- Mi novio se ha ido a Pamplona a jugar y lo único que sé de él es que ha llegado bien, pues no ha sido capaz de llamarme, ni siquiera de cogerme las llamadas o contestarme a los mensajes.
- Puede que no haya tenido tiempo.... -decía para consolarme.
- No, Sonia ha podido hablar con Mario unas cuantas veces. Si no me ha contestado las llamadas ha sido porque no ha querido...
- No te preocupes, seguro que tiene una explicación.
- Ya me he amargado bastante por hoy, así que ahora vamos a disfrutar de lo que queda de noche -dije levantándome.
- ¡Así se habla!
Disfruté de lo que quedaba de noche gracias a Álvaro. Le había conocido esa misma noche, pero se había portado conmigo como un gran amigo.
En mitad de la noche tenía una llamada perdida y un mensaje:
"Ya veo lo que te importo, te llamo y no eres capaz de cogerme el teléfono. Se nota que te lo estás pasando bien en la fiesta. Pues sigue pasándotelo bien, tranquila."
"¿Qué pretendes? ¿Joderme la fiesta? Adri, te llevo llamando toda el santo día, escribiéndote al whatsapp, y por ninguna de las dos vías has sido capaz de contestarme. Ahora porque yo no te contesto a UNA llamada, ¿te enfadas? Pues muy bien. Me voy a seguir disfrutando de la fiesta."
- ¿Estás bien? -me preguntaba Tatiana.
- ¿Quieres la verdad o que te mienta?
- La verdad.
- Pues no, no estoy bien. No sé que le pasa a Adrián, pero me dice que no me importa, cuando llevo todo el día intentando hablar con él.. No entiendo nada. -decía conteniendo las lágrimas.
- Nena, no te preocupes, seguro que es un día malo... Disfruta de la noche. Mañana será otro día.
Traté de hacer caso a Tati e intenté pasármelo bien, sobre todo porque Jordi no merecía que le amargase el cumpleaños con mis problemas. Disfruté de la noche como si fuera la última del mundo y Álvaro volvía a estar presente en todo esto. Gracias a él conseguí evadirme un poco de todo lo que me estaba pasando, hizo que olvidase cada problema que tuviese.
- Gracias -le decía dándole un abrazo.
- ¿Por qué?
- Por hacerme olvidar esta noche.
- No me gusta verte mal...
- Pero si no me conoces... -sonreía acariciándole la mejilla.
- Ya, pero lo poco que se de ti me gusta y no quiero que lo pases mal, por nada.
- ¿Ves? Pues por eso, gracias.
Sin conocerle absolutamente de nada, únicamente de verle por la tele, se había convertido en una persona en la cual podía confiar plenamente, pues sabía que me ayudaría en todo lo que estuviese en su mano y de no ser así, trataría de hacer lo posible por verme sonréir. Después del cumpleaños de Jordi, se había vuelto en un indispensable en mi vida.
Después de una noche muy larga, cuando todos se fueron, dejé la casa como estaba, Tati vendría unas horas mas tarde para ayudarme a recoger, y me fui a dormir. No fui capaz casi de quitarme la ropa para ponerme el pijama; bailar tanto durante tantas horas consecutivas no llegaba a ser bueno.
Me desperté sobre las 16h, culpa de Tatiana que venía a hacerme compañía. Antes de recoger nada, vimos el partido del Atleti. Adri acabó marcando, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que el gol se lo dedicaba a alguien.
- ¿Ves como no pasa nada? Te acaba de decicar el gol -decía Tatiana tranquilizándome, después de todo lo que había pasado ayer.
- No.
- No, ¿qué?
- Que no me lo ha dedicado a mi.
- ¿Cómo que no? ¿Y entonces?
- Cuando me dedica los goles a mi, se besa el anillo, el cual por cierto hoy no lleva y el cual no se quitaba desde que me dio el mio. -la cara de Tatiana fue poesia en verso cuando la dije aquello.
¿A quién le dedicó el gol Adrián si en el campo no estaba ni su familia ni sus amigos y yo estaba en Madrid?
No hay comentarios:
Publicar un comentario