miércoles, 13 de marzo de 2013

Capítulo 45.

- ¿Mellizos? -dijimos Adri y yo a la vez.
- Si, mellizos. Enhorabuena.

La médica nos dio aquella foto de nuestros pequeños y se fue. Yo no veía nada, pero alguna lagrimilla recuerdo que se me calló al tenerla entre mis manos. Era una sensación que no se puede explicar con palabras. Miraba a Adrián y no sabía que decirle, él tampoco sabía que decirme a mi. Nos venían dos crios de golpe. ¿Estaríamos preparados? En ese momento solo me pudo dar un beso tranquilizador, el cual me tranquilizó bastante.

Cuando llegué a casa, Adri tenía entrenamiento así que se fue directo a la ciudad deportiva y yo había quedado con Tatiana para hacerle una visitilla a Sonia, pues ya estaban en casa y como Mario también tenía que volver a los entrenamientos, no queríamos dejarla sola. Estando allí las tres las di la noticia.

- Son mellizos -les dije sin mas.
- ¿Cómo?
- Que estoy embarazada de mellizos.
- ¿Vamos a ser titas por partida doble? -decía Tatiana riéndose.
- Si.
- ¡Enhorabuena cariño! -me decían abrazándome. -¿Y Adri como se lo ha tomado?
- No me ha dicho nada, pero he notado en sus ojos un brillo que hacía mucho que no tenía. Creo que todo esto va a ayudar a que lo que teníamos al principio, vuelva a resurgir.
- Va a ser un papá maravilloso, ya lo verás.

Aún, ninguno de los dos se lo habíamos contado a nuestra familia. Él llamó a sus padres y como siempre se alegraron de la noticia y mas aún de que todo entre nosotros estuviese bien, pues sabían gran parte de nuestros problemas y siempre trataban de que lo arreglásemos de cualquier forma. Yo fui a casa de mis padres a contárselo y a pesar de que no terminaban de confiar en Adrián, pensaron que esto sería un buen motivo para empezar a ver que quería estar conmigo. El motivo de su desconfianza no lograba entenderlo demasiado bien; decían que era famoso, que podría tener a quien quisiera cuando quisiera y que se acabaria cansando de mi y se buscaria a otra. Trataba de contarles lo justo y necesario de nuestras broncas, por eso cuando discutíamos y terminaba durmiendo fuera de casa, iba a casa de Tati y Jordi o a casa de alguno de mis hermanos, no quería que volviesen a salir con lo de que me iba a dejar, que en el fondo no me queria, que si estaba conmigo era porque se aburría. Sabía que no era así y me dolía que pensasen así de él, pero también sabía que tarde o temprano se darian cuenta de que se tendría que tragar cada una de las palabras de en algún momento dijeron.

Con lo del embarazo, Adri estaba mas emocionado que nunca y no paraba de pensar en nombres.

- Si son niñas, Alma y Zaida. Si son niños Hugo y Yeray. -afirmaba, sin ni siquiera preguntarme, aunque debo decir que me encantaban los nombres.
- ¿Y si son niño y niña?
- Alma y Hugo.

Aquello aún era un bichejo muy pequeño, pero nosotros ya teníamos nombres. Sabia que tenía muchísimas ganas de saber los sexos de los crios, pero aún nos quedaban unas semanas para que en la ecografía, el médico nos lo pudiese decir. Para ser sincera yo también quería saberlo ya y me encantaría que me dijesen que era niño y nño.

El sábado había partido, Atleti - Rayo; Mario y Adri frente a Jordi. Bonito partido nos esperaba. El pequeño Izan era la primera vez que iba al campo y probablemente no se enteraba de nada, pero fue el centro de atención de muchos. Todos los que estaban a nuestro alrededor sabían que era el hijo de Mario y no podía evitar observarle. Y a pesar de ser su primer partido y que tendría que haber sido él el admirado, mas de uno también se fijo en mi pequeña tripita y se enteraron de lo que en unos meses corretearía por el estadio. La gente se portó increíble conmigo, todos me decían lo que muchas veces sus padres me habían dicho, que gracias a mi había sentado la cabeza, pero como siempre, no todo podía ir bien. Parece ser que en el campo estaba una ex de Adrián, de la cual yo no sabía ni siquiera su existencia y se enteró del embarazo. Parece ser también que no le hizo ninguna gracia y vino a por mi.

- ¿Tu eres la famosa Ariadna? -decía
- Soy simplemente Ariadna.
- Ariadna, la que engancha a Adrián para... -no le dio tiempo a terminar de hablar pues apareción Adri.
- Para nada, Raquel. Es Ariadna, mi pareja. -sentenció.

Ella se fue pero no tenía intenciones de dejar las cosas así. No había forma de que entre Adri y yo hubiese paz durante un largo tiempo, siempre tenía que venir alguien ha fastidiarlo.

- Estuve con ella un par de meses nada mas llegar a Madrid, fue quizá a la primera persona que conocí aquí, pero después de dejarlo no volvimos a tener contacto alguno, no sé porque ha aparecido hoy... -me explicaba. -Aunque no lo pareciese, es inofensiva -decía entre risas mientras me abrazaba y me daba un beso en la frente.

Lo de que es inofensiva en mas de una ocasión lo llegué a duda, porque no sé de que manera consiguió mi teléfono y no paraba de escribirme con mil insultos. Es cierto que yo la ignoraba completamente, pero de algún modo me molestaba que Adri tuviese una imagen de ella que no le correspondía, pues pensaba que no pasaría de las palabras que hubo en el campo y no fue así. Pensé en no decirle nada, en no preocuparle o quizá en este caso cabrearle, pero sabía que sería peor el remedio que la enfermedad y no contárselo le cabrearia aún mas, asique le enseñé uno de los mensajes, probablemente el mas suave.

- ¿De quién es eso Ari?
- De Raquel.
- ¿Qué Raquel, mi ex?
- Si.

Le salía humo por la boca. Nunca había visto a Adrián tan enfadado y sólo había visto un par de mensajes y no era de los mas fuertes. Sin decirme nada, con mi teléfono, la llamó y ella parecía emocionada al recibir mi llamada. Lo que no se esperaba es que fuese Adrián el que la fuese a contestar.

- ¿Ya has salido corriendo con su dinero? -decia ella.

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