domingo, 3 de marzo de 2013

Capítulo 35.

La locura iba a ser realizada. Nos casaríamos. La promesa siempre la tenía presente, pero tampoco me paraba a pensar cuando ni como, simplemente estaba ahí y cuando viniese pues vino. Pero tenía razón, no estábamos preparados cuando me quedé embarazada y lo asumimos aunque después aquello no llegase nunca, pero nos hicimos a la idea de todos los cambios que nos llegarían, así que esto ahora mientras lo preparábamos asimilábamos la que se nos venía encima. Nuestra idea era de una boda con poca gente, solo nuestros imprescindibles, en un lugar pequeño y a ser posible delante de un juez y no de un cura. Algo informal.

Adri se estaba encargando de la mayoría de las cosas. Estaba buscando una fecha que nos identificara a los dos, que hubiésemos vivido algo especial en ella.

-19 de Noviembre. -dijo derepente
- ¿Qué?
- 19 de Noviembre. ¿Te suena?
- Claro que me suena. Buenos recuerdos. -El 19 de Noviembre fue el primer día que nos vimos, el día que me regaló su camiseta. Era una fecha que teníamos los dos marcada en el calendario. No era la fecha de nuestro aniversario, pero fue el principio de mucho.
- Esa fecha será la de nuestra boda. -decía sonriente. -Por cierto, tengo una sorpresa preparada para ti, pero aún no puedo enseñártela.

La fecha me parecía la mejor para celebrar algo así, pero ahora me acababa de dejar con la miel en los labios al decirme que tenía algo para mi. No sabía que podría ser, por mas que pensara no se me ocurría nada. Esa misma tarde tenían entrenamiento y mi intención era ir con Sonia a recogerles a él y a Mario, pero casualidad o no, Sonia me llamó diciéndome que no tenía ganas de salir, que fuese a su casa, que ellos vendrían  mas tarde. Como cada día tenía la tripita mas tripota, tuve compasión por ella y fui a su casa. Después me di cuenta de que todo era un engaño para que Adrián acabase con la sorpresa. Cuando llegaron, al menos una hora mas tarde de la prevista, en lo primero que me fijé fue en el brazo de Adrián, a penas podía moverlo y lo tenía tapado.

- ¿Qué te pasa en el brazo? -le dije señalándoselo.
- Nada. Venga vámonos a casa.

En el trayecto a casa, me seguí fijando en su brazo y cada vez que hacía un movimiento un poco mas fuerte de lo normal, o se rozaba con el volante lo retiraba rápido, como si le doliese... No entendía nada. Llegamos a casa y ya después de la cena conseguí que me enseñase la sorpresa.

- Me tienes en un sinvivir. Me vas a decir que es lo que tienes que enseñame, ¿o qué? -le decía impaciente.
- Si, ven. -nos sentamos en la terraza y empezó a contarme. -Hacía tiempo que llevaba tiempo queriendo hacer una cosa, pero nunca supe muy bien el qué. Entonces Mario me dio una idea y de ahí ha salido esto. -se remangó la camiseta y me enseñó un tatuaje en el antebrazo.
- ¡Estás loco! ¿Qué significa?
- Son dos 'A', por tu nombre y por el mio y el 19, nuestro día.
- Estoy en blanco. No esperaba que esta fuera la sopresa.
- ¿Pero te gusta?
- Me encanta!

En ese momento de pasión desenfrenada me llamó Tatiana; Javi la acaba de dejar tirada.

- Ari, estoy en Madrid. No sabía donde ir y lo primero que pensé fue en ti. ¿Podemos vernos? -me decía llorando.

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