Me fui a dormir un poco desilusionada por como se había comportado Jordi, pero al día siguiente me desperté como nueva. Zaida se había levantado de muy buen humor, estaba preparando el desayuno y tenía la música a todo volumen. Cuando hacía eso, iba a ser un buen día. "se me ponen si me besas... rojitas las orejas..."
- Desde que llevo despierta, no sé cuantas veces te ha llamado Jordi -me decía dándome el movil. -Aparte, tenías otros tantos mensajes suyos.
- ¿De Jordi?
- Si, Jordi. No sé que quería. La última vez que llamó fue hace un momento, le dije que estabas durmiendo. Me dijo que le llamases, que tenía que hablar contigo.
Hice lo que Zaida me había dicho, le llamé, después de leer los dos millones de mensajes que me había escrito pidiéndome perdón por todo lo de ayer. Quedamos en vernos en una hora para intentar aclarar las cosas y tan puntual como siempre vino a recogerme. Paseamos tranquilamente, aunque nerviosos, sin saber que decir, hasta que no pude mas y tuve que romper el hielo.
- Jordi, me encanta pasear por Barcelona, pero creo que no hemos quedado para esto. ¿Qué te pasa? Llevas todo el camino calladísimo.
- Es que no sé como decirtelo.
- ¿El qué? -intrigada me sentaba en un banco mientras el hacía lo mismo.
- Lo primero de todo, perdón. Perdón por como estuve ayer. Parece mentira que fuese yo el que quisiera que cenásemos juntos.
- Pues sí. Yo me llegué a sentir un poco incómoda. Veía a Zai y Sergio tan bien que te miraba y me quitabas la mirada y no entendía nada.
- Ya lo sé, por eso lo siento. Me sentí super estúpido cuando llegué a casa y me di cuenta de como había estado contigo. No sé que me pasó de verdad. -decía mirando al suelo con la mirada triste.
- Jordi... ¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones así? -me parecía extraño verle tan decaído.
- ¡Porque me gustas!
- ¿Que qué? -dije sorprendida.
- Pues eso, que me gustas. No creas que le pido una cena a cualquiera... -se hizo el silencio. Parecia que había pasado un ángel -Di algo, no te quedes callada...
- No sé que decirte, Jordi. Me has sorprendido. No me esperaba que me dijeses algo así.
- ¿Y de qué modo te ha sorprendido? ¿Para bien o para mal?
- No sé, supongo que para bien.
- No tenía que haberte dicho nada.... -se resignaba.
Después de aquella confesión todo se enfrió bastante. Yo no sabía si sentía algo por él y probablemente mal por mi parte, me aparté un poco de todo lo que tenía que ver con Jordi. Zaida seguía viendo a Sergio, habían conectado muy bien y no había pasado nada, pero tenía una muy pero muy buena relación, parecía que se conocían de toda la vida, y cada vez que estaba con Sergio me decía que Jordi preguntaba por mi y que tenía ganas de verme, pero no sabía muy bien que era lo que me pasaba que no tenía fuerzas para verle. Aún así, sabía que algún día tendría que darle una explicación por todo.
El lunes Zaida se fue a ver a Sergio después del entrenamiento, comerían juntos, asíque me quedé sola en casa. A eso de las dos de la tarde, mientras me preparaba algo para comer, sonó la puerte. Extrañada, no esperaba a nadie, fuí a abrir.
- ¿Qué haces aquí? -decía sorprendida al ver a Jordi al otro lado de la puerta.
- Yo también me alegro de verte.
- Mira que eres bobo.. Pasa anda. -entró y después de un largo silencio, conseguí pedirle perdón. -Lo siento. Lo siento por como he reaccionado después de que me dijeses aquello. Lo siento por no volver a llamarte y por no dar señales de vida, pero no he sabido hacerlo de otra forma. Quizá no ha sido la mejor manera, pero sólo he sabido hacerlo así.
- Si era lo que necesitabas para pensar o para recapacitar, me daba igual esperar el tiempo que hiciese falta. No cambio de opinión con tanta facilidad. Sigo pensando igual y sintiendo lo mismo que el otro día Iria.
- Yo estos días me he dado cuenta de una cosa.
- Sorpréndeme.
- Sentía que te echaba de menos. Que necesitaba verte, estar contigo... No sé. Era extraño que la cabeza me dijese hacer una cosa y el corazón otra.
- Eso es buena señal.
- Me he dado cuenta que también siento algo por ti, pero no sé hasta que punto. Necesito un poco de tiempo para conocerte, saber que quieres, porque yo, si realmente siento algo fuerte por ti. Entiéndeme Jordi, sin conocerte de nada no puedo saber que siento.
- Esperaré y te enamoraré -decía risueño.
- Tonto... -y le empujaba. -Gracias.
Se fue y todo volvió a la normalidad entre nosotros. Volvía a ir con Zaida a esperarles a la salida del entreno, volvíamos a irnos de locuras juntos.. Ahora todo era incluso mejor, pues Jordi se tomó al pie de la letra sus palabras de que iba a enamorarme y aunque las dijo en broma, creo que pocas veces ha dicho algo con tanta seguridad. Poco a poco lo estaba consiguiendo, pero para mi aún era demasiado pronto para decirle nada. Hasta que un día me di cuenta por una tontería que sentía mucho mas de lo que creía.
En las pocas semanas que tuvieron de vacaciones, una noche salimos de fiesta tranquilamente, Sergio, Jordi, Zaida y yo con varios amigos de los cuatro. Estando en uno de los garitos a los que entramos, Jordi estuvo hablando con una chica a la que parecía conocer, por la cercanía que había entre los dos; que si ahora te abrazo, que si luego te toco el pelo, que si la manita por la cintura... Mil gestos que inexplicablemente me estaban poniendo celosa e hicieron que me amargara la noche.
- Me voy a casa -le decia a Zaida.
- ¿Por qué? Estamos pasándolo bien.
- Estoy cansada y mañana tengo que madrugar, me toca trabajar...
- Venga Iria, quédate...
- No, de verdad. Quédate tu con ellos, yo vuelvo sola.
- No, no, yo vuelvo contigo. Pero esperate que voy a avisar a los demás de que nos vamos.
- Te espero aquí.
Zaida se acercó a los chicos para decirles que nos íbamos, mientras yo esperaba apoyada en la puerta y en ese transcurso de tiempo, Jordi se acercó.
- Pequeña, ¿por qué te vas?
- Porque estoy cansada. -dije en tono cortante.
- Ey ey ey, ¿qué te pasa?
- Nada, Jordi. Sólo estoy cansada.
- ¿Se puede saber a que viene tanta borderia? No entiendo nada.
- Yo tampoco entiendo tanta tontería con ciertas personas y luego me vengas comiendo la oreja a mi.
- Vaya... Ya lo entiendo todo. Estás celosa porque estuviese hablando con Marta.
- Déjalo Jordi, déjalo. Es lo mejor. Olvida todo, ¿vale?
- Estupendo -decía enfadado. -Mira Iria, no es lo que crees, pero si es lo que quieres adelante. Eso sí, antes de ponerte como una furia deberías de preguntar, porque Marta es mi hermana. -sentenció mientras volvía con los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario