- ¿Quieres saber el por qué de todo esto? -me decía desde las escaleras antes de que saliera de casa.
- ¿El porque de qué?
- De que haya estado así contigo.
- Me encantaría. -y de la mano me llevó de nuevo al salón para poder hablar después de habernos relajado.
- Tengo miedo.
- ¿Miedo de qué Jordi?
- De perder todo otra vez.
- No te entiendo.
- Hace algo menos de un año estaba con una chica. Estuvimos casi dos años y después de todo lo que habíamos pasado juntos me enteré de que tenía pareja, que lo único que queria era estar conmigo por quien era, por lo que tenía. -dijo tragando saliva. -Desde entonces soy bastante desconfiado en el tema del amor porque a ella la quise mucho y todo fueron falsas esperanzas.
- No sabía nada de eso.... -me había dejado paralizada con su forma de contarmelo. -Pero creo que yo no tengo la culpa de lo que te haya podido pasar con esa chica como para que lo pagues de la forma que lo has pagado conmigo.
- Ya lo sé Iria, ya lo sé. Pero no quiero que me vuelva a pasar igual. No quiero perderte a ti también. A ella la olvidé hace mucho y contigo he conseguido volver a ilusionarme con alguien, no quiero que se estropee de la misma forma. -decía como podía mirando al suelo tratando de contener las lágrimas.
- Jordi escúchame bien -le cogía de la barbilla y hacía que me mirase -No se va a estropear nada. No estoy contigo por lo que seas, por lo que hayas sido o por lo que puedas llegar a ser, estoy contigo porque en el hotel en Madrid, con un par de miradas me conquistaste y sí, sabía quien eras, era consciente de todo y sabía lo que podian pensar, lo que iban a pensar y lo que tú podías pensar también, pero aún así no pude evitar querer mas de ti. Si sólo quisiese algo contigo por ser Jordi Alba, en el hotel hubieran podido pasar muchas cosas que ni pasaron ni aún han pasado. Nene, que me gustas por ser el niño loco que sabe hacerme sonréir como nadie, por hacerme feliz con una simple mirada, no por ser futbolista. -y le acariciaba la cara mientras sonreía.
En ese momento sobraron todo tipo de palabras. Sentados en el sillón de su casa, me abrazó y me besó como nunca lo había hecho. No fue capaz de articular palabra solo de mirarme con los ojos vidriosos y sonréir. Aquella mirada me desnudaba. Al igual que la mía a él. En ese momento, en el sillón, sin pensar en nada, acabamos por explotar todo lo que llevábamos sintiendo el uno por el otro. La ropa parecía caerse, pues en una milésima de segundo yo era suya y él mio. Disfrutamos el uno del otro como si en ese mismo momento el mundo se fuese a terminar. No teníamos fuerzas suficientes para separarnos.
Caí agotada y me quedé dormida. Cuando desperté Jordi no estaba a mi lado asíque cogí la primera camiseta que encontré por el suelo y le busqué. Le encontré apoyado en la barandilla de la terraza observando Barcelona desde las alturas. Le abracé por la cintura y le di un beso en el cuello. Sonrió y entrelazó sus dedos con los mios y así, yo apoyada en su hombro y juntos observando la ciudad, nos quedamos callados durante un rato.
- Gracias -dijo derepente mientras me daba un beso tierno en la mejilla.
- ¿Gracias por qué?
- Por todo. -mientras, se giraba para poder mirarme a los ojos -Por todo lo de hoy. Por tus palabras. Por hacerme ver que no me he equivocado contigo.
- Mira que eres bobo... No tienes que darme las gracias por nada.
- Si que tengo que dártelas. Después de todo lo que has hecho por mi yo he pagado contigo cosas que no te merecías y ahora me siento mal...
- Jordi no quiero que te sientas mal. Todo esto ha pasado para que nos diésemos cuenta de muchas cosas y ahora todo está bien. Ólvidate de lo que ha pasado estos días.
- Gracias.
En aquel momento, las cosas entre Jordi y yo cambiaron mucho, muchísimo. Él también cambió, para bien. Era él mismo en todo momento, le daba igual lo que la gente pensase, sabía que le quería por lo que él era fuera de todo lo que tuviera que ver con el mundo del fútbol. Aún así, la gente hablaba mucho y habia momentos en los que no podía evitar volver a recordar sus propios fantasmas. Pero sabía enfrentarse a ellos y olvidar aquellas dudas que un día surgieron.
Por otra parte estaban Zaida y Sergio. Ni siquiera ellos mismos sabían lo que tenían, pero se sentían muy agusto estando así. Él pasaba mas tiempo en nuestra casa que en la suya, era un inquilino mas, lo que hacía que la mayoría de las veces yo me fuese a casa de Jordi. Eso significaba que cada vez veía menos a Zai, asique un día decidimos montar una fiesta solo nosotras, como en los viejos tiempos.
Salimos con Naira, nuestra irremplazable de las fiestas y en la discoteca había un par de chicos que no paraban de mirar. Eran caras que se me hacían bastante familiares, pero de lejos no lograba reconocerlos. Al poco rato se acercaron a saludar y nos dimos cuenta que eran varios jugadores del Girona, Coro, Dani Mallo y Moisés. Empezamos a hablar con ellos y hasta que se fueron estuvimos juntos todos. Moisés no le quitaba ojo a Naira y Dani había directo a por Zaida, aunque después de decirle que estaba con un chico se apartó. Aún así nos hicieron una noche de lo mas amena. Coro y yo tonteábamos, cruzábamos mil miradas y nos regalábamos otras tantas sonrisas, pero nada tenía mas intención que pasar una buena noche entre amigos. Antes de irnos intercambiamos los teléfonos y antes de salir de la discoteca, Moisés ya estaba escriendo a Naira. Eran como crios... Al día siguiente se vieron con eso lo digo todo. Hacían buena pareja. Tanto que empezaron a salir con nosotros, con Sergio y Zai y Jordi y yo. Dani desistió con Zaida. A él le gustaba bastante, pero ella quería mantener lo que quisiera que tuviese con Sergio. Así que los seis éramos un pack. Un pack, hasta que Coro empezó a conocer a Jordi y empezaron a tener muy buena relación, tan buena que empezó a salir con nosotros a pesar de no tener pareja y allí comenzó a surgir algo que complicaría demasiado las cosas.
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