Se fue. No pude decirle nada mas, porque antes de que abriese la boca él ya había cerrado la puerta. Me resbalé por la puerta y lloré, lloré desconsoladamente. Entendía como se sentía y venía sabiendo de hace meses que esto ocurriría tarde o temprano, pero hasta que no sucede no te das cuenta de lo que tienes y de que tenías que haber reaccionado antes.
Dejé a los niños con una vecina, se llevaban muy bien con sus hijos y así podían venir Tatiana y Sonia a mi casa para poder contarles todo. Poco pude explicar, no podía dejar de llorar.
- Escuchame Ari. Sorpréndele. Haz algo que él no se espere que vayas a hacer, ni ahora ni nunca. Que se de cuenta de que le quieres y no quieres perder todo esto. -me decía Sonia.
- Creo que ahora lo único que puedo hacer es dejarle unos días para pensar, lo necesita para darse cuenta si de verdad me quiere tanto como cree o no.
- Ariadna, Adri te quiere como nunca va a querer a nadie y lo único que necesita es tiempo para ver si tú eres la que le quieres, para ver si eres capaz de hacer algo antes de perderle del todo. Necesita que le demuestres todo lo que al principio siempre le demostrabas.
- No es eso sólo eso lo que necesita, lo sé. Necesita volver a confiar en mi, yo le fallé en su momento y supo perdonarme, pero sé que desde ese momento todo entre nosotros ha cambiado y por desgracia a peor -las decía como podía...
- Pero... ¿Qué pasó? -se intrigaba Tatiana. -Siempre hemos sabido que entre vosotros algo había pasado, pero Adri nunca nos contó nada.
- Hace un año o así, que fue cuando todo esto entre Adri y yo comenzó, coincidió cuando Ilie estuvo cedido en el Rayo. Yo no tenía ni idea de que le habían cedido, hasta que me llamó para contármelo y decirme que quería verme y conocer a los peques. Al principio dudaba si ir o no, pero le había notado tan cambiado que un día cogí a Hugo y Alma y fui a ver uno de los entrenamientos del equipo. Cuando acabó estuvo un rato con los tres y estuvimos genial. Pero un día quedamos los dos solos y pasó lo que pasó. Yo volví a sentir algo por Ilie que ni siquiera al principio recuerdo haber sentido y volví a verle día tras días, así hasta que un día Adrián se enteró de que estaba en Madrid y sin que yo le dijese nada supo que habíamos estado juntos. Desde un principio sabía que lo estaba haciendo mal y que Adri esto no se lo merecía, pero no podía evitarlo, hasta que un día sin decirme nada, Ilie volvió a Barcelona, solo estaba cedido hasta el mercado de invierno y el Barça se lo volvió a llevar. Lo único que me dijo fue en un mensaje: "Tengo que volver a Barcelona. Sabes donde estoy. Te quiero". Dudé mil veces si irme o no a Barcelona con Ilie. Iba a hacer la locura de mi vida, pero un día, estando en la habitación, con la maleta encima de la cama, dándole vueltas y sin saber que hacer entró Adri y me dijo que no me iba a retener, que si quería irme con él, que lo hiciese, él simplemente trataría de asimilarlo como pudiese. Creedme si os digo que en ese momento me volví a enamorar de él. -sollozaba entre mil lágrimas.
Las chicas no tenían ni idea de nada y a medida que la historia avazaba, sus caras reflejaban mas y mas sorpresa. Todo el mundo sabía que entre Adri y yo había pasado algo malo, pero él nunca quiso hacerselo saber a nadie, les decía que que habían sido unos problemas de pareja y ya está. Lo arreglamos, pero lo que nos esperaba después de lo que había pasado no se solucionaba tan fácilmente y aunque él intentaba de todos los modos posibles que todo volviese a ser lo mismo, yo me mantenía fría y distante con él, algo que le dolía mucho mas que todo lo que había pasado con Ilie.
Pasaban los días y Adri no daba señales de vida. Sabía que estaba bien porque Sonia, Mario y Koke me mantenían informada, pero no había hecho ningún intento por acercarse de nuevo a mi. Me dolía esta situación pero también le entendía a él. No quería perderle y tenía que hacer algo por recuperarle. Así que un día, mientras los niños estaban en el cole decidí ir a buscarle al entrenamiento. Necesitaba hablar con él.
Llegué a la ciudad deportiva 20 minutos antes de que acabasen de entrenar. Aparqué el coche fuera para que no lo viese, pero le esperé en la valla de fuera para que cuando fuese a por su coche me encontrase. Le vi de lejos y sé que él también sabía que estaba allí porque nada mas verme se quedó paralizado.
- ¿Qué haces aquí Ari? ¿Y los niños?
- A Hugo y Alma los recoge Cris, la vecina, se quedarán con ella hasta por la tarde. -decía como podía. -Necesitaba verte, hablar contigo. -no se lo esperaba y lo dejó mudo durante unos segundos.
- Vale. ¿Vamos a casa? ¿O prefieres que vayamos a otro lado?
- En casa estaremos bien.
Cogimos los coches y en quince minutos estábamos en casa. Estaba atacada de los nervios, no sabía por donde empezar, ni siquiera sabía que decirle, pero tenía que acabar con esto. Me mataba por dentro tenerlo tan lejos. Nos sentamos en el sillón y se hizo un silencio demasiado incómodo.
- Lo siento. Siento todo lo que ha pasado. -le decía mirando al suelo.
- No lo sientas Ari. Si esto estaba predestinado a que sucediese acabaría pasando. -me decía intentando consolarme.
- No sé si estaría predestinado o no, pero yo me siento culpable. Siento que te pierdo por momentos y sé perfectamente que es por mi culpa, por todo lo que ha pasado.
- Nunca me vas a peder, tu lo sabes.
- Ya lo estoy haciendo.
- No Arí, sabes que no es así.
- Y si no es así, ¿por qué te has ido de casa?
- Porque necesito volver a sentir a la Ariadna de la que me enamoré. Necesito que vuelvas a ser tu y que cuando estés conmigo seas las que siempre has sido. Hace mucho que desapareció esa chica alegre y cariñosa cuando estabas a mi lado y si no vuelve yo tampoco puedo volver, esa es la persona que yo tanto quiero.
- Vuelve a casa, Adri...
- Ari, no me pidas eso, ahora mismo sabes que yo no puedo volver..
En ese momento llegaron los niños y cuando vieron a su padre gritaron de la emoción, pero éste volvía a irse. Le acompañé a la puerta y volví a decirle que no se fuera y a pesar de no quedarse, me susuró al oído:
- Nunca te he dejado de querer y nunca lo haré.
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