jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 3. SDUD2.

La había cagado por todo lo alto. Había desconfiado de Jordi antes de tiempo y ahora sería difícil arreglarlo.  No sabía que hacer, si volver a él a pedirle perdón o irme a casa, tranquilizarme, que se tranquilizase y hablarlo cuando los dos estuviésemos relajados. Opté por la segunda opción, no estaba el ambiente para marearlo mas.
Todo el camino de vuelta a casa lo pasé callada. Zaida me preguntaba, pero al ver que no quería hablar y por la cara que tenía, se había dado cuenta que en todo esto Jordi, algo tenía que ver. Nada mas llegar me fui a la cama y después de horas dando vueltas conseguí dormirme, pero aún así, me desperté demasiado pronto y al mirar la hora y vi que todavía estaba a tiempo de ir a la ciudad esportiva y esperar a que los chicos saliesen del entreno y hablar con Jordi.
Así hice. Desayuné lo mas rápido que pude, me vestí con lo primero que pillé y me fui a esperarle. Hoy no era mi día de suerte. La ciudad esportiva estaba llena de gente, asíque sería muy complicado hablar con él sobre un tema como este y para colmo iba a salir en coche. Tuve la suerte de que varias personas le pararon para hacerse fotos con él y que les firmase, pero como yo no había ido a eso me aparté un poco del mundo, no quería molestarles. Me vio. Entre persona y persona podía ver su cara, y vi la cara que puso al verme entre el mogollón. Aceleró, me hizo un gesto con la cabeza para que fuese hacia delante, salió de la CE y paró el coche en la esquina.

- ¿Se puede saber que haces aquí? -decía mientras se bajaba del coche aún con voz de enfadado.
- Vengo de buen rollo, si vas a estar así, me voy, Jordi. -dije alejándome.
- Iria, joder... -apoyándose en la puerta del coche. -No te vayas... Ven... -me decía agarrándome de la muñeca a la vez que tiraba de mi para acercarme a él.
- Lo siento. -dije abrazándole. -De verdad, no sé que me pasó. No sé porque reaccioné así... Bueno si lo sé, pero no sé porque no me contuve antes de adelantarme... -estábamos tan cerca, que si le miraba a los ojos, pues estaba hablándole apoyada sobre su pecho, nuestros labios se juntarían.
- Igual fue culpa mia, pero no pensé que fueses a reaccionar así. Era mi hermana, pero nena, tampoco tenía necesidad de explicarte nada si aún no hay nada, ¿no?
- Ya lo sé, lo siento de verdad...
- Antes has dicho que sabías porque habías reaccionado así, ¿por qué, si puede saberse?

Subí la mirada, apoyamos nuestras frentes la una con la otra, y me besó. Y era algo que necesitaba. Me abrazó y no hubo mas que decir entre los dos. Como dicen, con pocas palabras bastan, y ahí ya estaba todo dicho.
Estuvimos juntos todo el día. Era una sensación extraña la que al menos yo sentía; ni quería ni podía separarme de él. Comimos, paseamos por Barcelona, reimos, hicimos mil locuras, volvimos a reir, no paramos de besarnos. Besos y risas todo unido. Parecíamos dos tontos. Pero no nos importaba lo que pensase el resto de la gente, éramos felices haciéndolo así. Estaba tan centrada en él que me olvidé de todo, tanto que en un momento de la tarde me dio por mirar el móvil y vi que tenía lo menos veinte llamadas perdidas de Zaida. No la había avisado de que estaba con Jordi y se había preocupado. La llamé al instante.

- ¿Se puede saber donde te metes? -me decía asustada.
- Lo siento, Zai, no me acordé de avisarte. Estoy con Jordi.
- ¿Con Jordi?
- Sí. Fui esta mañana a hablar con él y....
- Vale, no me digas más. Dile que te trate bien o le corto los huevos.... -reía.
- Tranquila, lo hace.

Colgué y me abrazó. Me estaba acostumbrando demasiado rápido a sus abrazos, a estar con él... No me gustaba que el sentimiento llegase a mi tan tempranamente, no quería sufrir después, pero estaba tan agusto a su lado que no podía evitarlo.

- Gracias -me susurraba al oído mientras me abrazaba por la cintura y apoyaba su cabeza en mi hombro.
- ¿Gracias por qué? -le acariciaba el pelo.
- Por todo lo de hoy.
- No he hecho nada.
- Has hecho todo.
- Mira que eres bobo... -sonreía.
- Seré bobo, pero tú hoy has hecho que pase un día maravilloso. ¿Te puedo contar una cosa?
- Claro.
- Desde lo que pasó el otro día en el bar, me sentía muy culpable por lo que estaba pasando entre nosotros, pensé que te había perdido. Igual debí llamarte, pero el orgullo me pudo. Aún así, creemé si te digo que tuve miedo a que no volvieses a buscarme.
- ¿Y si no hubiese aparecido hoy por la ciudad esportiva no hubieses venido a buscarme tú?
- No lo sé. Probablemente sí, siento demasiado por ti, pero a la vez soy demasiado orgulloso y cabezón y me hubiera costado bastante ser yo el que diese el paso.
- Con que orgulloso... ¿Eh? -dije risueña.
- Un poquito -me sonreía poniendo cara de pillín.
- Has tenido suerte.
- He tenido suerte, pero suerte de conocerte.

Y sin mas, poníamos fin a un día que había sido de esos que aunque quieras olvidar no puedes, porque es tan perfecto que siempre te hace sonréir y te trae mil recuerdos perfectos.
Llegué a casa y para mi sorpresa estaba Sergio. No me lo esperaba. Pero lo que menos me esperaba era verle sin pantalones y sin camiseta, sólo con los calzoncillos y rebuscando en mi nevera vete a saber que. Cuando me vio se asustó.

- ¿Hace cuanto llevas ahí?
- Esa no es la pregunta. La pregunta es, ¿qué haces en mi casa y así? -reí. Era una pregunta retórica y mas aún cuando Zaida salió de la habitación con la camisa de Sergio mal abrochada y en ropa interior.
- Te lo puedo explicar. -decía Zaida.
- No necesito que me expliquéis nada. Yo me bajo a ver si Jordi sigue por ahí y ya me avisáis para que suba.

Eso hice, bajé y por suerte le habían llamado por teléfono y para no conducir hablando estaba en la esquina de casa. Pero en que momento bajé. Me estaba acercando a Jordi cuando derepente, alguien me agarró por la cintura. Me giré y no podía creer lo que estaba viendo. Mario, mi ex. Un ex de esos que te hacen la vida imposible. Venía con ganas de guerra, mucha guerra.

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