viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 1. SDUD2.

¿Se puede saber que hacen al otro lado de la puerta Jordi y Sergio? ¿En qué momento de la noche les dijimos en que hotel estábamos? ¿Qué está pasando aquí? Me había quedado en estado de shock.

- Eh.... Reacciona -decía Jordi dándome una palmadita en la cara.
- ¿No nos vas a dejar entrar? -reía Sergio.
- No. Estas pintas no están permitidas para que ciertas personas las vean.
- Va, pero si estás perfecta.
- Chicos son las 9 de la mañana, nos acostamos a las 6. ¡Tenemos sueño!
- No pasa nada. Ahora os despejáis.
- Esperadnos en la cafetería. Tardamos 10 minutos.

Cerré y fui corriendo a despertar a Zaida. No me hacía caso. Tenia el sueño demasiado profundo, hasta que la grité en el oído que Jordi y Sergio estaban aquí. Se despertó de golpe, como si hubiera tenido una pesadilla.
Nos pusimos lo mas decentes que pudimos teniendo en cuenta el sueño y la resaca que teníamos y bajamos. Allí estaban, esperándonos. Por mas vueltas que le dábamos, no lográbamos encontrarle una explicación lógica de como nos habían encontrado.

- ¿Nos espíais? -soltó ni corta ni perezosa Zaida.
- ¿Nosotros? ¿Por qué tendríamos que hacerlo? -decía Jordi sorprendido.
- No sé. Os presentáis a las 9 de la mañana en la puerta de nuestra habitación, después de habernos visto de lejos y mal en una discoteca. -ella y su mal humor mañanero.
- Oye, si te molestamos nos vamos. -decía Sergio levantándose. -Sólo nos apeteció volver a veros y ha dado la casualidad de que estamos en el mismo hotel.
- Os vimos llegar esta mañana. -añadía Jordi.

Después de aquel pequeño cruce de borderías, conseguimos mantener una conversación cuanto menos extraña, pues según avanzaba la mañana, bajaban mas jugadores y nos sentíamos como fuera de lugar. Ellos trataban de sacarnos conversación, de hablar con nosotras, pero entre Zaida y sus borderías y yo y mis vergüenzas, no había quien cruzase tres palabras con sentido.
Cuando nos quisimos dar cuenta eran las 11:30. A las 12 salía nuestro tren. O nos dábamos prisa o nos quedaríamos en tierra, asíque nos despedimos lo mas rápido que pudimos de Jordi y Sergio y salimos volando a la habitación para recoger nuestras cosas y llegar a la estación. Una vez en el tren me di cuenta de lo estúpidas que habíamos sido y recordé que la noche anterior la camarera del New Garamond nos había dado unos papelitos en los que antes de quedarnos dormidas vimos que eran sus teléfonos, asíque cogí mi bolso, busqué el número de Jordi y le escribí para pedirle disculpas por todo; "Lo siento por todo lo de hoy.  Por las borderias, por no saber reaccionar. Habéis debido de pensar que somos estúpidas como poco, pero te prometo que no somos así, de verdad. Espero que en Barcelona nos podamos volver a ver. Unbeso. Iria.". Guardé mi móvil  en el bolso y me quedé dormida hasta que llegamos.
Una vez en Barcelona y llegamos a casa, puse a cargar el movil y al encenderlo vi que Jordi me había contestado.

"No seas boba, yo no he pensado que seas estúpida ni nada, todo lo contrarío, me ha encantado estar ese ratito contigo y con Zaida. Dentro de dos días es mi presentación en el club, veniros y después os llevo a tomar algo. J".

Zaida no estaba muy por la labor de ir, pero al final logré convencerla y estuvimos en la presentación. Estuvimos casi mas rato esperando a que saliese que lo que realmente estuvo él en el campo, pero algo bueno tenía que tener haber estado tanto rato esperando; nos cayó uno de los balones que lanzó a la afición al acabar. Teníamos que hacer la gracia. Le esperamos a que saliese y con permanente en mano, nos acercamos a él.

- Jordi ¿nos lo firmas? -dijimos al unísono.
- Por supuesto -dijo soltando una carcajada al vernos. -¿Te lo dedico también?
- ¡Claro! -sonreí.
- Mira que eres boba -me susurraba al oído mientras me devolvía el balón dedicado. -Pero mira que me encantas. -y siguió firmando a las personas que habían ido hasta allí para verle.

Había bastante gente y Zaida estaba insoportable, asíque por no escucharla mas, acepté a volver a casa. Cuando nos disponíamos a irnos, alguien me cogió del brazo.

- ¿Ya te ibas sin despedirte? -sonreía.
- Zai, que está cansada y no sabe esperar.
- Quédate tu conmigo.
- No puedo...
- Si puedes...
- No, no puedo. Como la diga que se vaya sola se enfadará...
- ¿Hacemos un trato?
- Venga vale.
- Yo dejo que te vayas ahora con tu amiga, si esta noche cenas conmigo.
- ¿Sólos?
- Si. Aunque si lo prefieres le digo a Sergio que se venga y traes a Zaida, pero me gustaría que estuvieramos  los dos solos.
- Otro trato.
- ¿Cual? -decía con cara de pillín.
- Esta noche cenamos los cuatro y depende de como me sorprendas, accederé otro día a cenar contigo a solas.
- ¡Echo!

Habíamos quedado a las nueve, ellos mismos pasarían a recogernos. Eran las ocho y aún no estábamos preparadas. Siempre el mismo dilema; ¡qué me pongo! Y cuando lo decides, los zapatos no te pegan con la camiseta y te cambias veinte veces. Al final acabas con lo primero que te habías puesto. Vestidito fresquito color beige, Zaida azul, unos buenos tacones en negro, ella blancos, un poquito de maquillaje y perfectas para nuestra cita.
A las nueve en punto estaban llamando al timbre. Menudo cambio. De verles con la ropa del equipo a verles bien arregladitos.
Nos llevaron a un restaurante del centro. Muy bonito. Muy caro. Se lo curraron mucho. Pasamos una gran noche los cuatro juntos. Zaida y Sergio se entendieron demasiado bien, incluso mas de lo que ella se había imaginado, siempre la cuesta mucho conectar tanto con una persona y mas si es un chico. De ahí podía salir algo bonito. En cambio entre Jordi y yo, todo lo que parecía haber, en aquella cena fue como que se desvaneció, como si nunca hubiera existido. A pesar de todo, nos hicieron pasar una buena noche.
Nos acercaron a casa y lo mismo. Las miradas entre Sergio y Zaida eran de esas especiales. Jordi simplemente se acercó, no dijo nada y me dio dos besos.

¿Qué le había pasado a Jordi para cambiase de la noche a la mañana? Él había sido el que me había pedido que cenase con él. No entendía absolutamente nada....

No hay comentarios:

Publicar un comentario