jueves, 25 de julio de 2013

¡NOTICIAS!

Os comunico que he cambiado de blog. Este no lo cerraré porque esta novela seguirá, pero estará parada por el momento. Ahora estamos en http://www.delasdudasiinfinitas.blogspot.com con una nueva novela.

Escribo este post ya que el tuitter de este blog, @sdeundestino, ha sido suspendido y desde ahí no os puedo avisar. Creé otra cuenta de tuitter pero volvieron a suspenderla así que tampoco.

Todos los que leáis este post, os cuento que si queréis que os avise cuando publico nuevos capítulos tanto en el nuevo blog como en este, me sigáis por mi tuitter, @caaroLiiiiiina y me digáis que queréis que os avise y lo haré encantadísima.

Un beso y gracias :))

lunes, 27 de mayo de 2013

Capítulo 7. SDUD2.

Zaida sabía que algo me pasaba pero no sabía el que, llevaba unos días demasiado rara con el mundo en general y al final, como siempre, consiguió que la contase todo.

- Coro no deja de escribirme, de decirme que quiere verme, que le gusto... Pero luego cuando me ve sólo está con Jordi y hace como si no fuese él quien me escribiese...
- ¿En serio te dice eso? -se sorprendía Zai.
- Sí... -y tendiéndola mi móvil continuaba -Puedes comprobarlo tú misma, hay mil de ese estilo.
- No me lo puedo creer Iria.. No entiendo como después de decirte todo esto es capaz de mirar a Jordi a la cara.
- No lo sé... Supongo que pensará que llevándose tan bien con él del que menos sospechará será de él.
- ¿Y tú qe le dices?
- Hay veces que le sigo el rollo, no lo puedo evitar. Y mátame si te digo que también hay veces que me apetecen muchas cosas con él.
- ¿Iria? -decía asustada y sorprendida a la vez -¿Y Jordi?
- ¿Jordi qué? Si no ha pasado nada con Coro joder...
- ¿Tu sabes que Coro se va a Elche?
- ¿Cómo?
- Si nena, le han fichado y en un par de semanas es su presentación y se instala allí.
- No sabía nada...

¿Por qué después de todo no ha sido capaz de decirme que se iría a Elche? No entendía nada, pero tampoco quise decirle que lo sabía, esperaría a que fuese él quien me dijese algo. Aunque parece ser que era la única a la que no le había dicho nada, pues todos lo sabían. Entendí que si no me lo había contado era porque tampoco le importaría demasiado y todo lo que me decía sería simplemente una coña, asíque acabé distanciándome de él. Este distanciamiento Coro lo notó y en mas de una ocasión trató de hablar conmigo, pero me negué, no tenía ganas de hablar nada con él.
Todo siguió como hasta ahora, salíamos juntos  las tres parejitas y Coro cuando podía hasta que un día se presentó con una chica la cual nos presentó como su novia. Inconscientemente sentí unos celos inexpliclables. No entendía nada, no quería que estuviera con nadie, pero tampoco quería estar con él, ¿o sí?  Ni siquiera yo era capaz de saber lo que yo misma quería. Todo esto hizo que si ya estaba alejada de él, me alejase aún mas.

Un día, antes de que todos tuviesen que volver a los entrenamientos para comenzar la nueva temporada, paseando por el centro de Barcelona, me quedé a solas con Coro y no nos quedó mas remedio que hablar.

- En un par de días me voy a Elche -me decía sin dejar de mirar al frente.
- Ya lo sé, y no por ti precisamente.
- Lo sé y lo siento, pero no sabía como decírtelo.
- Pues del mismo modo que a todos los demás.
- Tu no eres como todos los demás.
- ¿Y por qué no soy como ellos?
- Porque por ellos no siento lo que siento por ti.
- ¿Que qué?
- Iria, que me gustas, desde el primer día que te vi.

Me quedé blanca, sin palabras para contestarle. Yo estaba con Jordi y él se acababa de empezar con una chica.. ¿Por qué me decía todo esto ahora? No le dije nada y por suerte volvieron los demás. Zai notó mi cara pero no quiso preguntar. No me separé de Jordi en todo lo que estuvimos todos juntos.
A eso de las diez de la noche volvimos a casa y allí pude contarle mas tranquilamente a Zaida todo lo que había pasado mientras ellos no estaban. Se quedó igual de blanca que yo, tampoco entendía nada. Al cabo de un rato, estando en mi cuarto, alguien llamó a la puerta, abrió Zai. Nada mas abrir supe que era Coro y salí.

- ¿Qué haces aquí? -le decía sorprendida por la visita.
- Vente conmigo a Elche.
- ¿Cómo?
- Quiero estar contigo, pero no me puedo quedar aquí, quiero que te vengas conmigo.
- ¿Y tu novia?
- No es mi novia.
- Va Ferran, no me jodas. No entiendo nada.
- ¿Qué no entiendes?
- No entiendo que nada mas conocernos no pares de mandarme mensajes diciéndome mil cosas y cuando nos vemos lo único que haces es ignorarme y hacerte amiguísimo de mi novio. Después, apareces con una chica a la que presentas como tu novia y ahora me dices que quieres que me vaya contigo a Elche. No te entiendo, creeme que por mas que lo intento no lo consigo.
- ¿No entiendes que desde el día que nos conocimos en aquella discoteca me gustabas, que todo lo que te decía en los mensajes era verdad pero que si cuando estaba Jordi no te decía nada era por respeto a él porque a pesar de que esté con la persona que quiero, es un buen amigo y que lo de presentaos a Noelia como mi novia era simplemente por ver como reaccionabas porque necesito que te vengas conmigo a Elche? No sé que mas decirte. Mañana me voy. Toda la quedada de hoy ha sido como despedida. A las diez de la mañana estaré en el aeropuerto dirección Alicante. Te estaré esperando. Si no vienes entenderé que no sientes nada y olvidaré todo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Capítulo 6. SDUD2

- ¿Quieres saber el por qué de todo esto? -me decía desde las escaleras antes de que saliera de casa.
- ¿El porque de qué?
- De que haya estado así contigo.
- Me encantaría. -y de la mano me llevó de nuevo al salón para poder hablar después de habernos relajado.
- Tengo miedo.
- ¿Miedo de qué Jordi?
- De perder todo otra vez.
- No te entiendo.
- Hace algo menos de un año estaba con una chica. Estuvimos casi dos años y después de todo lo que habíamos pasado juntos me enteré de que tenía pareja, que lo único que queria era estar conmigo por quien era, por lo que tenía. -dijo tragando saliva. -Desde entonces soy bastante desconfiado en el tema del amor porque a ella la quise mucho y todo fueron falsas esperanzas.
- No sabía nada de eso.... -me había dejado paralizada con su forma de contarmelo. -Pero creo que yo no tengo la culpa de lo que te haya podido pasar con esa chica como para que lo pagues de la forma que lo has pagado conmigo.
- Ya lo sé Iria, ya lo sé. Pero no quiero que me vuelva a pasar igual. No quiero perderte a ti también. A ella la olvidé hace mucho y contigo he conseguido volver a ilusionarme con alguien, no quiero que se estropee de la misma forma. -decía como podía mirando al suelo tratando de contener las lágrimas.
- Jordi escúchame bien -le cogía de la barbilla y hacía que me mirase -No se va a estropear nada. No estoy contigo por lo que seas, por lo que hayas sido o por lo que puedas llegar a ser, estoy contigo porque en el hotel en Madrid, con un par de miradas me conquistaste y sí, sabía quien eras, era consciente de todo y sabía lo que podian pensar, lo que iban a pensar y lo que tú podías pensar también, pero aún así no pude evitar querer mas de ti. Si sólo quisiese algo contigo por ser Jordi Alba, en el hotel hubieran podido pasar muchas cosas que ni pasaron ni aún han pasado. Nene, que me gustas por ser el niño loco que sabe hacerme sonréir como nadie, por hacerme feliz con una simple mirada, no por ser futbolista. -y le acariciaba la cara mientras sonreía.

En ese momento sobraron todo tipo de palabras. Sentados en el sillón de su casa, me abrazó y me besó como nunca lo había hecho. No fue capaz de articular palabra solo de mirarme con los ojos vidriosos y sonréir. Aquella mirada me desnudaba. Al igual que la mía a él. En ese momento, en el sillón, sin pensar en nada, acabamos por explotar todo lo que llevábamos sintiendo el uno por el otro. La ropa parecía caerse, pues en una milésima de segundo yo era suya y él mio. Disfrutamos el uno del otro como si en ese mismo momento el mundo se fuese a terminar. No teníamos fuerzas suficientes para separarnos.
Caí agotada y me quedé dormida. Cuando desperté Jordi no estaba a mi lado asíque cogí la primera camiseta que encontré por el suelo y le busqué. Le encontré apoyado en la barandilla de la terraza observando Barcelona desde las alturas. Le abracé por la cintura y le di un beso en el cuello. Sonrió y entrelazó sus dedos con los mios y así, yo apoyada en su hombro y juntos observando la ciudad, nos quedamos callados durante un rato.

- Gracias -dijo derepente mientras me daba un beso tierno en la mejilla.
- ¿Gracias por qué?
- Por todo. -mientras, se giraba para poder mirarme a los ojos -Por todo lo de hoy. Por tus palabras. Por hacerme ver que no me he equivocado contigo.
- Mira que eres bobo... No tienes que darme las gracias por nada.
- Si que tengo que dártelas. Después de todo lo que has hecho por mi yo he pagado contigo cosas que no te merecías y ahora me siento mal...
- Jordi no quiero que te sientas mal. Todo esto ha pasado para que nos diésemos cuenta de muchas cosas y ahora todo está bien. Ólvidate de lo que ha pasado estos días.
- Gracias.

En aquel momento, las cosas entre Jordi y yo cambiaron mucho, muchísimo. Él también cambió, para bien. Era él mismo en todo momento, le daba igual lo que la gente pensase, sabía que le quería por lo que él era fuera de todo lo que tuviera que ver con el mundo del fútbol. Aún así, la gente hablaba mucho y habia momentos en los que no podía evitar volver a recordar sus propios fantasmas. Pero sabía enfrentarse a ellos y olvidar aquellas dudas que un día surgieron.

Por otra parte estaban Zaida y Sergio. Ni siquiera ellos mismos sabían lo que tenían, pero se sentían muy agusto estando así. Él pasaba mas tiempo en nuestra casa que en la suya, era un inquilino mas, lo que hacía que la mayoría de las veces yo me fuese a casa de Jordi. Eso significaba que cada vez veía menos a Zai, asique un día decidimos montar una fiesta solo nosotras, como en los viejos tiempos.
Salimos con Naira, nuestra irremplazable de las fiestas y en la discoteca había un par de chicos que no paraban de mirar. Eran caras que se me hacían bastante familiares, pero de lejos no lograba reconocerlos. Al poco rato se acercaron a saludar y nos dimos cuenta que eran varios jugadores del Girona, Coro, Dani Mallo y Moisés. Empezamos a hablar con ellos y hasta que se fueron estuvimos juntos todos. Moisés no le quitaba ojo a Naira y Dani había directo a por Zaida, aunque después de decirle que estaba con un chico se apartó. Aún así nos hicieron una noche de lo mas amena. Coro y yo tonteábamos, cruzábamos mil miradas y nos regalábamos otras tantas sonrisas, pero nada tenía mas intención que pasar una buena noche entre amigos. Antes de irnos intercambiamos los teléfonos y antes de salir de la discoteca, Moisés ya estaba escriendo a Naira. Eran como crios... Al día siguiente se vieron con eso lo digo todo. Hacían buena pareja. Tanto que empezaron a salir con nosotros, con Sergio y Zai y Jordi y yo. Dani desistió con Zaida. A él le gustaba bastante, pero ella quería mantener lo que quisiera que tuviese con Sergio. Así que los seis éramos un pack. Un pack, hasta que Coro empezó a conocer a Jordi y empezaron a tener muy buena relación, tan buena que empezó a salir con nosotros a pesar de no tener pareja y allí comenzó a surgir algo que complicaría demasiado las cosas.

viernes, 17 de mayo de 2013

Capítulo 5. SDUD2.

Sergio me llevó en su coche al hospital. Cuando llegamos Jordi ya estaba dentro, así que no pude verle hasta pasado un buen rato. No aguantaba los nervios, me iba a dar un ataque de ansiedad, necesitaba verle o al menos que alguien saliese y me dijese que estaba bien. Al cabo de un rato, salió un médico.

- Tranquilizate. Jordi está bien. Tiene un pequeño traumatismo y un par de costillas rotas por culpa de los golpes que recibió, pero está consciente y bien.
- ¿Podemos pasar a verle? -preguntaba Sergio.
- Si, por supuesto. Pero no le alteréis demasiado, tiene que descansar.

El médico nos acompañó a la habitación y allí estaba Zaida. Jordi se había quedado dormido por los calmantes para el dolor que le habían dado. Ella se quedo conmigo esa noche, no quería dejarme sola y yo no quería irme de allí. No podía dormir y Zaida se había dormido hacía horas ya. Serían mas de las cuatro de la madrugada, cuando estaba apoyada en la ventana de la habitación y me asustó.

- Iri, ¿qué haces ahí? -decía como podía.
- Jordi...  -me acercaba corriendo a abrazarle. -Lo siento...
- No pequeña, no...
- Todo es por mi culpa.
- Amor, escúchame. Esto no es por tu culpa. Esto es culpa de un gilipollas que creía que estabas sola y que no había nadie para defenderte como antes.
- Si, pero si este es el precio que hay que pagar porque me defienda alguien de Mario, me niego.
- Mira que eres boba.
- No soy boba Jordi -decía tratando de contener las lágrimas -Esto no era lo que yo quería. Odio las peleas y mas cuando a la persona que están pegando a alguien a quien quiero. -rompí a llorar.
- ¿Estoy bien no? Iria, me niego a que nadie te ponga la mano encima.
- No Jordi, no.... -conseguí decir.
- Ven anda... -me decía alzando los brazos para que me acercase y me abrazase. -No te preocupes mas, no me gusta verte así. Olvídalo, ¿vale?

Aún estuvo una semana mas en el hospital y cuando le dieron el alta, tuvo lo menos un mes de baja. Todo ese tiempo estuve con él en su casa, ayudándole, tratando que no se moviera mucho por aquello de las costillas rotas... Y aunque parecía que todo iba a ir bien, allí comenzamos a tener muchas discusiones por culpa de tener que estar gran parte del tiempo inmovilizado si no quería que la lesión se agravara y alargara mas. Había momento que estaba demasiado irascible y a pesar de tener paciencia, demasiada, un día llegué a mi límite y exploté.

- ¿Pero quieres dejarme hacer algo? -decía enfadado.
- Mira, solo intento hacerte la recuperación lo mas fácil posible, pero así es imposible.
- Yo no te he pedido que me ayudes.
- Ah, perfecto. No te preocupes que no te voy a molestar mas. Perdón por querer ayudarte. -me levanté y cogí mis cosas para largarme de allí.

No vino detrás mio como pensé que iba a hacer lo cual me sentó como una patada en el estómago y me cabreó bastante. Me fui de allí enfadada. No esperaba que reaccionase así y menos cuando trataba de ayudarle porque sabía que haciendo según que movimientos, las costillas aún le dolían.
Llegué a casa y Zaida se sorprendió al verme. La conté y aún se sorprendió mas.

- Mira Zai, lleva desde que salió del hospital así. Haga lo que haga le molesta todo. Hoy ya he explotado.
- Entiéndele cariño, no es gusto de nadie tener que tener siempre a una persona pendiente de ti.
- Vale, pero creo que no me merezco que me diga que no me ha pedido que le ayude. Claro que no me lo ha pedido, pero si que fue él el que me dijo que me fuese a su casa este tiempo y después veríamos, supuse que si iba era para ayudarle, y mas sabiendo que aún tiene dolor y mucho.

Estuve un par de días sin llamarle, sin saber nada de él. Aunque me apetecía ir corriendo a su casa y ayudarle con todo, no lo haría, él fue quien hizo que me fuese. Si no queria ayuda y creía que se valía por si solo, adelante, no sería yo quien le dijese lo contrario. Pero después de tres, cuatro días me llamó.

- Iria, ¿puedes venir a casa? -decía con la voz demasiado apagada.
- ¿Estás bien, Jordi? -me asusté.
- No... ¿puedes venir?

Cuando llegué estaba sentado en el sillón, sin poder moverse a penas, y con la cara descompuesta. Ni siquiera era capaz de levantarse para abrirme la puerta, tuve que abrir con las llaves que me había dado para que pudiese entrar y salir cuando quisiese. Antes de decirle nada, fui a la cocina y cogí el calmante que el médico le había recetado, esos dolores eran dentro de lo que cabe normales y probablemente desde que me había ido no se habría tomado la medicación, por eso que estuviese así.

- Gracias por venir...
- De nada. Tómate esto -dije cortante. -Por cierto, te dejé las llaves que me diste en la cocina.
- Quiero que te las quedes.
- No las voy a necesitar ya.
- Quiero que te quedes aquí conmigo. Siempre.
- ¿Cómo? -me sorprendí.
- Sí... Sé que he estado muy borde contigo todos estos días, que he pagado todo mi mal genio contigo y no te lo merecías porque estabas aquí para ayudarme.. Lo siento.
- ¿Sabes que pasa? Que sólo me has llamado porque no te podías mover y cuando he estado aquí, que estaba porque me lo pediste, lo hacía encantada y lo sabes, pero fuiste tú quien me dijo que me quedase aquí contigo, lo único que hacías era berrearme.
- Ya lo sé Iria, ya lo sé. He sido un gilipollas. No sé de que manera pedirte perdón y hacerte creer que quiero que te quedes aquí conmigo, pero no porque necesite que me ayudes, sino siempre. Quiero que vivamos juntos.
- ¿Vivir juntos? Pero si nos conocemos de hace dos días, como quien dice.
- ¿Y qué? Me gusta estar contigo, no tiene nada de malo querer vivir con mi novia, ¿no?
- Claro que no tiene nada de malo, pero....
- Pero, ¿qué? Si no quieres no tienes mas que decirlo -dijo enfadado.

Y sin darme tiempo a contestar nada, se subió a la habitación. Me sentó muy mal aquella reacción estúpida, asíque dejé las llaves en el salón para que las viese bien y me fui.

domingo, 12 de mayo de 2013

Capítulo 4. SDUD2.

- Hola princesa -me decía Mario mientras me sujetaba por la cintura.
- ¡Suéltame! -grité, lo que hizo que Jordi se diese cuenta que estaba allí.
- ¿Ya no te gusta que te abracen o qué?
- No me gusta que me abraces tú. Sueltame Mario.
- ¿Estás bien Iria? -decía Jordi acercándose mientras Mario me soltaba.
- Si, tranquilo, Mario ya se iba.
- No, princesa, acabo de llegar.
- ¿Princesa? ¿Se puede saber quien es este nena?
- ¿Y este que es tu nuevo fichaje? Apuntas alto. ¿Cuánto vas a tardar en joderle?
- Mario, vete.
- Mira chaval, o te vas o... -se acercaba Jordi a Mario.
- ¿O qué?
- Jordi para por favor... -intenté apartarle.
- Venga o que. Ten huevos. -decía Mario acercándose aún mas.
- ¡Ya! -conseguí interponerme entre los dos y llevarme a Jordi. -Vámonos por favor.
- Ni se te ocurra volver a acercarte a ella.

Mario había sido un chico con el que estuve haría al menos un año y fueron seis meses, pero probablemente de esos seis, cuatro fueron los peores de mi vida. Al principio como todo, la cosa era perfecta y maravillosa, pero según iba avanzando la relación empezó a salir el Mario de verdad, el que yo no había conocido y de haber sido así no me hubiera enamorado jamás. Me controlaba todo, absolutamente todo lo que hacía; donde iba, con quien, porque... Era celoso, pero de los enfermizos. No me prohibía nada de primeras, pero después teníamos grandes broncas. Los insultos eran el principio de todo. Nunca llegó a ponerme la mano encima, pero sinceramente creo que en alguna ocasión le falto bien poco. Zaida sabía toda la historia y sobre todo ella fue quien me ayudó a separarme de él. Hacía muchísimo que no sabíamos de él y ahora  que había conocido a Jordi y trataba de rehacer mi vida, volvía a aparecer a joder lo que hubiese. Tenía el don del oportunismo.
Nada mas irse Mario no pude evitar llorar, lo cual preocupó bastante a Jordi. No sabía como contarle todo esto y él no sabía como preguntarme sin que me sintiera incómoda. Me calmé, pero no pude contarle nada, no quería que se asustara o que hicese algo de lo que después se pudiese arrepentir. Esa noche decidició que dormiría en su casa, no quería dejarme sola y teniendo en cuenta que Sergio seguía con Zaida en casa, no pude evitar aceptar su invitación.

Llegamos a casa de Jordi y me llevó directamente a la cama. Estaba agotada después de todo lo que acababa de pasar, a pesar de que habían sido a penas diez minutos; Mario agotaba todas mis fuerzas. Agradecí que no me volviese a preguntar sobre quien era él, se lo contaría pero ese momento probablemente no fuese el mas indicado. Me tumbé en la cama y me quedé dormida en el momento.
Cuando me desperté a la mañana siguiente Jordi no estaba, asíque sali a buscarle. Estaba en la cocina preparando el desayuno.

- Buenos días -le decía abrazándole por la espalda.
- Buenos días pequeña. -besándome. -¿Cómo has dormido?
- Muy bien, como un angelito.
- Así me gusta -y sonreía con esa sonrisa de medio lado que tan loca me volvía.
- Creo que te debo un explicación por todo lo de ayer...
- Si no quieres sabes que no hace falta.
- Lo sé, pero después de todo te mereces saberlo todo.

Le conté como pude, pues cuando hablaba del tema me ponía demasiado nerviosa, quien era Mario, que había pasado con él y todo lo que habíamos vivido juntos. Según iba avanzando, la cara de Jordi cambiaba y a peor. No sabía que decirme, pero sabía que si tuviera a Mario delante, caricias precisamente no le haría. No dijo nada, sólo se acercó a mi y me abrazó. Me abrazó fuerte. Un abrazo de esos que hacen que te sientas protegida, sin necesidad de tener ningún miedo.
A regañadientes me llevó a casa con Zai, Sergio ya se había ido, asíque tenía via libre. Jordi no quería que me quedara allí, Mario sabía donde vivia, pero no podía estar con miedo de si iba o no a aparecer, tendría que tratar de hacer mi vida.
Cuando llegué Zaida no estaba, había ido a comprar unas cosas, asíque mientras tanto me di una ducha. Salí, me vestí y empecé a preparar la comida para que cuando ella llegase estuviese todo preparado. Como siempre, en casa en tradición cocinar con la música a todo volumen, "y bañate en mis ojos que se joda el mar..." y cantar mas alto aún. Sonó la puerta y pensé que sería Zaida asíque tranquilamente fui a abrir la puerta, iría demasiado cargada para poder sacar las llaves.
Para mi sorpresa no era Zaida. Era Mario. Me esta entrando miedo.

- ¿Qué haces aquí?
- ¿No te alegras de volver a verme?
- No. Vete.
- Que borde te estás volviendo, ya no dejas pasar a los viejos buenos amigos.
- Tu no eres ni amigo ni bueno, vete Mario.

Su fuerza doblaba la mía asique con un pequeño empujón consiguió apartarme de la puerta y pasar él. No sabía que quería, pero su actitud no me gustaba nada. Estaba como cuando discutíamos. Quería llamar a Jordi y que viniese pero no lo podía hacer con él delante. Gracias a Dios, Zaida vino al segundo y al ver aquel percal, le escribió ella. Dos minutos después, Jordi estaba en casa y de muy mal humor, tanto que cuando llegó y vi sus intenciones traté de pararle y las borderias me las tragué yo.

- ¿No te cansas de joder a la gente? -le decía Jordi encarándose a él. -¿No te dije ayer que no te acercases a ella mas?
- Ay nene... Ahí donde ves a tu querida novia, es mas zorra que ninguna.
- Ni me llames nene, ni la insultes a ella o tendremos mas que palabras.
- ¿Tu te crees que por qué seas un futbolista famoso me voy a cortar a la hora de partirte la cara?
- Ni yo por ser un futbolista famoso voy a cortarme a la hora de reventarte la tuya.
- Jordi por favor... -sollozaba intentando meterme entre medias. -Coge y sácale de aquí, pero no hagas nada de lo que te puedas arrepentir.
- Si prefieres que te pegue a ti, me voy.
- Jordi, no seas gilipollas -le decía Zaida. -No te metas en lios con este tio.
- Dejadle en paz. Dejad que me pegue si quiere.

Acto seguido, Jordi sin dejarle hablar ni un solo minuto mas, le dio un puñetado en la cara el cual este le devolvió por tres. No podía parar de llorar. Jordi tirado en el suelo, sangrando y Mario dándole patadas y gritando que yo tendría que volver con él, mientras Zaida trataba de pararle. Como pude conseguí coger el teléfono, llamar a la policia y a Sergio para que viniera a ayudarme. Los dos llegaron en seguida. Sergio se ocupó de calmarme y la policia junto con la ambulancia y Zaida se llevaban a Mario detenido y a Jordi al hospital. Esto era aún peor que la pesadilla mas terrorífica que alguien se pueda imaginar.

jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 3. SDUD2.

La había cagado por todo lo alto. Había desconfiado de Jordi antes de tiempo y ahora sería difícil arreglarlo.  No sabía que hacer, si volver a él a pedirle perdón o irme a casa, tranquilizarme, que se tranquilizase y hablarlo cuando los dos estuviésemos relajados. Opté por la segunda opción, no estaba el ambiente para marearlo mas.
Todo el camino de vuelta a casa lo pasé callada. Zaida me preguntaba, pero al ver que no quería hablar y por la cara que tenía, se había dado cuenta que en todo esto Jordi, algo tenía que ver. Nada mas llegar me fui a la cama y después de horas dando vueltas conseguí dormirme, pero aún así, me desperté demasiado pronto y al mirar la hora y vi que todavía estaba a tiempo de ir a la ciudad esportiva y esperar a que los chicos saliesen del entreno y hablar con Jordi.
Así hice. Desayuné lo mas rápido que pude, me vestí con lo primero que pillé y me fui a esperarle. Hoy no era mi día de suerte. La ciudad esportiva estaba llena de gente, asíque sería muy complicado hablar con él sobre un tema como este y para colmo iba a salir en coche. Tuve la suerte de que varias personas le pararon para hacerse fotos con él y que les firmase, pero como yo no había ido a eso me aparté un poco del mundo, no quería molestarles. Me vio. Entre persona y persona podía ver su cara, y vi la cara que puso al verme entre el mogollón. Aceleró, me hizo un gesto con la cabeza para que fuese hacia delante, salió de la CE y paró el coche en la esquina.

- ¿Se puede saber que haces aquí? -decía mientras se bajaba del coche aún con voz de enfadado.
- Vengo de buen rollo, si vas a estar así, me voy, Jordi. -dije alejándome.
- Iria, joder... -apoyándose en la puerta del coche. -No te vayas... Ven... -me decía agarrándome de la muñeca a la vez que tiraba de mi para acercarme a él.
- Lo siento. -dije abrazándole. -De verdad, no sé que me pasó. No sé porque reaccioné así... Bueno si lo sé, pero no sé porque no me contuve antes de adelantarme... -estábamos tan cerca, que si le miraba a los ojos, pues estaba hablándole apoyada sobre su pecho, nuestros labios se juntarían.
- Igual fue culpa mia, pero no pensé que fueses a reaccionar así. Era mi hermana, pero nena, tampoco tenía necesidad de explicarte nada si aún no hay nada, ¿no?
- Ya lo sé, lo siento de verdad...
- Antes has dicho que sabías porque habías reaccionado así, ¿por qué, si puede saberse?

Subí la mirada, apoyamos nuestras frentes la una con la otra, y me besó. Y era algo que necesitaba. Me abrazó y no hubo mas que decir entre los dos. Como dicen, con pocas palabras bastan, y ahí ya estaba todo dicho.
Estuvimos juntos todo el día. Era una sensación extraña la que al menos yo sentía; ni quería ni podía separarme de él. Comimos, paseamos por Barcelona, reimos, hicimos mil locuras, volvimos a reir, no paramos de besarnos. Besos y risas todo unido. Parecíamos dos tontos. Pero no nos importaba lo que pensase el resto de la gente, éramos felices haciéndolo así. Estaba tan centrada en él que me olvidé de todo, tanto que en un momento de la tarde me dio por mirar el móvil y vi que tenía lo menos veinte llamadas perdidas de Zaida. No la había avisado de que estaba con Jordi y se había preocupado. La llamé al instante.

- ¿Se puede saber donde te metes? -me decía asustada.
- Lo siento, Zai, no me acordé de avisarte. Estoy con Jordi.
- ¿Con Jordi?
- Sí. Fui esta mañana a hablar con él y....
- Vale, no me digas más. Dile que te trate bien o le corto los huevos.... -reía.
- Tranquila, lo hace.

Colgué y me abrazó. Me estaba acostumbrando demasiado rápido a sus abrazos, a estar con él... No me gustaba que el sentimiento llegase a mi tan tempranamente, no quería sufrir después, pero estaba tan agusto a su lado que no podía evitarlo.

- Gracias -me susurraba al oído mientras me abrazaba por la cintura y apoyaba su cabeza en mi hombro.
- ¿Gracias por qué? -le acariciaba el pelo.
- Por todo lo de hoy.
- No he hecho nada.
- Has hecho todo.
- Mira que eres bobo... -sonreía.
- Seré bobo, pero tú hoy has hecho que pase un día maravilloso. ¿Te puedo contar una cosa?
- Claro.
- Desde lo que pasó el otro día en el bar, me sentía muy culpable por lo que estaba pasando entre nosotros, pensé que te había perdido. Igual debí llamarte, pero el orgullo me pudo. Aún así, creemé si te digo que tuve miedo a que no volvieses a buscarme.
- ¿Y si no hubiese aparecido hoy por la ciudad esportiva no hubieses venido a buscarme tú?
- No lo sé. Probablemente sí, siento demasiado por ti, pero a la vez soy demasiado orgulloso y cabezón y me hubiera costado bastante ser yo el que diese el paso.
- Con que orgulloso... ¿Eh? -dije risueña.
- Un poquito -me sonreía poniendo cara de pillín.
- Has tenido suerte.
- He tenido suerte, pero suerte de conocerte.

Y sin mas, poníamos fin a un día que había sido de esos que aunque quieras olvidar no puedes, porque es tan perfecto que siempre te hace sonréir y te trae mil recuerdos perfectos.
Llegué a casa y para mi sorpresa estaba Sergio. No me lo esperaba. Pero lo que menos me esperaba era verle sin pantalones y sin camiseta, sólo con los calzoncillos y rebuscando en mi nevera vete a saber que. Cuando me vio se asustó.

- ¿Hace cuanto llevas ahí?
- Esa no es la pregunta. La pregunta es, ¿qué haces en mi casa y así? -reí. Era una pregunta retórica y mas aún cuando Zaida salió de la habitación con la camisa de Sergio mal abrochada y en ropa interior.
- Te lo puedo explicar. -decía Zaida.
- No necesito que me expliquéis nada. Yo me bajo a ver si Jordi sigue por ahí y ya me avisáis para que suba.

Eso hice, bajé y por suerte le habían llamado por teléfono y para no conducir hablando estaba en la esquina de casa. Pero en que momento bajé. Me estaba acercando a Jordi cuando derepente, alguien me agarró por la cintura. Me giré y no podía creer lo que estaba viendo. Mario, mi ex. Un ex de esos que te hacen la vida imposible. Venía con ganas de guerra, mucha guerra.

domingo, 5 de mayo de 2013

Capítulo 2. SDUD2.

Me fui a dormir un poco desilusionada por como se había comportado Jordi, pero al día siguiente me desperté como nueva. Zaida se había levantado de muy buen humor, estaba preparando el desayuno y tenía la música a todo volumen. Cuando hacía eso, iba a ser un buen día. "se me ponen si me besas... rojitas las orejas..." 

- Desde que llevo despierta, no sé cuantas veces te ha llamado Jordi -me decía dándome el movil. -Aparte, tenías otros tantos mensajes suyos.
- ¿De Jordi?
- Si, Jordi. No sé que quería. La última vez que llamó fue hace un momento, le dije que estabas durmiendo. Me dijo que le llamases, que tenía que hablar contigo.

Hice lo que Zaida me había dicho, le llamé, después de leer los dos millones de mensajes que me había escrito pidiéndome perdón por todo lo de ayer. Quedamos en vernos en una hora para intentar aclarar las cosas y tan puntual como siempre vino a recogerme. Paseamos tranquilamente, aunque nerviosos, sin saber que decir, hasta que no pude mas y tuve que romper el hielo.

- Jordi, me encanta pasear por Barcelona, pero creo que no hemos quedado para esto. ¿Qué te pasa? Llevas todo el camino calladísimo.
- Es que no sé como decirtelo.
- ¿El qué? -intrigada me sentaba en un banco mientras el hacía lo mismo.
- Lo primero de todo, perdón. Perdón por como estuve ayer. Parece mentira que fuese yo el que quisiera que cenásemos juntos.
- Pues sí. Yo me llegué a sentir un poco incómoda. Veía a Zai y Sergio tan bien que te miraba y me quitabas la mirada y no entendía nada.
- Ya lo sé, por eso lo siento. Me sentí super estúpido cuando llegué a casa y me di cuenta de como había estado contigo. No sé que me pasó de verdad. -decía mirando al suelo con la mirada triste.
- Jordi... ¿Qué te pasa? ¿Por qué te pones así? -me parecía extraño verle tan decaído.
- ¡Porque me gustas!
- ¿Que qué? -dije sorprendida.
- Pues eso, que me gustas. No creas que le pido una cena a cualquiera... -se hizo el silencio. Parecia que había pasado un ángel -Di algo, no te quedes callada...
- No sé que decirte, Jordi. Me has sorprendido. No me esperaba que me dijeses algo así.
- ¿Y de qué modo te ha sorprendido? ¿Para bien o para mal?
- No sé, supongo que para bien.
- No tenía que haberte dicho nada.... -se resignaba.

Después de aquella confesión todo se enfrió bastante. Yo no sabía si sentía algo por él y probablemente mal por mi parte, me aparté un poco de todo lo que tenía que ver con Jordi. Zaida seguía viendo a Sergio, habían conectado muy bien y no había pasado nada, pero tenía una muy pero muy buena relación, parecía que se conocían de toda la vida, y cada vez que estaba con Sergio me decía que Jordi preguntaba por mi y que tenía ganas de verme, pero no sabía muy bien que era lo que me pasaba que no tenía fuerzas para verle. Aún así, sabía que algún día tendría que darle una explicación por todo.

El lunes Zaida se fue a ver a Sergio después del entrenamiento, comerían juntos, asíque me quedé sola en casa. A eso de las dos de la tarde, mientras me preparaba algo para comer, sonó la puerte. Extrañada, no esperaba a nadie, fuí a abrir.

- ¿Qué haces aquí? -decía sorprendida al ver a Jordi al otro lado de la puerta.
- Yo también me alegro de verte.
- Mira que eres bobo.. Pasa anda. -entró y después de un largo silencio, conseguí pedirle perdón. -Lo siento. Lo siento por como he reaccionado después de que me dijeses aquello. Lo siento por no volver a llamarte y por no dar señales de vida, pero no he sabido hacerlo de otra forma. Quizá no ha sido la mejor manera, pero sólo he sabido hacerlo así.
- Si era lo que necesitabas para pensar o para recapacitar, me daba igual esperar el tiempo que hiciese falta. No cambio de opinión con tanta facilidad. Sigo pensando igual y sintiendo lo mismo que el otro día Iria.
- Yo estos días me he dado cuenta de una cosa.
- Sorpréndeme.
- Sentía que te echaba de menos. Que necesitaba verte, estar contigo... No sé. Era extraño que la cabeza me dijese hacer una cosa y el corazón otra.
- Eso es buena señal.
- Me he dado cuenta que también siento algo por ti, pero no sé hasta que punto. Necesito un poco de tiempo para conocerte, saber que quieres, porque yo, si realmente siento algo fuerte por ti. Entiéndeme Jordi, sin conocerte de nada no puedo saber que siento.
- Esperaré y te enamoraré -decía risueño.
- Tonto... -y le empujaba. -Gracias.

Se fue y todo volvió a la normalidad entre nosotros. Volvía a ir con Zaida a esperarles a la salida del entreno, volvíamos a irnos de locuras juntos.. Ahora todo era incluso mejor, pues Jordi se tomó al pie de la letra sus palabras de que iba a enamorarme y aunque las dijo en broma, creo que pocas veces ha dicho algo con tanta seguridad. Poco a poco lo estaba consiguiendo, pero para mi aún era demasiado pronto para decirle nada. Hasta que un día me di cuenta por una tontería que sentía mucho mas de lo que creía.

En las pocas semanas que tuvieron de vacaciones, una noche salimos de fiesta tranquilamente, Sergio, Jordi, Zaida y yo con varios amigos de los cuatro. Estando en uno de los garitos a los que entramos, Jordi estuvo hablando con una chica a la que parecía conocer, por la cercanía que había entre los dos; que si ahora te abrazo, que si luego te toco el pelo, que si la manita por la cintura... Mil gestos que inexplicablemente me estaban poniendo celosa e hicieron que me amargara la noche.

- Me voy a casa -le decia a Zaida.
- ¿Por qué? Estamos pasándolo bien.
- Estoy cansada y mañana tengo que madrugar, me toca trabajar...
- Venga Iria, quédate...
- No, de verdad. Quédate tu con ellos, yo vuelvo sola.
- No, no, yo vuelvo contigo. Pero esperate que voy a avisar a los demás de que nos vamos.
- Te espero aquí.

Zaida se acercó a los chicos para decirles que nos íbamos, mientras yo esperaba apoyada en la puerta y en ese transcurso de tiempo, Jordi se acercó.

- Pequeña, ¿por qué te vas?
- Porque estoy cansada. -dije en tono cortante.
- Ey ey ey, ¿qué te pasa?
- Nada, Jordi. Sólo estoy cansada.
- ¿Se puede saber a que viene tanta borderia? No entiendo nada.
- Yo tampoco entiendo tanta tontería con ciertas personas y luego me vengas comiendo la oreja a mi.
- Vaya... Ya lo entiendo todo. Estás celosa porque estuviese hablando con Marta.
- Déjalo Jordi, déjalo. Es lo mejor. Olvida todo, ¿vale?
- Estupendo -decía enfadado. -Mira Iria, no es lo que crees, pero si es lo que quieres adelante. Eso sí, antes de ponerte como una furia deberías de preguntar, porque Marta es mi hermana. -sentenció mientras volvía con los demás.

viernes, 3 de mayo de 2013

Capítulo 1. SDUD2.

¿Se puede saber que hacen al otro lado de la puerta Jordi y Sergio? ¿En qué momento de la noche les dijimos en que hotel estábamos? ¿Qué está pasando aquí? Me había quedado en estado de shock.

- Eh.... Reacciona -decía Jordi dándome una palmadita en la cara.
- ¿No nos vas a dejar entrar? -reía Sergio.
- No. Estas pintas no están permitidas para que ciertas personas las vean.
- Va, pero si estás perfecta.
- Chicos son las 9 de la mañana, nos acostamos a las 6. ¡Tenemos sueño!
- No pasa nada. Ahora os despejáis.
- Esperadnos en la cafetería. Tardamos 10 minutos.

Cerré y fui corriendo a despertar a Zaida. No me hacía caso. Tenia el sueño demasiado profundo, hasta que la grité en el oído que Jordi y Sergio estaban aquí. Se despertó de golpe, como si hubiera tenido una pesadilla.
Nos pusimos lo mas decentes que pudimos teniendo en cuenta el sueño y la resaca que teníamos y bajamos. Allí estaban, esperándonos. Por mas vueltas que le dábamos, no lográbamos encontrarle una explicación lógica de como nos habían encontrado.

- ¿Nos espíais? -soltó ni corta ni perezosa Zaida.
- ¿Nosotros? ¿Por qué tendríamos que hacerlo? -decía Jordi sorprendido.
- No sé. Os presentáis a las 9 de la mañana en la puerta de nuestra habitación, después de habernos visto de lejos y mal en una discoteca. -ella y su mal humor mañanero.
- Oye, si te molestamos nos vamos. -decía Sergio levantándose. -Sólo nos apeteció volver a veros y ha dado la casualidad de que estamos en el mismo hotel.
- Os vimos llegar esta mañana. -añadía Jordi.

Después de aquel pequeño cruce de borderías, conseguimos mantener una conversación cuanto menos extraña, pues según avanzaba la mañana, bajaban mas jugadores y nos sentíamos como fuera de lugar. Ellos trataban de sacarnos conversación, de hablar con nosotras, pero entre Zaida y sus borderías y yo y mis vergüenzas, no había quien cruzase tres palabras con sentido.
Cuando nos quisimos dar cuenta eran las 11:30. A las 12 salía nuestro tren. O nos dábamos prisa o nos quedaríamos en tierra, asíque nos despedimos lo mas rápido que pudimos de Jordi y Sergio y salimos volando a la habitación para recoger nuestras cosas y llegar a la estación. Una vez en el tren me di cuenta de lo estúpidas que habíamos sido y recordé que la noche anterior la camarera del New Garamond nos había dado unos papelitos en los que antes de quedarnos dormidas vimos que eran sus teléfonos, asíque cogí mi bolso, busqué el número de Jordi y le escribí para pedirle disculpas por todo; "Lo siento por todo lo de hoy.  Por las borderias, por no saber reaccionar. Habéis debido de pensar que somos estúpidas como poco, pero te prometo que no somos así, de verdad. Espero que en Barcelona nos podamos volver a ver. Unbeso. Iria.". Guardé mi móvil  en el bolso y me quedé dormida hasta que llegamos.
Una vez en Barcelona y llegamos a casa, puse a cargar el movil y al encenderlo vi que Jordi me había contestado.

"No seas boba, yo no he pensado que seas estúpida ni nada, todo lo contrarío, me ha encantado estar ese ratito contigo y con Zaida. Dentro de dos días es mi presentación en el club, veniros y después os llevo a tomar algo. J".

Zaida no estaba muy por la labor de ir, pero al final logré convencerla y estuvimos en la presentación. Estuvimos casi mas rato esperando a que saliese que lo que realmente estuvo él en el campo, pero algo bueno tenía que tener haber estado tanto rato esperando; nos cayó uno de los balones que lanzó a la afición al acabar. Teníamos que hacer la gracia. Le esperamos a que saliese y con permanente en mano, nos acercamos a él.

- Jordi ¿nos lo firmas? -dijimos al unísono.
- Por supuesto -dijo soltando una carcajada al vernos. -¿Te lo dedico también?
- ¡Claro! -sonreí.
- Mira que eres boba -me susurraba al oído mientras me devolvía el balón dedicado. -Pero mira que me encantas. -y siguió firmando a las personas que habían ido hasta allí para verle.

Había bastante gente y Zaida estaba insoportable, asíque por no escucharla mas, acepté a volver a casa. Cuando nos disponíamos a irnos, alguien me cogió del brazo.

- ¿Ya te ibas sin despedirte? -sonreía.
- Zai, que está cansada y no sabe esperar.
- Quédate tu conmigo.
- No puedo...
- Si puedes...
- No, no puedo. Como la diga que se vaya sola se enfadará...
- ¿Hacemos un trato?
- Venga vale.
- Yo dejo que te vayas ahora con tu amiga, si esta noche cenas conmigo.
- ¿Sólos?
- Si. Aunque si lo prefieres le digo a Sergio que se venga y traes a Zaida, pero me gustaría que estuvieramos  los dos solos.
- Otro trato.
- ¿Cual? -decía con cara de pillín.
- Esta noche cenamos los cuatro y depende de como me sorprendas, accederé otro día a cenar contigo a solas.
- ¡Echo!

Habíamos quedado a las nueve, ellos mismos pasarían a recogernos. Eran las ocho y aún no estábamos preparadas. Siempre el mismo dilema; ¡qué me pongo! Y cuando lo decides, los zapatos no te pegan con la camiseta y te cambias veinte veces. Al final acabas con lo primero que te habías puesto. Vestidito fresquito color beige, Zaida azul, unos buenos tacones en negro, ella blancos, un poquito de maquillaje y perfectas para nuestra cita.
A las nueve en punto estaban llamando al timbre. Menudo cambio. De verles con la ropa del equipo a verles bien arregladitos.
Nos llevaron a un restaurante del centro. Muy bonito. Muy caro. Se lo curraron mucho. Pasamos una gran noche los cuatro juntos. Zaida y Sergio se entendieron demasiado bien, incluso mas de lo que ella se había imaginado, siempre la cuesta mucho conectar tanto con una persona y mas si es un chico. De ahí podía salir algo bonito. En cambio entre Jordi y yo, todo lo que parecía haber, en aquella cena fue como que se desvaneció, como si nunca hubiera existido. A pesar de todo, nos hicieron pasar una buena noche.
Nos acercaron a casa y lo mismo. Las miradas entre Sergio y Zaida eran de esas especiales. Jordi simplemente se acercó, no dijo nada y me dio dos besos.

¿Qué le había pasado a Jordi para cambiase de la noche a la mañana? Él había sido el que me había pedido que cenase con él. No entendía absolutamente nada....

jueves, 2 de mayo de 2013

¡CAMBIOS!

Cómo véis he vuelto a escribir un prólogo distinto. Esto se debe a que no me acababa de convencer la historia que acababa de empezar. Pregunté por twitter cual de las dos seguía y la mayoría de la gente se decantó porque siguiese el nuevo prólogo aunque también hubo personas que me dijeron que querían que siguiese la de Álvaro.

He llegado a una conclusión;
Empezaré la de la Selección, pues la de Álvaro estaba estancadísima, no sabía como seguirla y ni me convencía a mi ni creo que os enganchase a vosotros, era todo muy igual siempre, pero no la borraré, los capítulos que ya estaban subidos ahora no los podéis ver, pero están guardados para seguir escribiendo y mejorarla y en un tiempo subirla.

Espero acabar esta nueva novela de la Selección y que os enganche tanto o mas como la primera :)).

¡Unbeso!

Prólogo. SDUD2.

2 de Julio de 2012. Ayer ganamos la Eurocopa. Hoy tocaba celebrarlo y celebración por todo lo alto. Zaida y yo habíamos hecho un viaje relámpago a Madrid para poder estar por Cibeles con los jugadores y después disfrutar de la noche madrileña. Al día siguiente volveríamos a Barcelona. Sólo cogimos una noche de hotel y mas que para dormir, para poder dejar las pocas cosas que habíamos traido y no tener que cargar con ellas durante todo el día. El hotel estaba muy cerquita de Cibeles así que nada mas llegar por la mañana, comimos y rápidamete nos bajamos para estar cerquita del escenario y poder verles bien.
Julio. Madrid. Un calor abrasador. Había momentos en los que eso llegaba a ser absolutamente insoportable. Aún así mereció la pena.
La celebración fue una pasada. Era increíble ver como todo el mundo, daba el igual el equipo al que normalmente apoyasen, estaba unido. Nunca había vivido algo así y fue una experiencia inolvidable. Y seguramenete para ellos también fue algo que no olvidarán nunca, aunque la moña que llevaba mas de uno era digna de hacerte olvidar.
Se acabó la celebración y después de 2 horas intentando salir de aquel bullicio, conseguimos llegar al hotel, ducharnos, cambiarnos, cenar algo y salir de fiesta. Una vez fuera no sabíamos donde ir, no conocíamos apenas la zona, asíque acabamos en una discoteca cerca de la zona, New Garamond. Después de un rato allí, bailando y disfrutando de la noche, nos dimos cuenta de algo.

- Iria, mira todo lo disimuladamente que puedas a tu derecha. -me gritaba Zaida al oído.
- ¿Qué hay? -dije intrigada.
- Tu mira y me dices.
- ¿Son......? -mirando sorprendida hacía donde mi amiga me había indicado.
- Sí, nena, sí. Estamos en la misma discoteca que la Selección Española.

Aunque tratamos de hacer que no pasaba nada, había momentos que era imposible, los ojos se iban hacia ellos. En un miro pero no, crucé un par de miradas con Jordi Alba y aunque Zai dijese lo contrario a Busquets se le iban los ojos hacia ella. A pesar de los intercambios de miradas que hubo, en ningún momento nos acercamos, pero sí que a mitad de la noche la camarera se acercó a nosotras con dos copas.

- Pero si nosotras no hemos pedido nada... -decía Zaida mirándome extrañada.
- Lo sé, -sonreía la camarera -son de parte de aquellos chicos. -señalándolos.
- ¿Cómo?
- Si si. Los dos de la derecha -señalando a Jordi y Sergio -han sido los que nos han dicho que os trajésemos las copas.

Nos bebimos las copas a su salud, pero no entendíamos nada, pues al poco rato se fueron y ni nos miraron. No le dimos demasiada importancia, simplemente verían que les observábamos y nos invitaron a la copa por hacer la gracia. A eso de las cinco de la madrugada, decidimos irnos, a las 12 salía nuestro tren y queríamos dormir un poco, pero cuando ya casi salíamos por la puerta, la misma camarera que nos había traído las copas se acercó a nosotras y nos dio dos papelitos.

- Esto lo han dejado los mismos chicos que os invitaron a las copas. -dijo entregándonos a cada una un papel perfectamente doblado.
- ¿Qué es? -dije sorprendida.
- No dijeron que era, simplemente nos dijeron que antes de que os marchaséis os lo diéramos.

Guardamos los papelitos en el bolso, los abriríamos cuando llegásemos al hotel, pero estábamos tan cansadas que caímos en la cama nada mas llegar y nos dormimos al instante.

Me desperté antes de lo que teníamos previsto. No paraban de dar golpes en la puerta. Me levanté y con unas pintas de llevas tres días sin pasar por la ducha,  abrí la puerta. Casi me caigo de culo cuando vi quien había sido el que casi tira la puerta abajo.

jueves, 18 de abril de 2013

Capítulo 55. Final.

En su momento, Tatiana se fue a buscar a Jordi a Barcelona y de primeras no le fue bien, pues se le encontró con una chica la cual él decía no ser nada, pero los actos no decían lo mismo. Sólo estuvo allí un par de días y después se volvió a Madrid con nosotros, pero al llegar recibió un mensaje de Jordi pidiéndola perdón por todo lo que había ocurrido estando ella allí. A los pocos días, él apareció por nuestra casa para pedirla que se fuese con él a Barcelona. Tati sin pensárselo cogió sus cosas y se fue con él. No lo dudó ni un segundo, de echo diría que nunca en su vida ha tenido nada mas claro como salir corriendo con su amor. Sin duda fue lo mejor que pudo hacer, pues desde que se fue con él, estos años habían sido probablemente los mejores, tanto que de aquel amor nació el pequeño Iago. En muy poco tiempo formaron una familia y eran inseparables.

Los que no acabaron tan bien fueron Yaiza y Álvaro. Ellos, los que creíamos la pareja ideal, esos que en menos de un mes habían formado una relación tan y tan estable que nunca pensamos que se fuese a romper. Pero todo se acaba y sobre todo si alguien se mete entre medias. Yaiza volvió unos días a Barcelona para ver a su familia y allí se encontró con su ex-pareja, la persona a la que dejó por estar con Álvaro y allí ocurrió lo nunca tenía que haber ocurrido. O quizá si. Se volvieron a ver y volvieron a sentir aquello que un día sintieron. Ella nunca volvió a pasar por Madrid, simplemente con un escueto mensaje acabó con todo lo que había construido con Álvaro en estos últimos cinco años; "Lo siento. No puedo seguir con esto Álvaro. Necesito que me perdones, pero no puedo. Espero que algún día me puedas perdonar. Y."  Después de aquello, Álvaro entendió que nunca se puede confiar en nadie, que hasta la persona que mas quieres, de la que menos te lo esperas, te la clava por la espalda.  Fueron momentos duros para él, pero supo superarlo y tirar hacia delante con su vida. Ahora la viviría al máximo, sin pensar en un futuro.

En Madrid nos quedamos Adri y yo y Sonia y Mario
De Sonia y Mario no hay mucho que contar, todos estos años después, siguieron siendo los de siempre. Consiguieron casarse. Nada formal y casi sin avisar. Tenían sus problemas, pero problemas de esos que solucionas en el momento. Al pequeño Izan le dieron un hermanito, Sergio. Sólo se llevaban dos años y junto con Hugo y Alma formaron un buen equipo de fútbol. Alma, a pesar de que la encantaba jugar con las muñecas, había sacado el gen futbolero de su padre y se podía pasar horas y horas jugando con un balón y con tantos niños a su alrededor era la niña mas feliz del mundo. 

Y entre Adrián y yo... Siempre había algo por lo que discutir y por lo que pelear. No salíamos de una cuando acabábamos de entrar en otra, pero después de haberse ido de casa aquella vez, aprendimos los dos a pedir perdón antes de llegar al límite. Los pequeños muchas veces eran quienes nos daban fuerzas para seguir adelante. De no ser por ellos, no sé donde hubiera acabado esto. Aún así, a pesar de todas nuestras peleas y todos nuestros problemas, ya eran casi ocho años los que llevábamos juntos y ni yo podía vivir sin él ni él sin mi. Todo lo que me había dado en todo este tiempo ya era casi un lema para mi vida y no podía seguir adelante si Adri no estaba a mi lado. Tenemos muchos momentos juntos especiales, pero sobre todo, resaltaria uno, sus palabras en nuestro último aniversario. Entre los niños y él me prepararon una pequña gran sorpresa y aún me sigo emocionando tanto o mas como aquel día con la carta que me escribió.

"No sé que escribir, pues podría escribir un libro con todo lo que podría decirte, pero pretendo ser breve y conciso, así que solo te diré que GRACIAS. Gracias por aparecer por mi vida en aquel partido y saber darle un giro de 360º. Gracias por hacerme feliz día a día y encontrar un segundo de ti para regalarme la mejor de tus sonrisas y sacar de mi la mejor de las mías.
A pesar de los mil momentos malos que hemos pasado, nunca  podré decirle a nadie te quiero, de la forma que te lo puedo decir a ti. Igual y solo tenemos tres momentos de esos muy especiales, pero ¿sabes una cosa? Esos pequeños momentos los he vivido contigo y es lo único que me queda, que has sido tu la que me has regalado ese trocito de felicidad. No dejes de hacerlo nunca. Te quiero. Adrián."

- Gracias -dije con lágrimas en los ojos después de leer la carta.
- Gracias, ¿por qué? 
- Por todo. Por seguir aquí conmigo y no dejar de quererme.
- ¿Sabes qué? -decía entrelazando su mano con la mia. -Desde que te vi por primera en Barcelona llorar por estar cerca de mi, me di cuenta que no eras una fan cualquiera. Y no me equivocaba. Sin duda eres la fan mas especial que nadie podía tener. Y no, no puedo dejar de quererte. No lo puedo evitar. Eres una parte de mi vida que si me la quitan pierdo el rumbo.
- ¿Puedo pedirte una cosa?
- Todas las que quieras.
- Sólo una. No te vayas nunca, nunca, nunca de mi lado.
- Jamás.

Y así me di cuenta de algo que posiblemente tenía que haber entendido hace muchísimo tiempo y es que nunca encontraré a alguien que quiera como él lo hace, pero sobre todo que jamás en la vida seré capaz de querer tanto a una persona como lo hago con Adrián. Él y Hugo y Alma son eso que dicen que es la alegría de tu vida. Ellos son eso de la mia.

martes, 16 de abril de 2013

¡Opinión!

Necesito vuestra ayuda! La historia tiene muchas vueltas ya dadas y no sé como seguir. Aún así quiero que me deis vuestra opinión. ¿Qué preferís, que siga dándole vueltas a esta historia o que empiece una nueva? Si empiezo una nueva sería parecida, del mismo estilo a esta. Vosotros decidís :)).


¡Besitos!

domingo, 7 de abril de 2013

Capítulo 54.

Los peques por suerte no se enteraban de nada. Siempre preguntaban por su padre, pero con decirles que tenía partido fuera se quedaban tranquilos. Yo por el contrario no era capaz de no pensar en él. Habíamos hablado un par de veces por los niños, y ya de paso nos preguntábamos el uno al otro como estábamos, pero no conseguíamos mantener una conversación del todo decente. Hasta que un día recibí un mensaje.

"¿Puedes dejar a los niños con Cris y nos vemos? No aguanto mas"

No lo dudé un minuto y en cuanto recibí aquel mensaje, fui a casa de Cris para ver si podía quedarse con Hugo y Alma y como siempre no puso ningún impedimento. La debía ya unas cuantas por todas la veces que se quedaba con ellos, pero sabía que esto podía significar una reconciliación.
A los diez minutos Adri estaba en casa. Nada mas abrirle la puerta, no pude decir nada, cogió con sus manos mi cara y me besó. Me besó como nunca lo había hecho. Después de aquel beso, conseguí hablar.

- ¿Y esto? -susurraba sorprendida.
- No puedo pasar mas tiempo separado de ti, ni de los peques. -y volvió a besarme. -Vamos a intentarlo de nuevo. Empecemos de cero. Sé que no es fácil, tenemos dos enanos que probablemente no nos permitan empezar tan de cero como quisiéramos o quizá como deberíamos, pero intentémoslo.
- No tienes que pedirme que lo volvamos a intentar, sólo tienes que coger tus cosas y traerlas de vuelta. -le decía al oído. -No es que quiera que empecemos de cero, es que lo necesito. Necesito tenerte cerca de nuevo. Cuando te vi en la habitación haciendo la maleta, se me vino el mundo al suelo. En ese momento iba a pedirte todo esto, que lo intentásemos de nuevo, pero no me dio tiempo, te fuiste antes de que pudiese decir nada. Entendí tu posición, porque sé que la he cagado en muchos aspectos y por eso no dije nada, pero cuando saliste por la puerta, me di cuenta de que acababa de salir la parte mas importante de mi vida. Y creemé si te digo que en ese momento pensé que te había perdido para siempre.
- Ari, nunca me has perdido, aunque solo sea por las dos cosas mas bonitas que me has regalado. Pero no sé olvidar tan fácilmente a una persona que me ha aportado tanto a mi vida y que por mucho que lo intente no soy capaz de dejar de querer. -decía agarrándome la mano -¿Quieres que te cuente una cosa? Me fui de casa para ver si reaccionabas, para ver si salías corriendo detrás mia y me retenías y sinceramente al ver que no era esa tu reacción se me partió el alma pensando que incluso te hacía bien que me fuese. -dijo conteniendo las lágrimas.
- Nunca he querido que te fueses, Adri. Para mi estos días han sido eternos.
- Ya lo sé. -acariciándome la cara continuó -Tati y Sonia me lo contaron todo. Y lo siento. No pensé que te fuese a afectar así.
- Calla.... -y sin mas, sin dejarle continuar, pues no quería que me pidiera perdón cuando la que tendría que estar lo que me queda de vida disculpándome por todo era yo, le besé.

En ese momento sin decir nada, sabíamos que todo lo habíamos arreglado. Se separó de mis labios, puso sus manos en mis mejillas y me miró a los ojos. Esa mirada me dijo mucho mas que todas las palabras que me podía haber dicho en todos los años que llevábamos juntos. Sabía que me perdonaba por todo y que quería y necesitaba que volviésemos a ser los que en un principio habíamos sido. Así, en medio de tanto perdón, me cogió y yo enrollando mis piernas a su cintura subimos a la habitación. Todo estaba dicho y en esa cama lo único que sobraba era nuestra ropa. Nuestros cuerpos ahora eran los que hablaban y ellos, a pesar del tiempo que hacía que no se encontraban, se seguían entendiendo a la perfección y aquel día demostraron que no podían volver a separarse por muchos obstáculos que el mundo les pusiera.

Adrián volvió a casa y volvíamos a ser aquella familia que un día se desmontó. Los pequeños estaban felices de volver a tener a su padre en casa y a pesar de que no se habían enterado de lo que había pasado, notaban que el ambiente en casa era diferente al de días atrás. Yo me podía pasar las horas muertas, apoyada en la ventana observando a Hugo y Alma disfrutar de su padre en el jardín. Eran la viva imagen de la locura y eso a mi me encantaba.
Mientras observaba a mis tres tesoros, llegaron los padres de Adri. Era una sorpresa que le tenía preparada, hacía meses que no pasábamos por Asturias y aunque nunca dijese nada, yo sabía que les echaba de menos. Cuando se giró y los vio su cara reflejaba mil cosas y ninguna las podía expresar con palabras. Escuché como en un abrazo con su madre ella le decía: "Dale las gracias a Ari, ella fue quien nos llamó para que viniésemos."
Después de las palabras de su madre, vi como me miraba y como con una simple sonrísa me daba las gracias.
Sus padres salieron al jardín con los niños y mientras ellos jugaban y disfrutaban, Adrián y yo nos quedábamos solos en el salón.

- Muchas gracias por llamarles -me decía mientras me besaba.
- Esto es algo de lo mucho que tendría que hacer por ti.
- Con que estés conmigo ya haces demasiado. -y sin darme tiempo a contestarle nada, sonrió y me volvió a besar. Un besos de esos que saben a perdón, a pasión y a mucho amor.

sábado, 6 de abril de 2013

Capítulo 53.

Se fue. No pude decirle nada mas, porque antes de que abriese la boca él ya había cerrado la puerta. Me resbalé por la puerta y lloré, lloré desconsoladamente. Entendía como se sentía y venía sabiendo de hace meses que esto ocurriría tarde o temprano, pero hasta que no sucede no te das cuenta de lo que tienes y de que tenías que haber reaccionado antes.
Dejé a los niños con una vecina, se llevaban muy bien con sus hijos y así podían venir Tatiana y Sonia a mi casa para poder contarles todo. Poco pude explicar, no podía dejar de llorar.

- Escuchame Ari. Sorpréndele. Haz algo que él no se espere que vayas a hacer, ni ahora ni nunca. Que se de cuenta de que le quieres y no quieres perder todo esto. -me decía Sonia.
- Creo que ahora lo único que puedo hacer es dejarle unos días para pensar, lo necesita para darse cuenta si de verdad me quiere tanto como cree o no.
- Ariadna, Adri te quiere como nunca va a querer a nadie y lo único que necesita es tiempo para ver si tú eres la que le quieres, para ver si eres capaz de hacer algo antes de perderle del todo. Necesita que le demuestres todo lo que al principio siempre le demostrabas.
- No es eso sólo eso lo que necesita, lo sé. Necesita volver a confiar en mi, yo le fallé en su momento y supo perdonarme, pero sé que desde ese momento todo entre nosotros ha cambiado y por desgracia a peor -las decía como podía...
- Pero... ¿Qué pasó? -se intrigaba Tatiana. -Siempre hemos sabido que entre vosotros algo había pasado, pero Adri nunca nos contó nada.
- Hace un año o así, que fue cuando todo esto entre Adri y yo comenzó, coincidió cuando Ilie estuvo cedido en el Rayo. Yo no tenía ni idea de que le habían cedido, hasta que me llamó para contármelo y decirme que quería verme y conocer a los peques. Al principio dudaba si ir o no, pero le había notado tan cambiado que un día cogí a Hugo y Alma y fui a ver uno de los entrenamientos del equipo. Cuando acabó estuvo un rato con los tres y estuvimos genial. Pero un día quedamos los dos solos y pasó lo que pasó. Yo volví a sentir algo por Ilie que ni siquiera al principio recuerdo haber sentido y volví a verle día tras días, así hasta que un día Adrián se enteró de que estaba en Madrid y sin que yo le dijese nada supo que habíamos estado juntos. Desde un principio sabía que lo estaba haciendo mal y que Adri esto no se lo merecía, pero no podía evitarlo, hasta que un día sin decirme nada, Ilie volvió a Barcelona, solo estaba cedido hasta el mercado de invierno y el Barça se lo volvió a llevar. Lo único que me dijo fue en un mensaje: "Tengo que volver a Barcelona. Sabes donde estoy. Te quiero". Dudé mil veces si irme o no a Barcelona con Ilie. Iba a hacer la locura de mi vida, pero un día, estando en la habitación, con la maleta encima de la cama, dándole vueltas y sin saber que hacer entró Adri y me dijo que no me iba a retener, que si quería irme con él, que lo hiciese, él simplemente trataría de asimilarlo como pudiese. Creedme si os digo que en ese momento me volví a enamorar de él. -sollozaba entre mil lágrimas.

Las chicas no tenían ni idea de nada y a medida que la historia avazaba, sus caras reflejaban mas y mas sorpresa. Todo el mundo sabía que entre Adri y yo había pasado algo malo, pero él nunca quiso hacerselo saber a nadie, les decía que que habían sido unos problemas de pareja y ya está. Lo arreglamos, pero lo que nos esperaba después de lo que había pasado no se solucionaba tan fácilmente y aunque él intentaba de todos los modos posibles que todo volviese a ser lo mismo, yo me mantenía fría y distante con él, algo que le dolía mucho mas que todo lo que había pasado con Ilie.


Pasaban los días y Adri no daba señales de vida. Sabía que estaba bien porque Sonia, Mario y Koke me mantenían informada, pero no había hecho ningún intento por acercarse de nuevo a mi. Me dolía esta situación pero también le entendía a él. No quería perderle y tenía que hacer algo por recuperarle. Así que un día, mientras los niños estaban en el cole decidí ir a buscarle al entrenamiento. Necesitaba hablar con él.

Llegué a la ciudad deportiva 20 minutos antes de que acabasen de entrenar. Aparqué el coche fuera para que no lo viese, pero le esperé en la valla de fuera para que cuando fuese a por su coche me encontrase. Le vi de lejos y sé que él también sabía que estaba allí porque nada mas verme se quedó paralizado.

- ¿Qué haces aquí Ari? ¿Y los niños?
- A Hugo y Alma los recoge Cris, la vecina, se quedarán con ella hasta por la tarde. -decía como podía. -Necesitaba verte, hablar contigo. -no se lo esperaba y lo dejó mudo durante unos segundos.
- Vale. ¿Vamos a casa? ¿O prefieres que vayamos a otro lado?
- En casa estaremos bien.

Cogimos los coches y en quince minutos estábamos en casa. Estaba atacada de los nervios, no sabía por donde empezar, ni siquiera sabía que decirle, pero tenía que acabar con esto. Me mataba por dentro tenerlo tan lejos. Nos sentamos en el sillón y se hizo un silencio demasiado incómodo.

- Lo siento. Siento todo lo que ha pasado. -le decía mirando al suelo.
- No lo sientas Ari. Si esto estaba predestinado a que sucediese acabaría pasando. -me decía intentando consolarme.
- No sé si estaría predestinado o no, pero yo me siento culpable. Siento que te pierdo por momentos y sé perfectamente que es por mi culpa, por todo lo que ha pasado.
- Nunca me vas a peder, tu lo sabes.
- Ya lo estoy haciendo.
- No Arí, sabes que no es así.
- Y si no es así, ¿por qué te has ido de casa?
- Porque necesito volver a sentir a la Ariadna de la que me enamoré. Necesito que vuelvas a ser tu y que cuando estés conmigo seas las que siempre has sido. Hace mucho que desapareció esa chica alegre y cariñosa cuando estabas a mi lado y si no vuelve yo tampoco puedo volver, esa es la persona que yo tanto quiero.
- Vuelve a casa, Adri...
- Ari, no me pidas eso, ahora mismo sabes que yo no puedo volver..

En ese momento llegaron los niños y cuando vieron a su padre gritaron de la emoción, pero éste volvía a irse. Le acompañé a la puerta y volví a decirle que no se fuera y a pesar de no quedarse, me susuró al oído:

- Nunca te he dejado de querer y nunca lo haré.

martes, 2 de abril de 2013

Capítlo 52.

                                                                                                   * * *



Todo estaba cambiando demasiado rápido. Los niños crecían como locos. Hugo y Alma estaban a punto de cumplir 4 años. Sonia y Mario seguían siendo una pareja ideal con su pequeño Izan de a penas 5 años. Yaiza y Álvaro eran de otro mundo. Desde que les habíamos presentado no se habían separado y no tenían intención de hacerlo. Ni él podía vivir sin ella ni ella podía vivir sin él. A veces me daban un poco de envidia. Jordi y Tatiana habían acabado con todo a pesar de que tampoco podían vivir el uno sin el otro. Jordi por el contrato en el equipo, había tenido que volver a Barcelon y no se lo había dicho a Tati, lo cual  le cabreó bastante. Después de ver su reacción al enterarse ni siquiera la pidió que se fuese con él, simplemente acabaron con lo que habían tenido. Adri hablaba a menudo con Jordi y sabía que estaba jodido, la quería demasiado a pesar de todas las bronca que pudiesen tener en el tiempo que estuvieron juntos y yo estaba con Tatiana cada día y creo que desde que éste se fue, no era capaz de dormir en condiciones, de echo, dormía con una foto de ellos bajo la almohada y entre sollozos la observaba melancólica. Luego estábamos Adrián y yo que éramos un caso a parte. No habíamos vuelto a ser los que éramos, no conseguíamos solucionar las cosas y poder volver a ser aquellos locos del principio. En este tiempo habíamos pasado demasiado baches. Y gran parte por mi culpa. Pero siempre los supo perdonar y gracias a eso conseguíamos tirar hacia delante. Hubo una temporada en la que lo único que hacia era salir de casa para ir al trabajo, recoger a los niños del colegio si Adri tenía entrenamiento y al volver, seguir trabajando. Cruzábamos pocas palabras, las justas. Todos le decían que como era capaz de aguantarme, que porque no acababa con esto ya. Su respuesta era, que había aprendido a vivir conmigo y que ahora, después de tantos años no era capaz de separarse de mi, el amor movía montañas. Pero a pesar de todo lo que decía, acabó pasando algo que aunque alguna vez se me había pasado por la cabeza, nunca pensé que llegaría. Él necesitaba sentirse querido, sentir que otra persona le abrazaba, le daba la mano al caminar, le regalaba mil sonrisas y sobre todo le decía que le quería, algo que yo hacía tiempo no le decía. No sé si en otra persona lo encontró pero decidimos algo que fue muy duro para los dos.

- No podemos seguir así -me decía. -Esto me supera cada día Ari. No sé que te pasa, pero esto me duele mucho mas de lo que crees. Hace tiempo que me miras porque la casa no es tan grande como para no poder cruzarnos, como si fuera una obligación y no un gusto. De verdad que no entiendo nada.
- Lo siento.
- Pero, ¿qué sientes? Ari háblame, dime que te pasa, intentemos solucionar las cosas por favor.
- No sé si aún se puede.
- ¡Claro que se puede! Lo que no tengo tan claro es si quieres y si no quieres, desde luego que no hay nada que hacer -dijo saliendo por la puerta.

En ese momento no lo pude evitar y me derrumbé. Sólo tuve fuerzas para llamar a Tatiana, la cual vino corriendo a casa. Cuando conseguí traquilizarme logré contarle lo que acababa de pasar.

- Pero, ¿qué te pasa Ari?
- No lo sé. Siento que todo lo que había entre Adri y yo se ha esfumado.
- Se ha esfumado, ¿por qué?
- No lo sé. Desde que nacieron los niños, todo se enfrió. Al principio porque nadie me dejaba hacer nada y todo mi mal humor lo pagaba con él. Luego porque él entre los entrenamientos y los partidos, yo con el trabajo y los niños cuando nos cruzamos por casa solo nos falta saludarnos como el que se cruza con un conocido por la calle. Hay días que ni siquiera hablamos.
- ¿Y qué sientes como ni siquiera cruzáis palabras?
- Siento que le pierdo por momentos y ese sentimiento me mata por dentro.
- Mi amor, ¿y a qué esperas para decírselo? Si no lo hablas con él, seguro que le perderás. Él te quiere mucho y necesita estar a tu lado para sonréir cada día. A soportado mil cosas, está soportando todo esto y no es fácil para él verte tan distanciada, pero todo tiene un límite y acabará estallando. Dile lo que sientes.
- Ya sé lo que siente y creemé que todo es mutuo. No sé vivir si él no está cerca de mi. Y no le quiero perder por nada del mundo.
- ¿Entonces? ¿A qué esperas para hablar con él e intentar arreglar todo esto?

Tatiana tenía razón, tenía que hablar con Adri y sobretodo pedirle perdón por todo este tiempo en el que parecía que otra persona estaba en mi. Salí con los pequeños al parque y cuando volvimos, Adri ya había llegado asíque subí a la habitación para hablar con él. Cual fue mi sopresa cuando vi que estaba haciendo la maleta.

- ¿A dónde vas? ¿Esta semana no toca partido en Madrid? -le dije sorprendida.
- Me voy de casa.
- ¿Qué? Adri por favor...
- Mira Ari, llevo meses aguantado tu mal humor, tu indiferencia, no puedo mas.
- Espera....
- Escucha, estaré en casa de Koke, Bea está fuera y me ha dicho que me quede allí. Sólo serán unos días, necesito pensar en todo.
- Adri, te quiero.
- Lo sé, y yo. Pero no soporto mas esta situación.  -sin mas, sin dejarme decir nada, cogió la maleta, se despidió de los niños diciéndoles que tenía partido fuera y se marchó.

lunes, 1 de abril de 2013

Capítulo 51.

Había llegado el día. Me encontraba en el hospital desde hacía un par de horas ya y estaba a punto de tener a mis pequeños entre mis brazos. A pesar del dolor que sentía, tenía muchísimas ganas de que llegase ya ese momento. Adrián estaba nervioso, como nunca le había visto.
Después de las cinco horas de parto, allí estaban, Alma y Hugo. Cuando me desperté vi la imagen mas bonita que cualquiera puede ver al despertar; Adrián con los bebés, entre sus brazos, observando como dormían. Fue una imagen que creo que nunca podré olvidar nunca. Estuve mirándole un buen rato, hasta que  no pude aguantar las lágrimas y me escuchó.

- ¿Cuánto tiempo llevas despierta? -me decia bajito para no despertar a los bebés.
- No sé, quizá media hora, pero no quería decirte nada, me encantaba ver la carita que ponías cuando los mirabas. -reía.
- Son preciosos, no puedo evitar poner cara de bobo cada vez que los miro. Son tan preciosos como su mamá. -susurró acercándose a la cama.
- Mira que eres bobo...

Después de un par de días ingresada, de mil visitas, un millón de regalos para los pequeños, tropecientos ramos de flores y no sé cuantas cajas de bombones, me dieron el alta y pude volver a casa. Hogar dulce hogar, pensé nada mas llegar. Aunque después de pasadas unas horas de llegar, hubiera preferido haberme quedado en el hospital. Me trataban como una inútil, y sabía que lo hacían por mi bien, para ayudarme, para que estuviese lo mejor posible, pero no me dejaban hacer nada. Si me levantaba a por algo, ya corría alguien mas que yo y me lo traía. Si me ponía a hacer cualquier cosa de la casa, venía alguien y hacía que me sentase y lo hacía él... Llegó a ser insoportable.
Adrián notaba que desde que llegué a casa no estaba igual. Mi humor había cambiado bastante y todo lo que me pasaba lo acababa pagando con él.

- Joder Ari, ¿qué te pasa? Llevas unos días que no hay quien te aguante...
- Hombre gracias.. -me mofé.
- No sé de que manera decirte las cosas, pues de cualquier forma me contestas mal. Si hice algo que no te gustó, que te molestó, dímelo, pero no me tengas así.
- Adri, no eres tú, es todo. Desde que he llegado me hacéis sentir una inútil. No me dejáis hacer nada, no me puedo mover del sofá. Si quiero acompañarte a hacer la compra no puedo, si quiero limpiar o recoger algo de la casa tampoco puedo. ¡Qué no estoy inválida, que sólo he dado a luz joder! -grité.
- Lo siento si te hemos hecho sentir así, creemé que no era nuestra intención, todo lo contrarió. Simplemente queríamos que estuvieses bien y que te acabases de recuperar del todo. Pero tranquila, que nadie te volverá a decir nada. -dijo en tono enfadado.
- ¿Por qué me lo dices así?
- Porque todo esto lo has pagado conmigo. No sé si a parte de esto, hay algo mas por lo que estés así conmigo, pero si sólo es por lo que dices, creemé si te digo que sólo lo hacíamos por tu bien, por cuidarte un poco mas. -y sin mas, se fue a darse una ducha.

Tenía razón. Había pagado todo con él y no se lo merecía.
Subí a nuestro cuarto y en el espejo que había justo al entrar con un pintalabios rojo, le escribí Lo siento y un corazón. Ahí lo vería seguro. Yo mientras, como los niños estaban durmiendo, me fui a la cocina a preparar la cena. Puse música todo lo alto que pude sabiendo que podría escuchar a los bebés por el walky talky perfectamente y también que no se despertarían por el volumen y por ese motivo no me enteré de que Adri había entrado a la cocina. Me agarró por la cintura  y me besó el cuello. Sabía que con eso, tan solo esos dos gestos, me había perdonado.
Cenamos tranquilamente y pudimos hablar como hacía días que no lo hacíamos. Desde que estaban los niños, nuestra intimidad se había reducido al máximo en todos los sentídos. No recordábamos ya lo que era salir por la noche a cenar, estar solos... Esa noche fue un momento en el que pudimos disfrutar el uno del otro. La verdad es que nos vino demasiado bien, pues volvimos a recuperar eso que hacía tiempo que no sentíamos.
Ese finde semana, no había partido, asíque él mismo planeó todo. Los niños se quedarían con Jordi y Tatiana y nosotros nos iríamos fuera. Aunque separarme de ellos se me hacía complicado, sabía que esto nos vendría genial, sobre todo para nuestra relación. De no ser por momentos así, todo se hubiera enfríado demasiado y no habría acabado bien.
Me llevó a una casa rural en el norte de la sierra de León. Aquello era precioso y pasamos una de nuestras mejores "vacaciones" juntos. Volvimos a recuperar lo que habíamos perdido y volvimos a recordar porque nos habíamos enamorado el uno del otro.

- Gracias por todo esto Adri -susurraba mientras de besaba.
- ¿Cuánto tiempo hacía que no estábamos solos?
- No lo sé, mucho tiempo.
- Yo lo echaba de menos. Hacía tiempo que no te sentía así, como al principio.
- Ya lo sé. He abandonado un poco todo lo que teníamos, por eso te doy las gracias, por volver a hacernos recuperar todo lo que podríamos haber perdido.
- No hubiera permitido que todo esto se perdiese.

Y sin mas que decir, en aquella preciosa casa rural, se volvieron a reecontrar, como si de dos "conocidos" se tratase, una pareja que supo parar a tiempo la forma de dejar atrás todo lo que con tanto sacrificio habían conseguido.

martes, 26 de marzo de 2013

Capítulo 50.

No quise contarle nada de aquello a Raquel, no quería darle mas motivos para que se comiese la cabeza, pues quizá los tenía, pero es algo que tenían que hablar entre ellos por los problemas que pudiesen tener de antes y no sólo por esto. Intentaron hablar, pero lo único que consiguieron fue discutir y que toda la comunidad de vecinos se enterase de sus problemas.

- Estamos perdiendo el tiempo estando juntos -le decía ella.
- ¿Tú crees?
- Koke por favor, que sé que te sigues viendo con Bea.
- No sigo viendo a Bea.
- Va, que te han visto. Que me da igual, que vuelvas con ella, pero dímelo. Dime que la quieres y que quieres estar con ella. Pero no sigas mintiendo.
- Tati...
- Mira da igual. Me voy a ir un tiempo a Sevilla con mis padres. Vuelve con Bea y sed felices, al menos trata que sea un poco mejor que conmigo.

Y sin mas, cogió sus maletas y se marchó, dejándole en mitad de aquel salón sin la posibilidad de poder explicarse. De nosotros se despidió, sin tampoco darnos demasiadas explicaciones, y como dijo, volvió a Sevilla con sus padres sin tiempo definido.
Después de aquello, Koke volvió con Bea, la chica a la que supuestamente dejó para estar con Raquel. A ella no quería presentárnosla, pues pensaba que tendríamos algo contra ella, que la echaríamos la culpa a ella de que Raquel se hubiese ido. Pero un día estando esperando a Adrián en la ciudad deportiva, se acercó a mi.

- ¿Eres Ariadna, verdad? -me decía.
- Si. Tu Bea, ¿no?
- Si. Encantada. Mira sé todo lo que pasó con vuestra amiga Raquel y Koke y siento que se haya ido, en ningún momento queríamos que pasase eso, pero no pude evitar volver a llamar a Koke y pedirle volver a intentarlo, le quiero demasiado.
- Tranquila, no tienes que darme explicaciones. Yo sé perfectamente que esto no es culpa de nadie, que tuvo que pasar así, y entiendo que si le quieres, que intentases volver a estar con él. Es algo que probablemente hubiésemos hecho todas en tu situación.
- Koke cree que la tenéis pagada conmigo.
- Para nada. Sé que él no quiere presentarnos porque piensa que tenemos algo contra ti, pero para nada de verdad.

Salieron Adrián y Koke juntos y nos vieron hablando como dos amigas, como si nos conociésemos de toda la vida y sentí como un alivio por parte de Koke, como si se hubiera quitado un peso de encima a la hora de poder volver a estar con nosotros.

Por otra parte, ya había días que no podía a penas moverme, los bichillos estaban creciendo mucho. Sonia y Tati trataban que saliese poco de casa, pues ya estaba de siete meses y era mejor que estuviese tranquila, pero como buena tauro, era demasiado cabezota y acaba yendo a buscar a Adri al entrenamiento. Llegó un momento en el que tenía que hacerlas caso y estar relajada, pues no paraban de moverse y había veces que era inaguantable el dolor, aún así todavía les quedaban un par de mesecitos mas por estar ahí, pero tenía muchísimas ganas de verles la carita.

Ese mismo fin de semana el Atleti jugaba en Barcelona y Tati quería que fuésemos. Volvíamos al lugar donde había empezado todo y por una parte tenía muchas ganas de ir y recordar pero por otra sabía que no era lo correcto porque los recuerdos que me vendrían a la cabeza serían contradictorios. Al final hice casi a Tati y fuimos las tres, ella, Sonia, yo. Todo salió como esperábamos hasta el final. Cuando salíamos del campo, dispuestas a ir a casa de los padres de Tati, que era la casa que en su momento nos compramos la dos, nos cruzamos con todo el pasado. Javi, Ilie, Ivan y Sergi habían ido a ver el partido. Aún recuerdo la cara que se le quedó a Ilie al verme embarazadísima, no fue capaz de decir nada. Ninguno se atrevió a acercarse a saludarnos y Tatiana y yo estábamos paralizadas como para ser nosotras las que diésemos el paso. El camino a casa era corto, pero no pudimos decir absolutamente nada hasta una vez llegadas a casa. Cenamos y todo volvió a la normalidad. Vuelta otra vez a las risas, nuestras locuras, el pequeño Izan no paraba quieto.. Cuando conseguimos que se durmiese, nos sentamos tranquilamente en el sillón y nos pusimos a ver nuestra película favorita; "Destino Oculto". Mientras estábamos enamorándonos de Matt Damon, sonó mi movil. Mensaje sin remitente, pero de fácil deducción.

"No me imaginé nunca verte así. Me alegro de que todo te vaya tan bien, aunque si te soy sincero, me gustaría que todo lo que estás viviendo ahora, lo estuvieses viviendo conmigo. Aún así, estás preciosa y me alegro por los dos, sé que Adri te cuida como no lo hace nadie y te quiere como ningún otro. Ciudate."

viernes, 22 de marzo de 2013

Capítulo 49.

- ¿Nueva York? -le decia asombrada.
- Nueva York, sí.
- No sé que decirte. Estar aquí es como un sueño.

Todo lo que había armado para traerme a Nueva York. No tenía palabras. Estaba en una nube dentro de tanto edificio gigante. Era como un sueño y como no, él era el culpable de que lo estuviera cumpliendo.
Hizo que cada día de la semana que pasamos allí, fuese diferente y especial. Me tenía mil y una sorpresas preparadas. Visitamos cada uno de los rincones mas especiales de la ciudad. Yo estaba que no me creía lo que me estaba pasando. Recuerdo una noche que subimos al edificio mas alto de todo Nueva York y ahí tuvimos un momento de confesiones cuanto menos especial.

- A pesar de todo lo que hemos pasado, cada día me alegro mas de haberme vuelto a Madrid. -le decía contemplando la ciudad desde lo mas alto.
- ¿Sabes qué? -decía abrazándome por la espalda. -Siempre tuve muchas dudas.
- ¿Dudas de qué?
- De lo nuestro. Cuando te conocí en aquel partido, en Barcelona, me encantaste, desde el primer momento, pero tenía dudas porque eras una fan, como otra cualquiera y mi miedo era acabar enamorándome de ti y que salieses corriendo porque lo único que quisieses fuese acostarte conmigo para después poder ir contando por ahí que habías estado con tu ídolo.
- Ya lo sé, ¿crees que no se te notaba? Todos en tu lugar les pasaría lo mismo.
- Todos me decían mil cosas y me asustaba. No quería hacerles caso porque no me demostrabas aquello que ellos me decían, pero también había momentos en los que no podía evitar pensarlo.
- ¿Y en qué momento te diste cuenta de que no quería estar contigo por estar, si no porque realmente te quería?
- No lo sé. Quizá empecé a no hacer caso a la gente, que después me di cuenta que no les tenía que haber hecho caso en ningún momento, pero cuando ya no escuchaba todo lo que me decían era cuando realmente disfrutaba a la hora de estar contigo, cuando me daba cuenta que querías estar conmigo por ser Adri y no el jugador del fútbol, cuando sentía que te quería mas de lo que pensaba... Fueron un cúmulo de situaciones por las que poco a poco fui abriendo los ojos y hasta hoy.
- Gracias.
- ¿Por qué?  -dijo acariciándome la mejilla.
- Por confíar en mi. Otro en tu situación hubiera hecho caso a los suyos y hubiera salido corriendo. Tu en cambio te arriesgaste y me metiste en tu casa sin saber a penas nada de mi, sin saber que quería de ti.
- Desde el primer día me gustaste, mucho y aunque me hubiese equivocado, no me habría arrepentido en ningún momento, estoy seguro que lo volvería a hacer.
- Pues por esto, gracias. -dije abrazándole. -Te quiero.

Volvimos a Madrid con mil cosas que contar, con mil fotos que enmarcar. Fue un viaje inolvidable que sobretodo nos sirvió para poder centrarnos el uno en el otro, cosa que cerca de los chicos era imposible.
Al volver, todos tenían mil cosas que contarnos, casi mas que nosotros a ellos, mil historias que nos habíamos perdido.

- Ari, no sé que hacer con Koke -me dijo Raquel nada mas verme.
- Yo también me alegro de verte mi amor -dije en tono burlón.
- Claro que me alegro de verte bobita -y me abrazaba -pero estoy muy agobiada con todo. Yaiza está en su mundo perfecto con Álvaro y todo la parece bonito y maravilloso y Tati apenas conoce a Koke como para poder ayudarme, tu eres mi salvadora.
- Estoy segura que lo que me vas a contar, me lo imagino ya...
- Seguro. Siento que lo nuestro no va a ninguna parte, que él dice que dejó a su novia por mi, pero desde hace una semana tengo la sensación de que si lo dejó con su novia no fui yo el motivo y ahora sospecho que está volviendo a hablar con ella.
- ¿Y todo esto por qué no lo hablas con él?
- Porque no sé si mis sospechas son ciertas.
- Vale, pero si no lo habláis nunca sabrás si son ciertas o no.
- Raquel, escucha. Koke es un chaval que necesita que vayas de cara con él, que cualquier problema que tengas se lo cuentes, porque todas estas inseguridades que ahora mismo tienes, él las nota y se acabará alejando. -le decía Adrián. -Yo no sé si dejo a Bea por ti o no, ni sé si ahora ha vuelto a tener contacto con ella ultimamente, pero de verdad te digo que todo esto lo hables con él.

Acerqué a Adri al entrenamiento y Raquel se volvió a su casa. Cuando acabaron de entrenar volví a buscarle y me encontré con un buen pastel; Koke. Bea. De la mano.

lunes, 18 de marzo de 2013

Capítulo 48.

- ¿No vas a dejarnos en paz? -decía Adrián.
- ¿Tú que haces aquí?
- Creo que no es esa la pregunta. Déjanos en paz Daniel. Ólvidate que existo, que existe Ari. ¿Tan triste es tu vida que no puedes dejar de meterte en la nuestra?
- Admítelo ya, no la quieres. No la has querido nunca. -le decía Daniel a Adrian. Mientras yo estaba arriba en la habitación, intentando contener las lágrimas.
- La quiero como nunca he querido a nadie.
- Sabes que no Adrián. Te sigues acordando de Nuria.
- Ella ha conseguido que la olvide.
- No te creo. Nadie te cree.
- Yo le creo -decia mientras bajaba, no aguantaba mas dentro de la habitación.
- No deberías.
- ¿Por qué no debo creer a una persona que me demuestra cada día que siempre que le necesito está ahí, que cuando estoy mal siempre sabe sacarme una sonrisa y que no deja de preocuparse por mi? Creo que cada día me demuestra que me quiere y a pesar de las adversidades que hemos pasado sigue estando ahí. Mira Daniel, no sé que problema tienes con que tu hermano y yo estemos juntos, de verdad que no lo logro entender, pero trata de alejarte de nosotros, búscate otro entretenimiento. -y justo en ese momento Adrián explotó.
- Lo único que te pasa es que eres un jodido envidioso. Llevas toda la vida tratando de quedar siempre por encima mio en todo y hasta el momento no lo has conseguido en nada. No soportas verme feliz con una persona que consigue sacar de mi siempre lo mejor y no eres capaz de dejar de pensar en ti y solamente en ti y alegrarte por una vez en la vida de que al fin haya conseguido asentar la cabeza. Si no te gusta que esté con ella y que ella sea la persona mas importante de mi vida, lo siento, pero es lo que hay. Si no quieres verlo, no sé que narices haces aquí y si intentas que acabemos con lo que tenemos Ari y yo, solo te digo que todas tus tonterías hacen que discutamos sí, pero ¿sabes qué pasa? Que cuando lo arreglamos estamos aún mas unidos que antes, así que nene, vuélvete a Asturias y trata de hacer tu vida y deja de meterte en la de los demás. Ahora si me disculpas, te vas de mi casa, porque no quiero volver a verte. -y sin mas dilación le abrió la puerta de casa y le echó. Jamás había visto así a Adrián. Le había visto enfadado, pero de esta manera nunca. En algún momento he de reconocer que sentí miedo, pero por otra parte me sentí aliviada al escuchar cada una de sus palabras y saber que defendería lo nuestro por enciama de cualquier cosa.

Daniel se fue y a pesar de que volvimos a Asturias un par de veces no volvimos a saber demasiado de él. Al fin, después de todo aquello Adrián y yo conseguimos centrarnos el uno en el otro y probablemente podíamos decir que ya estábamos bien. Además el embarazo seguía viento en popa y que mejor día para saber el sexo de los niños que el día de nuestro aniversario. Mi tripita cada día iba siendo mas grande, aunque para llevar dos, no lo era demasiado. Después de ir al médico a la ecografía, Adrián me tenía algo preparado y ya me tenía muy nerviosa.

- ¿Tenéis preferencias en los sexos? -nos decía el médico mientras miraba aquella pantalla en la que yo no era capaz de ver nada.
- No. Aunque a ella le encantaria que fueran niño y niña. -dijo Adri mirándome y acariciándome la mejilla.
- Ariadna, ¿sabes qué lo que querías se va a cumplir?
- ¿Son niño y niña? -dije sonriendo como probablemente nunca lo había hecho.
- Si.

No podía estar mas feliz y sabía que Adrián también. Hugo y Alma. No habían nacido, aún les quedaban unos cuantos meses para poder llegar, pero ya tenían nombre. Solo de pensarlo se me ponían los pelos de punta de la emoción. Sentí como Adri se emocionaba, pues le miré y tenía los ojos llenos de lágrimas. Verle así hacía que me emocionase yo.

Después de salir del médico volvimos a casa antes de celebrar nada, pero allí ya empezaba todo. Mientras Adri y yo estábamos fuera, Jordi y Tatiana habían estado en casa preparando todo lo que Adrián les había dicho. Estaba toda la casa llena de posits. Él desapareció y me dejó sola recogiendo los papelitos. En cada rincón de la casa había uno y en cada uno de ellos me daba las gracias por algo.  "Gracias por aparecer aquel 19", "Gracias por regalarme sonrisas cada día", "Gracias por saber siempre sacar lo mejor de mi", "Gracias por entenderme", "Gracias por saber perdonarme", "Gracias por no dejar que nunca caiga".  Y así mil mas por toda la casa. Cuando acabé estaba en la terraza, de espaldas a mi, observando cada rincón de la ciudad ahora iluminada por los millones de focos que lo alumbraban. Me acerqué le abracé por la espalda y le di un beso en el cuello. No sabía muy bien que decirle, me había dejado sin palabras, simplemente nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, apoyando su frente en la mia y nos abrazamos. Aquel momento fue uno de los mas especiales sin lugar a duda.
Y de celebración, fiesta en casa de Jordi con Tatiana, Sonia, Mario, Juanfran y la famosa Iria. No fue una celebración íntima, pero ese día mas que nuestro aniversario celebrábamos que los pequeños tenían nombre.
Todos supieron sorprenderme con ropita muy, muy pequeña para los bebés. Se me saltaban las lágrimas al verlo, fue un momento muy emocionante.

- Yo también tengo una cosa para ti. -me decía Adrián.
- ¿Más?
- Si, toma. -y me acercaba un sobre. -Ábrelo.
- Dos billetes de avión, ¿sin destino? -dije extrañada.
- El destino está, pero es sorpresa. -decía con una sonrisa malvada. -La semana que viene sabrás dónde iremos, cuando estemos allí.

Me tuvo toda la semana con la duda de saber donde íbamos. Y cuando llegó el día, para mi sorpresa, me llevó al aeropuerto con los ojos vendados y no me dejó quitarme el pañuela hasta que no llegamos allí. Lo peor de todo fue que me tuve que poner los cascos con la música para no escuchar al piloto decir el destino. No podía con mis nervios. Cuando llegamos allí, aún tuve que estar un rato con los ojos vendados, pero derepente se paró en secó, me destapó los ojos y me quedé embobada mirando a mi alrededor. No me podía creer que me hubiese traído hasta aquí.
Estaba delante del  Empire State Building.

domingo, 17 de marzo de 2013

Capítulo 47.

Cuando llamaron al timbre, fui yo a abrir y mis ojos no se abrieron mas porque lo siguiente era que se me saliesen de las cuencas.

- Daniel, ¿qué haces aquí? -le dije sorprendida.
- Venir a verte.
- ¿A mi?
- Claro. Tú no vienes a mi, pues tendré que venir yo a ti. -por suerte en ese momento apareció Adrián, fue como un alivio para mi verle.
- ¿Se puede saber que haces tu aquí?
- Vengo a ver a mi hermano.
- ¿Para qué? ¿Para estar mas cerca de mi novia? ¿Para intentar separarnos? Mira, lo siento, no quiero estropearle el cumpleaños a un amigo, así que vete.

Daniel se fue, sin a penas rechistar, cosa que nos sorprendió demasiado, pues pensábamos que armaría alguna, pero a pesar de irse sin poner impedimentos, aún estaría por Madrid rondando unos cuantos días los cuales se harían infernales.

Se sabía perfectamente los horarios de los entrenamientos de Adrián. Sabía en que momentos yo salía de casa para ir a casa de Sonia para ayudarla con el pequeño. Sabía a que hora volvíamos, a que hora comíamos. Todo. Lo sabía todo. Uno de los días, se presentó en casa cuando Adrián no estaba. Cuando llamó a la puerta, por suerte no tenía la música con el volumen al máximo y pude hacer como que no estaba en casa, pero él sabía que estaba allí, había estado en la puerta desde que Adri se había ido a entrenar para ver si salía o que hacía. Al ver que no me movia de casa, decidió llamar. Al final le abrí la puerta, pero tenía mucho miedo.

- ¿Qué quieres? -dije en tono seco.
- A ti -dijo acariciándome la cara.
- No me toques. -le decía empujándole.
- Traquila, que no te voy a hacer nada, solo quiero hablar contigo.
- Pero es que yo no quiero hablar contigo, Daniel. Vete.
- De aquí no me muevo hasta que no hablemos. Y que te quede claro que no pienso volverme a Asturias hasta que hayas dejado a mi hermano.
- Pues tendrás que buscarte una casita porque no pienso dejarle.
- Eso ya lo veremos. Si no le dejas tú, te dejará él. ¿Sabe que estuviste con Ilie estando con él?
- Nunca he estado con Ilie estando con tu hermano.
- ¿Y sabes que te ha puesto los cuernos con un fan? Y no precisamente aquella de Pamplona....
- No te creo.
- No me creas, pero preguntale por Iria a ver que te dice.

Después de soltarme eso sin ton ni son, se fue. No le quería creer, pero si sabía que yo había estado con Ilie cuando Adrián me dejó, ¿por qué lo de la tal Iria iba a ser mentira? Nonono, Ariadna, solo lo hace para joder la relación, me decía para mi misma. Aún así, cuando Adrián volvió del entrenamiento hablé con él.

- Tu hermano me espía, ¿lo sabías?
- ¿Cómo? No lo diras en serio, ¿no?
- Sabe tus horarios, si salgo o no de casa. Si salgo sabe a donde voy a donde no. Hoy ha estado en casa.
- ¿Qué que?
- Nada mas irte a entrenar ha llamado y llevaba un buen rato en la puerta, estoy segura.
- ¿Qué te ha dicho?
- Que quiere que te deje, que no se va a volver a Asturias si no lo hemos dejado. Me ha hablado de una tal Iria... No sé que pretende. -cuando nombre a Iria, Adrián se puso pálido. -Adri, ¿quién es Iria? Te has puesto blanco cuando la nombré.
- Nadie.
- ¿Estás seguro?
- Es una chica que conocí como a ti hace un par de meses. -ahora la que se quedaba pálida era yo. -Ari no pongas esa cara, hace siglos que no hablo con ella.
- ¿Qué cara quieres que ponga? Viene tu hermano intentando jodernos la relación y parece ser que tiene los argumentos suficientes para hacerlo.
- No tiene ningún argumento.
- Tiene nombre de mujer.
- Los únicos argumentos que pueda haber aquí para que esto se acabe son los que tú te creas. Si te crees algo que te diga mi hermano, pues no es mi problema.
- ¿Sabes lo que pasa? Que tu hermano solo me ha dicho que te pregunte por una tal Iria, y al nombrártela la cara que pusiste fue un poema.
- Estás viendo cosas donde no las hay Ari de verdad... -y sin mas se levantó y se fue a la cocina.

Otra vez peleados. Ni un segundo de paz podíamos tener. Al cabo de un rato, cuando terminó de comer, se acercó a mi para explicarme.

- ¿Quieres saber quien es realmente Iria?
- No. -dije en tono cortante.
- Si se me puso esa cara es porque Iria es la persona que me está ayudando con todo lo de la boda. No quería que supieras nada porque quería que fuese una sorpresa. Es la mujer de Juanfran.
- ¿Alguna vez vamos a estar tranquilos?
- No lo sé, pero si queremos estar bien necesitamos confianza tanto por mi parte como por la tuya nena..
- Ya lo sé, lo siento. Pero entiendeme, cuando he visto tu cara pensé de todo menos que te estaba ayudando con algo como nuestra boda y mucho menos que era la mujer de Juanfran.

Al día siguiente, Daniel volvía a estar en la puerta, pero como el coche de Adrián no estaba en el garaje, pensó que ya se había ido y llamó. La sorpresa se la llevó al ver que quien le abría la puerta no era yo.

jueves, 14 de marzo de 2013

Capítulo 46.

- Eso es lo que querías hacer tu, ¿verdad? -le decía Adrián. Ella se quedó callada, no esperaba que fuese a ser él quien estuviese al otro lado del teléfono. -¿De qué vas Raquel? ¿Qué intentas?
- ¿Adrián? -decía sorprendida.
- Si. Deja en paz a Ariadna, por favor.
- Mira, yo no tengo nada en contra de tu novia, de hecho el otro día cuando la conocí en el estadio me cayó bien, me pareció buena chica y además te sentí distinto, eras un nuevo Adrián y ella era quien lo habia conseguido, pero ¿sabes quien me manda hacer esto?
- No me lo digas. Mi hermano Daniel.
- Exacto. Me tenía medio amenazada y tampoco quería ningún problema, así que solo copiaba y pegaba lo que me decía..
- Joder Raquel, pensaba que eras un poco mas lista....
- Lo siento Adri, de verdad. Sé que Ariadna va a buscarte la mayoría de los dias al entrenamiento, ire un día de estos y yo personalmente la perdiré perdón.
- Tranquila. Pero no le digas nada a mi hermano, ya hablaré yo con él.
- Gracias.

Adrián me contó todo lo que había pasado y a pesar de eso, Raquel se presentó en la Ciudad Deportiva, como ella misma le dijo a Adri, para pedirme perdón. Realmente sus palabras me parecieron sinceras y a partir de ese momento entre nosotras creció una bonita amistad y ella, Sonia, Tatiana y yo acabamos formando un grupo de amigas muy estable.  Nunca pensé que acabaría llevándome tan bien con una ex de Adrián, pero sabia perfectamente que con él no quería nada mas, pues se acabó enamorando de Álvaro. ¿Problema? Que él de ella no y eso Raquel lo sufrió demasiado. Álvaro iba detrás de Yaiza, una amiga de Tati y mia de Barcelona que había venido hacía muy poco a Madrid para estudiar y se pasaba el dia con nosotras. Ella, Yaiza, tenía novio en Barcelona, el cual bajaba los fines de semana para verla y poder estar juntos, pero Álvaro no se daba por vencido. A ella le hacía gracia y siempre decía que le parecía muy simpático y que siempre se estaba portando genial con ella, pero que quería a su novio. Se llevaban muy bien ella y Álvaro y ella para "quitárselo de encima", le contaba que Raquel le quería, que con Raquel estaría mejor que con ella..., pero no había manera de convencerle, él quería estar con Yaiza. Ella seguía con su novio aunque cada vez estaban mas distanciados, le seguía queriendo y Raquel por suerte, acabó conciendo a otro chico; Koke. En realidad, desde que empezó a salir con nosotras, con Koke siempre tuvo una muy buena relación, eran muy buenos amigos, pero nunca imaginamos que podría surgir nada entre ellos, ni siquiera ellos mismos lo imaginaban. Él tenía novia por ese entonces y era un gran motivo por el cual no les veíamos como pareja.
Estando celebrando el cumpleaños de Mario, pasaron cosas que ninguno nos imaginamos. Aquello fue una caja de sorpresas.

- Tengo un problema Ari -me decía Yai preocupada.
- ¿Qué te pasa?
- Llevo unos días que no dejo de pensar en Álvaro, en como sería estar con él, en que se pasa el día hablándome y preocupándose por mi.. Hace todo lo que mi novio no hace.
- ¿Y qué me quieres decir con eso?
- Que cada día que pasa siento algo mas fuerte por Álvaro, pero tampoco quiero hacerle daño a mi novio.
- Mira cielo, haz lo que sientas. Álvaro está enamorado de ti y le tienes aquí. Tu novio no digo que no lo esté, pero cada vez viene menos, cada vez te llama menos y cada vez se preocupa menos por ti. Piensa que te compensa mas, si tener a tu lado a una persona que sabes que siente algo por ti o estar con otra que está a cientos de kilómetros de ti y que no sabes realmente que le está pasando por la cabeza.

Después de aquella conversación intensa, se dio cuenta de lo que la merecía o no la pena y habló con Álvaro. Desde ese día empezó probablemente la relación mas bonita que podia haber en el grupo. No se dieron cuenta hasta que empezaron a salir juntos, pero estaban hechos el uno para el otro.

En otro lugar de la casa se encontraban Raquel y Koke hablando de un tema de lo mas delicado.

- He dejado a mi novia -le decia Koke.
- ¿Cómo? -dijo ella sorprendida.
- Sí. Desde que nos conocemos he sentido por ti cosas que nunca imaginé y no podía estar con ella si no paraba de pensar en ti.
- ¿Estás seguro de lo que estás haciendo Koke? ¿Y si no sale bien? -ella tenía mucho miedo de acabar mal con él, era muy buenos amigos y no quería perder esa bonita amistad con él, pero en el fondo le gustaba que hubiese hecho eso, pues Koke había sido quien había conseguido que se olvidase por completo de Álvaro.
- Nunca he estado mas seguro.

Dicen que quien no arriesga no gana y ellos dos, sin saber el rumbo de aquello se arriesgaron y empezaron algo, que puede que no fuese lo correcto.

Y las sorpresas de aquella fiesta no terminaban, faltababa quien menos esperábamos. El hermano de Adrián.