Cuando llamaron al timbre, fui yo a abrir y mis ojos no se abrieron mas porque lo siguiente era que se me saliesen de las cuencas.
- Daniel, ¿qué haces aquí? -le dije sorprendida.
- Venir a verte.
- ¿A mi?
- Claro. Tú no vienes a mi, pues tendré que venir yo a ti. -por suerte en ese momento apareció Adrián, fue como un alivio para mi verle.
- ¿Se puede saber que haces tu aquí?
- Vengo a ver a mi hermano.
- ¿Para qué? ¿Para estar mas cerca de mi novia? ¿Para intentar separarnos? Mira, lo siento, no quiero estropearle el cumpleaños a un amigo, así que vete.
Daniel se fue, sin a penas rechistar, cosa que nos sorprendió demasiado, pues pensábamos que armaría alguna, pero a pesar de irse sin poner impedimentos, aún estaría por Madrid rondando unos cuantos días los cuales se harían infernales.
Se sabía perfectamente los horarios de los entrenamientos de Adrián. Sabía en que momentos yo salía de casa para ir a casa de Sonia para ayudarla con el pequeño. Sabía a que hora volvíamos, a que hora comíamos. Todo. Lo sabía todo. Uno de los días, se presentó en casa cuando Adrián no estaba. Cuando llamó a la puerta, por suerte no tenía la música con el volumen al máximo y pude hacer como que no estaba en casa, pero él sabía que estaba allí, había estado en la puerta desde que Adri se había ido a entrenar para ver si salía o que hacía. Al ver que no me movia de casa, decidió llamar. Al final le abrí la puerta, pero tenía mucho miedo.
- ¿Qué quieres? -dije en tono seco.
- A ti -dijo acariciándome la cara.
- No me toques. -le decía empujándole.
- Traquila, que no te voy a hacer nada, solo quiero hablar contigo.
- Pero es que yo no quiero hablar contigo, Daniel. Vete.
- De aquí no me muevo hasta que no hablemos. Y que te quede claro que no pienso volverme a Asturias hasta que hayas dejado a mi hermano.
- Pues tendrás que buscarte una casita porque no pienso dejarle.
- Eso ya lo veremos. Si no le dejas tú, te dejará él. ¿Sabe que estuviste con Ilie estando con él?
- Nunca he estado con Ilie estando con tu hermano.
- ¿Y sabes que te ha puesto los cuernos con un fan? Y no precisamente aquella de Pamplona....
- No te creo.
- No me creas, pero preguntale por Iria a ver que te dice.
Después de soltarme eso sin ton ni son, se fue. No le quería creer, pero si sabía que yo había estado con Ilie cuando Adrián me dejó, ¿por qué lo de la tal Iria iba a ser mentira? Nonono, Ariadna, solo lo hace para joder la relación, me decía para mi misma. Aún así, cuando Adrián volvió del entrenamiento hablé con él.
- Tu hermano me espía, ¿lo sabías?
- ¿Cómo? No lo diras en serio, ¿no?
- Sabe tus horarios, si salgo o no de casa. Si salgo sabe a donde voy a donde no. Hoy ha estado en casa.
- ¿Qué que?
- Nada mas irte a entrenar ha llamado y llevaba un buen rato en la puerta, estoy segura.
- ¿Qué te ha dicho?
- Que quiere que te deje, que no se va a volver a Asturias si no lo hemos dejado. Me ha hablado de una tal Iria... No sé que pretende. -cuando nombre a Iria, Adrián se puso pálido. -Adri, ¿quién es Iria? Te has puesto blanco cuando la nombré.
- Nadie.
- ¿Estás seguro?
- Es una chica que conocí como a ti hace un par de meses. -ahora la que se quedaba pálida era yo. -Ari no pongas esa cara, hace siglos que no hablo con ella.
- ¿Qué cara quieres que ponga? Viene tu hermano intentando jodernos la relación y parece ser que tiene los argumentos suficientes para hacerlo.
- No tiene ningún argumento.
- Tiene nombre de mujer.
- Los únicos argumentos que pueda haber aquí para que esto se acabe son los que tú te creas. Si te crees algo que te diga mi hermano, pues no es mi problema.
- ¿Sabes lo que pasa? Que tu hermano solo me ha dicho que te pregunte por una tal Iria, y al nombrártela la cara que pusiste fue un poema.
- Estás viendo cosas donde no las hay Ari de verdad... -y sin mas se levantó y se fue a la cocina.
Otra vez peleados. Ni un segundo de paz podíamos tener. Al cabo de un rato, cuando terminó de comer, se acercó a mi para explicarme.
- ¿Quieres saber quien es realmente Iria?
- No. -dije en tono cortante.
- Si se me puso esa cara es porque Iria es la persona que me está ayudando con todo lo de la boda. No quería que supieras nada porque quería que fuese una sorpresa. Es la mujer de Juanfran.
- ¿Alguna vez vamos a estar tranquilos?
- No lo sé, pero si queremos estar bien necesitamos confianza tanto por mi parte como por la tuya nena..
- Ya lo sé, lo siento. Pero entiendeme, cuando he visto tu cara pensé de todo menos que te estaba ayudando con algo como nuestra boda y mucho menos que era la mujer de Juanfran.
Al día siguiente, Daniel volvía a estar en la puerta, pero como el coche de Adrián no estaba en el garaje, pensó que ya se había ido y llamó. La sorpresa se la llevó al ver que quien le abría la puerta no era yo.
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