No quise contarle nada de aquello a Raquel, no quería darle mas motivos para que se comiese la cabeza, pues quizá los tenía, pero es algo que tenían que hablar entre ellos por los problemas que pudiesen tener de antes y no sólo por esto. Intentaron hablar, pero lo único que consiguieron fue discutir y que toda la comunidad de vecinos se enterase de sus problemas.
- Estamos perdiendo el tiempo estando juntos -le decía ella.
- ¿Tú crees?
- Koke por favor, que sé que te sigues viendo con Bea.
- No sigo viendo a Bea.
- Va, que te han visto. Que me da igual, que vuelvas con ella, pero dímelo. Dime que la quieres y que quieres estar con ella. Pero no sigas mintiendo.
- Tati...
- Mira da igual. Me voy a ir un tiempo a Sevilla con mis padres. Vuelve con Bea y sed felices, al menos trata que sea un poco mejor que conmigo.
Y sin mas, cogió sus maletas y se marchó, dejándole en mitad de aquel salón sin la posibilidad de poder explicarse. De nosotros se despidió, sin tampoco darnos demasiadas explicaciones, y como dijo, volvió a Sevilla con sus padres sin tiempo definido.
Después de aquello, Koke volvió con Bea, la chica a la que supuestamente dejó para estar con Raquel. A ella no quería presentárnosla, pues pensaba que tendríamos algo contra ella, que la echaríamos la culpa a ella de que Raquel se hubiese ido. Pero un día estando esperando a Adrián en la ciudad deportiva, se acercó a mi.
- ¿Eres Ariadna, verdad? -me decía.
- Si. Tu Bea, ¿no?
- Si. Encantada. Mira sé todo lo que pasó con vuestra amiga Raquel y Koke y siento que se haya ido, en ningún momento queríamos que pasase eso, pero no pude evitar volver a llamar a Koke y pedirle volver a intentarlo, le quiero demasiado.
- Tranquila, no tienes que darme explicaciones. Yo sé perfectamente que esto no es culpa de nadie, que tuvo que pasar así, y entiendo que si le quieres, que intentases volver a estar con él. Es algo que probablemente hubiésemos hecho todas en tu situación.
- Koke cree que la tenéis pagada conmigo.
- Para nada. Sé que él no quiere presentarnos porque piensa que tenemos algo contra ti, pero para nada de verdad.
Salieron Adrián y Koke juntos y nos vieron hablando como dos amigas, como si nos conociésemos de toda la vida y sentí como un alivio por parte de Koke, como si se hubiera quitado un peso de encima a la hora de poder volver a estar con nosotros.
Por otra parte, ya había días que no podía a penas moverme, los bichillos estaban creciendo mucho. Sonia y Tati trataban que saliese poco de casa, pues ya estaba de siete meses y era mejor que estuviese tranquila, pero como buena tauro, era demasiado cabezota y acaba yendo a buscar a Adri al entrenamiento. Llegó un momento en el que tenía que hacerlas caso y estar relajada, pues no paraban de moverse y había veces que era inaguantable el dolor, aún así todavía les quedaban un par de mesecitos mas por estar ahí, pero tenía muchísimas ganas de verles la carita.
Ese mismo fin de semana el Atleti jugaba en Barcelona y Tati quería que fuésemos. Volvíamos al lugar donde había empezado todo y por una parte tenía muchas ganas de ir y recordar pero por otra sabía que no era lo correcto porque los recuerdos que me vendrían a la cabeza serían contradictorios. Al final hice casi a Tati y fuimos las tres, ella, Sonia, yo. Todo salió como esperábamos hasta el final. Cuando salíamos del campo, dispuestas a ir a casa de los padres de Tati, que era la casa que en su momento nos compramos la dos, nos cruzamos con todo el pasado. Javi, Ilie, Ivan y Sergi habían ido a ver el partido. Aún recuerdo la cara que se le quedó a Ilie al verme embarazadísima, no fue capaz de decir nada. Ninguno se atrevió a acercarse a saludarnos y Tatiana y yo estábamos paralizadas como para ser nosotras las que diésemos el paso. El camino a casa era corto, pero no pudimos decir absolutamente nada hasta una vez llegadas a casa. Cenamos y todo volvió a la normalidad. Vuelta otra vez a las risas, nuestras locuras, el pequeño Izan no paraba quieto.. Cuando conseguimos que se durmiese, nos sentamos tranquilamente en el sillón y nos pusimos a ver nuestra película favorita; "Destino Oculto". Mientras estábamos enamorándonos de Matt Damon, sonó mi movil. Mensaje sin remitente, pero de fácil deducción.
"No me imaginé nunca verte así. Me alegro de que todo te vaya tan bien, aunque si te soy sincero, me gustaría que todo lo que estás viviendo ahora, lo estuvieses viviendo conmigo. Aún así, estás preciosa y me alegro por los dos, sé que Adri te cuida como no lo hace nadie y te quiere como ningún otro. Ciudate."
martes, 26 de marzo de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
Capítulo 49.
- ¿Nueva York? -le decia asombrada.
- Nueva York, sí.
- No sé que decirte. Estar aquí es como un sueño.
Todo lo que había armado para traerme a Nueva York. No tenía palabras. Estaba en una nube dentro de tanto edificio gigante. Era como un sueño y como no, él era el culpable de que lo estuviera cumpliendo.
Hizo que cada día de la semana que pasamos allí, fuese diferente y especial. Me tenía mil y una sorpresas preparadas. Visitamos cada uno de los rincones mas especiales de la ciudad. Yo estaba que no me creía lo que me estaba pasando. Recuerdo una noche que subimos al edificio mas alto de todo Nueva York y ahí tuvimos un momento de confesiones cuanto menos especial.
- A pesar de todo lo que hemos pasado, cada día me alegro mas de haberme vuelto a Madrid. -le decía contemplando la ciudad desde lo mas alto.
- ¿Sabes qué? -decía abrazándome por la espalda. -Siempre tuve muchas dudas.
- ¿Dudas de qué?
- De lo nuestro. Cuando te conocí en aquel partido, en Barcelona, me encantaste, desde el primer momento, pero tenía dudas porque eras una fan, como otra cualquiera y mi miedo era acabar enamorándome de ti y que salieses corriendo porque lo único que quisieses fuese acostarte conmigo para después poder ir contando por ahí que habías estado con tu ídolo.
- Ya lo sé, ¿crees que no se te notaba? Todos en tu lugar les pasaría lo mismo.
- Todos me decían mil cosas y me asustaba. No quería hacerles caso porque no me demostrabas aquello que ellos me decían, pero también había momentos en los que no podía evitar pensarlo.
- ¿Y en qué momento te diste cuenta de que no quería estar contigo por estar, si no porque realmente te quería?
- No lo sé. Quizá empecé a no hacer caso a la gente, que después me di cuenta que no les tenía que haber hecho caso en ningún momento, pero cuando ya no escuchaba todo lo que me decían era cuando realmente disfrutaba a la hora de estar contigo, cuando me daba cuenta que querías estar conmigo por ser Adri y no el jugador del fútbol, cuando sentía que te quería mas de lo que pensaba... Fueron un cúmulo de situaciones por las que poco a poco fui abriendo los ojos y hasta hoy.
- Gracias.
- ¿Por qué? -dijo acariciándome la mejilla.
- Por confíar en mi. Otro en tu situación hubiera hecho caso a los suyos y hubiera salido corriendo. Tu en cambio te arriesgaste y me metiste en tu casa sin saber a penas nada de mi, sin saber que quería de ti.
- Desde el primer día me gustaste, mucho y aunque me hubiese equivocado, no me habría arrepentido en ningún momento, estoy seguro que lo volvería a hacer.
- Pues por esto, gracias. -dije abrazándole. -Te quiero.
Volvimos a Madrid con mil cosas que contar, con mil fotos que enmarcar. Fue un viaje inolvidable que sobretodo nos sirvió para poder centrarnos el uno en el otro, cosa que cerca de los chicos era imposible.
Al volver, todos tenían mil cosas que contarnos, casi mas que nosotros a ellos, mil historias que nos habíamos perdido.
- Ari, no sé que hacer con Koke -me dijo Raquel nada mas verme.
- Yo también me alegro de verte mi amor -dije en tono burlón.
- Claro que me alegro de verte bobita -y me abrazaba -pero estoy muy agobiada con todo. Yaiza está en su mundo perfecto con Álvaro y todo la parece bonito y maravilloso y Tati apenas conoce a Koke como para poder ayudarme, tu eres mi salvadora.
- Estoy segura que lo que me vas a contar, me lo imagino ya...
- Seguro. Siento que lo nuestro no va a ninguna parte, que él dice que dejó a su novia por mi, pero desde hace una semana tengo la sensación de que si lo dejó con su novia no fui yo el motivo y ahora sospecho que está volviendo a hablar con ella.
- ¿Y todo esto por qué no lo hablas con él?
- Porque no sé si mis sospechas son ciertas.
- Vale, pero si no lo habláis nunca sabrás si son ciertas o no.
- Raquel, escucha. Koke es un chaval que necesita que vayas de cara con él, que cualquier problema que tengas se lo cuentes, porque todas estas inseguridades que ahora mismo tienes, él las nota y se acabará alejando. -le decía Adrián. -Yo no sé si dejo a Bea por ti o no, ni sé si ahora ha vuelto a tener contacto con ella ultimamente, pero de verdad te digo que todo esto lo hables con él.
Acerqué a Adri al entrenamiento y Raquel se volvió a su casa. Cuando acabaron de entrenar volví a buscarle y me encontré con un buen pastel; Koke. Bea. De la mano.
- Nueva York, sí.
- No sé que decirte. Estar aquí es como un sueño.
Todo lo que había armado para traerme a Nueva York. No tenía palabras. Estaba en una nube dentro de tanto edificio gigante. Era como un sueño y como no, él era el culpable de que lo estuviera cumpliendo.
Hizo que cada día de la semana que pasamos allí, fuese diferente y especial. Me tenía mil y una sorpresas preparadas. Visitamos cada uno de los rincones mas especiales de la ciudad. Yo estaba que no me creía lo que me estaba pasando. Recuerdo una noche que subimos al edificio mas alto de todo Nueva York y ahí tuvimos un momento de confesiones cuanto menos especial.
- A pesar de todo lo que hemos pasado, cada día me alegro mas de haberme vuelto a Madrid. -le decía contemplando la ciudad desde lo mas alto.
- ¿Sabes qué? -decía abrazándome por la espalda. -Siempre tuve muchas dudas.
- ¿Dudas de qué?
- De lo nuestro. Cuando te conocí en aquel partido, en Barcelona, me encantaste, desde el primer momento, pero tenía dudas porque eras una fan, como otra cualquiera y mi miedo era acabar enamorándome de ti y que salieses corriendo porque lo único que quisieses fuese acostarte conmigo para después poder ir contando por ahí que habías estado con tu ídolo.
- Ya lo sé, ¿crees que no se te notaba? Todos en tu lugar les pasaría lo mismo.
- Todos me decían mil cosas y me asustaba. No quería hacerles caso porque no me demostrabas aquello que ellos me decían, pero también había momentos en los que no podía evitar pensarlo.
- ¿Y en qué momento te diste cuenta de que no quería estar contigo por estar, si no porque realmente te quería?
- No lo sé. Quizá empecé a no hacer caso a la gente, que después me di cuenta que no les tenía que haber hecho caso en ningún momento, pero cuando ya no escuchaba todo lo que me decían era cuando realmente disfrutaba a la hora de estar contigo, cuando me daba cuenta que querías estar conmigo por ser Adri y no el jugador del fútbol, cuando sentía que te quería mas de lo que pensaba... Fueron un cúmulo de situaciones por las que poco a poco fui abriendo los ojos y hasta hoy.
- Gracias.
- ¿Por qué? -dijo acariciándome la mejilla.
- Por confíar en mi. Otro en tu situación hubiera hecho caso a los suyos y hubiera salido corriendo. Tu en cambio te arriesgaste y me metiste en tu casa sin saber a penas nada de mi, sin saber que quería de ti.
- Desde el primer día me gustaste, mucho y aunque me hubiese equivocado, no me habría arrepentido en ningún momento, estoy seguro que lo volvería a hacer.
- Pues por esto, gracias. -dije abrazándole. -Te quiero.
Volvimos a Madrid con mil cosas que contar, con mil fotos que enmarcar. Fue un viaje inolvidable que sobretodo nos sirvió para poder centrarnos el uno en el otro, cosa que cerca de los chicos era imposible.
Al volver, todos tenían mil cosas que contarnos, casi mas que nosotros a ellos, mil historias que nos habíamos perdido.
- Ari, no sé que hacer con Koke -me dijo Raquel nada mas verme.
- Yo también me alegro de verte mi amor -dije en tono burlón.
- Claro que me alegro de verte bobita -y me abrazaba -pero estoy muy agobiada con todo. Yaiza está en su mundo perfecto con Álvaro y todo la parece bonito y maravilloso y Tati apenas conoce a Koke como para poder ayudarme, tu eres mi salvadora.
- Estoy segura que lo que me vas a contar, me lo imagino ya...
- Seguro. Siento que lo nuestro no va a ninguna parte, que él dice que dejó a su novia por mi, pero desde hace una semana tengo la sensación de que si lo dejó con su novia no fui yo el motivo y ahora sospecho que está volviendo a hablar con ella.
- ¿Y todo esto por qué no lo hablas con él?
- Porque no sé si mis sospechas son ciertas.
- Vale, pero si no lo habláis nunca sabrás si son ciertas o no.
- Raquel, escucha. Koke es un chaval que necesita que vayas de cara con él, que cualquier problema que tengas se lo cuentes, porque todas estas inseguridades que ahora mismo tienes, él las nota y se acabará alejando. -le decía Adrián. -Yo no sé si dejo a Bea por ti o no, ni sé si ahora ha vuelto a tener contacto con ella ultimamente, pero de verdad te digo que todo esto lo hables con él.
Acerqué a Adri al entrenamiento y Raquel se volvió a su casa. Cuando acabaron de entrenar volví a buscarle y me encontré con un buen pastel; Koke. Bea. De la mano.
lunes, 18 de marzo de 2013
Capítulo 48.
- ¿No vas a dejarnos en paz? -decía Adrián.
- ¿Tú que haces aquí?
- Creo que no es esa la pregunta. Déjanos en paz Daniel. Ólvidate que existo, que existe Ari. ¿Tan triste es tu vida que no puedes dejar de meterte en la nuestra?
- Admítelo ya, no la quieres. No la has querido nunca. -le decía Daniel a Adrian. Mientras yo estaba arriba en la habitación, intentando contener las lágrimas.
- La quiero como nunca he querido a nadie.
- Sabes que no Adrián. Te sigues acordando de Nuria.
- Ella ha conseguido que la olvide.
- No te creo. Nadie te cree.
- Yo le creo -decia mientras bajaba, no aguantaba mas dentro de la habitación.
- No deberías.
- ¿Por qué no debo creer a una persona que me demuestra cada día que siempre que le necesito está ahí, que cuando estoy mal siempre sabe sacarme una sonrisa y que no deja de preocuparse por mi? Creo que cada día me demuestra que me quiere y a pesar de las adversidades que hemos pasado sigue estando ahí. Mira Daniel, no sé que problema tienes con que tu hermano y yo estemos juntos, de verdad que no lo logro entender, pero trata de alejarte de nosotros, búscate otro entretenimiento. -y justo en ese momento Adrián explotó.
- Lo único que te pasa es que eres un jodido envidioso. Llevas toda la vida tratando de quedar siempre por encima mio en todo y hasta el momento no lo has conseguido en nada. No soportas verme feliz con una persona que consigue sacar de mi siempre lo mejor y no eres capaz de dejar de pensar en ti y solamente en ti y alegrarte por una vez en la vida de que al fin haya conseguido asentar la cabeza. Si no te gusta que esté con ella y que ella sea la persona mas importante de mi vida, lo siento, pero es lo que hay. Si no quieres verlo, no sé que narices haces aquí y si intentas que acabemos con lo que tenemos Ari y yo, solo te digo que todas tus tonterías hacen que discutamos sí, pero ¿sabes qué pasa? Que cuando lo arreglamos estamos aún mas unidos que antes, así que nene, vuélvete a Asturias y trata de hacer tu vida y deja de meterte en la de los demás. Ahora si me disculpas, te vas de mi casa, porque no quiero volver a verte. -y sin mas dilación le abrió la puerta de casa y le echó. Jamás había visto así a Adrián. Le había visto enfadado, pero de esta manera nunca. En algún momento he de reconocer que sentí miedo, pero por otra parte me sentí aliviada al escuchar cada una de sus palabras y saber que defendería lo nuestro por enciama de cualquier cosa.
Daniel se fue y a pesar de que volvimos a Asturias un par de veces no volvimos a saber demasiado de él. Al fin, después de todo aquello Adrián y yo conseguimos centrarnos el uno en el otro y probablemente podíamos decir que ya estábamos bien. Además el embarazo seguía viento en popa y que mejor día para saber el sexo de los niños que el día de nuestro aniversario. Mi tripita cada día iba siendo mas grande, aunque para llevar dos, no lo era demasiado. Después de ir al médico a la ecografía, Adrián me tenía algo preparado y ya me tenía muy nerviosa.
- ¿Tenéis preferencias en los sexos? -nos decía el médico mientras miraba aquella pantalla en la que yo no era capaz de ver nada.
- No. Aunque a ella le encantaria que fueran niño y niña. -dijo Adri mirándome y acariciándome la mejilla.
- Ariadna, ¿sabes qué lo que querías se va a cumplir?
- ¿Son niño y niña? -dije sonriendo como probablemente nunca lo había hecho.
- Si.
No podía estar mas feliz y sabía que Adrián también. Hugo y Alma. No habían nacido, aún les quedaban unos cuantos meses para poder llegar, pero ya tenían nombre. Solo de pensarlo se me ponían los pelos de punta de la emoción. Sentí como Adri se emocionaba, pues le miré y tenía los ojos llenos de lágrimas. Verle así hacía que me emocionase yo.
Después de salir del médico volvimos a casa antes de celebrar nada, pero allí ya empezaba todo. Mientras Adri y yo estábamos fuera, Jordi y Tatiana habían estado en casa preparando todo lo que Adrián les había dicho. Estaba toda la casa llena de posits. Él desapareció y me dejó sola recogiendo los papelitos. En cada rincón de la casa había uno y en cada uno de ellos me daba las gracias por algo. "Gracias por aparecer aquel 19", "Gracias por regalarme sonrisas cada día", "Gracias por saber siempre sacar lo mejor de mi", "Gracias por entenderme", "Gracias por saber perdonarme", "Gracias por no dejar que nunca caiga". Y así mil mas por toda la casa. Cuando acabé estaba en la terraza, de espaldas a mi, observando cada rincón de la ciudad ahora iluminada por los millones de focos que lo alumbraban. Me acerqué le abracé por la espalda y le di un beso en el cuello. No sabía muy bien que decirle, me había dejado sin palabras, simplemente nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, apoyando su frente en la mia y nos abrazamos. Aquel momento fue uno de los mas especiales sin lugar a duda.
Y de celebración, fiesta en casa de Jordi con Tatiana, Sonia, Mario, Juanfran y la famosa Iria. No fue una celebración íntima, pero ese día mas que nuestro aniversario celebrábamos que los pequeños tenían nombre.
Todos supieron sorprenderme con ropita muy, muy pequeña para los bebés. Se me saltaban las lágrimas al verlo, fue un momento muy emocionante.
- Yo también tengo una cosa para ti. -me decía Adrián.
- ¿Más?
- Si, toma. -y me acercaba un sobre. -Ábrelo.
- Dos billetes de avión, ¿sin destino? -dije extrañada.
- El destino está, pero es sorpresa. -decía con una sonrisa malvada. -La semana que viene sabrás dónde iremos, cuando estemos allí.
Me tuvo toda la semana con la duda de saber donde íbamos. Y cuando llegó el día, para mi sorpresa, me llevó al aeropuerto con los ojos vendados y no me dejó quitarme el pañuela hasta que no llegamos allí. Lo peor de todo fue que me tuve que poner los cascos con la música para no escuchar al piloto decir el destino. No podía con mis nervios. Cuando llegamos allí, aún tuve que estar un rato con los ojos vendados, pero derepente se paró en secó, me destapó los ojos y me quedé embobada mirando a mi alrededor. No me podía creer que me hubiese traído hasta aquí.
Estaba delante del Empire State Building.
- ¿Tú que haces aquí?
- Creo que no es esa la pregunta. Déjanos en paz Daniel. Ólvidate que existo, que existe Ari. ¿Tan triste es tu vida que no puedes dejar de meterte en la nuestra?
- Admítelo ya, no la quieres. No la has querido nunca. -le decía Daniel a Adrian. Mientras yo estaba arriba en la habitación, intentando contener las lágrimas.
- La quiero como nunca he querido a nadie.
- Sabes que no Adrián. Te sigues acordando de Nuria.
- Ella ha conseguido que la olvide.
- No te creo. Nadie te cree.
- Yo le creo -decia mientras bajaba, no aguantaba mas dentro de la habitación.
- No deberías.
- ¿Por qué no debo creer a una persona que me demuestra cada día que siempre que le necesito está ahí, que cuando estoy mal siempre sabe sacarme una sonrisa y que no deja de preocuparse por mi? Creo que cada día me demuestra que me quiere y a pesar de las adversidades que hemos pasado sigue estando ahí. Mira Daniel, no sé que problema tienes con que tu hermano y yo estemos juntos, de verdad que no lo logro entender, pero trata de alejarte de nosotros, búscate otro entretenimiento. -y justo en ese momento Adrián explotó.
- Lo único que te pasa es que eres un jodido envidioso. Llevas toda la vida tratando de quedar siempre por encima mio en todo y hasta el momento no lo has conseguido en nada. No soportas verme feliz con una persona que consigue sacar de mi siempre lo mejor y no eres capaz de dejar de pensar en ti y solamente en ti y alegrarte por una vez en la vida de que al fin haya conseguido asentar la cabeza. Si no te gusta que esté con ella y que ella sea la persona mas importante de mi vida, lo siento, pero es lo que hay. Si no quieres verlo, no sé que narices haces aquí y si intentas que acabemos con lo que tenemos Ari y yo, solo te digo que todas tus tonterías hacen que discutamos sí, pero ¿sabes qué pasa? Que cuando lo arreglamos estamos aún mas unidos que antes, así que nene, vuélvete a Asturias y trata de hacer tu vida y deja de meterte en la de los demás. Ahora si me disculpas, te vas de mi casa, porque no quiero volver a verte. -y sin mas dilación le abrió la puerta de casa y le echó. Jamás había visto así a Adrián. Le había visto enfadado, pero de esta manera nunca. En algún momento he de reconocer que sentí miedo, pero por otra parte me sentí aliviada al escuchar cada una de sus palabras y saber que defendería lo nuestro por enciama de cualquier cosa.
Daniel se fue y a pesar de que volvimos a Asturias un par de veces no volvimos a saber demasiado de él. Al fin, después de todo aquello Adrián y yo conseguimos centrarnos el uno en el otro y probablemente podíamos decir que ya estábamos bien. Además el embarazo seguía viento en popa y que mejor día para saber el sexo de los niños que el día de nuestro aniversario. Mi tripita cada día iba siendo mas grande, aunque para llevar dos, no lo era demasiado. Después de ir al médico a la ecografía, Adrián me tenía algo preparado y ya me tenía muy nerviosa.
- ¿Tenéis preferencias en los sexos? -nos decía el médico mientras miraba aquella pantalla en la que yo no era capaz de ver nada.
- No. Aunque a ella le encantaria que fueran niño y niña. -dijo Adri mirándome y acariciándome la mejilla.
- Ariadna, ¿sabes qué lo que querías se va a cumplir?
- ¿Son niño y niña? -dije sonriendo como probablemente nunca lo había hecho.
- Si.
No podía estar mas feliz y sabía que Adrián también. Hugo y Alma. No habían nacido, aún les quedaban unos cuantos meses para poder llegar, pero ya tenían nombre. Solo de pensarlo se me ponían los pelos de punta de la emoción. Sentí como Adri se emocionaba, pues le miré y tenía los ojos llenos de lágrimas. Verle así hacía que me emocionase yo.
Después de salir del médico volvimos a casa antes de celebrar nada, pero allí ya empezaba todo. Mientras Adri y yo estábamos fuera, Jordi y Tatiana habían estado en casa preparando todo lo que Adrián les había dicho. Estaba toda la casa llena de posits. Él desapareció y me dejó sola recogiendo los papelitos. En cada rincón de la casa había uno y en cada uno de ellos me daba las gracias por algo. "Gracias por aparecer aquel 19", "Gracias por regalarme sonrisas cada día", "Gracias por saber siempre sacar lo mejor de mi", "Gracias por entenderme", "Gracias por saber perdonarme", "Gracias por no dejar que nunca caiga". Y así mil mas por toda la casa. Cuando acabé estaba en la terraza, de espaldas a mi, observando cada rincón de la ciudad ahora iluminada por los millones de focos que lo alumbraban. Me acerqué le abracé por la espalda y le di un beso en el cuello. No sabía muy bien que decirle, me había dejado sin palabras, simplemente nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, apoyando su frente en la mia y nos abrazamos. Aquel momento fue uno de los mas especiales sin lugar a duda.
Y de celebración, fiesta en casa de Jordi con Tatiana, Sonia, Mario, Juanfran y la famosa Iria. No fue una celebración íntima, pero ese día mas que nuestro aniversario celebrábamos que los pequeños tenían nombre.
Todos supieron sorprenderme con ropita muy, muy pequeña para los bebés. Se me saltaban las lágrimas al verlo, fue un momento muy emocionante.
- Yo también tengo una cosa para ti. -me decía Adrián.
- ¿Más?
- Si, toma. -y me acercaba un sobre. -Ábrelo.
- Dos billetes de avión, ¿sin destino? -dije extrañada.
- El destino está, pero es sorpresa. -decía con una sonrisa malvada. -La semana que viene sabrás dónde iremos, cuando estemos allí.
Me tuvo toda la semana con la duda de saber donde íbamos. Y cuando llegó el día, para mi sorpresa, me llevó al aeropuerto con los ojos vendados y no me dejó quitarme el pañuela hasta que no llegamos allí. Lo peor de todo fue que me tuve que poner los cascos con la música para no escuchar al piloto decir el destino. No podía con mis nervios. Cuando llegamos allí, aún tuve que estar un rato con los ojos vendados, pero derepente se paró en secó, me destapó los ojos y me quedé embobada mirando a mi alrededor. No me podía creer que me hubiese traído hasta aquí.
Estaba delante del Empire State Building.
domingo, 17 de marzo de 2013
Capítulo 47.
Cuando llamaron al timbre, fui yo a abrir y mis ojos no se abrieron mas porque lo siguiente era que se me saliesen de las cuencas.
- Daniel, ¿qué haces aquí? -le dije sorprendida.
- Venir a verte.
- ¿A mi?
- Claro. Tú no vienes a mi, pues tendré que venir yo a ti. -por suerte en ese momento apareció Adrián, fue como un alivio para mi verle.
- ¿Se puede saber que haces tu aquí?
- Vengo a ver a mi hermano.
- ¿Para qué? ¿Para estar mas cerca de mi novia? ¿Para intentar separarnos? Mira, lo siento, no quiero estropearle el cumpleaños a un amigo, así que vete.
Daniel se fue, sin a penas rechistar, cosa que nos sorprendió demasiado, pues pensábamos que armaría alguna, pero a pesar de irse sin poner impedimentos, aún estaría por Madrid rondando unos cuantos días los cuales se harían infernales.
Se sabía perfectamente los horarios de los entrenamientos de Adrián. Sabía en que momentos yo salía de casa para ir a casa de Sonia para ayudarla con el pequeño. Sabía a que hora volvíamos, a que hora comíamos. Todo. Lo sabía todo. Uno de los días, se presentó en casa cuando Adrián no estaba. Cuando llamó a la puerta, por suerte no tenía la música con el volumen al máximo y pude hacer como que no estaba en casa, pero él sabía que estaba allí, había estado en la puerta desde que Adri se había ido a entrenar para ver si salía o que hacía. Al ver que no me movia de casa, decidió llamar. Al final le abrí la puerta, pero tenía mucho miedo.
- ¿Qué quieres? -dije en tono seco.
- A ti -dijo acariciándome la cara.
- No me toques. -le decía empujándole.
- Traquila, que no te voy a hacer nada, solo quiero hablar contigo.
- Pero es que yo no quiero hablar contigo, Daniel. Vete.
- De aquí no me muevo hasta que no hablemos. Y que te quede claro que no pienso volverme a Asturias hasta que hayas dejado a mi hermano.
- Pues tendrás que buscarte una casita porque no pienso dejarle.
- Eso ya lo veremos. Si no le dejas tú, te dejará él. ¿Sabe que estuviste con Ilie estando con él?
- Nunca he estado con Ilie estando con tu hermano.
- ¿Y sabes que te ha puesto los cuernos con un fan? Y no precisamente aquella de Pamplona....
- No te creo.
- No me creas, pero preguntale por Iria a ver que te dice.
Después de soltarme eso sin ton ni son, se fue. No le quería creer, pero si sabía que yo había estado con Ilie cuando Adrián me dejó, ¿por qué lo de la tal Iria iba a ser mentira? Nonono, Ariadna, solo lo hace para joder la relación, me decía para mi misma. Aún así, cuando Adrián volvió del entrenamiento hablé con él.
- Tu hermano me espía, ¿lo sabías?
- ¿Cómo? No lo diras en serio, ¿no?
- Sabe tus horarios, si salgo o no de casa. Si salgo sabe a donde voy a donde no. Hoy ha estado en casa.
- ¿Qué que?
- Nada mas irte a entrenar ha llamado y llevaba un buen rato en la puerta, estoy segura.
- ¿Qué te ha dicho?
- Que quiere que te deje, que no se va a volver a Asturias si no lo hemos dejado. Me ha hablado de una tal Iria... No sé que pretende. -cuando nombre a Iria, Adrián se puso pálido. -Adri, ¿quién es Iria? Te has puesto blanco cuando la nombré.
- Nadie.
- ¿Estás seguro?
- Es una chica que conocí como a ti hace un par de meses. -ahora la que se quedaba pálida era yo. -Ari no pongas esa cara, hace siglos que no hablo con ella.
- ¿Qué cara quieres que ponga? Viene tu hermano intentando jodernos la relación y parece ser que tiene los argumentos suficientes para hacerlo.
- No tiene ningún argumento.
- Tiene nombre de mujer.
- Los únicos argumentos que pueda haber aquí para que esto se acabe son los que tú te creas. Si te crees algo que te diga mi hermano, pues no es mi problema.
- ¿Sabes lo que pasa? Que tu hermano solo me ha dicho que te pregunte por una tal Iria, y al nombrártela la cara que pusiste fue un poema.
- Estás viendo cosas donde no las hay Ari de verdad... -y sin mas se levantó y se fue a la cocina.
Otra vez peleados. Ni un segundo de paz podíamos tener. Al cabo de un rato, cuando terminó de comer, se acercó a mi para explicarme.
- ¿Quieres saber quien es realmente Iria?
- No. -dije en tono cortante.
- Si se me puso esa cara es porque Iria es la persona que me está ayudando con todo lo de la boda. No quería que supieras nada porque quería que fuese una sorpresa. Es la mujer de Juanfran.
- ¿Alguna vez vamos a estar tranquilos?
- No lo sé, pero si queremos estar bien necesitamos confianza tanto por mi parte como por la tuya nena..
- Ya lo sé, lo siento. Pero entiendeme, cuando he visto tu cara pensé de todo menos que te estaba ayudando con algo como nuestra boda y mucho menos que era la mujer de Juanfran.
Al día siguiente, Daniel volvía a estar en la puerta, pero como el coche de Adrián no estaba en el garaje, pensó que ya se había ido y llamó. La sorpresa se la llevó al ver que quien le abría la puerta no era yo.
- Daniel, ¿qué haces aquí? -le dije sorprendida.
- Venir a verte.
- ¿A mi?
- Claro. Tú no vienes a mi, pues tendré que venir yo a ti. -por suerte en ese momento apareció Adrián, fue como un alivio para mi verle.
- ¿Se puede saber que haces tu aquí?
- Vengo a ver a mi hermano.
- ¿Para qué? ¿Para estar mas cerca de mi novia? ¿Para intentar separarnos? Mira, lo siento, no quiero estropearle el cumpleaños a un amigo, así que vete.
Daniel se fue, sin a penas rechistar, cosa que nos sorprendió demasiado, pues pensábamos que armaría alguna, pero a pesar de irse sin poner impedimentos, aún estaría por Madrid rondando unos cuantos días los cuales se harían infernales.
Se sabía perfectamente los horarios de los entrenamientos de Adrián. Sabía en que momentos yo salía de casa para ir a casa de Sonia para ayudarla con el pequeño. Sabía a que hora volvíamos, a que hora comíamos. Todo. Lo sabía todo. Uno de los días, se presentó en casa cuando Adrián no estaba. Cuando llamó a la puerta, por suerte no tenía la música con el volumen al máximo y pude hacer como que no estaba en casa, pero él sabía que estaba allí, había estado en la puerta desde que Adri se había ido a entrenar para ver si salía o que hacía. Al ver que no me movia de casa, decidió llamar. Al final le abrí la puerta, pero tenía mucho miedo.
- ¿Qué quieres? -dije en tono seco.
- A ti -dijo acariciándome la cara.
- No me toques. -le decía empujándole.
- Traquila, que no te voy a hacer nada, solo quiero hablar contigo.
- Pero es que yo no quiero hablar contigo, Daniel. Vete.
- De aquí no me muevo hasta que no hablemos. Y que te quede claro que no pienso volverme a Asturias hasta que hayas dejado a mi hermano.
- Pues tendrás que buscarte una casita porque no pienso dejarle.
- Eso ya lo veremos. Si no le dejas tú, te dejará él. ¿Sabe que estuviste con Ilie estando con él?
- Nunca he estado con Ilie estando con tu hermano.
- ¿Y sabes que te ha puesto los cuernos con un fan? Y no precisamente aquella de Pamplona....
- No te creo.
- No me creas, pero preguntale por Iria a ver que te dice.
Después de soltarme eso sin ton ni son, se fue. No le quería creer, pero si sabía que yo había estado con Ilie cuando Adrián me dejó, ¿por qué lo de la tal Iria iba a ser mentira? Nonono, Ariadna, solo lo hace para joder la relación, me decía para mi misma. Aún así, cuando Adrián volvió del entrenamiento hablé con él.
- Tu hermano me espía, ¿lo sabías?
- ¿Cómo? No lo diras en serio, ¿no?
- Sabe tus horarios, si salgo o no de casa. Si salgo sabe a donde voy a donde no. Hoy ha estado en casa.
- ¿Qué que?
- Nada mas irte a entrenar ha llamado y llevaba un buen rato en la puerta, estoy segura.
- ¿Qué te ha dicho?
- Que quiere que te deje, que no se va a volver a Asturias si no lo hemos dejado. Me ha hablado de una tal Iria... No sé que pretende. -cuando nombre a Iria, Adrián se puso pálido. -Adri, ¿quién es Iria? Te has puesto blanco cuando la nombré.
- Nadie.
- ¿Estás seguro?
- Es una chica que conocí como a ti hace un par de meses. -ahora la que se quedaba pálida era yo. -Ari no pongas esa cara, hace siglos que no hablo con ella.
- ¿Qué cara quieres que ponga? Viene tu hermano intentando jodernos la relación y parece ser que tiene los argumentos suficientes para hacerlo.
- No tiene ningún argumento.
- Tiene nombre de mujer.
- Los únicos argumentos que pueda haber aquí para que esto se acabe son los que tú te creas. Si te crees algo que te diga mi hermano, pues no es mi problema.
- ¿Sabes lo que pasa? Que tu hermano solo me ha dicho que te pregunte por una tal Iria, y al nombrártela la cara que pusiste fue un poema.
- Estás viendo cosas donde no las hay Ari de verdad... -y sin mas se levantó y se fue a la cocina.
Otra vez peleados. Ni un segundo de paz podíamos tener. Al cabo de un rato, cuando terminó de comer, se acercó a mi para explicarme.
- ¿Quieres saber quien es realmente Iria?
- No. -dije en tono cortante.
- Si se me puso esa cara es porque Iria es la persona que me está ayudando con todo lo de la boda. No quería que supieras nada porque quería que fuese una sorpresa. Es la mujer de Juanfran.
- ¿Alguna vez vamos a estar tranquilos?
- No lo sé, pero si queremos estar bien necesitamos confianza tanto por mi parte como por la tuya nena..
- Ya lo sé, lo siento. Pero entiendeme, cuando he visto tu cara pensé de todo menos que te estaba ayudando con algo como nuestra boda y mucho menos que era la mujer de Juanfran.
Al día siguiente, Daniel volvía a estar en la puerta, pero como el coche de Adrián no estaba en el garaje, pensó que ya se había ido y llamó. La sorpresa se la llevó al ver que quien le abría la puerta no era yo.
jueves, 14 de marzo de 2013
Capítulo 46.
- Eso es lo que querías hacer tu, ¿verdad? -le decía Adrián. Ella se quedó callada, no esperaba que fuese a ser él quien estuviese al otro lado del teléfono. -¿De qué vas Raquel? ¿Qué intentas?
- ¿Adrián? -decía sorprendida.
- Si. Deja en paz a Ariadna, por favor.
- Mira, yo no tengo nada en contra de tu novia, de hecho el otro día cuando la conocí en el estadio me cayó bien, me pareció buena chica y además te sentí distinto, eras un nuevo Adrián y ella era quien lo habia conseguido, pero ¿sabes quien me manda hacer esto?
- No me lo digas. Mi hermano Daniel.
- Exacto. Me tenía medio amenazada y tampoco quería ningún problema, así que solo copiaba y pegaba lo que me decía..
- Joder Raquel, pensaba que eras un poco mas lista....
- Lo siento Adri, de verdad. Sé que Ariadna va a buscarte la mayoría de los dias al entrenamiento, ire un día de estos y yo personalmente la perdiré perdón.
- Tranquila. Pero no le digas nada a mi hermano, ya hablaré yo con él.
- Gracias.
Adrián me contó todo lo que había pasado y a pesar de eso, Raquel se presentó en la Ciudad Deportiva, como ella misma le dijo a Adri, para pedirme perdón. Realmente sus palabras me parecieron sinceras y a partir de ese momento entre nosotras creció una bonita amistad y ella, Sonia, Tatiana y yo acabamos formando un grupo de amigas muy estable. Nunca pensé que acabaría llevándome tan bien con una ex de Adrián, pero sabia perfectamente que con él no quería nada mas, pues se acabó enamorando de Álvaro. ¿Problema? Que él de ella no y eso Raquel lo sufrió demasiado. Álvaro iba detrás de Yaiza, una amiga de Tati y mia de Barcelona que había venido hacía muy poco a Madrid para estudiar y se pasaba el dia con nosotras. Ella, Yaiza, tenía novio en Barcelona, el cual bajaba los fines de semana para verla y poder estar juntos, pero Álvaro no se daba por vencido. A ella le hacía gracia y siempre decía que le parecía muy simpático y que siempre se estaba portando genial con ella, pero que quería a su novio. Se llevaban muy bien ella y Álvaro y ella para "quitárselo de encima", le contaba que Raquel le quería, que con Raquel estaría mejor que con ella..., pero no había manera de convencerle, él quería estar con Yaiza. Ella seguía con su novio aunque cada vez estaban mas distanciados, le seguía queriendo y Raquel por suerte, acabó conciendo a otro chico; Koke. En realidad, desde que empezó a salir con nosotras, con Koke siempre tuvo una muy buena relación, eran muy buenos amigos, pero nunca imaginamos que podría surgir nada entre ellos, ni siquiera ellos mismos lo imaginaban. Él tenía novia por ese entonces y era un gran motivo por el cual no les veíamos como pareja.
Estando celebrando el cumpleaños de Mario, pasaron cosas que ninguno nos imaginamos. Aquello fue una caja de sorpresas.
- Tengo un problema Ari -me decía Yai preocupada.
- ¿Qué te pasa?
- Llevo unos días que no dejo de pensar en Álvaro, en como sería estar con él, en que se pasa el día hablándome y preocupándose por mi.. Hace todo lo que mi novio no hace.
- ¿Y qué me quieres decir con eso?
- Que cada día que pasa siento algo mas fuerte por Álvaro, pero tampoco quiero hacerle daño a mi novio.
- Mira cielo, haz lo que sientas. Álvaro está enamorado de ti y le tienes aquí. Tu novio no digo que no lo esté, pero cada vez viene menos, cada vez te llama menos y cada vez se preocupa menos por ti. Piensa que te compensa mas, si tener a tu lado a una persona que sabes que siente algo por ti o estar con otra que está a cientos de kilómetros de ti y que no sabes realmente que le está pasando por la cabeza.
Después de aquella conversación intensa, se dio cuenta de lo que la merecía o no la pena y habló con Álvaro. Desde ese día empezó probablemente la relación mas bonita que podia haber en el grupo. No se dieron cuenta hasta que empezaron a salir juntos, pero estaban hechos el uno para el otro.
En otro lugar de la casa se encontraban Raquel y Koke hablando de un tema de lo mas delicado.
- He dejado a mi novia -le decia Koke.
- ¿Cómo? -dijo ella sorprendida.
- Sí. Desde que nos conocemos he sentido por ti cosas que nunca imaginé y no podía estar con ella si no paraba de pensar en ti.
- ¿Estás seguro de lo que estás haciendo Koke? ¿Y si no sale bien? -ella tenía mucho miedo de acabar mal con él, era muy buenos amigos y no quería perder esa bonita amistad con él, pero en el fondo le gustaba que hubiese hecho eso, pues Koke había sido quien había conseguido que se olvidase por completo de Álvaro.
- Nunca he estado mas seguro.
Dicen que quien no arriesga no gana y ellos dos, sin saber el rumbo de aquello se arriesgaron y empezaron algo, que puede que no fuese lo correcto.
Y las sorpresas de aquella fiesta no terminaban, faltababa quien menos esperábamos. El hermano de Adrián.
- ¿Adrián? -decía sorprendida.
- Si. Deja en paz a Ariadna, por favor.
- Mira, yo no tengo nada en contra de tu novia, de hecho el otro día cuando la conocí en el estadio me cayó bien, me pareció buena chica y además te sentí distinto, eras un nuevo Adrián y ella era quien lo habia conseguido, pero ¿sabes quien me manda hacer esto?
- No me lo digas. Mi hermano Daniel.
- Exacto. Me tenía medio amenazada y tampoco quería ningún problema, así que solo copiaba y pegaba lo que me decía..
- Joder Raquel, pensaba que eras un poco mas lista....
- Lo siento Adri, de verdad. Sé que Ariadna va a buscarte la mayoría de los dias al entrenamiento, ire un día de estos y yo personalmente la perdiré perdón.
- Tranquila. Pero no le digas nada a mi hermano, ya hablaré yo con él.
- Gracias.
Adrián me contó todo lo que había pasado y a pesar de eso, Raquel se presentó en la Ciudad Deportiva, como ella misma le dijo a Adri, para pedirme perdón. Realmente sus palabras me parecieron sinceras y a partir de ese momento entre nosotras creció una bonita amistad y ella, Sonia, Tatiana y yo acabamos formando un grupo de amigas muy estable. Nunca pensé que acabaría llevándome tan bien con una ex de Adrián, pero sabia perfectamente que con él no quería nada mas, pues se acabó enamorando de Álvaro. ¿Problema? Que él de ella no y eso Raquel lo sufrió demasiado. Álvaro iba detrás de Yaiza, una amiga de Tati y mia de Barcelona que había venido hacía muy poco a Madrid para estudiar y se pasaba el dia con nosotras. Ella, Yaiza, tenía novio en Barcelona, el cual bajaba los fines de semana para verla y poder estar juntos, pero Álvaro no se daba por vencido. A ella le hacía gracia y siempre decía que le parecía muy simpático y que siempre se estaba portando genial con ella, pero que quería a su novio. Se llevaban muy bien ella y Álvaro y ella para "quitárselo de encima", le contaba que Raquel le quería, que con Raquel estaría mejor que con ella..., pero no había manera de convencerle, él quería estar con Yaiza. Ella seguía con su novio aunque cada vez estaban mas distanciados, le seguía queriendo y Raquel por suerte, acabó conciendo a otro chico; Koke. En realidad, desde que empezó a salir con nosotras, con Koke siempre tuvo una muy buena relación, eran muy buenos amigos, pero nunca imaginamos que podría surgir nada entre ellos, ni siquiera ellos mismos lo imaginaban. Él tenía novia por ese entonces y era un gran motivo por el cual no les veíamos como pareja.
Estando celebrando el cumpleaños de Mario, pasaron cosas que ninguno nos imaginamos. Aquello fue una caja de sorpresas.
- Tengo un problema Ari -me decía Yai preocupada.
- ¿Qué te pasa?
- Llevo unos días que no dejo de pensar en Álvaro, en como sería estar con él, en que se pasa el día hablándome y preocupándose por mi.. Hace todo lo que mi novio no hace.
- ¿Y qué me quieres decir con eso?
- Que cada día que pasa siento algo mas fuerte por Álvaro, pero tampoco quiero hacerle daño a mi novio.
- Mira cielo, haz lo que sientas. Álvaro está enamorado de ti y le tienes aquí. Tu novio no digo que no lo esté, pero cada vez viene menos, cada vez te llama menos y cada vez se preocupa menos por ti. Piensa que te compensa mas, si tener a tu lado a una persona que sabes que siente algo por ti o estar con otra que está a cientos de kilómetros de ti y que no sabes realmente que le está pasando por la cabeza.
Después de aquella conversación intensa, se dio cuenta de lo que la merecía o no la pena y habló con Álvaro. Desde ese día empezó probablemente la relación mas bonita que podia haber en el grupo. No se dieron cuenta hasta que empezaron a salir juntos, pero estaban hechos el uno para el otro.
En otro lugar de la casa se encontraban Raquel y Koke hablando de un tema de lo mas delicado.
- He dejado a mi novia -le decia Koke.
- ¿Cómo? -dijo ella sorprendida.
- Sí. Desde que nos conocemos he sentido por ti cosas que nunca imaginé y no podía estar con ella si no paraba de pensar en ti.
- ¿Estás seguro de lo que estás haciendo Koke? ¿Y si no sale bien? -ella tenía mucho miedo de acabar mal con él, era muy buenos amigos y no quería perder esa bonita amistad con él, pero en el fondo le gustaba que hubiese hecho eso, pues Koke había sido quien había conseguido que se olvidase por completo de Álvaro.
- Nunca he estado mas seguro.
Dicen que quien no arriesga no gana y ellos dos, sin saber el rumbo de aquello se arriesgaron y empezaron algo, que puede que no fuese lo correcto.
Y las sorpresas de aquella fiesta no terminaban, faltababa quien menos esperábamos. El hermano de Adrián.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Capítulo 45.
- ¿Mellizos? -dijimos Adri y yo a la vez.
- Si, mellizos. Enhorabuena.
La médica nos dio aquella foto de nuestros pequeños y se fue. Yo no veía nada, pero alguna lagrimilla recuerdo que se me calló al tenerla entre mis manos. Era una sensación que no se puede explicar con palabras. Miraba a Adrián y no sabía que decirle, él tampoco sabía que decirme a mi. Nos venían dos crios de golpe. ¿Estaríamos preparados? En ese momento solo me pudo dar un beso tranquilizador, el cual me tranquilizó bastante.
Cuando llegué a casa, Adri tenía entrenamiento así que se fue directo a la ciudad deportiva y yo había quedado con Tatiana para hacerle una visitilla a Sonia, pues ya estaban en casa y como Mario también tenía que volver a los entrenamientos, no queríamos dejarla sola. Estando allí las tres las di la noticia.
- Son mellizos -les dije sin mas.
- ¿Cómo?
- Que estoy embarazada de mellizos.
- ¿Vamos a ser titas por partida doble? -decía Tatiana riéndose.
- Si.
- ¡Enhorabuena cariño! -me decían abrazándome. -¿Y Adri como se lo ha tomado?
- No me ha dicho nada, pero he notado en sus ojos un brillo que hacía mucho que no tenía. Creo que todo esto va a ayudar a que lo que teníamos al principio, vuelva a resurgir.
- Va a ser un papá maravilloso, ya lo verás.
Aún, ninguno de los dos se lo habíamos contado a nuestra familia. Él llamó a sus padres y como siempre se alegraron de la noticia y mas aún de que todo entre nosotros estuviese bien, pues sabían gran parte de nuestros problemas y siempre trataban de que lo arreglásemos de cualquier forma. Yo fui a casa de mis padres a contárselo y a pesar de que no terminaban de confiar en Adrián, pensaron que esto sería un buen motivo para empezar a ver que quería estar conmigo. El motivo de su desconfianza no lograba entenderlo demasiado bien; decían que era famoso, que podría tener a quien quisiera cuando quisiera y que se acabaria cansando de mi y se buscaria a otra. Trataba de contarles lo justo y necesario de nuestras broncas, por eso cuando discutíamos y terminaba durmiendo fuera de casa, iba a casa de Tati y Jordi o a casa de alguno de mis hermanos, no quería que volviesen a salir con lo de que me iba a dejar, que en el fondo no me queria, que si estaba conmigo era porque se aburría. Sabía que no era así y me dolía que pensasen así de él, pero también sabía que tarde o temprano se darian cuenta de que se tendría que tragar cada una de las palabras de en algún momento dijeron.
Con lo del embarazo, Adri estaba mas emocionado que nunca y no paraba de pensar en nombres.
- Si son niñas, Alma y Zaida. Si son niños Hugo y Yeray. -afirmaba, sin ni siquiera preguntarme, aunque debo decir que me encantaban los nombres.
- ¿Y si son niño y niña?
- Alma y Hugo.
Aquello aún era un bichejo muy pequeño, pero nosotros ya teníamos nombres. Sabia que tenía muchísimas ganas de saber los sexos de los crios, pero aún nos quedaban unas semanas para que en la ecografía, el médico nos lo pudiese decir. Para ser sincera yo también quería saberlo ya y me encantaría que me dijesen que era niño y nño.
El sábado había partido, Atleti - Rayo; Mario y Adri frente a Jordi. Bonito partido nos esperaba. El pequeño Izan era la primera vez que iba al campo y probablemente no se enteraba de nada, pero fue el centro de atención de muchos. Todos los que estaban a nuestro alrededor sabían que era el hijo de Mario y no podía evitar observarle. Y a pesar de ser su primer partido y que tendría que haber sido él el admirado, mas de uno también se fijo en mi pequeña tripita y se enteraron de lo que en unos meses corretearía por el estadio. La gente se portó increíble conmigo, todos me decían lo que muchas veces sus padres me habían dicho, que gracias a mi había sentado la cabeza, pero como siempre, no todo podía ir bien. Parece ser que en el campo estaba una ex de Adrián, de la cual yo no sabía ni siquiera su existencia y se enteró del embarazo. Parece ser también que no le hizo ninguna gracia y vino a por mi.
- ¿Tu eres la famosa Ariadna? -decía
- Soy simplemente Ariadna.
- Ariadna, la que engancha a Adrián para... -no le dio tiempo a terminar de hablar pues apareción Adri.
- Para nada, Raquel. Es Ariadna, mi pareja. -sentenció.
Ella se fue pero no tenía intenciones de dejar las cosas así. No había forma de que entre Adri y yo hubiese paz durante un largo tiempo, siempre tenía que venir alguien ha fastidiarlo.
- Estuve con ella un par de meses nada mas llegar a Madrid, fue quizá a la primera persona que conocí aquí, pero después de dejarlo no volvimos a tener contacto alguno, no sé porque ha aparecido hoy... -me explicaba. -Aunque no lo pareciese, es inofensiva -decía entre risas mientras me abrazaba y me daba un beso en la frente.
Lo de que es inofensiva en mas de una ocasión lo llegué a duda, porque no sé de que manera consiguió mi teléfono y no paraba de escribirme con mil insultos. Es cierto que yo la ignoraba completamente, pero de algún modo me molestaba que Adri tuviese una imagen de ella que no le correspondía, pues pensaba que no pasaría de las palabras que hubo en el campo y no fue así. Pensé en no decirle nada, en no preocuparle o quizá en este caso cabrearle, pero sabía que sería peor el remedio que la enfermedad y no contárselo le cabrearia aún mas, asique le enseñé uno de los mensajes, probablemente el mas suave.
- ¿De quién es eso Ari?
- De Raquel.
- ¿Qué Raquel, mi ex?
- Si.
Le salía humo por la boca. Nunca había visto a Adrián tan enfadado y sólo había visto un par de mensajes y no era de los mas fuertes. Sin decirme nada, con mi teléfono, la llamó y ella parecía emocionada al recibir mi llamada. Lo que no se esperaba es que fuese Adrián el que la fuese a contestar.
- ¿Ya has salido corriendo con su dinero? -decia ella.
- Si, mellizos. Enhorabuena.
La médica nos dio aquella foto de nuestros pequeños y se fue. Yo no veía nada, pero alguna lagrimilla recuerdo que se me calló al tenerla entre mis manos. Era una sensación que no se puede explicar con palabras. Miraba a Adrián y no sabía que decirle, él tampoco sabía que decirme a mi. Nos venían dos crios de golpe. ¿Estaríamos preparados? En ese momento solo me pudo dar un beso tranquilizador, el cual me tranquilizó bastante.
Cuando llegué a casa, Adri tenía entrenamiento así que se fue directo a la ciudad deportiva y yo había quedado con Tatiana para hacerle una visitilla a Sonia, pues ya estaban en casa y como Mario también tenía que volver a los entrenamientos, no queríamos dejarla sola. Estando allí las tres las di la noticia.
- Son mellizos -les dije sin mas.
- ¿Cómo?
- Que estoy embarazada de mellizos.
- ¿Vamos a ser titas por partida doble? -decía Tatiana riéndose.
- Si.
- ¡Enhorabuena cariño! -me decían abrazándome. -¿Y Adri como se lo ha tomado?
- No me ha dicho nada, pero he notado en sus ojos un brillo que hacía mucho que no tenía. Creo que todo esto va a ayudar a que lo que teníamos al principio, vuelva a resurgir.
- Va a ser un papá maravilloso, ya lo verás.
Aún, ninguno de los dos se lo habíamos contado a nuestra familia. Él llamó a sus padres y como siempre se alegraron de la noticia y mas aún de que todo entre nosotros estuviese bien, pues sabían gran parte de nuestros problemas y siempre trataban de que lo arreglásemos de cualquier forma. Yo fui a casa de mis padres a contárselo y a pesar de que no terminaban de confiar en Adrián, pensaron que esto sería un buen motivo para empezar a ver que quería estar conmigo. El motivo de su desconfianza no lograba entenderlo demasiado bien; decían que era famoso, que podría tener a quien quisiera cuando quisiera y que se acabaria cansando de mi y se buscaria a otra. Trataba de contarles lo justo y necesario de nuestras broncas, por eso cuando discutíamos y terminaba durmiendo fuera de casa, iba a casa de Tati y Jordi o a casa de alguno de mis hermanos, no quería que volviesen a salir con lo de que me iba a dejar, que en el fondo no me queria, que si estaba conmigo era porque se aburría. Sabía que no era así y me dolía que pensasen así de él, pero también sabía que tarde o temprano se darian cuenta de que se tendría que tragar cada una de las palabras de en algún momento dijeron.
Con lo del embarazo, Adri estaba mas emocionado que nunca y no paraba de pensar en nombres.
- Si son niñas, Alma y Zaida. Si son niños Hugo y Yeray. -afirmaba, sin ni siquiera preguntarme, aunque debo decir que me encantaban los nombres.
- ¿Y si son niño y niña?
- Alma y Hugo.
Aquello aún era un bichejo muy pequeño, pero nosotros ya teníamos nombres. Sabia que tenía muchísimas ganas de saber los sexos de los crios, pero aún nos quedaban unas semanas para que en la ecografía, el médico nos lo pudiese decir. Para ser sincera yo también quería saberlo ya y me encantaría que me dijesen que era niño y nño.
El sábado había partido, Atleti - Rayo; Mario y Adri frente a Jordi. Bonito partido nos esperaba. El pequeño Izan era la primera vez que iba al campo y probablemente no se enteraba de nada, pero fue el centro de atención de muchos. Todos los que estaban a nuestro alrededor sabían que era el hijo de Mario y no podía evitar observarle. Y a pesar de ser su primer partido y que tendría que haber sido él el admirado, mas de uno también se fijo en mi pequeña tripita y se enteraron de lo que en unos meses corretearía por el estadio. La gente se portó increíble conmigo, todos me decían lo que muchas veces sus padres me habían dicho, que gracias a mi había sentado la cabeza, pero como siempre, no todo podía ir bien. Parece ser que en el campo estaba una ex de Adrián, de la cual yo no sabía ni siquiera su existencia y se enteró del embarazo. Parece ser también que no le hizo ninguna gracia y vino a por mi.
- ¿Tu eres la famosa Ariadna? -decía
- Soy simplemente Ariadna.
- Ariadna, la que engancha a Adrián para... -no le dio tiempo a terminar de hablar pues apareción Adri.
- Para nada, Raquel. Es Ariadna, mi pareja. -sentenció.
Ella se fue pero no tenía intenciones de dejar las cosas así. No había forma de que entre Adri y yo hubiese paz durante un largo tiempo, siempre tenía que venir alguien ha fastidiarlo.
- Estuve con ella un par de meses nada mas llegar a Madrid, fue quizá a la primera persona que conocí aquí, pero después de dejarlo no volvimos a tener contacto alguno, no sé porque ha aparecido hoy... -me explicaba. -Aunque no lo pareciese, es inofensiva -decía entre risas mientras me abrazaba y me daba un beso en la frente.
Lo de que es inofensiva en mas de una ocasión lo llegué a duda, porque no sé de que manera consiguió mi teléfono y no paraba de escribirme con mil insultos. Es cierto que yo la ignoraba completamente, pero de algún modo me molestaba que Adri tuviese una imagen de ella que no le correspondía, pues pensaba que no pasaría de las palabras que hubo en el campo y no fue así. Pensé en no decirle nada, en no preocuparle o quizá en este caso cabrearle, pero sabía que sería peor el remedio que la enfermedad y no contárselo le cabrearia aún mas, asique le enseñé uno de los mensajes, probablemente el mas suave.
- ¿De quién es eso Ari?
- De Raquel.
- ¿Qué Raquel, mi ex?
- Si.
Le salía humo por la boca. Nunca había visto a Adrián tan enfadado y sólo había visto un par de mensajes y no era de los mas fuertes. Sin decirme nada, con mi teléfono, la llamó y ella parecía emocionada al recibir mi llamada. Lo que no se esperaba es que fuese Adrián el que la fuese a contestar.
- ¿Ya has salido corriendo con su dinero? -decia ella.
martes, 12 de marzo de 2013
Capítulo 44.
No quería que pasara lo de la anterior vez, hacerme ilusiones y que luego todo se fuera al traste, pero tampoco podía estar con la duda de si tan solo era un pequeño retraso o algo mas. La otra vez no le dije nada a Adri hasta que lo supe a ciencia cierta, así que ahora decidí contarselo ya, quería que lo supiera desde el principio y que estuviera conmigo desde el minuto uno.
- Tengo algo que contarte Adri. Ven -le decía señalándole el sillón para que se sentase conmigo.
- ¿Qué te pasa? Me asustas cuando me dices estas cosas.
- Mira que eres bobo... No es nada malo, bueno no sé como te lo tomarás esta vez.
- ¿Quieres decirlo ya?
- Vuelvo a tener un retraso, pero tengo miedo a hacerme la prueba... No quiero desilusiones como la última vez... -dije mirando al suelo con la mirada triste.
- Eeyy.. Ven, mírame. Esta vez todo va a salir bien ya lo verás, y dentro de unos meses habrá un mini Adri corriendo por aquí. Sabes que estaré contigo en todo momento, ¿vale?
Fui a la farmacia a por la prueba y hasta que dio el resultado Adri no se separó de mi. No sabía de que manera agradecerle todo lo que estaba haciendo. Y que pasase todo esto me hizo ver que me habían devuelto a Adrián que en no sé que momento se habían llevado, por fin volvía a ser él. El cacharrito dio el resultado y sí, volvía a estar embarazada. Yo estaba feliz, pero él lo estaba aún más. Ahora nada podía salir mal, en unos meses tendríamos a un bichito corriendo por casa.
La otra embarazada, Sonia, habia llegado a su día. Estaba tranquilamente en casa con Mario cuando rompió aguas. Nos llamó estando en el hospital ya, mientras esperaba a que le dejasen pasar a la sala de partos. Ninguno de los dos sabía si iba a ser niño o niña, no quisieron saberlo, quisieron estar los nueve meses de espera con esa pequeña intriga.
Llegamos justo a tiempo de darle suerte a Mario, pues ya iba a entrar. Estaba nervioso perdido, no se tenía en pie, todo lo que cogía con las manos se le iba al suelo. Al poco rato de él entrar, llegaron Juanfran y Koke además de los padres de Sonia y los de Mario. Las cuatro o cinco horas que estuvimos esperon fueron las cuatro o cinco horas mas largas de toda nuestra vida. No se movía el reloj, no pasaban los minutos. Al final salió Mario, seguido por la nueva mamá y todos los médicos, con un niño precioso, Izan. Cuando pudimos pasar a la habitación, primero entraron los abuelos, queríamos que fuesen ellos los que disfrutasen del pequeño antes que ninguno.
Adri y yo decidimos darles la noticia de nuestro embarazo cuando estuviésemos todos en la habitación. Entramos y pude coger al pequeño Izan. Era realmente pequeño y sobretodo realmente precioso. Tenía los ojos azules de madre, pero sin haberle conocido de bebé, era igual, igual, igual que Mario. Cuando le tuve entre mis brazos vi como los ojos de Adrián se iluminaban, no sabía en que estaba pensando, pero sabía que se estaba imaginando al nuestro cuando naciese.
- Que bien te queda el bebé, Ari -decía Sonia.
- Puede que llegue antes de lo que imagináis -dijo de sopetón Adrián.
- ¿Qué? ¿Estás embarazada? -gritaron asombrados todos a la vez.
- Si, pero solo de un par de semanas. -todos me abrazaron, me dieron la enhorabuena y algo que me emocionó mucho fue que todos me susurrarón al oído lo mismo, "esta vez va a salir bien, ya lo verás".
No sé si alguna vez había tenido tanto miedo como el que tenía ahora. No quería que nada saliese mal. Este estado de ánimo, Adri me lo sentía.
- Jo Ari, no puedo verte así. Cambia la cara por favor, va a salir todo bien -decía acariciándome la mejilla.
- Tengo miedo.
- Ya lo sé, pero no tienes porque tener miedo. El pequeño correrá por aquí en unos meses ya lo verás.
Poco a poco todo iba avanzando, y me iba dando cuenta de que esta vez sí, esta vez nada podía fallar y la tripita me daba la razón, cada vez se hacía mas grande. Pero aún nos quedaba una sorpresa que ninguno de los dos nos esperábamos. Llegó la primera ecografía y nos dio el notición la médica.
- Ariadna, ¿sabes que estás embarazada de mellizos?
- Tengo algo que contarte Adri. Ven -le decía señalándole el sillón para que se sentase conmigo.
- ¿Qué te pasa? Me asustas cuando me dices estas cosas.
- Mira que eres bobo... No es nada malo, bueno no sé como te lo tomarás esta vez.
- ¿Quieres decirlo ya?
- Vuelvo a tener un retraso, pero tengo miedo a hacerme la prueba... No quiero desilusiones como la última vez... -dije mirando al suelo con la mirada triste.
- Eeyy.. Ven, mírame. Esta vez todo va a salir bien ya lo verás, y dentro de unos meses habrá un mini Adri corriendo por aquí. Sabes que estaré contigo en todo momento, ¿vale?
Fui a la farmacia a por la prueba y hasta que dio el resultado Adri no se separó de mi. No sabía de que manera agradecerle todo lo que estaba haciendo. Y que pasase todo esto me hizo ver que me habían devuelto a Adrián que en no sé que momento se habían llevado, por fin volvía a ser él. El cacharrito dio el resultado y sí, volvía a estar embarazada. Yo estaba feliz, pero él lo estaba aún más. Ahora nada podía salir mal, en unos meses tendríamos a un bichito corriendo por casa.
La otra embarazada, Sonia, habia llegado a su día. Estaba tranquilamente en casa con Mario cuando rompió aguas. Nos llamó estando en el hospital ya, mientras esperaba a que le dejasen pasar a la sala de partos. Ninguno de los dos sabía si iba a ser niño o niña, no quisieron saberlo, quisieron estar los nueve meses de espera con esa pequeña intriga.
Llegamos justo a tiempo de darle suerte a Mario, pues ya iba a entrar. Estaba nervioso perdido, no se tenía en pie, todo lo que cogía con las manos se le iba al suelo. Al poco rato de él entrar, llegaron Juanfran y Koke además de los padres de Sonia y los de Mario. Las cuatro o cinco horas que estuvimos esperon fueron las cuatro o cinco horas mas largas de toda nuestra vida. No se movía el reloj, no pasaban los minutos. Al final salió Mario, seguido por la nueva mamá y todos los médicos, con un niño precioso, Izan. Cuando pudimos pasar a la habitación, primero entraron los abuelos, queríamos que fuesen ellos los que disfrutasen del pequeño antes que ninguno.
Adri y yo decidimos darles la noticia de nuestro embarazo cuando estuviésemos todos en la habitación. Entramos y pude coger al pequeño Izan. Era realmente pequeño y sobretodo realmente precioso. Tenía los ojos azules de madre, pero sin haberle conocido de bebé, era igual, igual, igual que Mario. Cuando le tuve entre mis brazos vi como los ojos de Adrián se iluminaban, no sabía en que estaba pensando, pero sabía que se estaba imaginando al nuestro cuando naciese.
- Que bien te queda el bebé, Ari -decía Sonia.
- Puede que llegue antes de lo que imagináis -dijo de sopetón Adrián.
- ¿Qué? ¿Estás embarazada? -gritaron asombrados todos a la vez.
- Si, pero solo de un par de semanas. -todos me abrazaron, me dieron la enhorabuena y algo que me emocionó mucho fue que todos me susurrarón al oído lo mismo, "esta vez va a salir bien, ya lo verás".
No sé si alguna vez había tenido tanto miedo como el que tenía ahora. No quería que nada saliese mal. Este estado de ánimo, Adri me lo sentía.
- Jo Ari, no puedo verte así. Cambia la cara por favor, va a salir todo bien -decía acariciándome la mejilla.
- Tengo miedo.
- Ya lo sé, pero no tienes porque tener miedo. El pequeño correrá por aquí en unos meses ya lo verás.
Poco a poco todo iba avanzando, y me iba dando cuenta de que esta vez sí, esta vez nada podía fallar y la tripita me daba la razón, cada vez se hacía mas grande. Pero aún nos quedaba una sorpresa que ninguno de los dos nos esperábamos. Llegó la primera ecografía y nos dio el notición la médica.
- Ariadna, ¿sabes que estás embarazada de mellizos?
lunes, 11 de marzo de 2013
Capítulo 43.
(Cuenta Tatiana)
- Hola... -dije tímidamente.
- Hola! Gracias por venir, pensaba que no lo harías..
- No lo iba a hacer, pero necesitaba verte.
Estuvimos paseando, y entramos en una cafeteria, necesitábamos los dos relajarnos, estábamos demasiado tensos.
- Sé que estás con otro chico, me lo dijo Ari, pero yo necesitaba hablar contigo, intentar arreglarlo -me decía -no pretendo un perdón, creo que no me lo merezco, pero quiero que sepas que te quiero, aunque lo haya intentado negar durante tanto tiempo, es algo que no puedo evitar.
- Joder Javi, ¿tanto te costaba reconocer esto hace un mes?
- Sí, mucho. No tengo excusa, lo sé...
- ¿Sabes que pasa? Que ahora me pones entre la espada y la pared, porque te sigo queriendo mucho, es algo de lo que no me he podido desprender con tanta facilidad, pero Jordi es la persona mas especial que ha pasado por mi vida y para que yo hoy esté con él, ha hecho cosas imposibles. Ahora mismo, después de lo que me acabas de decir, me iría sin pensármelo dos veces a Barcelona contigo, pero no quiero hacer daño a Jordi, le quiero demasiado.
- No quiero que dejes a Jordi. No quiero que por lo que te haya dicho ahora vayas a echar a perder la relación que tengas con él, de verdad que no. Sólo intentaba volverme a Barcelona con tu perdón, sabiendo que a pesar de todo podré contar contigo como amiga.
- Para eso no tienes que tener mi perdón, antes de todo esto, me tenías igualmente.
Después de una larga conversación en aquella cafetería volvimos a casa. No sé de que manera acabé con él en su hotel. No sé por cual motivo, pero acabamos acostándonos. Sabía que no hacía lo correcto, no podía quitarme de la cabeza a Jordi, pero también sabía que esa sería la última vez que nos veríamos, pués él no volvería a Madrid mas que para jugar partidos cuando llegase el momento y yo no subiría a Barcelona de no ser con Jordi. Fue nuestra despedida.
Javi se volvió a Barcelona, yo volví a casa con Jordi y allí estaba él, preparándome una sorpresa. No era ninguna fecha especial, pero aún así la preparó.
- ¿Y esto? -le decia señalándole la mesa con la cena.
- Para ti, por ser especial -decía él dándome un beso.
- Mira que eres bobo, no me merezco todo esto -y menos después de lo que acaba de pasar-dije para mi.
- Te mereces todo Tati. Toma -me dijo dándome un sobre. Lo abrí y me encontré dos billetes de avión.
- ¿Londres?
- Tú. Yo. Londres. ¿Qué me dices?
- ¡Que si! Estas loco.
- Pero por ti.
Con todo esto solo pude darle las gracias a mi cabeza por obligarme a quedarme en Madrid con Jordi. Estaba consiguiendo hacerme sentir especial y poco a poco me iba enamorando mas y mas. Aquel viaje sería la consagración de algo grande, quizá.
A la mañana siguiente quedé con Ari para desayunar después de que los chicos se fuesen a entrenar y al contarle todo lo que había pasado con Javi no se sorprendió demasiado, sabía que algo así pasaría, pero se alegró de que todo se quedase en aquella cama de hotel.
- Tenía claro que algo así iba a pasar y tenía miedo de que se te fuese la cabeza y te volvieses a Barcelona con él.
- Lo pensé mas de una vez en el rato que estuvimos juntos, pero también pensé mucho en todo lo que había hecho Jordi por mi y no podía ahora dejarle yo de esta forma.
- ¿Te ha dado los billetes?
- ¿Tú lo sabías?
- Claro, me llamó a mi para preguntarme donde podía llevarte.
Mi novio y mi mejor amiga compinchados, esto podía ser muy bueno pero a la vez muy malo. Me daban demasiado miedo.
Hablando de Ari, ahora por fin había conseguido una estabilidad con Adrián. Les estaba costando mucho conseguir ser una pareja asentada, pues si no era una cosa era otra, pero siempre tenían problemas. Tanto uno como el otro siempre lo pasaban mal cuando tenían bronca, pero si no la cagaba uno era el otro, parecía que se ponían de acuerdo para no estar bien del todo nunca.
- Tati, vuelvo a tener un retraso.
Estuve al menos cinco minutos pensando que hacer, si acercarme o no, tenía mucho miedo, pero al final decidí acercarme a él, de perdidos al rio, que fuese como tuviese que ir...
- Hola... -dije tímidamente.
- Hola! Gracias por venir, pensaba que no lo harías..
- No lo iba a hacer, pero necesitaba verte.
Estuvimos paseando, y entramos en una cafeteria, necesitábamos los dos relajarnos, estábamos demasiado tensos.
- Sé que estás con otro chico, me lo dijo Ari, pero yo necesitaba hablar contigo, intentar arreglarlo -me decía -no pretendo un perdón, creo que no me lo merezco, pero quiero que sepas que te quiero, aunque lo haya intentado negar durante tanto tiempo, es algo que no puedo evitar.
- Joder Javi, ¿tanto te costaba reconocer esto hace un mes?
- Sí, mucho. No tengo excusa, lo sé...
- ¿Sabes que pasa? Que ahora me pones entre la espada y la pared, porque te sigo queriendo mucho, es algo de lo que no me he podido desprender con tanta facilidad, pero Jordi es la persona mas especial que ha pasado por mi vida y para que yo hoy esté con él, ha hecho cosas imposibles. Ahora mismo, después de lo que me acabas de decir, me iría sin pensármelo dos veces a Barcelona contigo, pero no quiero hacer daño a Jordi, le quiero demasiado.
- No quiero que dejes a Jordi. No quiero que por lo que te haya dicho ahora vayas a echar a perder la relación que tengas con él, de verdad que no. Sólo intentaba volverme a Barcelona con tu perdón, sabiendo que a pesar de todo podré contar contigo como amiga.
- Para eso no tienes que tener mi perdón, antes de todo esto, me tenías igualmente.
Después de una larga conversación en aquella cafetería volvimos a casa. No sé de que manera acabé con él en su hotel. No sé por cual motivo, pero acabamos acostándonos. Sabía que no hacía lo correcto, no podía quitarme de la cabeza a Jordi, pero también sabía que esa sería la última vez que nos veríamos, pués él no volvería a Madrid mas que para jugar partidos cuando llegase el momento y yo no subiría a Barcelona de no ser con Jordi. Fue nuestra despedida.
Javi se volvió a Barcelona, yo volví a casa con Jordi y allí estaba él, preparándome una sorpresa. No era ninguna fecha especial, pero aún así la preparó.
- ¿Y esto? -le decia señalándole la mesa con la cena.
- Para ti, por ser especial -decía él dándome un beso.
- Mira que eres bobo, no me merezco todo esto -y menos después de lo que acaba de pasar-dije para mi.
- Te mereces todo Tati. Toma -me dijo dándome un sobre. Lo abrí y me encontré dos billetes de avión.
- ¿Londres?
- Tú. Yo. Londres. ¿Qué me dices?
- ¡Que si! Estas loco.
- Pero por ti.
Con todo esto solo pude darle las gracias a mi cabeza por obligarme a quedarme en Madrid con Jordi. Estaba consiguiendo hacerme sentir especial y poco a poco me iba enamorando mas y mas. Aquel viaje sería la consagración de algo grande, quizá.
A la mañana siguiente quedé con Ari para desayunar después de que los chicos se fuesen a entrenar y al contarle todo lo que había pasado con Javi no se sorprendió demasiado, sabía que algo así pasaría, pero se alegró de que todo se quedase en aquella cama de hotel.
- Tenía claro que algo así iba a pasar y tenía miedo de que se te fuese la cabeza y te volvieses a Barcelona con él.
- Lo pensé mas de una vez en el rato que estuvimos juntos, pero también pensé mucho en todo lo que había hecho Jordi por mi y no podía ahora dejarle yo de esta forma.
- ¿Te ha dado los billetes?
- ¿Tú lo sabías?
- Claro, me llamó a mi para preguntarme donde podía llevarte.
Mi novio y mi mejor amiga compinchados, esto podía ser muy bueno pero a la vez muy malo. Me daban demasiado miedo.
Hablando de Ari, ahora por fin había conseguido una estabilidad con Adrián. Les estaba costando mucho conseguir ser una pareja asentada, pues si no era una cosa era otra, pero siempre tenían problemas. Tanto uno como el otro siempre lo pasaban mal cuando tenían bronca, pero si no la cagaba uno era el otro, parecía que se ponían de acuerdo para no estar bien del todo nunca.
- Tati, vuelvo a tener un retraso.
domingo, 10 de marzo de 2013
Capítulo 42.
- Sonia está bien, no os preocupeis. Las contracciones que tuvo son de lo mas normal, pero aún no está para dar a luz. Ahora una enfermera os la traerá y la podréis llevar a casa. Eso si, intentad que esté calmada, que no tenga muchos sobresaltos, no es bueno ni para ella, ni para el bebé y menos a estas alturas del embarazo.
Sonia salió con una enfermera y pudimos volver a casa sin problemas, Mario se encargaría de que estuviese relajada y sin mucho estres.
Dejamos a Mario y Sonia en su casa y Adrián y yo nos fuimos a casa. Cuando llegamos me tenía preparado algo especial; baño relajante y cenita preparada por él. La bañera llena de espuma con un olor a vainilla riquísimo, el agua muy calentita y un montón de velas alrededor.
- ¿Y todo esto? -le decía mientras jugaba con la espuma y le manchaba la nariz.
- Te debía algo.
- No me debes nada.
- Si que te debo, y mucho, mucho mas de lo que piensas -decía mientras me tiraba espuma y sonreía. -Mientras tu estás aquí, yo preparo una cena muy pero que muy especial, ¿te parece?
Así hizo, se fue a preprar la cena y una hora después apareció por el baño para decirme que podía salir que estaba todo medio preparado. Salí, fui a nuestro cuarto y me arreglé un poco. Cuando fui al salón me encontré una mesa perfectamente arreglada y a él perfectamente guapo. No sabía muy bien a que venía tanto detalle, pero me encantaba que se acordará de mi para hacer estas cosas.
Pasamos una noche maravillosa. Ya habíamos tenido alguna así, pero después de todo lo que habíamos pasado en tan solo un par de semanas se hacía que era demasiado especial.
- ¿Te ha gustado? -me decía abrazándome por la espalda y apoyando su cabeza en mi hombro mientras disfrutábamos de las vistas de la terraza.
- Me ha encantado. No tenías porque haberte molestado en hacer todo esto.
- Me siento muy culpable por todo lo que hemos pasado todos estos días y necesitaba demostrarte que lo siento de verdad, que puedes volver a confíar en mi, que vuelvo a ser aquel Adri que un día se fue... Que te quiero..
- En ningún momento, por mucho que haya pasado, he dejado de confiar en ti. Pero, ¿sabes qué? Me encanta escuchar que vuelves a ser mi Adri, el que un día en la salida del Camp Nou se acordaba de haberme visto llorar, me regaló su camiseta y unas semanas después me pedía que me fuese con él a Asturias. Ese Adri es el que necesito, el que es capaz de lo mejor y lo peor en un solo instante, el que hace locuras y dice corduras en un segundo. -no dijo nada, simplemente me abrazó fuerte y seguimos mirando al infinito en una noche llena de estrellas.
A la mañana siguiente cuando me desperté, no sabía que hora era, pero Adrián ya no estaba en casa. Bajé al salón y vi que había un ramo enorme de rosas encima de la mesa, con una nota: "Gracias por no dejar nunca de confiar en mi. Te quiero mucho." Y entre tanta flor había una caja de bombones, una de mis pequeñas debilidaes. Me había quedado sin palabras. No dejaba de sorprenderme. A pesar de todo lo que habíamos pasado había cosas que no podía evitar y una de esas era quererle.
Había quedado con Tatiana, hacía ya días que no la veía y parecía que tenía demasiadas cosas que contarme.
- Me ha llamado Javi.
- ¿Qué dices? ¿A qué se debe tal honor?
- No le cogí el teléfono. Y como vio que no quería saber nada de él me escribió un mensaje, mira -decía dándome su móvil para que leyese el mensaje. -"No puedo evitar echarte de menos. Sé que no quieres saber nada de mi, pero necesito que hablemos, explicarte todo detenidamente. Este finde estaré por Talavera, el domingo antes de volverme a Barcelona, estaré por Madrid. Estaré en Sol, si aún puedo tener alguna mínima oportunidad de perdón, sabes donde encontrarme. Un beso."
- ¿Qué vas a hacer?
- No lo sé Ari, no lo sé. Estoy muy bien con Jordi, se merece un mínimo respeto después de todo lo que ha hecho por mi y por estar conmigo, pero Javi aún está ahí y es algo que no puedo evitar.
Al final acabó yendo. El miedo podía con ella. No quería volver a recordar lo que en su momento la hizo sentir pues quería demasiado a Jordi como para hacerle daño, pero Javi tenía un poder sobre ella que ningún otro había conseguido. Subió las escaleras de la estación de Sol y le vio, en la puerta, de espaldas. Cuando se iba acercando a él, una fuerza superior a todas, hizo que se detuviese y que se parase a pensar si acercarse mas y saludarle o darse la vuelta y no volver a verle.
Sonia salió con una enfermera y pudimos volver a casa sin problemas, Mario se encargaría de que estuviese relajada y sin mucho estres.
Dejamos a Mario y Sonia en su casa y Adrián y yo nos fuimos a casa. Cuando llegamos me tenía preparado algo especial; baño relajante y cenita preparada por él. La bañera llena de espuma con un olor a vainilla riquísimo, el agua muy calentita y un montón de velas alrededor.
- ¿Y todo esto? -le decía mientras jugaba con la espuma y le manchaba la nariz.
- Te debía algo.
- No me debes nada.
- Si que te debo, y mucho, mucho mas de lo que piensas -decía mientras me tiraba espuma y sonreía. -Mientras tu estás aquí, yo preparo una cena muy pero que muy especial, ¿te parece?
Así hizo, se fue a preprar la cena y una hora después apareció por el baño para decirme que podía salir que estaba todo medio preparado. Salí, fui a nuestro cuarto y me arreglé un poco. Cuando fui al salón me encontré una mesa perfectamente arreglada y a él perfectamente guapo. No sabía muy bien a que venía tanto detalle, pero me encantaba que se acordará de mi para hacer estas cosas.
Pasamos una noche maravillosa. Ya habíamos tenido alguna así, pero después de todo lo que habíamos pasado en tan solo un par de semanas se hacía que era demasiado especial.
- ¿Te ha gustado? -me decía abrazándome por la espalda y apoyando su cabeza en mi hombro mientras disfrutábamos de las vistas de la terraza.
- Me ha encantado. No tenías porque haberte molestado en hacer todo esto.
- Me siento muy culpable por todo lo que hemos pasado todos estos días y necesitaba demostrarte que lo siento de verdad, que puedes volver a confíar en mi, que vuelvo a ser aquel Adri que un día se fue... Que te quiero..
- En ningún momento, por mucho que haya pasado, he dejado de confiar en ti. Pero, ¿sabes qué? Me encanta escuchar que vuelves a ser mi Adri, el que un día en la salida del Camp Nou se acordaba de haberme visto llorar, me regaló su camiseta y unas semanas después me pedía que me fuese con él a Asturias. Ese Adri es el que necesito, el que es capaz de lo mejor y lo peor en un solo instante, el que hace locuras y dice corduras en un segundo. -no dijo nada, simplemente me abrazó fuerte y seguimos mirando al infinito en una noche llena de estrellas.
A la mañana siguiente cuando me desperté, no sabía que hora era, pero Adrián ya no estaba en casa. Bajé al salón y vi que había un ramo enorme de rosas encima de la mesa, con una nota: "Gracias por no dejar nunca de confiar en mi. Te quiero mucho." Y entre tanta flor había una caja de bombones, una de mis pequeñas debilidaes. Me había quedado sin palabras. No dejaba de sorprenderme. A pesar de todo lo que habíamos pasado había cosas que no podía evitar y una de esas era quererle.
Había quedado con Tatiana, hacía ya días que no la veía y parecía que tenía demasiadas cosas que contarme.
- Me ha llamado Javi.
- ¿Qué dices? ¿A qué se debe tal honor?
- No le cogí el teléfono. Y como vio que no quería saber nada de él me escribió un mensaje, mira -decía dándome su móvil para que leyese el mensaje. -"No puedo evitar echarte de menos. Sé que no quieres saber nada de mi, pero necesito que hablemos, explicarte todo detenidamente. Este finde estaré por Talavera, el domingo antes de volverme a Barcelona, estaré por Madrid. Estaré en Sol, si aún puedo tener alguna mínima oportunidad de perdón, sabes donde encontrarme. Un beso."
- ¿Qué vas a hacer?
- No lo sé Ari, no lo sé. Estoy muy bien con Jordi, se merece un mínimo respeto después de todo lo que ha hecho por mi y por estar conmigo, pero Javi aún está ahí y es algo que no puedo evitar.
Al final acabó yendo. El miedo podía con ella. No quería volver a recordar lo que en su momento la hizo sentir pues quería demasiado a Jordi como para hacerle daño, pero Javi tenía un poder sobre ella que ningún otro había conseguido. Subió las escaleras de la estación de Sol y le vio, en la puerta, de espaldas. Cuando se iba acercando a él, una fuerza superior a todas, hizo que se detuviese y que se parase a pensar si acercarse mas y saludarle o darse la vuelta y no volver a verle.
sábado, 9 de marzo de 2013
Capítulo 41.
Las cosas parecían seguir por su cauce, no se si por el bueno o por el malo, pero seguían. Todo, según iban pasando los dias se iba calmando y volvían poco a poco a ser lo que había sido desde el principio, pero había una persona que no dejaba de estar presente en todo momento y ese no era otro que Álvaro. Últimamente, desde que lo había arreglado con Adri, estaba muy alejado de mi, lo cual no me gustaba, pues era una persona a la que me gustaba tener cerca siempre.
- Nena, tengo que decirte una cosa, pero no sé si yo soy la indicada para contártelo -me decía Tatiana.
- Empieza.
- Álvaro ahora esta muy alejado de ti, ¿verdad?
- Muchísimo.
- ¿Y sabes a que se debe?
- No, si lo supiera ya lo hubiera arreglado.
- Ha sido Adrián.
- ¡¿Qué?!
- Me lo contó Jordi ayer. Adri le ha ido diciendo que como se siga acercando a ti que va a tener mas de un problema, que probablemente por su culpa te entrase toda aquella paranoia de la dedicatoria del gol. En definitiva, que según tu novio, Álvaro tenía la culpa de que tu el otro día te quisieras ir de casa.
No entendía nada. Pensaba que todo estaba arreglado, que todo volvía a ser lo de siempre y que Adri, volvía a ser el Adri del que me había enamorado, pero no sé en que momento me lo cambiaron, y no hay forma que vuelva a ser él. Cuando volvió del entrenamiento, como ya parecia ser una costumbre, volvimos a discutir.
- ¿Quién te crees que eres para irle diciendo a nadie que no se acerque a mi? -le dije enfadada.
- ¿De qué me estás hablando?
- Sabes perfectamente de que te hablo, Adrián, deja de acerte el tonto.
- No sé de que me hablas.
- Álvaro.
- Ya tardabas en salir por esas ramas..
- ¿Y te parece normal lo que has hecho?
- Lo que no me parece normal es que te coma la cabeza, ¿sabes?
- Mira escuchame bien, Álvaro en ningún momento me ha comido la cabeza, todo lo contrario, siempre ha estado apoyándome cuando tú no has estado ahí. Y no, él no fue quien me dijo que tú no me habías dedicado el gol, por la sencilla razón de que él estaba en su casa y yo aquí con Tatiana. Te conozco demasiado bien como para saber cuando me dedicas un gol y cuando no, no necesito que nadie me coma la cabeza -dije. Él no pronunciaba palabra, solo callaba dándose cuenta de que la acababa de cagar a lo grande. -Adrián si quieres que todo esto siga adelante, o empiezas a cambiar y a volver a ser el que eras al principio, porque no sé en que momento te han cambiado, o todo se irá a la mierda.
- No quiero que todo esto que tenemos se vaya a la mierda.
- Pues nene, quien lo diría de verdad. Parece que no sabes de que manera dejarme y por eso armas todo esto.
- Ari, sabes que no es así.
- ¿Entonces qué es? ¿Qué te pasa Adri? Por muchas vueltas que le doy, no soy capaz de comprender que te ocurre.
- No lo sé. Siento que por momentos te pierdo y tengo miedo. Sé que si te pierdo es por mi culpa y por lo que la estoy cagando pero hay veces que no sé hacerlo de otra manera.
- Dime una cosa. ¿En algún momento te he dado motivos para que tengas ese miedo?
- No.
- Joder Adri, ¿entonces? Hay veces que pienso que todo esto viene porque tu familia es la que te come la cabeza.
- De verdad que no.
- Pues entonces entiende ya de una vez que quiero estar contigo, que te quiero joder. Que cada día me acuerdo de que el 19 de Noviembre tenemos algo pendiente. -me abrazó, me susurró un lo siento al oído y aquella reconciliación acabó en cama.
Después de todo aquello, parecía que el Adrián con miedos habia desaparecido y volvía a ser el mismo que yo había conocido, tanto es así que estuvo hablando con Álvaro, pidiéndole perdón y de ahí empezó a salir una gran amistad.
Por otra parte Sonia estaba embarazadísima ya, no podía con su vida la pobre, pero aún la quedaba un mes para salir de cuentas. Estando un día en casa tranquilamente, la entraron dolores muy fuertes, contracciones. Mario estaba entrenando, asíque la llevé yo al hospital. No me dejaron entrar con ella y mientras esperaba a que alguien me dijera algo escribí a Adrián para que en cuanto saliesen viniesen hacia aquí. Adrián y su manía de atacar a las personas. Cuando llegaron a Mario se le iba a salir el corazón por la boca.
- ¿Donde está Sonia? -decía acelerado.
- Relájate Mario. Está bien, sólo ha tenido contracciones. Puedes estar tranquilo que si fuese a dar a luz, hubieran salido a buscar a alguien.
En ese momento salió el médico y una de dos, o se había levantado con la cara torcida, o no venía con buenas noticias.
- ¿Familiares de Sonia? -dijo mirándonos.
- Nena, tengo que decirte una cosa, pero no sé si yo soy la indicada para contártelo -me decía Tatiana.
- Empieza.
- Álvaro ahora esta muy alejado de ti, ¿verdad?
- Muchísimo.
- ¿Y sabes a que se debe?
- No, si lo supiera ya lo hubiera arreglado.
- Ha sido Adrián.
- ¡¿Qué?!
- Me lo contó Jordi ayer. Adri le ha ido diciendo que como se siga acercando a ti que va a tener mas de un problema, que probablemente por su culpa te entrase toda aquella paranoia de la dedicatoria del gol. En definitiva, que según tu novio, Álvaro tenía la culpa de que tu el otro día te quisieras ir de casa.
No entendía nada. Pensaba que todo estaba arreglado, que todo volvía a ser lo de siempre y que Adri, volvía a ser el Adri del que me había enamorado, pero no sé en que momento me lo cambiaron, y no hay forma que vuelva a ser él. Cuando volvió del entrenamiento, como ya parecia ser una costumbre, volvimos a discutir.
- ¿Quién te crees que eres para irle diciendo a nadie que no se acerque a mi? -le dije enfadada.
- ¿De qué me estás hablando?
- Sabes perfectamente de que te hablo, Adrián, deja de acerte el tonto.
- No sé de que me hablas.
- Álvaro.
- Ya tardabas en salir por esas ramas..
- ¿Y te parece normal lo que has hecho?
- Lo que no me parece normal es que te coma la cabeza, ¿sabes?
- Mira escuchame bien, Álvaro en ningún momento me ha comido la cabeza, todo lo contrario, siempre ha estado apoyándome cuando tú no has estado ahí. Y no, él no fue quien me dijo que tú no me habías dedicado el gol, por la sencilla razón de que él estaba en su casa y yo aquí con Tatiana. Te conozco demasiado bien como para saber cuando me dedicas un gol y cuando no, no necesito que nadie me coma la cabeza -dije. Él no pronunciaba palabra, solo callaba dándose cuenta de que la acababa de cagar a lo grande. -Adrián si quieres que todo esto siga adelante, o empiezas a cambiar y a volver a ser el que eras al principio, porque no sé en que momento te han cambiado, o todo se irá a la mierda.
- No quiero que todo esto que tenemos se vaya a la mierda.
- Pues nene, quien lo diría de verdad. Parece que no sabes de que manera dejarme y por eso armas todo esto.
- Ari, sabes que no es así.
- ¿Entonces qué es? ¿Qué te pasa Adri? Por muchas vueltas que le doy, no soy capaz de comprender que te ocurre.
- No lo sé. Siento que por momentos te pierdo y tengo miedo. Sé que si te pierdo es por mi culpa y por lo que la estoy cagando pero hay veces que no sé hacerlo de otra manera.
- Dime una cosa. ¿En algún momento te he dado motivos para que tengas ese miedo?
- No.
- Joder Adri, ¿entonces? Hay veces que pienso que todo esto viene porque tu familia es la que te come la cabeza.
- De verdad que no.
- Pues entonces entiende ya de una vez que quiero estar contigo, que te quiero joder. Que cada día me acuerdo de que el 19 de Noviembre tenemos algo pendiente. -me abrazó, me susurró un lo siento al oído y aquella reconciliación acabó en cama.
Después de todo aquello, parecía que el Adrián con miedos habia desaparecido y volvía a ser el mismo que yo había conocido, tanto es así que estuvo hablando con Álvaro, pidiéndole perdón y de ahí empezó a salir una gran amistad.
Por otra parte Sonia estaba embarazadísima ya, no podía con su vida la pobre, pero aún la quedaba un mes para salir de cuentas. Estando un día en casa tranquilamente, la entraron dolores muy fuertes, contracciones. Mario estaba entrenando, asíque la llevé yo al hospital. No me dejaron entrar con ella y mientras esperaba a que alguien me dijera algo escribí a Adrián para que en cuanto saliesen viniesen hacia aquí. Adrián y su manía de atacar a las personas. Cuando llegaron a Mario se le iba a salir el corazón por la boca.
- ¿Donde está Sonia? -decía acelerado.
- Relájate Mario. Está bien, sólo ha tenido contracciones. Puedes estar tranquilo que si fuese a dar a luz, hubieran salido a buscar a alguien.
En ese momento salió el médico y una de dos, o se había levantado con la cara torcida, o no venía con buenas noticias.
- ¿Familiares de Sonia? -dijo mirándonos.
viernes, 8 de marzo de 2013
Capítulo 40.
Esa misma noche Adrián estaba en casa. El ambiente estaba muy frio. Ni él hablaba, ni yo hablaba. En la cena, me preguntó.
- ¿Qué te pasa? Llevas desde que he llegado rarísima, ni siquiera viniste a buscarme.
- Estaba con Tatiana recogiendo todo lo de ayer -dije en tono cortante.
- Vale. Pero, ¿qué te pasa?
- Eso mismo me preguntaba yo ayer, que te pasaba. -le decía sin mirarle si quiera.
- Nada.
- ¿Nada? Te llamaba y no me cogías el teléfono, te escribía mensajes y tampoco me los contestabas. Después me escribes diciendome que paso de ti porque no te cojo el móvil cuando solo me habías llamado una vez. Y ya para rematar, hoy le dedicas el gol vete a saber a quien. ¿Te sirve como respuesta de lo que me pasa?
- El gol iba a dedicado a ti.
- Sabes que no Adrián. No quiero saber a quien iba, pero los dos sabemos que no era para mi... -dije levantándome llevándome los platos a la cocina. Vi como antes de seguir recogiendo conmigo se quedaba de pie, mirando al infinito, pensando y escribiendo algo en el movil.
A la mañana siguiente, me desperté antes que él para poder prepararle el desayuno antes de que se fuera al entrenamiento. Se había dejado el móvil en el salón y cuando estaba vistiéndose le llegó un mensaje el cual él mismo me dijo que le leyese en alto.
"Sé todo lo que me has dicho, pero te echo de menos, no puedo evitarlo. No soy capaz de borrar de mi cabeza el fin de semana. Susana."
Sólo fui capaz de leer en alto las dos primeras palabras. Mientras bajaba las escaleras me miraba fijamente y me decía las palabras mágicas, "no es lo que parece", pero que habían perdido toda su magia con ese mensaje.
- De verdad que no es lo que parece.
- ¿Qué no es lo que parece? Pues una de dos, o tú te has tirado a esa tía en Pamplona o yo tengo una mente muy enferma.
- Escúchame por favor, no pasó absolutamente nada.
- Adrián....
- Sólo hubo un par de besos...
- Adrián...
- Te lo juro. Sólo fueron un par de besos y puede que hubiese llegado a mas, pero Mario supo pararme los pies y hacerme recapacitar. Me di cuenta lo que estaba haciendo... Joder Ari, sabes que te quiero..
- Si, ya lo veo... Si no es por Mario no se que hubiera pasado.
- Por favor....
- ¿Y el gol?
- Que pasa con el gol.
- ¿También se lo dedicabas a ella? -aquello le paralizó aún mas de lo que ya lo estaba. -Callando lo dices todo. Cuando vengas del entrenamiento no voy a estar en casa. No sé cuando volveré ni si lo haré. Ahora mismo no puedo estar aquí.
- Ari.....
Él se fue al entrenamiento y antes de irme me puse a ver fotos, a recordar cosas... Teníamos un montón de fotos juntos. Un montón de recuerdos que me llenaban los ojos de lágrimas. Le quería mucho, muchísimo, pero las cosas iban de mal en peor, si no era por uno era por el otro, pero nunca conseguíamos la estabilidad que necesitábamos. Se me pasó la mañana volando, tanto, que cuando quise darme cuenta Adrián había vuelto.
- ¿Aún sigues aquí? Pensaba que te habrías ido ya -decía con voz triste.
- Me puse a recordar cosas y se me ha pasado el tiempo.
- No te vayas.
- No puedo quedarme.
- Si puedes.
- Adri, esto me supera. Cuado vi que le dedicabas el gol a otra persona se me vino el mundo a los pies. Sabía perfectamente que no había sido a mi, sé como me los dedicas. Mis peores temores habían aparecido, habías conocido a otra persona. Cuando confirmé que habías conocido a otra, lo primero que pensé no fue, "se habrá acostado con ella", fue, "ahora es cuando me deja por ella". El que conozcas a otra persona del mismo modo que me conociste a mi, me aterra de verdad, Adrián, no te imaginas hasta que punto.
- Nunca he pensado en dejarte.
- Pero si en estar con otra persona.
- Jamás Ari, jamás. Lo que pasó en Pamplona no sé porque pasó. Llegué a ese punto por la rabia que sentía de que no me hubieses cogido el teléfono, y no me estoy excusando porque también sé que tú me habías estado llamando toda la mañana, y de que estuvieras en una fiesta vete a saber con quien. Creemé cuando te digo que me arrepiento muchísimo y que jamás, he pensado en dejarte por ella. Ni por ella ni por nadie.
- Pero... -sin dejarme acabar la frase siguió hablando.
- Ari, yo no hago promesas de este tipo con cualquiera -decía cogiendo mi mano y señalando el anillo.
- En el partido no lo llevabas...
- Ya lo sé... Pero eso no quita que no me acordase de ti.
- ¿Ella sabe todo esto?
- ¿Qué todo?
- La promesa.
- Se lo conté ayer. Puedes ver todo lo que hablé con ella, lo que le dije -dijo tendiéndome su móvil para que yo misma lo pudiese comprobar.
- No quiero verlo Adri, confío en ti, ¿sabes?
- No quiero volver a verla, no quiero que me llame, ni que me escriba. Solo quiero estar contigo, de verdad Ari...
A pesar de que la cabeza me decía que hiciese todo lo contrario, el corazón pudo y me quedé. No podía irme y dejarle ahí. Le hacía daño a la persona que mas quería, pero sobre todo me estaba haciendo daño a mi misma, Adrián es esa parte indispensable en mi vida.
- ¿Qué te pasa? Llevas desde que he llegado rarísima, ni siquiera viniste a buscarme.
- Estaba con Tatiana recogiendo todo lo de ayer -dije en tono cortante.
- Vale. Pero, ¿qué te pasa?
- Eso mismo me preguntaba yo ayer, que te pasaba. -le decía sin mirarle si quiera.
- Nada.
- ¿Nada? Te llamaba y no me cogías el teléfono, te escribía mensajes y tampoco me los contestabas. Después me escribes diciendome que paso de ti porque no te cojo el móvil cuando solo me habías llamado una vez. Y ya para rematar, hoy le dedicas el gol vete a saber a quien. ¿Te sirve como respuesta de lo que me pasa?
- El gol iba a dedicado a ti.
- Sabes que no Adrián. No quiero saber a quien iba, pero los dos sabemos que no era para mi... -dije levantándome llevándome los platos a la cocina. Vi como antes de seguir recogiendo conmigo se quedaba de pie, mirando al infinito, pensando y escribiendo algo en el movil.
A la mañana siguiente, me desperté antes que él para poder prepararle el desayuno antes de que se fuera al entrenamiento. Se había dejado el móvil en el salón y cuando estaba vistiéndose le llegó un mensaje el cual él mismo me dijo que le leyese en alto.
"Sé todo lo que me has dicho, pero te echo de menos, no puedo evitarlo. No soy capaz de borrar de mi cabeza el fin de semana. Susana."
Sólo fui capaz de leer en alto las dos primeras palabras. Mientras bajaba las escaleras me miraba fijamente y me decía las palabras mágicas, "no es lo que parece", pero que habían perdido toda su magia con ese mensaje.
- De verdad que no es lo que parece.
- ¿Qué no es lo que parece? Pues una de dos, o tú te has tirado a esa tía en Pamplona o yo tengo una mente muy enferma.
- Escúchame por favor, no pasó absolutamente nada.
- Adrián....
- Sólo hubo un par de besos...
- Adrián...
- Te lo juro. Sólo fueron un par de besos y puede que hubiese llegado a mas, pero Mario supo pararme los pies y hacerme recapacitar. Me di cuenta lo que estaba haciendo... Joder Ari, sabes que te quiero..
- Si, ya lo veo... Si no es por Mario no se que hubiera pasado.
- Por favor....
- ¿Y el gol?
- Que pasa con el gol.
- ¿También se lo dedicabas a ella? -aquello le paralizó aún mas de lo que ya lo estaba. -Callando lo dices todo. Cuando vengas del entrenamiento no voy a estar en casa. No sé cuando volveré ni si lo haré. Ahora mismo no puedo estar aquí.
- Ari.....
Él se fue al entrenamiento y antes de irme me puse a ver fotos, a recordar cosas... Teníamos un montón de fotos juntos. Un montón de recuerdos que me llenaban los ojos de lágrimas. Le quería mucho, muchísimo, pero las cosas iban de mal en peor, si no era por uno era por el otro, pero nunca conseguíamos la estabilidad que necesitábamos. Se me pasó la mañana volando, tanto, que cuando quise darme cuenta Adrián había vuelto.
- ¿Aún sigues aquí? Pensaba que te habrías ido ya -decía con voz triste.
- Me puse a recordar cosas y se me ha pasado el tiempo.
- No te vayas.
- No puedo quedarme.
- Si puedes.
- Adri, esto me supera. Cuado vi que le dedicabas el gol a otra persona se me vino el mundo a los pies. Sabía perfectamente que no había sido a mi, sé como me los dedicas. Mis peores temores habían aparecido, habías conocido a otra persona. Cuando confirmé que habías conocido a otra, lo primero que pensé no fue, "se habrá acostado con ella", fue, "ahora es cuando me deja por ella". El que conozcas a otra persona del mismo modo que me conociste a mi, me aterra de verdad, Adrián, no te imaginas hasta que punto.
- Nunca he pensado en dejarte.
- Pero si en estar con otra persona.
- Jamás Ari, jamás. Lo que pasó en Pamplona no sé porque pasó. Llegué a ese punto por la rabia que sentía de que no me hubieses cogido el teléfono, y no me estoy excusando porque también sé que tú me habías estado llamando toda la mañana, y de que estuvieras en una fiesta vete a saber con quien. Creemé cuando te digo que me arrepiento muchísimo y que jamás, he pensado en dejarte por ella. Ni por ella ni por nadie.
- Pero... -sin dejarme acabar la frase siguió hablando.
- Ari, yo no hago promesas de este tipo con cualquiera -decía cogiendo mi mano y señalando el anillo.
- En el partido no lo llevabas...
- Ya lo sé... Pero eso no quita que no me acordase de ti.
- ¿Ella sabe todo esto?
- ¿Qué todo?
- La promesa.
- Se lo conté ayer. Puedes ver todo lo que hablé con ella, lo que le dije -dijo tendiéndome su móvil para que yo misma lo pudiese comprobar.
- No quiero verlo Adri, confío en ti, ¿sabes?
- No quiero volver a verla, no quiero que me llame, ni que me escriba. Solo quiero estar contigo, de verdad Ari...
A pesar de que la cabeza me decía que hiciese todo lo contrario, el corazón pudo y me quedé. No podía irme y dejarle ahí. Le hacía daño a la persona que mas quería, pero sobre todo me estaba haciendo daño a mi misma, Adrián es esa parte indispensable en mi vida.
jueves, 7 de marzo de 2013
Capítulo 39.
- Mi novio se ha ido a Pamplona a jugar y lo único que sé de él es que ha llegado bien, pues no ha sido capaz de llamarme, ni siquiera de cogerme las llamadas o contestarme a los mensajes.
- Puede que no haya tenido tiempo.... -decía para consolarme.
- No, Sonia ha podido hablar con Mario unas cuantas veces. Si no me ha contestado las llamadas ha sido porque no ha querido...
- No te preocupes, seguro que tiene una explicación.
- Ya me he amargado bastante por hoy, así que ahora vamos a disfrutar de lo que queda de noche -dije levantándome.
- ¡Así se habla!
Disfruté de lo que quedaba de noche gracias a Álvaro. Le había conocido esa misma noche, pero se había portado conmigo como un gran amigo.
En mitad de la noche tenía una llamada perdida y un mensaje:
"Ya veo lo que te importo, te llamo y no eres capaz de cogerme el teléfono. Se nota que te lo estás pasando bien en la fiesta. Pues sigue pasándotelo bien, tranquila."
"¿Qué pretendes? ¿Joderme la fiesta? Adri, te llevo llamando toda el santo día, escribiéndote al whatsapp, y por ninguna de las dos vías has sido capaz de contestarme. Ahora porque yo no te contesto a UNA llamada, ¿te enfadas? Pues muy bien. Me voy a seguir disfrutando de la fiesta."
- ¿Estás bien? -me preguntaba Tatiana.
- ¿Quieres la verdad o que te mienta?
- La verdad.
- Pues no, no estoy bien. No sé que le pasa a Adrián, pero me dice que no me importa, cuando llevo todo el día intentando hablar con él.. No entiendo nada. -decía conteniendo las lágrimas.
- Nena, no te preocupes, seguro que es un día malo... Disfruta de la noche. Mañana será otro día.
Traté de hacer caso a Tati e intenté pasármelo bien, sobre todo porque Jordi no merecía que le amargase el cumpleaños con mis problemas. Disfruté de la noche como si fuera la última del mundo y Álvaro volvía a estar presente en todo esto. Gracias a él conseguí evadirme un poco de todo lo que me estaba pasando, hizo que olvidase cada problema que tuviese.
- Gracias -le decía dándole un abrazo.
- ¿Por qué?
- Por hacerme olvidar esta noche.
- No me gusta verte mal...
- Pero si no me conoces... -sonreía acariciándole la mejilla.
- Ya, pero lo poco que se de ti me gusta y no quiero que lo pases mal, por nada.
- ¿Ves? Pues por eso, gracias.
Sin conocerle absolutamente de nada, únicamente de verle por la tele, se había convertido en una persona en la cual podía confiar plenamente, pues sabía que me ayudaría en todo lo que estuviese en su mano y de no ser así, trataría de hacer lo posible por verme sonréir. Después del cumpleaños de Jordi, se había vuelto en un indispensable en mi vida.
Después de una noche muy larga, cuando todos se fueron, dejé la casa como estaba, Tati vendría unas horas mas tarde para ayudarme a recoger, y me fui a dormir. No fui capaz casi de quitarme la ropa para ponerme el pijama; bailar tanto durante tantas horas consecutivas no llegaba a ser bueno.
Me desperté sobre las 16h, culpa de Tatiana que venía a hacerme compañía. Antes de recoger nada, vimos el partido del Atleti. Adri acabó marcando, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que el gol se lo dedicaba a alguien.
- ¿Ves como no pasa nada? Te acaba de decicar el gol -decía Tatiana tranquilizándome, después de todo lo que había pasado ayer.
- No.
- No, ¿qué?
- Que no me lo ha dedicado a mi.
- ¿Cómo que no? ¿Y entonces?
- Cuando me dedica los goles a mi, se besa el anillo, el cual por cierto hoy no lleva y el cual no se quitaba desde que me dio el mio. -la cara de Tatiana fue poesia en verso cuando la dije aquello.
¿A quién le dedicó el gol Adrián si en el campo no estaba ni su familia ni sus amigos y yo estaba en Madrid?
- Puede que no haya tenido tiempo.... -decía para consolarme.
- No, Sonia ha podido hablar con Mario unas cuantas veces. Si no me ha contestado las llamadas ha sido porque no ha querido...
- No te preocupes, seguro que tiene una explicación.
- Ya me he amargado bastante por hoy, así que ahora vamos a disfrutar de lo que queda de noche -dije levantándome.
- ¡Así se habla!
Disfruté de lo que quedaba de noche gracias a Álvaro. Le había conocido esa misma noche, pero se había portado conmigo como un gran amigo.
En mitad de la noche tenía una llamada perdida y un mensaje:
"Ya veo lo que te importo, te llamo y no eres capaz de cogerme el teléfono. Se nota que te lo estás pasando bien en la fiesta. Pues sigue pasándotelo bien, tranquila."
"¿Qué pretendes? ¿Joderme la fiesta? Adri, te llevo llamando toda el santo día, escribiéndote al whatsapp, y por ninguna de las dos vías has sido capaz de contestarme. Ahora porque yo no te contesto a UNA llamada, ¿te enfadas? Pues muy bien. Me voy a seguir disfrutando de la fiesta."
- ¿Estás bien? -me preguntaba Tatiana.
- ¿Quieres la verdad o que te mienta?
- La verdad.
- Pues no, no estoy bien. No sé que le pasa a Adrián, pero me dice que no me importa, cuando llevo todo el día intentando hablar con él.. No entiendo nada. -decía conteniendo las lágrimas.
- Nena, no te preocupes, seguro que es un día malo... Disfruta de la noche. Mañana será otro día.
Traté de hacer caso a Tati e intenté pasármelo bien, sobre todo porque Jordi no merecía que le amargase el cumpleaños con mis problemas. Disfruté de la noche como si fuera la última del mundo y Álvaro volvía a estar presente en todo esto. Gracias a él conseguí evadirme un poco de todo lo que me estaba pasando, hizo que olvidase cada problema que tuviese.
- Gracias -le decía dándole un abrazo.
- ¿Por qué?
- Por hacerme olvidar esta noche.
- No me gusta verte mal...
- Pero si no me conoces... -sonreía acariciándole la mejilla.
- Ya, pero lo poco que se de ti me gusta y no quiero que lo pases mal, por nada.
- ¿Ves? Pues por eso, gracias.
Sin conocerle absolutamente de nada, únicamente de verle por la tele, se había convertido en una persona en la cual podía confiar plenamente, pues sabía que me ayudaría en todo lo que estuviese en su mano y de no ser así, trataría de hacer lo posible por verme sonréir. Después del cumpleaños de Jordi, se había vuelto en un indispensable en mi vida.
Después de una noche muy larga, cuando todos se fueron, dejé la casa como estaba, Tati vendría unas horas mas tarde para ayudarme a recoger, y me fui a dormir. No fui capaz casi de quitarme la ropa para ponerme el pijama; bailar tanto durante tantas horas consecutivas no llegaba a ser bueno.
Me desperté sobre las 16h, culpa de Tatiana que venía a hacerme compañía. Antes de recoger nada, vimos el partido del Atleti. Adri acabó marcando, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que el gol se lo dedicaba a alguien.
- ¿Ves como no pasa nada? Te acaba de decicar el gol -decía Tatiana tranquilizándome, después de todo lo que había pasado ayer.
- No.
- No, ¿qué?
- Que no me lo ha dedicado a mi.
- ¿Cómo que no? ¿Y entonces?
- Cuando me dedica los goles a mi, se besa el anillo, el cual por cierto hoy no lleva y el cual no se quitaba desde que me dio el mio. -la cara de Tatiana fue poesia en verso cuando la dije aquello.
¿A quién le dedicó el gol Adrián si en el campo no estaba ni su familia ni sus amigos y yo estaba en Madrid?
miércoles, 6 de marzo de 2013
Capítulo 38.
(Cuenta Tatiana)
Jordi, después de mas de dos semanas, no se cansaba de ganarse mi confianza. Me sorprendía seguir viéndole a mi lado, sin intentar nada, apoyándome, ayudándome, no sé, estaba siendo como no imaginaba que fuese. Ese fin de semana les tocaba partido fuera, Jordi volvía a casa, jugaban contra el Espanyol y le dije que no podría ir, que tenía que ayudar a Ari en no sé que cosas. Sabía la ilusión que le hacia que fuese, pues era su partido mas especial y llevaba días y días pidiéndome que fuese. Todas le había dicho que no, pero le haría una sorpresa además de que coincidía con su cumpleaños. Iría por mi cuenta, mientras Ari preparaba en casa, pues Adri no estaría en Madrid y ella se quedaría con Sonia, una fiesta sorpresa para darle cuando volviésemos, jugaban el sábado a las 4 y la sorpresa se la daríamos por la noche.
Llegué a Barcelona el sábado por la mañana y ellos ya estaban concentrados en el hotel, habían entrenado un rato antes de comer y ahora estaban descansando para el partido, ya quedaban pocas horas.
Antes de salir hacia Cornellà me escribió.
"Que sepas que te echo de menos, que las concentraciones sin saber que estas cerca no son igual. Espero por lo menos que te acuerdes que día es hoy. Unbesito petarda."
Me acordaba perfectamente de que fecha era, no me había olvidado nunca, pero quería darle una sorpresa, asíque no le contesté. Estuve en el campo viendo el partido y cuando salí había hablado con un hombre del cuerpo técnico del Rayo y me dejaron volver con el equipo a Madrid. Él aún no sabía nada, ni siquiera sabía que estaba allí.
Antes de que saliera ya sabía que salía, era inconfundible su voz y sus ganas de fiesta. Después de la victoria los compañeros estaban cantándole el cumpleaños feliz. Sentía como se acercaba a la salida y me entraban los nervios. Salió, me vio y sonrió.
- ¿Pero tu que haces aquí? -decía sorprendido.
- ¡Sorpresa!
- ¿No decías que tenías que quedarte con Ari?
- Sí, pero ella se las apaña bien solita... Y... pues un día como hoy me apetecía estar contigo. Felicidades Jordi -le deje dándole un abrazo.
Supe que le había hecho ilusión haberme encontrado allí pero aún quedaba lo mejor.
Llegamos a Madrid y fuimos a casa de Ari. No paraba de preguntarme para que íbamos allí, que mejor íbamos a su casa y celebrábamos el cumpleaños. No sabía de que manera engañarle ya. Al fin llegamos. No quería que supiera que dentro había una fiesta preparada para él, así que no le tapé los ojos, pero estaba todo completamente a oscuras.
- ¿Qué hacemos aquí Tatiana? -decía impaciente. -No hay nadie.
- ¡ ¡ ¡ S O R P R E S A ! ! ! -gritaban todos. La cara de Jordi en ese momento era pura poesia. No sabía que hacer, se quedó paralizado. Solo miraba alrededor y se daba cuenta poco a poco de que toda la gente que había allí eran muy cercanos a él.
- ¿Todo esto lo has preparado para mi? -me decía con los ojos abiertos como platos.
- Si... Entre Ari y yo lo preparamos todo, por eso te decía que no podía ir a Barcelona a ver el partido, era parte de la sorpresa. -no dijo nada, solo me abrazó y me besó, pero me besó en la boca. Ahora no podía apartarme. Ahora estaba segura de que quería estar con él.
Pasamos una bonita noche, pero Ari estuvo mal gran parte. Adri ni la llamaba, ni la cogía el teléfono, ni la contestaba a los mensajes... Nada. Era como si de golpe y porrazo no quisiera saber nada de ella. En la fiesta estaba Álvaro Vázquez. Era uno de los mejores amigos de Jordi y no podía faltar. Al ver a Ari tan desanimada, se acercó a ella.
- ¿Qué te pasa? Tiene mala cara... -le decia sentándose a su lado.
- Nada, tengo pocas ganas de fiesta.
- Pero si has sido tu quien ha preparado todo... Tendrás que disfrutarlo. Va, vamos a bailar. -decía poniéndose de pie y tendiéndole la mano.
- No me apetece en serio, Alvaro..
- Vale, tranquila. ¿Quieres que hablemos? Así al menos te desahogas...
- No quiero molestarte, de verdad. Vete con ellos.
- No me molestas. -se volvió a sentar a su lado y se pasaron la noche hablando, olvidándose de todo su alrededor.
Jordi, después de mas de dos semanas, no se cansaba de ganarse mi confianza. Me sorprendía seguir viéndole a mi lado, sin intentar nada, apoyándome, ayudándome, no sé, estaba siendo como no imaginaba que fuese. Ese fin de semana les tocaba partido fuera, Jordi volvía a casa, jugaban contra el Espanyol y le dije que no podría ir, que tenía que ayudar a Ari en no sé que cosas. Sabía la ilusión que le hacia que fuese, pues era su partido mas especial y llevaba días y días pidiéndome que fuese. Todas le había dicho que no, pero le haría una sorpresa además de que coincidía con su cumpleaños. Iría por mi cuenta, mientras Ari preparaba en casa, pues Adri no estaría en Madrid y ella se quedaría con Sonia, una fiesta sorpresa para darle cuando volviésemos, jugaban el sábado a las 4 y la sorpresa se la daríamos por la noche.
Llegué a Barcelona el sábado por la mañana y ellos ya estaban concentrados en el hotel, habían entrenado un rato antes de comer y ahora estaban descansando para el partido, ya quedaban pocas horas.
Antes de salir hacia Cornellà me escribió.
"Que sepas que te echo de menos, que las concentraciones sin saber que estas cerca no son igual. Espero por lo menos que te acuerdes que día es hoy. Unbesito petarda."
Me acordaba perfectamente de que fecha era, no me había olvidado nunca, pero quería darle una sorpresa, asíque no le contesté. Estuve en el campo viendo el partido y cuando salí había hablado con un hombre del cuerpo técnico del Rayo y me dejaron volver con el equipo a Madrid. Él aún no sabía nada, ni siquiera sabía que estaba allí.
Antes de que saliera ya sabía que salía, era inconfundible su voz y sus ganas de fiesta. Después de la victoria los compañeros estaban cantándole el cumpleaños feliz. Sentía como se acercaba a la salida y me entraban los nervios. Salió, me vio y sonrió.
- ¿Pero tu que haces aquí? -decía sorprendido.
- ¡Sorpresa!
- ¿No decías que tenías que quedarte con Ari?
- Sí, pero ella se las apaña bien solita... Y... pues un día como hoy me apetecía estar contigo. Felicidades Jordi -le deje dándole un abrazo.
Supe que le había hecho ilusión haberme encontrado allí pero aún quedaba lo mejor.
Llegamos a Madrid y fuimos a casa de Ari. No paraba de preguntarme para que íbamos allí, que mejor íbamos a su casa y celebrábamos el cumpleaños. No sabía de que manera engañarle ya. Al fin llegamos. No quería que supiera que dentro había una fiesta preparada para él, así que no le tapé los ojos, pero estaba todo completamente a oscuras.
- ¿Qué hacemos aquí Tatiana? -decía impaciente. -No hay nadie.
- ¡ ¡ ¡ S O R P R E S A ! ! ! -gritaban todos. La cara de Jordi en ese momento era pura poesia. No sabía que hacer, se quedó paralizado. Solo miraba alrededor y se daba cuenta poco a poco de que toda la gente que había allí eran muy cercanos a él.
- ¿Todo esto lo has preparado para mi? -me decía con los ojos abiertos como platos.
- Si... Entre Ari y yo lo preparamos todo, por eso te decía que no podía ir a Barcelona a ver el partido, era parte de la sorpresa. -no dijo nada, solo me abrazó y me besó, pero me besó en la boca. Ahora no podía apartarme. Ahora estaba segura de que quería estar con él.
Pasamos una bonita noche, pero Ari estuvo mal gran parte. Adri ni la llamaba, ni la cogía el teléfono, ni la contestaba a los mensajes... Nada. Era como si de golpe y porrazo no quisiera saber nada de ella. En la fiesta estaba Álvaro Vázquez. Era uno de los mejores amigos de Jordi y no podía faltar. Al ver a Ari tan desanimada, se acercó a ella.
- ¿Qué te pasa? Tiene mala cara... -le decia sentándose a su lado.
- Nada, tengo pocas ganas de fiesta.
- Pero si has sido tu quien ha preparado todo... Tendrás que disfrutarlo. Va, vamos a bailar. -decía poniéndose de pie y tendiéndole la mano.
- No me apetece en serio, Alvaro..
- Vale, tranquila. ¿Quieres que hablemos? Así al menos te desahogas...
- No quiero molestarte, de verdad. Vete con ellos.
- No me molestas. -se volvió a sentar a su lado y se pasaron la noche hablando, olvidándose de todo su alrededor.
martes, 5 de marzo de 2013
Capítulo 37.
(Cuenta Tatiana)
Encontrarme con Jordi me hizo recordar muchas cosas. Nos conocíamos desde hacía muchos años, pero cuando dejó el Espanyol habíamos perdido gran parte de nuestro contacto. Siempre había tenido un sentimiento extraño hacia él. No sé si en algún momento llegué a sentir algo mas que una amistad, pero el sábado al verle me entraron unos nervios que con él nunca me habían pasado. Estuvimos toda la noche hablando. Nos pusimos al día de todo lo que habíamos vivido durante todo este tiempo en el que habíamos perdido el contacto. Me sentí tan agusto que hasta perdí la noción del tiempo y cuando me quise dar cuenta eran casi las dos de la mañana.
- ¡Qué tarde es! Ari debe estar preocupada -dije levantándome.
- Es muy tarde Tati, quédate aquí. -me decía agarrándome la mano y acercándome a él.
- Pero, ¿y Ari?
- Ari está con su novio pensando en otras cosas y sabe que estás conmigo, no se preocupará -y poco a poco se acercaba mas. Traté de separarme, mi cabeza me decía una cosa y mi corazón otra. No hice caso a ninguno de los dos, me dejé llevar y traté de disfrutar el momento viniese como viniese, aunque cuando me besó lo único que pude hacer fue separarme.
- Lo siento. Igual es muy precipitado.
- Lo siento yo Jordi. El beso me ha traído recuerdos que no deberían de haber aparecido y no puedo.
- ¿Qué recuerdos, Javi?
- Sí.....
- Tatiana, si hago esto no es porque seas el calentón de una noche, es porque he vuelto a sentir aquello que sentía cuando estábamos en Barcelona. Nunca te dije nada, por miedo a que no sintieses lo mismo, por nuestras parejas, pero siempre has sido algo especial y era ahora o nunca. Sé que lo estás pasando mal por todo lo de Javi, pero déjame demostrate que no soy igual, que quiero estar contigo y que no me importa enamorarme.
No supe que decirle y mi única reacción fue salir corriendo. Estaba en la calle a las dos de la mañana. Llamé a Ari pues sabía que no estaba en casa, así que no estaría durmiendo. Vinieron a buscarme y tranquilamente en casa le conté lo que había pasado. Me sentía mal por todo lo que acababa de pasar con Jordi, realmente yo también sentía todo lo que él había dicho, pero no sabía si sería capaz de empezar algo con otra persona a los pocos días de haber acabado con Javi.
Estuve toda la noche sin poder pegar ojo, no podía dejar de pensar en Jordi, en sus palabras, en sus ganas de darme un beso... Después de mucho pensar cogí el móvil y me dispuse a escribirle.
"Siento haberme ido de la forma en que lo hice esta noche. Tengo mucho miedo, Jordi. Creemé cuando te digo que entiendo perfectamente todo lo que me has dicho; yo siento lo mismo, pero no sé si estoy preparada para empezar algo tan pronto, después de todo lo que he pasado."
Cuando me desperté a la mañana siguiente ni Ari y Adrián estaban en casa, pero en la cocina había ruido y me asusté. Traté de entrar despació, pero por el reflejo supe que era Jordi.
- ¿Qué haces aquí? Me has asustado...
- Lo siento, mi intención era prepararte un desayuno rico, rico, no asustarte -decía entre risas.
- Muchas gracias. -le dije abrazándole por la cintura y dándole un beso en el cuello. -¿Me perdonas por lo de ayer entonces?
- No tengo que perdonar nada.
- Gracias.
Parecía como si todo lo que había pasado la noche anterior no hubiera sucedido. Él estaba normal, como un amigo mas. Me estaba dando cuenta de que realmente sí que quería estar conmigo, pues me demostraba que le daba igual lo que tuviese que hacer para que conseguir que confiase en él. Poco a poco lo iba consiguiendo y poco a poco también, me iba dando cuenta de que le quería y que era él quien merecía toda mi confianza.
Encontrarme con Jordi me hizo recordar muchas cosas. Nos conocíamos desde hacía muchos años, pero cuando dejó el Espanyol habíamos perdido gran parte de nuestro contacto. Siempre había tenido un sentimiento extraño hacia él. No sé si en algún momento llegué a sentir algo mas que una amistad, pero el sábado al verle me entraron unos nervios que con él nunca me habían pasado. Estuvimos toda la noche hablando. Nos pusimos al día de todo lo que habíamos vivido durante todo este tiempo en el que habíamos perdido el contacto. Me sentí tan agusto que hasta perdí la noción del tiempo y cuando me quise dar cuenta eran casi las dos de la mañana.
- ¡Qué tarde es! Ari debe estar preocupada -dije levantándome.
- Es muy tarde Tati, quédate aquí. -me decía agarrándome la mano y acercándome a él.
- Pero, ¿y Ari?
- Ari está con su novio pensando en otras cosas y sabe que estás conmigo, no se preocupará -y poco a poco se acercaba mas. Traté de separarme, mi cabeza me decía una cosa y mi corazón otra. No hice caso a ninguno de los dos, me dejé llevar y traté de disfrutar el momento viniese como viniese, aunque cuando me besó lo único que pude hacer fue separarme.
- Lo siento. Igual es muy precipitado.
- Lo siento yo Jordi. El beso me ha traído recuerdos que no deberían de haber aparecido y no puedo.
- ¿Qué recuerdos, Javi?
- Sí.....
- Tatiana, si hago esto no es porque seas el calentón de una noche, es porque he vuelto a sentir aquello que sentía cuando estábamos en Barcelona. Nunca te dije nada, por miedo a que no sintieses lo mismo, por nuestras parejas, pero siempre has sido algo especial y era ahora o nunca. Sé que lo estás pasando mal por todo lo de Javi, pero déjame demostrate que no soy igual, que quiero estar contigo y que no me importa enamorarme.
No supe que decirle y mi única reacción fue salir corriendo. Estaba en la calle a las dos de la mañana. Llamé a Ari pues sabía que no estaba en casa, así que no estaría durmiendo. Vinieron a buscarme y tranquilamente en casa le conté lo que había pasado. Me sentía mal por todo lo que acababa de pasar con Jordi, realmente yo también sentía todo lo que él había dicho, pero no sabía si sería capaz de empezar algo con otra persona a los pocos días de haber acabado con Javi.
Estuve toda la noche sin poder pegar ojo, no podía dejar de pensar en Jordi, en sus palabras, en sus ganas de darme un beso... Después de mucho pensar cogí el móvil y me dispuse a escribirle.
"Siento haberme ido de la forma en que lo hice esta noche. Tengo mucho miedo, Jordi. Creemé cuando te digo que entiendo perfectamente todo lo que me has dicho; yo siento lo mismo, pero no sé si estoy preparada para empezar algo tan pronto, después de todo lo que he pasado."
Cuando me desperté a la mañana siguiente ni Ari y Adrián estaban en casa, pero en la cocina había ruido y me asusté. Traté de entrar despació, pero por el reflejo supe que era Jordi.
- ¿Qué haces aquí? Me has asustado...
- Lo siento, mi intención era prepararte un desayuno rico, rico, no asustarte -decía entre risas.
- Muchas gracias. -le dije abrazándole por la cintura y dándole un beso en el cuello. -¿Me perdonas por lo de ayer entonces?
- No tengo que perdonar nada.
- Gracias.
Parecía como si todo lo que había pasado la noche anterior no hubiera sucedido. Él estaba normal, como un amigo mas. Me estaba dando cuenta de que realmente sí que quería estar conmigo, pues me demostraba que le daba igual lo que tuviese que hacer para que conseguir que confiase en él. Poco a poco lo iba consiguiendo y poco a poco también, me iba dando cuenta de que le quería y que era él quien merecía toda mi confianza.
lunes, 4 de marzo de 2013
Capítulo 36.
Fuimos a recoger a Tatiana a la estación y estaba como nunca la había visto. Ella era la alegría personificada y en ese momento su cara expresaba todo lo contrario.
Cuando la vi de lejos, fui corriendo hacia ella para abrazarla.
- ¿Qué ha pasado Tati? -decía asustada.
- Javi... Dice que esto no puede seguir, que lo dejamos. No me ha dado mas explicaciones. -me dijo como pudo entre mil y un sollozos.
- Ven, tranquilizate. Vamos a casa.
Volvimos a casa y allí logró calmarse un poco, quizá no lo suficiente, pero si como para poder explicarnos que había pasado.
- Fui como cada día a buscarle al entrenamiento y cuando salió Ilie me dijo que Javi se había ido, que pensaba que yo me había ido con él.. Me quedé sorprendida porque no me habia dicho nada, pero aún así me volví a casa pensando que estaría allí. Cuando llegué me sorprendí mas, pues estaba recogiendo sus cosas. [...]
"- ¿A dónde te vas? le dije sorprendida.
- No lo sé, pero no puedo seguir con esto.
- ¿Con qué esto? ¿Lo nuestro?
- Si. Quiero que lo dejemos."
[...] - Y sin mas se fue. No me dio ninguna explicación más, acabó de recoger todo y se fue. Cuando decidí venir aquí porque se me venía todo encima, le escribí diciéndole que podía volver a casa, que me venía a Madrid. Supongo que habrá vuelto, pero no sé nada de él, ni siquiera tuvo la decencia de contestarme.
- ¿Y no habíais tenido ninguna movida que fuese la razón de que se largase?
- Te prometo que no Ari... Discutíamos, pero tu has visto alguna vez como, nada fuera de lo normal, por eso me ha sorprendido todo esto.
Tatiana se fue a la cama, pero sabía de sobra que no iba a dormir, simplemente no iba a poder, de hecho en mas de una ocasión la escuché llorar. No sabía como consolarla. Cuando ya estaba tratando de dormirme, escuché como mi móvil sonaba. Era un mensaje.
"Ari, sé que no entiendes porque te estoy escribiendo a ti, pero sé que Tati está contigo y que te habrá contado todo lo que ha pasado. Me ha entrado miedo, mucho miedo. Miedo, porque no quiero enamorarme de nadie. Tatiana es una persona maravillosa, una niña que jamás encontraré, pero no quiero estar con alguien a la que pueda hacer daño, prefiero acabar con esto ahora que no cuando sea demasiado tarde. Pídela perdón de mi parte. Espero que encuentre a alguien mejor que yo, se lo merece. Merece ser feliz. Javi".
"Perdona que te lo diga, pero eres un gilipollas. ¿Miedo a enamorarte? Javi por favor, que ya somos mayorcitos. Creemé cuando te digo que no has hecho bien dejándola y yéndote de esta forma. Puede que creas que acabando con todo ahora no la hagas daño, pero ¿sabes qué? qué ya es ese demasiado tarde que tu dices y la enamorada era ella. Recapacita. Habla con ella. Trata de pensar si te conviene o si no te conviene enamorarte, no hay nada de malo, de verdad. Ella merece ser feliz y quiere serlo, pero a tu lado. Piénsalo".
Cuando me desperté a la mañana siguiente, Adrián ya no estaba en la cama pero estaba abajo desayunando. Tatiana era otra, se había despertado con otra energía y se había puesto a preparnos algo para comer. No sé que habría pasado esa noche, pero en un par de horas había vuelto a ser mi niña, la de siempre.
- Estoy harta, sé lo que te dijo Javi ayer por la noche y me esperaba cualquier cosa menos "el miedo". ¿Después de un año le aparece? Lo siento, pero si tiene miedo de enamorarse, que no cuente conmigo. Yo ya hice borrón y cuenta nueva.
- ¡Así se habla! Esta es mi Tati. -y la daba un gran abrazo.
Me encantaba verla así y realmente hacía lo correcto, sí él no sabía valorarla ya lo haría otro y desde luego que otro lo haría, mucho antes de lo que imaginábamos.
Ese sábado había partido, Rayo - Atleti. Fuimos con Sonia al partido y allí Tati volvió a ver a Jordi Amat. Eran amigos de hace muchos años, y desde que Jordi se vino a Madrid perdieron un poco el contacto que antes tenían. Recuerdo que viviendo en Barcelona, incluso antes de irme allí, Tatiana me hablaba mucho de un tal Jordi, pero nunca llegué a preguntarla quien era, sabía que conocía a este Jordi, pero jamás imaginé que sería él.
Esa misma noche Jordi, la invitó a cenar. En un par de minutos había conseguido que si la quedaba algo en la mente o en el corazón de Javi, se esfumase. Verle había hecho que recordase lo que algún día había sentido por él, fuese lo que fuese. Era feliz.
Cuando la vi de lejos, fui corriendo hacia ella para abrazarla.
- ¿Qué ha pasado Tati? -decía asustada.
- Javi... Dice que esto no puede seguir, que lo dejamos. No me ha dado mas explicaciones. -me dijo como pudo entre mil y un sollozos.
- Ven, tranquilizate. Vamos a casa.
Volvimos a casa y allí logró calmarse un poco, quizá no lo suficiente, pero si como para poder explicarnos que había pasado.
- Fui como cada día a buscarle al entrenamiento y cuando salió Ilie me dijo que Javi se había ido, que pensaba que yo me había ido con él.. Me quedé sorprendida porque no me habia dicho nada, pero aún así me volví a casa pensando que estaría allí. Cuando llegué me sorprendí mas, pues estaba recogiendo sus cosas. [...]
"- ¿A dónde te vas? le dije sorprendida.
- No lo sé, pero no puedo seguir con esto.
- ¿Con qué esto? ¿Lo nuestro?
- Si. Quiero que lo dejemos."
[...] - Y sin mas se fue. No me dio ninguna explicación más, acabó de recoger todo y se fue. Cuando decidí venir aquí porque se me venía todo encima, le escribí diciéndole que podía volver a casa, que me venía a Madrid. Supongo que habrá vuelto, pero no sé nada de él, ni siquiera tuvo la decencia de contestarme.
- ¿Y no habíais tenido ninguna movida que fuese la razón de que se largase?
- Te prometo que no Ari... Discutíamos, pero tu has visto alguna vez como, nada fuera de lo normal, por eso me ha sorprendido todo esto.
Tatiana se fue a la cama, pero sabía de sobra que no iba a dormir, simplemente no iba a poder, de hecho en mas de una ocasión la escuché llorar. No sabía como consolarla. Cuando ya estaba tratando de dormirme, escuché como mi móvil sonaba. Era un mensaje.
"Ari, sé que no entiendes porque te estoy escribiendo a ti, pero sé que Tati está contigo y que te habrá contado todo lo que ha pasado. Me ha entrado miedo, mucho miedo. Miedo, porque no quiero enamorarme de nadie. Tatiana es una persona maravillosa, una niña que jamás encontraré, pero no quiero estar con alguien a la que pueda hacer daño, prefiero acabar con esto ahora que no cuando sea demasiado tarde. Pídela perdón de mi parte. Espero que encuentre a alguien mejor que yo, se lo merece. Merece ser feliz. Javi".
"Perdona que te lo diga, pero eres un gilipollas. ¿Miedo a enamorarte? Javi por favor, que ya somos mayorcitos. Creemé cuando te digo que no has hecho bien dejándola y yéndote de esta forma. Puede que creas que acabando con todo ahora no la hagas daño, pero ¿sabes qué? qué ya es ese demasiado tarde que tu dices y la enamorada era ella. Recapacita. Habla con ella. Trata de pensar si te conviene o si no te conviene enamorarte, no hay nada de malo, de verdad. Ella merece ser feliz y quiere serlo, pero a tu lado. Piénsalo".
Cuando me desperté a la mañana siguiente, Adrián ya no estaba en la cama pero estaba abajo desayunando. Tatiana era otra, se había despertado con otra energía y se había puesto a preparnos algo para comer. No sé que habría pasado esa noche, pero en un par de horas había vuelto a ser mi niña, la de siempre.
- Estoy harta, sé lo que te dijo Javi ayer por la noche y me esperaba cualquier cosa menos "el miedo". ¿Después de un año le aparece? Lo siento, pero si tiene miedo de enamorarse, que no cuente conmigo. Yo ya hice borrón y cuenta nueva.
- ¡Así se habla! Esta es mi Tati. -y la daba un gran abrazo.
Me encantaba verla así y realmente hacía lo correcto, sí él no sabía valorarla ya lo haría otro y desde luego que otro lo haría, mucho antes de lo que imaginábamos.
Ese sábado había partido, Rayo - Atleti. Fuimos con Sonia al partido y allí Tati volvió a ver a Jordi Amat. Eran amigos de hace muchos años, y desde que Jordi se vino a Madrid perdieron un poco el contacto que antes tenían. Recuerdo que viviendo en Barcelona, incluso antes de irme allí, Tatiana me hablaba mucho de un tal Jordi, pero nunca llegué a preguntarla quien era, sabía que conocía a este Jordi, pero jamás imaginé que sería él.
Esa misma noche Jordi, la invitó a cenar. En un par de minutos había conseguido que si la quedaba algo en la mente o en el corazón de Javi, se esfumase. Verle había hecho que recordase lo que algún día había sentido por él, fuese lo que fuese. Era feliz.
domingo, 3 de marzo de 2013
Capítulo 35.
La locura iba a ser realizada. Nos casaríamos. La promesa siempre la tenía presente, pero tampoco me paraba a pensar cuando ni como, simplemente estaba ahí y cuando viniese pues vino. Pero tenía razón, no estábamos preparados cuando me quedé embarazada y lo asumimos aunque después aquello no llegase nunca, pero nos hicimos a la idea de todos los cambios que nos llegarían, así que esto ahora mientras lo preparábamos asimilábamos la que se nos venía encima. Nuestra idea era de una boda con poca gente, solo nuestros imprescindibles, en un lugar pequeño y a ser posible delante de un juez y no de un cura. Algo informal.
Adri se estaba encargando de la mayoría de las cosas. Estaba buscando una fecha que nos identificara a los dos, que hubiésemos vivido algo especial en ella.
-19 de Noviembre. -dijo derepente
- ¿Qué?
- 19 de Noviembre. ¿Te suena?
- Claro que me suena. Buenos recuerdos. -El 19 de Noviembre fue el primer día que nos vimos, el día que me regaló su camiseta. Era una fecha que teníamos los dos marcada en el calendario. No era la fecha de nuestro aniversario, pero fue el principio de mucho.
- Esa fecha será la de nuestra boda. -decía sonriente. -Por cierto, tengo una sorpresa preparada para ti, pero aún no puedo enseñártela.
La fecha me parecía la mejor para celebrar algo así, pero ahora me acababa de dejar con la miel en los labios al decirme que tenía algo para mi. No sabía que podría ser, por mas que pensara no se me ocurría nada. Esa misma tarde tenían entrenamiento y mi intención era ir con Sonia a recogerles a él y a Mario, pero casualidad o no, Sonia me llamó diciéndome que no tenía ganas de salir, que fuese a su casa, que ellos vendrían mas tarde. Como cada día tenía la tripita mas tripota, tuve compasión por ella y fui a su casa. Después me di cuenta de que todo era un engaño para que Adrián acabase con la sorpresa. Cuando llegaron, al menos una hora mas tarde de la prevista, en lo primero que me fijé fue en el brazo de Adrián, a penas podía moverlo y lo tenía tapado.
- ¿Qué te pasa en el brazo? -le dije señalándoselo.
- Nada. Venga vámonos a casa.
En el trayecto a casa, me seguí fijando en su brazo y cada vez que hacía un movimiento un poco mas fuerte de lo normal, o se rozaba con el volante lo retiraba rápido, como si le doliese... No entendía nada. Llegamos a casa y ya después de la cena conseguí que me enseñase la sorpresa.
- Me tienes en un sinvivir. Me vas a decir que es lo que tienes que enseñame, ¿o qué? -le decía impaciente.
- Si, ven. -nos sentamos en la terraza y empezó a contarme. -Hacía tiempo que llevaba tiempo queriendo hacer una cosa, pero nunca supe muy bien el qué. Entonces Mario me dio una idea y de ahí ha salido esto. -se remangó la camiseta y me enseñó un tatuaje en el antebrazo.
- ¡Estás loco! ¿Qué significa?
- Son dos 'A', por tu nombre y por el mio y el 19, nuestro día.
- Estoy en blanco. No esperaba que esta fuera la sopresa.
- ¿Pero te gusta?
- Me encanta!
En ese momento de pasión desenfrenada me llamó Tatiana; Javi la acaba de dejar tirada.
- Ari, estoy en Madrid. No sabía donde ir y lo primero que pensé fue en ti. ¿Podemos vernos? -me decía llorando.
Adri se estaba encargando de la mayoría de las cosas. Estaba buscando una fecha que nos identificara a los dos, que hubiésemos vivido algo especial en ella.
-19 de Noviembre. -dijo derepente
- ¿Qué?
- 19 de Noviembre. ¿Te suena?
- Claro que me suena. Buenos recuerdos. -El 19 de Noviembre fue el primer día que nos vimos, el día que me regaló su camiseta. Era una fecha que teníamos los dos marcada en el calendario. No era la fecha de nuestro aniversario, pero fue el principio de mucho.
- Esa fecha será la de nuestra boda. -decía sonriente. -Por cierto, tengo una sorpresa preparada para ti, pero aún no puedo enseñártela.
La fecha me parecía la mejor para celebrar algo así, pero ahora me acababa de dejar con la miel en los labios al decirme que tenía algo para mi. No sabía que podría ser, por mas que pensara no se me ocurría nada. Esa misma tarde tenían entrenamiento y mi intención era ir con Sonia a recogerles a él y a Mario, pero casualidad o no, Sonia me llamó diciéndome que no tenía ganas de salir, que fuese a su casa, que ellos vendrían mas tarde. Como cada día tenía la tripita mas tripota, tuve compasión por ella y fui a su casa. Después me di cuenta de que todo era un engaño para que Adrián acabase con la sorpresa. Cuando llegaron, al menos una hora mas tarde de la prevista, en lo primero que me fijé fue en el brazo de Adrián, a penas podía moverlo y lo tenía tapado.
- ¿Qué te pasa en el brazo? -le dije señalándoselo.
- Nada. Venga vámonos a casa.
En el trayecto a casa, me seguí fijando en su brazo y cada vez que hacía un movimiento un poco mas fuerte de lo normal, o se rozaba con el volante lo retiraba rápido, como si le doliese... No entendía nada. Llegamos a casa y ya después de la cena conseguí que me enseñase la sorpresa.
- Me tienes en un sinvivir. Me vas a decir que es lo que tienes que enseñame, ¿o qué? -le decía impaciente.
- Si, ven. -nos sentamos en la terraza y empezó a contarme. -Hacía tiempo que llevaba tiempo queriendo hacer una cosa, pero nunca supe muy bien el qué. Entonces Mario me dio una idea y de ahí ha salido esto. -se remangó la camiseta y me enseñó un tatuaje en el antebrazo.
- ¡Estás loco! ¿Qué significa?
- Son dos 'A', por tu nombre y por el mio y el 19, nuestro día.
- Estoy en blanco. No esperaba que esta fuera la sopresa.
- ¿Pero te gusta?
- Me encanta!
En ese momento de pasión desenfrenada me llamó Tatiana; Javi la acaba de dejar tirada.
- Ari, estoy en Madrid. No sabía donde ir y lo primero que pensé fue en ti. ¿Podemos vernos? -me decía llorando.
sábado, 2 de marzo de 2013
Capítulo 34.
Me fui a la cama aturdida después de que Daniel se me declarase. Le dejé en el pasillo con la palabra en la boca. Después de un rato dando vueltas en la cama desperté, sin querer a Adrián y se extrañó al verme despierta.
- Tu hermano se me ha declarado -le decía mirando al techo.
- ¿Qué? -decía adormilado.
- Pues eso, que tu hermano Daniel se me ha declarado.
- ¿Cómo que se ha te declarado?
- Que sí, que me ha dicho que hizo todo esto porque está enamorado de mi.
No fue capaz de articular palabra, solo sonrió, me abrazó muy fuerte y pasados unos minutos me susurró un te quiero.
Al día siguiente ya nos volvíamos a Madrid, Adrián tenía que volver a los entrenamientos. Con su hermano todo era muy frio, tanto por mi parte como por la de Adri. Se despidieron como dos desconocidos, lo cual desconcertó un poco a Daniel, pues pensaba que estaría todo arreglado. Después de aquel viaje a Asturias pasó mucho tiempo hasta que volvimos a saber de él.
El sábado de esa semana tenían partido en el Calderón, Atleti - Celta. Sonia ya tenía una tripita lo bastante considerable como para no poder estar de un lado para otro continuamente, ya la pobre se cansaba con rapidez, lo que tiene estar de casi cinco meses. Tratamos de estar tranquilas, por su bien, pero Adrián hizo que nos levantáramos de golpe. Llevaba un tiempo que le costaba marcar, que le faltaba confianza en si mismo, pero en aquel partido todo aquello se esfumó y marcó un gol, el que le dio la victoria al equipo. Recuerdo su sonrisa, esa especial que sólo él tiene y como buscaba la mía para señalarme y dedicarme el gol.
Después de aquel partido, los cuatro, Sonia, Mario, Adri y yo fuimos a cenar, cortesía del goleador. Pasamos una muy buena noche, en un buen ambiente, en la mejor compañía.
Al volver a casa, me encontré todo decorado, llenito de velas. No entendía nada. Miraba a Adrián y sólo me señalaba con la mirada que siguiese hacia delante. Le hice caso. Toda la casa igual, preciosa, decorada. Al llegar a nuestra habitación, me encontré una caja con una carta encima.
- Primero abre la caja y luego lee la carta -decía.
Hice lo que me dijo. Abri la caja y me encontré con una pulsera que siempre, desde que le conocía llevaba él puesta, y siempre le decía que me encantaba, pero nunca me dejaba a penas tocarla, decía que era su pulsera. Cuando la ví ahí le miré sorprendida y me hizo que leyese la carta.
"Te preguntarás porque todo esto, ¿no? Dentro de muy poco hacemos un año y hemos pasado muy buenos momentos pero también muy malos, pero a pesar de todo, hemos sido capaces de luchar y de seguir adelante juntos. Tenía ganas de agradecerte todo lo que haces por mi, el simple hecho de que estés conmigo. Agradecerte hacerme sentir muchas cosas que pensaba que no existían. Cómo se que te gustaba esa pulsera y tú sabes lo mucho que significa para mi, quiero que la tengas tú, sé que contigo estará segura y probablemente nos una mas aún. Te quiero pequeña enana, te quiero mucho. Adri."
- ¿Pero y todo esto Adri? -le decía besándole.
- Ya lo has leído. Te quiero. -me susurraba al oído. - ¿Te acuerdas de nuestra promesa?
- Claro, amor, claro que me acuerdo, no se me olvida desde que lo prometimos.
- Vamos a hacer una locura. Vamos a prepararlo todo y casémonos.
- ¿Qué? -decía sorprendida.
- Que sí. No estamos preparados, lo sé, pero si fuimos capaces de asimilar que íbamos a tener un crio, ¿por qué no comprometernos del todo?
- ¿Cómo que se ha te declarado?
- Que sí, que me ha dicho que hizo todo esto porque está enamorado de mi.
No fue capaz de articular palabra, solo sonrió, me abrazó muy fuerte y pasados unos minutos me susurró un te quiero.
Al día siguiente ya nos volvíamos a Madrid, Adrián tenía que volver a los entrenamientos. Con su hermano todo era muy frio, tanto por mi parte como por la de Adri. Se despidieron como dos desconocidos, lo cual desconcertó un poco a Daniel, pues pensaba que estaría todo arreglado. Después de aquel viaje a Asturias pasó mucho tiempo hasta que volvimos a saber de él.
El sábado de esa semana tenían partido en el Calderón, Atleti - Celta. Sonia ya tenía una tripita lo bastante considerable como para no poder estar de un lado para otro continuamente, ya la pobre se cansaba con rapidez, lo que tiene estar de casi cinco meses. Tratamos de estar tranquilas, por su bien, pero Adrián hizo que nos levantáramos de golpe. Llevaba un tiempo que le costaba marcar, que le faltaba confianza en si mismo, pero en aquel partido todo aquello se esfumó y marcó un gol, el que le dio la victoria al equipo. Recuerdo su sonrisa, esa especial que sólo él tiene y como buscaba la mía para señalarme y dedicarme el gol.
Después de aquel partido, los cuatro, Sonia, Mario, Adri y yo fuimos a cenar, cortesía del goleador. Pasamos una muy buena noche, en un buen ambiente, en la mejor compañía.
Al volver a casa, me encontré todo decorado, llenito de velas. No entendía nada. Miraba a Adrián y sólo me señalaba con la mirada que siguiese hacia delante. Le hice caso. Toda la casa igual, preciosa, decorada. Al llegar a nuestra habitación, me encontré una caja con una carta encima.
- Primero abre la caja y luego lee la carta -decía.
Hice lo que me dijo. Abri la caja y me encontré con una pulsera que siempre, desde que le conocía llevaba él puesta, y siempre le decía que me encantaba, pero nunca me dejaba a penas tocarla, decía que era su pulsera. Cuando la ví ahí le miré sorprendida y me hizo que leyese la carta.
"Te preguntarás porque todo esto, ¿no? Dentro de muy poco hacemos un año y hemos pasado muy buenos momentos pero también muy malos, pero a pesar de todo, hemos sido capaces de luchar y de seguir adelante juntos. Tenía ganas de agradecerte todo lo que haces por mi, el simple hecho de que estés conmigo. Agradecerte hacerme sentir muchas cosas que pensaba que no existían. Cómo se que te gustaba esa pulsera y tú sabes lo mucho que significa para mi, quiero que la tengas tú, sé que contigo estará segura y probablemente nos una mas aún. Te quiero pequeña enana, te quiero mucho. Adri."
- ¿Pero y todo esto Adri? -le decía besándole.
- Ya lo has leído. Te quiero. -me susurraba al oído. - ¿Te acuerdas de nuestra promesa?
- Claro, amor, claro que me acuerdo, no se me olvida desde que lo prometimos.
- Vamos a hacer una locura. Vamos a prepararlo todo y casémonos.
- ¿Qué? -decía sorprendida.
- Que sí. No estamos preparados, lo sé, pero si fuimos capaces de asimilar que íbamos a tener un crio, ¿por qué no comprometernos del todo?
viernes, 1 de marzo de 2013
Capítulo 33.
No le quise decir nada a Adrián sobre lo que su hermano me había dicho. Tampoco le hice caso; seguí adelante con mi vida junto a él, pero al parecer iba en serio. Durante unas semanas no paraba de llamarme con número oculto. Llamaban y al descolgar no contestaba nadie. Sabía que era él porque en cierta ocasión le escuché hablar. De esto tampoco le dije nada a Adri, no quería preocuparle, pero no sé si había hecho lo correcto, pues un día salí a comprar y me dejé el móvil en casa. Al parecer había llamado y Adrián lo había cogido. Tiene la manía de que cuando el número es desconocido no contesta y espera a que el otro hable. Su hermano al ver que había descolgado y que no contestaba comenzó a insultarme creyendo que era yo la que había cogido el teléfono.
- Eres una puta. Deja ya a mi hermano en paz que bastante daño le estás haciendo. -decía.
- ¿Daniel? -dijo Adrián sorprendido.
Al darse cuenta de que había sido Adrián el que había cogido el teléfono colgo de inmediato. En ese momento entré por la puerta y su mirada me dijo que algo sabía.
- ¿Desde hace cuanto te amenaza mi hermano, Ari?
- Ehhhhr..., ¿qué? -dije con miedo.
- Acaba de llamarte en número oculto, insultándote y ordenándote que me dejes. ¿Desde hace cuanto lo hace? -decía enfadado.
- Desde que estuvimos en Asturias.
- ¿Qué que? Ari hace casi un mes de aquello. ¿Por qué no me has dicho nada?
- Lo siento, no quería preocuparte. Cuando nos fuimos de Asturias me dijo que te dejase o tendría problemas, pero no pensé que fuese a llegar a nada por eso no te lo dije en el momento. Hace al menos dos semanas que no para de llamarme con número oculto, pero no quería preocuparte, trataba de ignorarle.
- Ari, esto no es ninguna tonteria. Me duele que mi hermano haga estas cosas, pero no pienso permitirle que te trate así. Si no te quiere aceptar que no lo haga, nadie le va a obligar, pero me niego a que sobrepase ciertos límites.
- Adri no hagas nada, déjale por favor.
- ¿Pero cómo no voy a hacer nada? ¿Acaso pensabas hacerle caso?
- No, claro que no, pero no quiero que tengas problemas con él por mi culpa...
- Mira Ari, -me decía poniendo sus manos en mis mejillas -para mi lo eres todo y si tengo que tener problemas con mi hermano por defenderte, lo haré, ¿vale?
- Para mi también lo eres todo, y lo sabes de sobra, pero siento muchas veces que todo lo que hago te acaba perjudicando y me siento muy culpable. -decía conteniendo las lágrimas.
- No me perjudicas para nada, todo lo contrario, sabes perfectamente que toda la gente de mi entorno, mis padres, mis amigos, piensan que lo único que me haces es bien, pues has conseguido que sentase del todo la cabeza y que viese un futuro contigo.
Después de que Adrián descubriese todo lo que su hermano me estaba haciendo, no volvió a llamarme, pero si tuvo una conversación mas que seria con él. Le dijo que si no quería aceptarme que no lo hiciese y que si quería seguir pensando igual sobre mi pues que lo hiciese, nadie se lo iba a prohibir, pero no iba a permitir esta situación.
En una de las convocatorias de la selección, los que no estaban convocados tenían un par de días libres y al ser el cumpleaños de la madre de Adrián pues fui a Taverga. Era obvio que Daniel iba a estar, pero ahora tenía todo de mi lado, no podía hacerme nada. Intentamos regalarle un cumpleaños especial a Maria Jesús, la madre de Adri, se lo merecía. Sin duda lo conseguimos, pues se la vio emocionada y no hubo ningún momento de tensión en la celebración, cosa que todos agradecimos.
Cuando nos íbamos a dormir, al salir del baño me crucé con Daniel cosa que me hizo dar un paso hacia atrás, no sabía de lo que sería capaz.
- ¿Sabes por qué he hecho todo esto? -era pregunta retórica, pues no me dio tiempo a contestarle -Desde el primer día que mi hermano nos presentó, me enamoré de ti. No sé si tu no te mereces a mi hermano o es mi hermano el que no te merece, pero lo único que quería y quiero es que le dejes y te vengas conmigo.
- Eres una puta. Deja ya a mi hermano en paz que bastante daño le estás haciendo. -decía.
- ¿Daniel? -dijo Adrián sorprendido.
Al darse cuenta de que había sido Adrián el que había cogido el teléfono colgo de inmediato. En ese momento entré por la puerta y su mirada me dijo que algo sabía.
- ¿Desde hace cuanto te amenaza mi hermano, Ari?
- Ehhhhr..., ¿qué? -dije con miedo.
- Acaba de llamarte en número oculto, insultándote y ordenándote que me dejes. ¿Desde hace cuanto lo hace? -decía enfadado.
- Desde que estuvimos en Asturias.
- ¿Qué que? Ari hace casi un mes de aquello. ¿Por qué no me has dicho nada?
- Lo siento, no quería preocuparte. Cuando nos fuimos de Asturias me dijo que te dejase o tendría problemas, pero no pensé que fuese a llegar a nada por eso no te lo dije en el momento. Hace al menos dos semanas que no para de llamarme con número oculto, pero no quería preocuparte, trataba de ignorarle.
- Ari, esto no es ninguna tonteria. Me duele que mi hermano haga estas cosas, pero no pienso permitirle que te trate así. Si no te quiere aceptar que no lo haga, nadie le va a obligar, pero me niego a que sobrepase ciertos límites.
- Adri no hagas nada, déjale por favor.
- ¿Pero cómo no voy a hacer nada? ¿Acaso pensabas hacerle caso?
- No, claro que no, pero no quiero que tengas problemas con él por mi culpa...
- Mira Ari, -me decía poniendo sus manos en mis mejillas -para mi lo eres todo y si tengo que tener problemas con mi hermano por defenderte, lo haré, ¿vale?
- Para mi también lo eres todo, y lo sabes de sobra, pero siento muchas veces que todo lo que hago te acaba perjudicando y me siento muy culpable. -decía conteniendo las lágrimas.
- No me perjudicas para nada, todo lo contrario, sabes perfectamente que toda la gente de mi entorno, mis padres, mis amigos, piensan que lo único que me haces es bien, pues has conseguido que sentase del todo la cabeza y que viese un futuro contigo.
Después de que Adrián descubriese todo lo que su hermano me estaba haciendo, no volvió a llamarme, pero si tuvo una conversación mas que seria con él. Le dijo que si no quería aceptarme que no lo hiciese y que si quería seguir pensando igual sobre mi pues que lo hiciese, nadie se lo iba a prohibir, pero no iba a permitir esta situación.
En una de las convocatorias de la selección, los que no estaban convocados tenían un par de días libres y al ser el cumpleaños de la madre de Adrián pues fui a Taverga. Era obvio que Daniel iba a estar, pero ahora tenía todo de mi lado, no podía hacerme nada. Intentamos regalarle un cumpleaños especial a Maria Jesús, la madre de Adri, se lo merecía. Sin duda lo conseguimos, pues se la vio emocionada y no hubo ningún momento de tensión en la celebración, cosa que todos agradecimos.
Cuando nos íbamos a dormir, al salir del baño me crucé con Daniel cosa que me hizo dar un paso hacia atrás, no sabía de lo que sería capaz.
- ¿Sabes por qué he hecho todo esto? -era pregunta retórica, pues no me dio tiempo a contestarle -Desde el primer día que mi hermano nos presentó, me enamoré de ti. No sé si tu no te mereces a mi hermano o es mi hermano el que no te merece, pero lo único que quería y quiero es que le dejes y te vengas conmigo.
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