Los que no acabaron tan bien fueron Yaiza y Álvaro. Ellos, los que creíamos la pareja ideal, esos que en menos de un mes habían formado una relación tan y tan estable que nunca pensamos que se fuese a romper. Pero todo se acaba y sobre todo si alguien se mete entre medias. Yaiza volvió unos días a Barcelona para ver a su familia y allí se encontró con su ex-pareja, la persona a la que dejó por estar con Álvaro y allí ocurrió lo nunca tenía que haber ocurrido. O quizá si. Se volvieron a ver y volvieron a sentir aquello que un día sintieron. Ella nunca volvió a pasar por Madrid, simplemente con un escueto mensaje acabó con todo lo que había construido con Álvaro en estos últimos cinco años; "Lo siento. No puedo seguir con esto Álvaro. Necesito que me perdones, pero no puedo. Espero que algún día me puedas perdonar. Y." Después de aquello, Álvaro entendió que nunca se puede confiar en nadie, que hasta la persona que mas quieres, de la que menos te lo esperas, te la clava por la espalda. Fueron momentos duros para él, pero supo superarlo y tirar hacia delante con su vida. Ahora la viviría al máximo, sin pensar en un futuro.
En Madrid nos quedamos Adri y yo y Sonia y Mario
De Sonia y Mario no hay mucho que contar, todos estos años después, siguieron siendo los de siempre. Consiguieron casarse. Nada formal y casi sin avisar. Tenían sus problemas, pero problemas de esos que solucionas en el momento. Al pequeño Izan le dieron un hermanito, Sergio. Sólo se llevaban dos años y junto con Hugo y Alma formaron un buen equipo de fútbol. Alma, a pesar de que la encantaba jugar con las muñecas, había sacado el gen futbolero de su padre y se podía pasar horas y horas jugando con un balón y con tantos niños a su alrededor era la niña mas feliz del mundo.
Y entre Adrián y yo... Siempre había algo por lo que discutir y por lo que pelear. No salíamos de una cuando acabábamos de entrar en otra, pero después de haberse ido de casa aquella vez, aprendimos los dos a pedir perdón antes de llegar al límite. Los pequeños muchas veces eran quienes nos daban fuerzas para seguir adelante. De no ser por ellos, no sé donde hubiera acabado esto. Aún así, a pesar de todas nuestras peleas y todos nuestros problemas, ya eran casi ocho años los que llevábamos juntos y ni yo podía vivir sin él ni él sin mi. Todo lo que me había dado en todo este tiempo ya era casi un lema para mi vida y no podía seguir adelante si Adri no estaba a mi lado. Tenemos muchos momentos juntos especiales, pero sobre todo, resaltaria uno, sus palabras en nuestro último aniversario. Entre los niños y él me prepararon una pequña gran sorpresa y aún me sigo emocionando tanto o mas como aquel día con la carta que me escribió.
"No sé que escribir, pues podría escribir un libro con todo lo que podría decirte, pero pretendo ser breve y conciso, así que solo te diré que GRACIAS. Gracias por aparecer por mi vida en aquel partido y saber darle un giro de 360º. Gracias por hacerme feliz día a día y encontrar un segundo de ti para regalarme la mejor de tus sonrisas y sacar de mi la mejor de las mías.
A pesar de los mil momentos malos que hemos pasado, nunca podré decirle a nadie te quiero, de la forma que te lo puedo decir a ti. Igual y solo tenemos tres momentos de esos muy especiales, pero ¿sabes una cosa? Esos pequeños momentos los he vivido contigo y es lo único que me queda, que has sido tu la que me has regalado ese trocito de felicidad. No dejes de hacerlo nunca. Te quiero. Adrián."
- Gracias -dije con lágrimas en los ojos después de leer la carta.
- Gracias, ¿por qué?
- Por todo. Por seguir aquí conmigo y no dejar de quererme.
- ¿Sabes qué? -decía entrelazando su mano con la mia. -Desde que te vi por primera en Barcelona llorar por estar cerca de mi, me di cuenta que no eras una fan cualquiera. Y no me equivocaba. Sin duda eres la fan mas especial que nadie podía tener. Y no, no puedo dejar de quererte. No lo puedo evitar. Eres una parte de mi vida que si me la quitan pierdo el rumbo.
- ¿Puedo pedirte una cosa?
- Todas las que quieras.
- Sólo una. No te vayas nunca, nunca, nunca de mi lado.
- Jamás.
Y así me di cuenta de algo que posiblemente tenía que haber entendido hace muchísimo tiempo y es que nunca encontraré a alguien que quiera como él lo hace, pero sobre todo que jamás en la vida seré capaz de querer tanto a una persona como lo hago con Adrián. Él y Hugo y Alma son eso que dicen que es la alegría de tu vida. Ellos son eso de la mia.