Esa misma noche Adrián estaba en casa. El ambiente estaba muy frio. Ni él hablaba, ni yo hablaba. En la cena, me preguntó.
- ¿Qué te pasa? Llevas desde que he llegado rarísima, ni siquiera viniste a buscarme.
- Estaba con Tatiana recogiendo todo lo de ayer -dije en tono cortante.
- Vale. Pero, ¿qué te pasa?
- Eso mismo me preguntaba yo ayer, que te pasaba. -le decía sin mirarle si quiera.
- Nada.
- ¿Nada? Te llamaba y no me cogías el teléfono, te escribía mensajes y tampoco me los contestabas. Después me escribes diciendome que paso de ti porque no te cojo el móvil cuando solo me habías llamado una vez. Y ya para rematar, hoy le dedicas el gol vete a saber a quien. ¿Te sirve como respuesta de lo que me pasa?
- El gol iba a dedicado a ti.
- Sabes que no Adrián. No quiero saber a quien iba, pero los dos sabemos que no era para mi... -dije levantándome llevándome los platos a la cocina. Vi como antes de seguir recogiendo conmigo se quedaba de pie, mirando al infinito, pensando y escribiendo algo en el movil.
A la mañana siguiente, me desperté antes que él para poder prepararle el desayuno antes de que se fuera al entrenamiento. Se había dejado el móvil en el salón y cuando estaba vistiéndose le llegó un mensaje el cual él mismo me dijo que le leyese en alto.
"Sé todo lo que me has dicho, pero te echo de menos, no puedo evitarlo. No soy capaz de borrar de mi cabeza el fin de semana. Susana."
Sólo fui capaz de leer en alto las dos primeras palabras. Mientras bajaba las escaleras me miraba fijamente y me decía las palabras mágicas, "no es lo que parece", pero que habían perdido toda su magia con ese mensaje.
- De verdad que no es lo que parece.
- ¿Qué no es lo que parece? Pues una de dos, o tú te has tirado a esa tía en Pamplona o yo tengo una mente muy enferma.
- Escúchame por favor, no pasó absolutamente nada.
- Adrián....
- Sólo hubo un par de besos...
- Adrián...
- Te lo juro. Sólo fueron un par de besos y puede que hubiese llegado a mas, pero Mario supo pararme los pies y hacerme recapacitar. Me di cuenta lo que estaba haciendo... Joder Ari, sabes que te quiero..
- Si, ya lo veo... Si no es por Mario no se que hubiera pasado.
- Por favor....
- ¿Y el gol?
- Que pasa con el gol.
- ¿También se lo dedicabas a ella? -aquello le paralizó aún mas de lo que ya lo estaba. -Callando lo dices todo. Cuando vengas del entrenamiento no voy a estar en casa. No sé cuando volveré ni si lo haré. Ahora mismo no puedo estar aquí.
- Ari.....
Él se fue al entrenamiento y antes de irme me puse a ver fotos, a recordar cosas... Teníamos un montón de fotos juntos. Un montón de recuerdos que me llenaban los ojos de lágrimas. Le quería mucho, muchísimo, pero las cosas iban de mal en peor, si no era por uno era por el otro, pero nunca conseguíamos la estabilidad que necesitábamos. Se me pasó la mañana volando, tanto, que cuando quise darme cuenta Adrián había vuelto.
- ¿Aún sigues aquí? Pensaba que te habrías ido ya -decía con voz triste.
- Me puse a recordar cosas y se me ha pasado el tiempo.
- No te vayas.
- No puedo quedarme.
- Si puedes.
- Adri, esto me supera. Cuado vi que le dedicabas el gol a otra persona se me vino el mundo a los pies. Sabía perfectamente que no había sido a mi, sé como me los dedicas. Mis peores temores habían aparecido, habías conocido a otra persona. Cuando confirmé que habías conocido a otra, lo primero que pensé no fue, "se habrá acostado con ella", fue, "ahora es cuando me deja por ella". El que conozcas a otra persona del mismo modo que me conociste a mi, me aterra de verdad, Adrián, no te imaginas hasta que punto.
- Nunca he pensado en dejarte.
- Pero si en estar con otra persona.
- Jamás Ari, jamás. Lo que pasó en Pamplona no sé porque pasó. Llegué a ese punto por la rabia que sentía de que no me hubieses cogido el teléfono, y no me estoy excusando porque también sé que tú me habías estado llamando toda la mañana, y de que estuvieras en una fiesta vete a saber con quien. Creemé cuando te digo que me arrepiento muchísimo y que jamás, he pensado en dejarte por ella. Ni por ella ni por nadie.
- Pero... -sin dejarme acabar la frase siguió hablando.
- Ari, yo no hago promesas de este tipo con cualquiera -decía cogiendo mi mano y señalando el anillo.
- En el partido no lo llevabas...
- Ya lo sé... Pero eso no quita que no me acordase de ti.
- ¿Ella sabe todo esto?
- ¿Qué todo?
- La promesa.
- Se lo conté ayer. Puedes ver todo lo que hablé con ella, lo que le dije -dijo tendiéndome su móvil para que yo misma lo pudiese comprobar.
- No quiero verlo Adri, confío en ti, ¿sabes?
- No quiero volver a verla, no quiero que me llame, ni que me escriba. Solo quiero estar contigo, de verdad Ari...
A pesar de que la cabeza me decía que hiciese todo lo contrario, el corazón pudo y me quedé. No podía irme y dejarle ahí. Le hacía daño a la persona que mas quería, pero sobre todo me estaba haciendo daño a mi misma, Adrián es esa parte indispensable en mi vida.
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