- ¿Nueva York? -le decia asombrada.
- Nueva York, sí.
- No sé que decirte. Estar aquí es como un sueño.
Todo lo que había armado para traerme a Nueva York. No tenía palabras. Estaba en una nube dentro de tanto edificio gigante. Era como un sueño y como no, él era el culpable de que lo estuviera cumpliendo.
Hizo que cada día de la semana que pasamos allí, fuese diferente y especial. Me tenía mil y una sorpresas preparadas. Visitamos cada uno de los rincones mas especiales de la ciudad. Yo estaba que no me creía lo que me estaba pasando. Recuerdo una noche que subimos al edificio mas alto de todo Nueva York y ahí tuvimos un momento de confesiones cuanto menos especial.
- A pesar de todo lo que hemos pasado, cada día me alegro mas de haberme vuelto a Madrid. -le decía contemplando la ciudad desde lo mas alto.
- ¿Sabes qué? -decía abrazándome por la espalda. -Siempre tuve muchas dudas.
- ¿Dudas de qué?
- De lo nuestro. Cuando te conocí en aquel partido, en Barcelona, me encantaste, desde el primer momento, pero tenía dudas porque eras una fan, como otra cualquiera y mi miedo era acabar enamorándome de ti y que salieses corriendo porque lo único que quisieses fuese acostarte conmigo para después poder ir contando por ahí que habías estado con tu ídolo.
- Ya lo sé, ¿crees que no se te notaba? Todos en tu lugar les pasaría lo mismo.
- Todos me decían mil cosas y me asustaba. No quería hacerles caso porque no me demostrabas aquello que ellos me decían, pero también había momentos en los que no podía evitar pensarlo.
- ¿Y en qué momento te diste cuenta de que no quería estar contigo por estar, si no porque realmente te quería?
- No lo sé. Quizá empecé a no hacer caso a la gente, que después me di cuenta que no les tenía que haber hecho caso en ningún momento, pero cuando ya no escuchaba todo lo que me decían era cuando realmente disfrutaba a la hora de estar contigo, cuando me daba cuenta que querías estar conmigo por ser Adri y no el jugador del fútbol, cuando sentía que te quería mas de lo que pensaba... Fueron un cúmulo de situaciones por las que poco a poco fui abriendo los ojos y hasta hoy.
- Gracias.
- ¿Por qué? -dijo acariciándome la mejilla.
- Por confíar en mi. Otro en tu situación hubiera hecho caso a los suyos y hubiera salido corriendo. Tu en cambio te arriesgaste y me metiste en tu casa sin saber a penas nada de mi, sin saber que quería de ti.
- Desde el primer día me gustaste, mucho y aunque me hubiese equivocado, no me habría arrepentido en ningún momento, estoy seguro que lo volvería a hacer.
- Pues por esto, gracias. -dije abrazándole. -Te quiero.
Volvimos a Madrid con mil cosas que contar, con mil fotos que enmarcar. Fue un viaje inolvidable que sobretodo nos sirvió para poder centrarnos el uno en el otro, cosa que cerca de los chicos era imposible.
Al volver, todos tenían mil cosas que contarnos, casi mas que nosotros a ellos, mil historias que nos habíamos perdido.
- Ari, no sé que hacer con Koke -me dijo Raquel nada mas verme.
- Yo también me alegro de verte mi amor -dije en tono burlón.
- Claro que me alegro de verte bobita -y me abrazaba -pero estoy muy agobiada con todo. Yaiza está en su mundo perfecto con Álvaro y todo la parece bonito y maravilloso y Tati apenas conoce a Koke como para poder ayudarme, tu eres mi salvadora.
- Estoy segura que lo que me vas a contar, me lo imagino ya...
- Seguro. Siento que lo nuestro no va a ninguna parte, que él dice que dejó a su novia por mi, pero desde hace una semana tengo la sensación de que si lo dejó con su novia no fui yo el motivo y ahora sospecho que está volviendo a hablar con ella.
- ¿Y todo esto por qué no lo hablas con él?
- Porque no sé si mis sospechas son ciertas.
- Vale, pero si no lo habláis nunca sabrás si son ciertas o no.
- Raquel, escucha. Koke es un chaval que necesita que vayas de cara con él, que cualquier problema que tengas se lo cuentes, porque todas estas inseguridades que ahora mismo tienes, él las nota y se acabará alejando. -le decía Adrián. -Yo no sé si dejo a Bea por ti o no, ni sé si ahora ha vuelto a tener contacto con ella ultimamente, pero de verdad te digo que todo esto lo hables con él.
Acerqué a Adri al entrenamiento y Raquel se volvió a su casa. Cuando acabaron de entrenar volví a buscarle y me encontré con un buen pastel; Koke. Bea. De la mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario