(Cuenta Tatiana)
Jordi, después de mas de dos semanas, no se cansaba de ganarse mi confianza. Me sorprendía seguir viéndole a mi lado, sin intentar nada, apoyándome, ayudándome, no sé, estaba siendo como no imaginaba que fuese. Ese fin de semana les tocaba partido fuera, Jordi volvía a casa, jugaban contra el Espanyol y le dije que no podría ir, que tenía que ayudar a Ari en no sé que cosas. Sabía la ilusión que le hacia que fuese, pues era su partido mas especial y llevaba días y días pidiéndome que fuese. Todas le había dicho que no, pero le haría una sorpresa además de que coincidía con su cumpleaños. Iría por mi cuenta, mientras Ari preparaba en casa, pues Adri no estaría en Madrid y ella se quedaría con Sonia, una fiesta sorpresa para darle cuando volviésemos, jugaban el sábado a las 4 y la sorpresa se la daríamos por la noche.
Llegué a Barcelona el sábado por la mañana y ellos ya estaban concentrados en el hotel, habían entrenado un rato antes de comer y ahora estaban descansando para el partido, ya quedaban pocas horas.
Antes de salir hacia Cornellà me escribió.
"Que sepas que te echo de menos, que las concentraciones sin saber que estas cerca no son igual. Espero por lo menos que te acuerdes que día es hoy. Unbesito petarda."
Me acordaba perfectamente de que fecha era, no me había olvidado nunca, pero quería darle una sorpresa, asíque no le contesté. Estuve en el campo viendo el partido y cuando salí había hablado con un hombre del cuerpo técnico del Rayo y me dejaron volver con el equipo a Madrid. Él aún no sabía nada, ni siquiera sabía que estaba allí.
Antes de que saliera ya sabía que salía, era inconfundible su voz y sus ganas de fiesta. Después de la victoria los compañeros estaban cantándole el cumpleaños feliz. Sentía como se acercaba a la salida y me entraban los nervios. Salió, me vio y sonrió.
- ¿Pero tu que haces aquí? -decía sorprendido.
- ¡Sorpresa!
- ¿No decías que tenías que quedarte con Ari?
- Sí, pero ella se las apaña bien solita... Y... pues un día como hoy me apetecía estar contigo. Felicidades Jordi -le deje dándole un abrazo.
Supe que le había hecho ilusión haberme encontrado allí pero aún quedaba lo mejor.
Llegamos a Madrid y fuimos a casa de Ari. No paraba de preguntarme para que íbamos allí, que mejor íbamos a su casa y celebrábamos el cumpleaños. No sabía de que manera engañarle ya. Al fin llegamos. No quería que supiera que dentro había una fiesta preparada para él, así que no le tapé los ojos, pero estaba todo completamente a oscuras.
- ¿Qué hacemos aquí Tatiana? -decía impaciente. -No hay nadie.
- ¡ ¡ ¡ S O R P R E S A ! ! ! -gritaban todos. La cara de Jordi en ese momento era pura poesia. No sabía que hacer, se quedó paralizado. Solo miraba alrededor y se daba cuenta poco a poco de que toda la gente que había allí eran muy cercanos a él.
- ¿Todo esto lo has preparado para mi? -me decía con los ojos abiertos como platos.
- Si... Entre Ari y yo lo preparamos todo, por eso te decía que no podía ir a Barcelona a ver el partido, era parte de la sorpresa. -no dijo nada, solo me abrazó y me besó, pero me besó en la boca. Ahora no podía apartarme. Ahora estaba segura de que quería estar con él.
Pasamos una bonita noche, pero Ari estuvo mal gran parte. Adri ni la llamaba, ni la cogía el teléfono, ni la contestaba a los mensajes... Nada. Era como si de golpe y porrazo no quisiera saber nada de ella. En la fiesta estaba Álvaro Vázquez. Era uno de los mejores amigos de Jordi y no podía faltar. Al ver a Ari tan desanimada, se acercó a ella.
- ¿Qué te pasa? Tiene mala cara... -le decia sentándose a su lado.
- Nada, tengo pocas ganas de fiesta.
- Pero si has sido tu quien ha preparado todo... Tendrás que disfrutarlo. Va, vamos a bailar. -decía poniéndose de pie y tendiéndole la mano.
- No me apetece en serio, Alvaro..
- Vale, tranquila. ¿Quieres que hablemos? Así al menos te desahogas...
- No quiero molestarte, de verdad. Vete con ellos.
- No me molestas. -se volvió a sentar a su lado y se pasaron la noche hablando, olvidándose de todo su alrededor.
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