdón por todo este tiempo en el que parecía que otra persona estaba en mi. Salí con los pequeños al parque y cuando volvimos, Adri ya había llegado asíque subí a la habitación para hablar con él. Cual fue mi sopresa cuando vi que estaba haciendo la maleta.

- ¿A dónde vas? ¿Esta semana no toca partido en Madrid? -le dije sorprendida.
- Me voy de casa.
- ¿Qué? Adri por favor...
- Mira Ari, llevo meses aguantado tu mal humor, tu indiferencia, no puedo mas.
- Espera....
- Escucha, estaré en casa de Koke, Bea está fuera y me ha dicho que me quede allí. Sólo serán unos días, necesito pensar en todo.
- Adri, te quiero.
- Lo sé, y yo. Pero no soporto mas esta situación.  -sin mas, sin dejarme decir nada, cogió la maleta, se despidió de los niños diciéndoles que tenía partido fuera y se marchó.

lunes, 1 de abril de 2013

Capítulo 51.

Había llegado el día. Me encontraba en el hospital desde hacía un par de horas ya y estaba a punto de tener a mis pequeños entre mis brazos. A pesar del dolor que sentía, tenía muchísimas ganas de que llegase ya ese momento. Adrián estaba nervioso, como nunca le había visto.
Después de las cinco horas de parto, allí estaban, Alma y Hugo. Cuando me desperté vi la imagen mas bonita que cualquiera puede ver al despertar; Adrián con los bebés, entre sus brazos, observando como dormían. Fue una imagen que creo que nunca podré olvidar nunca. Estuve mirándole un buen rato, hasta que  no pude aguantar las lágrimas y me escuchó.

- ¿Cuánto tiempo llevas despierta? -me decia bajito para no despertar a los bebés.
- No sé, quizá media hora, pero no quería decirte nada, me encantaba ver la carita que ponías cuando los mirabas. -reía.
- Son preciosos, no puedo evitar poner cara de bobo cada vez que los miro. Son tan preciosos como su mamá. -susurró acercándose a la cama.
- Mira que eres bobo...

Después de un par de días ingresada, de mil visitas, un millón de regalos para los pequeños, tropecientos ramos de flores y no sé cuantas cajas de bombones, me dieron el alta y pude volver a casa. Hogar dulce hogar, pensé nada mas llegar. Aunque después de pasadas unas horas de llegar, hubiera preferido haberme quedado en el hospital. Me trataban como una inútil, y sabía que lo hacían por mi bien, para ayudarme, para que estuviese lo mejor posible, pero no me dejaban hacer nada. Si me levantaba a por algo, ya corría alguien mas que yo y me lo traía. Si me ponía a hacer cualquier cosa de la casa, venía alguien y hacía que me sentase y lo hacía él... Llegó a ser insoportable.
Adrián notaba que desde que llegué a casa no estaba igual. Mi humor había cambiado bastante y todo lo que me pasaba lo acababa pagando con él.

- Joder Ari, ¿qué te pasa? Llevas unos días que no hay quien te aguante...
- Hombre gracias.. -me mofé.
- No sé de que manera decirte las cosas, pues de cualquier forma me contestas mal. Si hice algo que no te gustó, que te molestó, dímelo, pero no me tengas así.
- Adri, no eres tú, es todo. Desde que he llegado me hacéis sentir una inútil. No me dejáis hacer nada, no me puedo mover del sofá. Si quiero acompañarte a hacer la compra no puedo, si quiero limpiar o recoger algo de la casa tampoco puedo. ¡Qué no estoy inválida, que sólo he dado a luz joder! -grité.
- Lo siento si te hemos hecho sentir así, creemé que no era nuestra intención, todo lo contrarió. Simplemente queríamos que estuvieses bien y que te acabases de recuperar del todo. Pero tranquila, que nadie te volverá a decir nada. -dijo en tono enfadado.
- ¿Por qué me lo dices así?
- Porque todo esto lo has pagado conmigo. No sé si a parte de esto, hay algo mas por lo que estés así conmigo, pero si sólo es por lo que dices, creemé si te digo que sólo lo hacíamos por tu bien, por cuidarte un poco mas. -y sin mas, se fue a darse una ducha.

Tenía razón. Había pagado todo con él y no se lo merecía.
Subí a nuestro cuarto y en el espejo que había justo al entrar con un pintalabios rojo, le escribí Lo siento y un corazón. Ahí lo vería seguro. Yo mientras, como los niños estaban durmiendo, me fui a la cocina a preparar la cena. Puse música todo lo alto que pude sabiendo que podría escuchar a los bebés por el walky talky perfectamente y también que no se despertarían por el volumen y por ese motivo no me enteré de que Adri había entrado a la cocina. Me agarró por la cintura  y me besó el cuello. Sabía que con eso, tan solo esos dos gestos, me había perdonado.
Cenamos tranquilamente y pudimos hablar como hacía días que no lo hacíamos. Desde que estaban los niños, nuestra intimidad se había reducido al máximo en todos los sentídos. No recordábamos ya lo que era salir por la noche a cenar, estar solos... Esa noche fue un momento en el que pudimos disfrutar el uno del otro. La verdad es que nos vino demasiado bien, pues volvimos a recuperar eso que hacía tiempo que no sentíamos.
Ese finde semana, no había partido, asíque él mismo planeó todo. Los niños se quedarían con Jordi y Tatiana y nosotros nos iríamos fuera. Aunque separarme de ellos se me hacía complicado, sabía que esto nos vendría genial, sobre todo para nuestra relación. De no ser por momentos así, todo se hubiera enfríado demasiado y no habría acabado bien.
Me llevó a una casa rural en el norte de la sierra de León. Aquello era precioso y pasamos una de nuestras mejores "vacaciones" juntos. Volvimos a recuperar lo que habíamos perdido y volvimos a recordar porque nos habíamos enamorado el uno del otro.

- Gracias por todo esto Adri -susurraba mientras de besaba.
- ¿Cuánto tiempo hacía que no estábamos solos?
- No lo sé, mucho tiempo.
- Yo lo echaba de menos. Hacía tiempo que no te sentía así, como al principio.
- Ya lo sé. He abandonado un poco todo lo que teníamos, por eso te doy las gracias, por volver a hacernos recuperar todo lo que podríamos haber perdido.
- No hubiera permitido que todo esto se perdiese.

Y sin mas que decir, en aquella preciosa casa rural, se volvieron a reecontrar, como si de dos "conocidos" se tratase, una pareja que supo parar a tiempo la forma de dejar atrás todo lo que con tanto sacrificio habían conseguido.