domingo, 10 de marzo de 2013

Capítulo 42.

- Sonia está bien, no os preocupeis. Las contracciones que tuvo son de lo mas normal, pero aún no está para dar a luz. Ahora una enfermera os la traerá y la podréis llevar a casa. Eso si, intentad que esté calmada, que no tenga muchos sobresaltos, no es bueno ni para ella, ni para el bebé y menos a estas alturas del embarazo.

Sonia salió con una enfermera y pudimos volver a casa sin problemas, Mario se encargaría de que estuviese relajada y sin mucho estres.
Dejamos a Mario y Sonia en su casa y Adrián y yo nos fuimos a casa. Cuando llegamos me tenía preparado algo especial; baño relajante y cenita preparada por él. La bañera llena de espuma con un olor a vainilla riquísimo, el agua muy calentita y un montón de velas alrededor.

- ¿Y todo esto? -le decía mientras jugaba con la espuma y le manchaba la nariz.
- Te debía algo.
- No me debes nada.
- Si que te debo, y mucho, mucho mas de lo que piensas -decía mientras me tiraba espuma y sonreía. -Mientras tu estás aquí, yo preparo una cena muy pero que muy especial, ¿te parece?

Así hizo, se fue a preprar la cena y una hora después apareció por el baño para decirme que podía salir que estaba todo medio preparado. Salí, fui a nuestro cuarto y me arreglé un poco.  Cuando fui al salón me encontré una mesa perfectamente arreglada y a él perfectamente guapo. No sabía muy bien a que venía tanto detalle, pero me encantaba que se acordará de mi para hacer estas cosas.
Pasamos una noche maravillosa. Ya habíamos tenido alguna así, pero después de todo lo que habíamos pasado en tan solo un par de semanas se hacía que era demasiado especial.

- ¿Te ha gustado? -me decía abrazándome por la espalda y apoyando su cabeza en mi hombro mientras disfrutábamos de las vistas de la terraza.
- Me ha encantado. No tenías porque haberte molestado en hacer todo esto.
- Me siento muy culpable por todo lo que hemos pasado todos estos días y necesitaba demostrarte que lo siento de verdad, que puedes volver a confíar en mi, que vuelvo a ser aquel Adri que un día se fue... Que te quiero..
- En ningún momento, por mucho que haya pasado, he dejado de confiar en ti. Pero, ¿sabes qué? Me encanta escuchar que vuelves a ser mi Adri, el que un día en la salida del Camp Nou se acordaba de haberme visto llorar, me regaló su camiseta y unas semanas después me pedía que me fuese con él a Asturias. Ese Adri es el que necesito, el que es capaz de lo mejor y lo peor en un solo instante, el que hace locuras y dice corduras en un segundo.  -no dijo nada, simplemente me abrazó fuerte y seguimos mirando al infinito en una noche llena de estrellas.

A la mañana siguiente cuando me desperté, no sabía que hora era, pero Adrián ya no estaba en casa. Bajé al salón y vi que había un ramo enorme de rosas encima de la mesa, con una nota: "Gracias por no dejar nunca de confiar en mi. Te quiero mucho." Y entre tanta flor había una caja de bombones, una de mis pequeñas debilidaes. Me había quedado sin palabras. No dejaba de sorprenderme. A pesar de todo lo que habíamos pasado había cosas que no podía evitar y una de esas era quererle.

Había quedado con Tatiana, hacía ya días que no la veía y parecía que tenía demasiadas cosas que contarme.

- Me ha llamado Javi.
- ¿Qué dices? ¿A qué se debe tal honor?
- No le cogí el teléfono. Y como vio que no quería saber nada de él me escribió un mensaje, mira -decía dándome su móvil para que leyese el mensaje. -"No puedo evitar echarte de menos. Sé que no quieres saber nada de mi, pero necesito que hablemos, explicarte todo detenidamente. Este finde estaré por Talavera, el domingo antes de volverme a Barcelona, estaré por Madrid. Estaré en Sol, si aún puedo tener alguna mínima oportunidad de perdón, sabes donde encontrarme. Un beso." 
- ¿Qué vas a hacer?
- No lo sé Ari, no lo sé. Estoy muy bien con Jordi, se merece un mínimo respeto después de todo lo que ha hecho por mi y por estar conmigo, pero Javi aún está ahí y es algo que no puedo evitar.

Al final acabó yendo. El miedo podía con ella. No quería volver a recordar lo que en su momento la hizo sentir pues quería demasiado a Jordi como para hacerle daño, pero Javi tenía un poder sobre ella que ningún otro había conseguido. Subió las escaleras de la estación de Sol y le vio, en la puerta, de espaldas. Cuando se iba acercando a él, una fuerza superior a todas, hizo que se detuviese y que se parase a pensar si acercarse mas y saludarle o darse la vuelta y no volver a verle.

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