(Cuenta Tatiana)
Encontrarme con Jordi me hizo recordar muchas cosas. Nos conocíamos desde hacía muchos años, pero cuando dejó el Espanyol habíamos perdido gran parte de nuestro contacto. Siempre había tenido un sentimiento extraño hacia él. No sé si en algún momento llegué a sentir algo mas que una amistad, pero el sábado al verle me entraron unos nervios que con él nunca me habían pasado. Estuvimos toda la noche hablando. Nos pusimos al día de todo lo que habíamos vivido durante todo este tiempo en el que habíamos perdido el contacto. Me sentí tan agusto que hasta perdí la noción del tiempo y cuando me quise dar cuenta eran casi las dos de la mañana.
- ¡Qué tarde es! Ari debe estar preocupada -dije levantándome.
- Es muy tarde Tati, quédate aquí. -me decía agarrándome la mano y acercándome a él.
- Pero, ¿y Ari?
- Ari está con su novio pensando en otras cosas y sabe que estás conmigo, no se preocupará -y poco a poco se acercaba mas. Traté de separarme, mi cabeza me decía una cosa y mi corazón otra. No hice caso a ninguno de los dos, me dejé llevar y traté de disfrutar el momento viniese como viniese, aunque cuando me besó lo único que pude hacer fue separarme.
- Lo siento. Igual es muy precipitado.
- Lo siento yo Jordi. El beso me ha traído recuerdos que no deberían de haber aparecido y no puedo.
- ¿Qué recuerdos, Javi?
- Sí.....
- Tatiana, si hago esto no es porque seas el calentón de una noche, es porque he vuelto a sentir aquello que sentía cuando estábamos en Barcelona. Nunca te dije nada, por miedo a que no sintieses lo mismo, por nuestras parejas, pero siempre has sido algo especial y era ahora o nunca. Sé que lo estás pasando mal por todo lo de Javi, pero déjame demostrate que no soy igual, que quiero estar contigo y que no me importa enamorarme.
No supe que decirle y mi única reacción fue salir corriendo. Estaba en la calle a las dos de la mañana. Llamé a Ari pues sabía que no estaba en casa, así que no estaría durmiendo. Vinieron a buscarme y tranquilamente en casa le conté lo que había pasado. Me sentía mal por todo lo que acababa de pasar con Jordi, realmente yo también sentía todo lo que él había dicho, pero no sabía si sería capaz de empezar algo con otra persona a los pocos días de haber acabado con Javi.
Estuve toda la noche sin poder pegar ojo, no podía dejar de pensar en Jordi, en sus palabras, en sus ganas de darme un beso... Después de mucho pensar cogí el móvil y me dispuse a escribirle.
"Siento haberme ido de la forma en que lo hice esta noche. Tengo mucho miedo, Jordi. Creemé cuando te digo que entiendo perfectamente todo lo que me has dicho; yo siento lo mismo, pero no sé si estoy preparada para empezar algo tan pronto, después de todo lo que he pasado."
Cuando me desperté a la mañana siguiente ni Ari y Adrián estaban en casa, pero en la cocina había ruido y me asusté. Traté de entrar despació, pero por el reflejo supe que era Jordi.
- ¿Qué haces aquí? Me has asustado...
- Lo siento, mi intención era prepararte un desayuno rico, rico, no asustarte -decía entre risas.
- Muchas gracias. -le dije abrazándole por la cintura y dándole un beso en el cuello. -¿Me perdonas por lo de ayer entonces?
- No tengo que perdonar nada.
- Gracias.
Parecía como si todo lo que había pasado la noche anterior no hubiera sucedido. Él estaba normal, como un amigo mas. Me estaba dando cuenta de que realmente sí que quería estar conmigo, pues me demostraba que le daba igual lo que tuviese que hacer para que conseguir que confiase en él. Poco a poco lo iba consiguiendo y poco a poco también, me iba dando cuenta de que le quería y que era él quien merecía toda mi confianza.
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