No le quise decir nada a Adrián sobre lo que su hermano me había dicho. Tampoco le hice caso; seguí adelante con mi vida junto a él, pero al parecer iba en serio. Durante unas semanas no paraba de llamarme con número oculto. Llamaban y al descolgar no contestaba nadie. Sabía que era él porque en cierta ocasión le escuché hablar. De esto tampoco le dije nada a Adri, no quería preocuparle, pero no sé si había hecho lo correcto, pues un día salí a comprar y me dejé el móvil en casa. Al parecer había llamado y Adrián lo había cogido. Tiene la manía de que cuando el número es desconocido no contesta y espera a que el otro hable. Su hermano al ver que había descolgado y que no contestaba comenzó a insultarme creyendo que era yo la que había cogido el teléfono.
- Eres una puta. Deja ya a mi hermano en paz que bastante daño le estás haciendo. -decía.
- ¿Daniel? -dijo Adrián sorprendido.
Al darse cuenta de que había sido Adrián el que había cogido el teléfono colgo de inmediato. En ese momento entré por la puerta y su mirada me dijo que algo sabía.
- ¿Desde hace cuanto te amenaza mi hermano, Ari?
- Ehhhhr..., ¿qué? -dije con miedo.
- Acaba de llamarte en número oculto, insultándote y ordenándote que me dejes. ¿Desde hace cuanto lo hace? -decía enfadado.
- Desde que estuvimos en Asturias.
- ¿Qué que? Ari hace casi un mes de aquello. ¿Por qué no me has dicho nada?
- Lo siento, no quería preocuparte. Cuando nos fuimos de Asturias me dijo que te dejase o tendría problemas, pero no pensé que fuese a llegar a nada por eso no te lo dije en el momento. Hace al menos dos semanas que no para de llamarme con número oculto, pero no quería preocuparte, trataba de ignorarle.
- Ari, esto no es ninguna tonteria. Me duele que mi hermano haga estas cosas, pero no pienso permitirle que te trate así. Si no te quiere aceptar que no lo haga, nadie le va a obligar, pero me niego a que sobrepase ciertos límites.
- Adri no hagas nada, déjale por favor.
- ¿Pero cómo no voy a hacer nada? ¿Acaso pensabas hacerle caso?
- No, claro que no, pero no quiero que tengas problemas con él por mi culpa...
- Mira Ari, -me decía poniendo sus manos en mis mejillas -para mi lo eres todo y si tengo que tener problemas con mi hermano por defenderte, lo haré, ¿vale?
- Para mi también lo eres todo, y lo sabes de sobra, pero siento muchas veces que todo lo que hago te acaba perjudicando y me siento muy culpable. -decía conteniendo las lágrimas.
- No me perjudicas para nada, todo lo contrario, sabes perfectamente que toda la gente de mi entorno, mis padres, mis amigos, piensan que lo único que me haces es bien, pues has conseguido que sentase del todo la cabeza y que viese un futuro contigo.
Después de que Adrián descubriese todo lo que su hermano me estaba haciendo, no volvió a llamarme, pero si tuvo una conversación mas que seria con él. Le dijo que si no quería aceptarme que no lo hiciese y que si quería seguir pensando igual sobre mi pues que lo hiciese, nadie se lo iba a prohibir, pero no iba a permitir esta situación.
En una de las convocatorias de la selección, los que no estaban convocados tenían un par de días libres y al ser el cumpleaños de la madre de Adrián pues fui a Taverga. Era obvio que Daniel iba a estar, pero ahora tenía todo de mi lado, no podía hacerme nada. Intentamos regalarle un cumpleaños especial a Maria Jesús, la madre de Adri, se lo merecía. Sin duda lo conseguimos, pues se la vio emocionada y no hubo ningún momento de tensión en la celebración, cosa que todos agradecimos.
Cuando nos íbamos a dormir, al salir del baño me crucé con Daniel cosa que me hizo dar un paso hacia atrás, no sabía de lo que sería capaz.
- ¿Sabes por qué he hecho todo esto? -era pregunta retórica, pues no me dio tiempo a contestarle -Desde el primer día que mi hermano nos presentó, me enamoré de ti. No sé si tu no te mereces a mi hermano o es mi hermano el que no te merece, pero lo único que quería y quiero es que le dejes y te vengas conmigo.
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