jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 32.

Después de una semana en el hospital volví a casa. Adrián no se había separado de mi en todo el tiempo que estuve ingresada. Dormía allí, se iba a entrenar y volvía, y así cada día. No sabía como agradecerle todo lo que estaba haciendo por mi.
Todo esto estaba siendo mas complicado de lo que imaginaba. Ya estaba echa a la idea de lo que dentro de unos meses iba a pasar y que derepente ya nada fuese a ser así me mataba, pero había algo que me dolía mucho mas que todo esto; ver a Adri mal porque su familia no creía en mi. Después de perder al bebé pensaba que se darían cuenta de que no estaba por lo que pudiese ser, pero aún siguen pensando que no le quiero, que he conseguido enamorarle y que cuando tenga un crío saldré corriendo con todo. Hay momentos en los que llegaba a pensar que él pensaba igual y me retumbaba en la cabeza.

- Ari, ¿cómo puedes pensar que pienso como ellos? -me decia -Parece mentira que me conozcas tan bien.
- Vale, lo siento, pero entiendeme a mi tu también. Ellos son tu familia y quieras o no pues te acaban convenciendo de cosas aunque no quieras.
- Escúchame bien. Ahora mi familia eres tú y me da igual lo que piensen los demás. Mis padres, que son los importantes, están encantados contigo, lo que digan otros no le doy la mas mínima importancia.

Consiguió tranquilizarme, pero sabía que esto no se iba a quedar aquí.
Unas semanas después de salir del hospital, Adrián tuvo días libres asíque me propuso ir a Asturias, lo cual me pareció una genial idea, pues desde que lo conocía, era un lugar al que me encantaba ir para desconectar y relajarme. Al llegar, sus padres nos tenían una pequeña comida como recibimiento preparada. Después de comer fuimos a dar un paseo por el centro. Una vez allí, nos encontramos con unos tios de Adri. Ellos eran de esos que pensaban que yo no le quería, y no dudaron en demostrar el descontento nada mas vernos.

- Ah, ¿pero qué aún no lo habéis dejado? -decía con ironía su tia. Con la mirada, Adrián lo dijo todo. No habló, ni se inmuntó, solo me agarró de la mano, me abrazó y me susurró "lo siento". En aquel abrazo sentí todos y cada uno de sus miedos. No sabía que decirle, sólo pude abrazarle aún mas fuerte.

Me enseñaron un poquito el centro de Oviedo y volvimos a Taverga. Cada rincón de la ciudad era especial. Poco a poco iba entendiendo porque Adri estaba tan enamorado de su pueblo.
Al volver a casa, estaba su familia esperándonos, bueno, esperándole. Traté de poner buena cara por Adri, sabía que esto no era algo fácil para él. Si las miradas matasen, yo no hubiera vuelto de Asturias. No entendían que de verdad me hubiese enamorado de él por ser Adrián, mi Adri, y no por ser el futbolista. Estando en la cama tratando de dormir un poco antes de la hora de la cena, escuché una conversación de Adrián con su familia.

- ¿Pero no entendéis que la quiera? -decía él.
- ¿Y tú no entiendes, Adri que solo quiere sacarte el dinero?
- No tenéis ni idea, de verdad que no. Puede que yo al pricipio pensase igual, pero después de hablar con ella, de conocerla mas a fondo, me di cuenta que no era así, que me quería de verdad y que no está conmigo porque sea un futbolista, si no porque tiene un sentimiento por mi.
- Que inocente eres...
- Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver y vosotros no queréis ver algo que tenéis delante. El día que la pedí que se casase conmigo, aceptó, pero lo primero que dijo fue que ahora no estaba preparada, que era demasiado joven para atarse tan rápido. Cuando se quedó embarazada tenía miedo de mi reacción, no quería que saliese corriendo y ninguno de los dos estábamos preparados pero lo asumimos juntos. Abortó y no salió corriendo como pensabáis. ¿Qué mas queréis que os demuestre?

Aquellas palabras de Adrián dejaron a todos boquiabiertos e hicieron que recapacitasen y se diesen cuenta de que probablemente estaban equivocados. Sobre todo sus tíos que eran quizá quienes mas dudas sobre mi tenía acabaron pidiéndome perdón, pero hubo alguien, uno de sus hermanos, que ni siquiera con las palabras de Adri se convenció. Antes de volvernos a Madrid se acercó a mi y me amenazó.

- O dejas a Adrián o tendrás mas de un problema.

martes, 26 de febrero de 2013

Capítulo 31.

Adrián se había encargado de prepararme la mejor fiesta de cumpleaños. Había llamado a toda esa gente que él sabía que era especial para mi; amigos de Madrid que hacía meses que no veía, amigos de Barcelona que desde que me fui no sabía de ellos, mis hermanos... Consiguió reunir a mi gente mas importante. También estaban Mario, Juanfran, Koke; ellos habían estado conmigo siempre que lo había necesitado.

- Gracias. -le decía a Adri abrazándole.
- ¿Gracias por qué?
- Por todo esto. Porque te has molestado en avisar a gente que es imprescindible para mi y reunirlos a todos para hacer esto.
- Te lo merecías. Después de todo lo que hemos pasado, te merecías algo así.

Pasé el mejor cumpleaños de todos los que había celebrado y gracias a él. No pude evitar en mas de una ocasión derramar alguna que otra lágrima. En la celebración, me confesó que a pesar de ser jóvenes le apetecía tener un bebé, que probablemente no estuviese preparado para ser el mejor padre, pero que trataría de serlo, por él, por mi. Aquellas palabras me llegaron hondo y hoy aún las recuerdo. Sabía que haría lo posible porque aquello saliese bien, pero no siempre todo sale como uno quiere.
Derepente, estando con las chicas en la terraza, me entraron dolores en la tripa. No podía moverme. Tati y Sonia estaban muy asustadas y llamaron rápido a Adrián.

- No puede moverse. La duele muchísimo -le decía Tatiana.
- Adrián no puedo.... -le decía llorando.
- Trata de calmarte por favor. Vamos ahora al médico.

Todos sabían que estaba embarazada, se lo dijimos esa misma noche y todos temieron por la vida de aquella cosita pequeña.
Estaba aterrada por lo que pudiese pasar. El dolor no se me aliviaba con nada. Adrián no se separó de mi en todo momento. El médico me dio un tranquilizante además de un calmante para que pudiese soportar aquellos dolores mientras ellos me hacían pruebas.
Cuando ya estaban acabando comencé a sangrar mucho. Antes de comenzar a sangrar sabía que las cosas no iban bien, pues la cara del médico no me decía lo contrario, pero al empezar a sangrar sabía que peor no podían ir y probablemente aquel bichillo no vendría, al menos por el momento. Ya me había echo a la idea y él igual. Los dos queríamos tener ese bebé y ahora, aunque el médico aún no había confirmado nada, no vendría. Me hundía por momentos.
Antes de comunicarme nada, una enfermera me dio algo para dormir y conseguí al menos durante un par de horas descansar.
Medio adormilada, pude escuchar como el médico le comunicaba a Adrián mis peores temores.

- Cuando vino estaba muy mal y era muy probable que perdiese al bebé, pero después, mientras le hacíamos pruebas tuvo una pérdida y no hubo nada que hacer. Ha tenido un aborto. Lo siento mucho.

Sentí como entraba despacio a la habitación para no despertarme, pero ya estaba despierta. Trató de hacer el menor ruido posible y se sentó en el sillón. Estando de espaldas le hablé y le asusté.

- Ya no vas a tener que tratar de ser el mejor padre del mundo. -le decía intentando contener las lágrimas.
- Mi amor... No sabía que estabas despierta... Lo siento mucho... Te quiero bien arriba. Si no es ahora, lo seré en otro momento, pero el mini Adri o mini Ari, corretearan por nuestro jardín. -decía secándome las lágrimas, y dándome un beso de lo mas tierno en la frente.
- Supongo que si ha sucedido así, sería porque no tenía que pasar, ¿no?
- No lo pienses pequeña. Ahora trata de descansar, lo necesitas.
- No te vayas, ¿vale?
- Tranquila, me quedaré aquí contigo.
- Digo que no te vayas nunca, pero de mi lado.
- Te lo prometo -y me daba un pequeño beso en los labios.

lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 30.

Falsa alarma. Después de darle vueltas y mirar trescientas veces el calendario, caí en la cuenta de que el 19 había sido el día que Adrián me había dejado, después de aquella noche loca que vivimos como reconciliación. Era suyo. Adri sin ninguna duda era el padre. Ahora quedaba quizá, la peor parte, decírselo a él.
Pensé comentárselo tranquilamente en la cena, pero desde hacía días él sabía que me pasaba algo y explotó.

- ¿Me vas a contar de una vez que te pasa?
- Debería de habértelo contado antes, pero es ahora o nunca. Ven, siéntate aquí -decía sentándome en el sillón para que se pusiera a mi lado.
- Uyyy... Ese tono no me ha gustado. Me das miedo. ¿Qué pasa Ari?
- A ver por donde empiezo... -no me salían las palabras. -Que difícil es esto...
- Por favor Ariadna, di loque tengas que decir ya. -esperaba impaciente.
- Estoy embarazada.
- ¿Qué? -se quedó pálido, con la boca abierta y los ojos como platos. No sabía que decir, de que manera gesticular. Estaba completamente paralizado. -¿Embarazada? ¿Desde hace cuanto lo sabes?
- Desde hace unos días, pero no encontraba las palabras para decírtelo. Sé que te lo tenía que haber contado nada mas saberlo, pero no sabía como... -le decía cabizbaja.
- ¿Qué quieres hacer?
- ¿Qué quieres que haga?
- No lo sé. No sé si estoy preparado para asumir tal responsabilidad. Pero, ¿sabes qué? Que lo que quiero es estar contigo, así que me da igual lo que tenga que asumir para estarlo.

Sus palabras me tranquilizaron mucho, sabía que me apoyaría en cualquier decisión fuese la que fuese, pero parte de su familia, después de darles tal noticia no estaba por la labor de tener un descendiente que viniese de mi. Sus padres se alegraron muchísimo, pero otra parte solo pensaba que estaba con él por ser Adrián López, el jugador del Atlético de Madrid y no mi Adri. Me dolía bastante que pensasen eso, pero por suerte o no, tarde o temprano se darían cuenta de que estaba con él porque le queria y no por quien fuese.

Entre nosotros todo estaba volviendo a lo que era al principio, una unión, una estabilidad. Todo lo que hacía un mes habíamos perdido por el camino, lo volvimos a recuperar, incluso recuperamos mas.
Ese fin de semana era mi cumpleaños y vendría Tatiana, para celebrarlo. Sabía que entre ella y Adrián algo estaban tramando pues se pasaban el día hablando por teléfono. Me desquiciaba tanto secretismo.
Se quedaría en casa de Adri a dormir así que podría tenerme entretenida para lo que quisiera que estuviesen preparando.
El sábado por la mañana no estuvimos ni un solo minuto en casa. Nos despertamos bien prontito para irnos al centro. Pasamos el día de compras, de tapas, de paseo, de fotos..., fue un día muy bonito. Sólo ella sabía hacer de días tan especiales como el de mi cumpleaños, días inolvidables.

- Tengo que contarte una cosa -le decía a Tati mientras descansábamos tiradas en la hierba, disfrutando de las vistas del templo de debod.
- ¡Sorpréndeme!
- Vas a ser tita.
- ¿Cómo? ¿Estás embarazada? -gritaba en mitad del parque. -Pero..., ¿de Adri? Porque me han contado ciertas cositas mi amor.
- Si, es de Adri, segurísimo.
- ¿Y Adrián que dice?
- Que no se ve preparado para asumir tal situación, pero que quiere que estemos juntos sea como sea y venga lo que venga.

Aquellas palabras le hicieron sonréir, pues le alegraba saber que no saldría corriendo, sabía lo que le pasó a Sonia y tenía miedo de que él hiciera igual.
Después de un buen paseo, volvimos a casa. Allí, antes de entrar por la puerta, Tati me tapó los ojos y me llevó a algún lugar de la casa. Estaba desubicada. De repente sentí como alguién se acerca a mi por la espalda, me abrazaba por la cintura y me susurraba al oído.

- Felicidades princesa.

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 29.

- ¿Embarazada? -decía Sonia con los ojos como platos.
- No lo sé, estoy muy asustada Sonia. No estoy preparada para casarme con él, pues imaginate tener un crio y además con todos los problemas que tenemos... Nonono.
- Lo primera relájate... Mas complicado que lo tenía yo no creo que lo tengas y mira. Pero antes de afirmar nada, hazte la prueba.

Hice caso a Sonia, traté de relajarme y bajé a por la prueba de embarazo. No le dije nada a Adrián, pero sé que sabía que me pasaba algo, me notaba las cosas a kilómetros.
Ella estuvo en todo momento mientras esperaba a que el cacharrito ese daba el resultado.

- Sonia, dime por favor que si salen dos rayitas es negativo. -le decía sabiendo la respuesta, queria que me mintiese.
- ¿Dos rayitas? Ari....
- No puede ser.... Era lo último que me faltaba de verdad... ¿Cómo le digo esto Sonia? Como se lo digo.
- Mira, Adrián no es Mario y estoy segura de que no se lo va a tomar como él, así que no creo que tengas que preocuparte en ese aspecto.
- Sonia, creo que no es de Adrián.


Adrián me acababa de dejar. Estaba echa un asco. No podía estar en casa, me ponía peor aún. Un día, estando en la cama me llamó Ilie, quería verme. Ya no tenía nada que perder así que quedé con él. Al principio todo era demasiado frio, ninguno sabía que decir por lo que pudiese pensar el otro. Al cabo de un rato, volvimos a hablar como dos amigos mas. Realmente él fue quien consiguió que me olvidase un poco de todo lo que me estaba pasando. Estuvimos toda la tarde por Madrid, haciendo de guía turístico con él, pues a penas lo conocía. De la Gran Vía, a Sol. De Sol al templo de Debod. Del templo a la Plaza Mayor... Y así por cada rincón especial del centro de Madrid.
Después de un gran y entretenido paseo, fuimos a su hotel. Allí bebimos, bebimos mucho, mas de lo que debería quizá. Se nos fue de las manos todo, pues borrachos como cubas empezó a calentarse la cosa y lo que habia empezado en un abrazó acabó con los dos sin ropa en la cama y no precisamente durmiendo. Cuando me desperté y fui consciente de lo que había pasado lo único que pude hacer fue vestirme lo mas rápido que pude, recoger todas mis cosas y dejarle una nota a Ilie: "Lo siento, no estoy haciendo bien y creo que esto no tenía que haber pasado. Gracias por hacerme olvidar."  No había hecho bien acostándome con él, pero tampoco estaba haciendo bien al irme de esa forma. La acababa de cagar por todo lo alto.


- ¿Qué? ¿Te acostaste con Ilie cuando Adrián te dejó? -Sonia no salía de su asombro.
- Sí... Y ahora no sé de quien puede ser.
- A ver, contemos. Tienes un retraso de algo mas de tres semanas y Adrián te dejó hace poco menos de dos. De ser así, de Ilie no debería de ser....
- No debería, tu lo has dicho. Pero, ¿y si lo es? ¿Cómo le dijo a Adri que esto no es suyo? Entonces es cuando me deja y no quiere volverme a ver nunca.
- Vamos al médico que te hagan un análisis y que te diga de cuanto tiempo estás. Pero tranquilizate por favor.

Fui al médico, me hicieron los análisis y días mas tarde me dieron los resultados. Según el médico sí, estaba embarazada, de menos de tres semanas.

- Según nuestras cuentas, te habrías quedado embarazada sobre el 19 de Febrero.
- ¿El 19? ¿Qué día vi a Ilie? -pensaba para mis adentros. Eché cuentas y si no estaba equivocada a Ilie le había visto el.... ¡El 19!

sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 28.

- Por favor, escuchame -decía viniendo detras mio. -No te vuelvas a ir. Entra y te explico todo...
- Adrián no puedo más, todo esto me supera.
- Por favor....

Justo en ese momento le miré a los ojos y le vi con ellos vidriosos, asi que no pude decirle que no y entré. Esto estaba pudiendo conmigo; el estar mal con él, el que saliesen problemas por todas partes, el que no pudiésemos estar tranquilos y juntos..., era una situación que me hacía sentir muy mal...

- Ari, te quiero.
- Ya Adri, y yo también a ti, mucho, pero esto está acabando conmigo...
- Mira, con Nuria no ha pasado absolutamente nada, ya sabes como es. Es cierto que la llame, sí, pero era su cumpleaños... Cuando me preguntó que que tal pues le dije que no demasiado bien y como amiga que es me preguntó que porque y la conté todo lo que había pasado entre nosotros, nada mas, te lo prometo. En ningún momento la dije que viniese a Madrid, ni siquiera sabía que había venido...
- Yo necesito, y no es que lo quiera, que también, es que necesito estar contigo. Eres esa parte imprescindible que mi vida necesita para estar completa. Tú y solo tú, eres capaz de hacerme sonréir de una forma tan especial que nadie nunca ha conseguido. Tú y solo tú, eres capaz de mirarme y saber me pasa sin decir absolutamente nada. Tú y solo tú, sabes sacar lo mejor de mi misma. Tú y solo tú, has sido capaz de enamorarme en muy pocos segundos y me has vuelto a traer a Madrid cuando en Barcelona estaba rehaciendo mi vida. Desde hace unas semanas quizá un mes, no eres ese Adrián que yo conocí. No sé donde está, pero tú no eres y yo para poder volver necesito que vuelva, le necesito porque él es el culpable de mi felicidad, Adri...
- Lo sé, y no sé que es lo que me ha pasado. Todos mis miedos de que volvieses con Ilie me vinieron de golpe y reventé. Lo he hecho mal, ya lo sé, pero te prometo ser el mismo de siempre, el Adrián que tu conociste. No te vayas.... -me decía agarrándome fuerte las manos.
- Adri, ¿pero qué miedos tenías de que volviese con Ilie? ¿Cuántas veces te pude decir que no iba a volver con él, que te quería a ti?
- Ya lo sé joder, pero no podía evitarlo....
- Vale, pongamos que vuelvo..., ¿quién me dice a mi que esos miedos no van a aparecer?
- No te lo dice nadie, sólo puedo ser yo mismo el que te demuestre poco a poco que ya no están, que han desaparecido.


Volví. Mi cabeza realmente me decía que no lo hiciese, que las palabras se las lleva el viento y probablemente esos miedos volviesen a aparecer cuando menos me lo esperase, pero mi corazón me pedía volver, necesitaba estar con él de nuevo. Ya no sabía vivir si no era con él.
A pesar de todo nuestra promesa seguía en pie, nuestra fuerza podía con cualquier cosa que se interpusiera entre medias. Tarde o temprano, llegaría.

Parecía que Adri volvía a ser mi Adri, el del principio. Desde el día que volví, ya le sentí distinto, como con muchas ganas de que nada se interpusiera una vez mas entre nosotros. Parecía que esta era la definitiva. Ahora o nunca. Si esto salía bien sería para siempre, si no nunca habría nada.

- Sonia, tengo un problema. -le decía con la voz temblorosa.
- No me asustes, ¿qué te acurre?
- Tengo un retraso de casi tres semanas.

viernes, 22 de febrero de 2013

Capítulo 27.

"Que como yo a veces sueño, nadie a soñado contigo. Que como te echo de menos no hay en el mundo un castigo". Fue lo único que fui capaz de contestarle después de quizá una hora pensando que escribirle. Temblaba. Temblaba mucho. Estaba muy nerviosa. No esperaba que me fuese a escribir, pero tampoco quise hacerme demasiadas ilusiones, me decía que si había posibilidad de arreglarlo, pero yo no tenía todas conmigo de que eso fuese a ser así. Desde luego que por mi no iba a ser, ganas no me faltaban, de echo me sobraban.

Al cabo de un rato, volvió a escribirme, esta vez para decirme si podíamos vernos. Pasó a buscarme y fuimos a nuestro parque. Una vez allí el ambiente se cortaba con cuchillo y tenedor, estábamos los dos demasiado tensos, pero pasados unos minutos Adri consiguió articular palabra.

- No sé que decirte... Me siento como un gilipollas después de todo. He pagado todos mis miedos con la persona que menos se lo merecía. -decía cabizbajo.
-Yo siento que he echo algo mal, no llego a saber muy bien que es, pero me siento culpable de que todo esto haya pasado.
- Cuando leí aquel mensaje de Ilie, lo primero que pensé, mal por mi parte, fue que te estabas riendo de mi, que estabas conmigo por quien pueda ser...

Aquellas palabras me sentaron como una patada en el estómago, me levanté y con los ojos llenos de lágrimas me dispuse a irme...

- Si realmente piensas así de mi, no sé que hacemos aquí, sinceramente. -Al ver que me iba se levantó y me agarró del brazo para detenerme.
- Ari, si siguiese pensando eso de ti, no te habría escrito. Escuchame. En esta semana que hemos estado separados me he dado cuenta de lo que me aportas en la vida y es mucho mas de lo que jamás habría imaginado. Me despertaba por las mañanas y que no estuvieses ya dando vueltas por la casa, con la música a tope y preparando el desayuno me mataba, pero me mataba mas aún, levantarme y que no estuvieses a mi lado y que mi primera sonrisa de la mañana fuese provocada por ti. He echado de menos muchas cosas, te he echado de menos a ti.. Quiero que vuelvas a casa, que volvamos a ser los que éramos antes, aquella pareja que se arriesgó sin saber nada y que a pesar de tener que superar mil baches estaban mas unidos que nunca. ¿Sabes que echo de menos? A los Ari y Adrián del principio... Vuelve por favor...
- ¿Sabes qué echo yo de menos? -le decía con los ojos rojos de contenerme las lágrimas después de todo lo que me acababa de decir -Echo de menos al Adrián del principio. Ese que sin ningún tipo de miedo consiguió que dejase a mi novio para estar con él y que me hacía sentir especial estando a su lado. Ha desaparecido ese chico que me enamoró por culpa de todos los miedos Adri.
- Esos miedos han desaparecido.
- ¿Estás seguro? No puedo volver si siguen ahí, de verdad. Necesito a mi Adrián, al del principio. A ese que conseguía sacarme las sonrisas mas especiales, que con sólo mirarme me entendía... Necesito que estés como estabas cuando vine aquí....
-Déjame demostrarte que vuelvo a ser yo, el Adrián sin miedos, por favor.

No podía decirle que no, estaba enamorada y no podía evitar alegrarme de que cambiase de idea, de que quisiera que volviésemos. No sé si había cambiado o no, pero le sentía como al principio, con ganas de que todo esto saliese bien, a pesar de los mil tropezones que pudiesemos tener.

Volví con él a casa y para mi sorpresa, Nuria, su ex, estaba en la puerta esperando.

- ¿Qué hace esta aquí? -decía.
- La pregunta no es esa. La pregunta es, ¿qué haces tú aquí? -le preguntaba Adrián.
- ¿Sabes que tu novio estos días que habéis estado separados me ha llamado para que le consuele?

Miré a Adrián enfadada y antes de que dijese nada habló.

- Ari, no le hagas caso por favor, sólo la llamé porque era su cumpleaños, me preguntó que tal estábamos y le conté, nada mas. En ningún momento la dije que viniese. Vamos dentro y te lo cuento mas tranquilamente, de verdad.
- Adrián, si no son tus miedos, es la tia esta... ¿Crees que esto va a funcionar? ¿En serio? -y me alejaba de allí, despacio, mientras él no sabía si venir a retenerme o dejarme ir.

jueves, 21 de febrero de 2013

Capítulo 26.

Me acaba de dejar. Por un simple mensaje, me acaba de dejar. Sin salir de mi asombro y con lágrimas en los ojos subí a la habitación y me dispuse a recoger mis cosas, no quería estar en casa cuando volviese de entrenar. Lo recogí todo y me fui. Cuando volvió yo ya no estaba, sólo había un post-it en la nevera; "Ya he recogido todo, cuando leas esto no estaré. Adiós. Ari."

No sabía donde ir. No quería ir a casa de mis padres. No quería contarle todo esto a nadie, pero al final llamé a Sonia y le conté todo. Sin pensárselo dos veces me dijo que me fuese con ella a su casa. Mario y ella aún no vivían juntos asíque podía estar con ella unos días.
No me acostumbraba a estar sin Adrián. Era mucho mas dificil de lo que me había llegado a imaginar. Pasaban los días y no me hacía a la idea. No sabía nada de él desde que me había ido, hacía ya tres días. Mario solo me decía que él estaba mal, que desde que lo dejamos no era el de siempre, pero ¿de qué me valía que estuviese mal si no tampoco hacia nada por arreglarlo? Él era el que tenía el problema conmigo, yo no podía hacer nada al respecto.

- Ari, no puedes estar así, ¿por qué no hablas con él? -me decía Sonia.
- ¿Y qué le digo? Me ha dejado por sus malditos miedos y su jodida estupidez, no puedo hacer nada...
- Si que puedes hacer, sabes perfectamente que en cuanto le digas algo vuelve a por ti.
- Ya, ¿sabes que pasa? Que tiene que ver las cosas él solo, que si vuelve, tiene que hacerlo por sus propios medios no porque yo le diga nada....

Llevaba días sin comer, sin dormir. Esto estaba pudiendo conmigo. Iba a clase y no estaba. Sonia y Mario trataban de entretenerme, de tenerme desconcentrada de todo, pero había momentos en los que era imposible. Todo me recordaba a él.
Me fui a dar una vuelta, necesitaba desconectar de todo. Acabé en un parque. Un parque que descubrí por él. Un parque que me traía demasiados recuerdos. Traté de estar lo menos posible por allí, no era lo que mas necesitaba, así que volví rápido a casa. Intenté ponerme a estudiar, misión imposible. Me fui a la cama y no dejé de dar vueltas. Puse en modo repetición "De las dudas infinitas" nuestra canción. Recordaba cuando me recordó por cantar esa canción después de salir del coma y no pude evitar llorar. Me abracé fuerte a un peluche que me regaló en una ocasión, le dí un beso al anillo y horas mas tarde conseguí dormirme.

Aquel día tenía que ir a buscar a Mario a la Ciudad Deportiva, Sonia se había llevado su coche y no podía volver de otra forma. Llegué y aparqué dentro. Mientras esperaba que salieran, escuchaba música, siempre Supersubmarina, a pesar de que me trajese demasiados recuerdos. Salieron todos y casualidad o no Mario salió con Adrián. No me esperaba allí lo cual le hizo detenerse de golpe. se le abrieron los ojos como platos y trató de desviar la mirada. Simplemente me dijo hola y fue a su coche. Mario trató de pararle y que hablase conmigo, pero no lo consiguió. Me sentía mal, sentía que había hecho algo mal, no sabía muy bien el que, pero sentía así. Dejé a Mario en su casa y me fui a casa con Sonia. Nada mas llegar me senté en el sillón y me quedé dormida de tanto llorar... "Que como yo a veces sueño, nadie ha soñado contigo. Que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo...". Me desperté a la hora de cenar y porque Sonia me llamó. No tenía hambre, para variar, pero ella me obligó, decía que no podía seguri así. Mientras Sonia conseguía sacarme alguna carcajada sonó mi móvil.

"No sé que me está pasando. Sé que algo estoy haciendo mal y que todo lo he pagado contigo. Hoy cuando te he visto me han temblado las piernas y vuelto a sentir aquello que sentí el primer día que te vi, pero me he acojonado y me he ido. ¿Crees que aún puede tener solución todo esto?"  

miércoles, 20 de febrero de 2013

Capítulo 25.

¿Cómo decirle que ya no me retenía nada en Barcelona? ¿Qué lo que me retenía estaba en Madrid? Me dolía mucho esta situación. No me salían las palabras, pues sabía que cualquier cosa que le dijese le iba a hacer daño, pero en estos momentos la persona que quería estaba en aquí y no podía cambiar las cosas por mucho que quisiese. No le dije nada, simplemente me separé, le sonreí de medio lado y le acaricié la cara. Justo en ese momento apareció Adrián, venía a buscarnos. Fue la situación mas incómoda que había vivido nunca; mi ex y la persona por el cual le había dejado, juntos. Ni siquiera se miraron, simplemente Adri me dio un beso y nos fuimos. El ambiente se enfrió por completo.
Al cabo de un rato, llevamos a Nadia y Tatiana a la estación, esa misma tarde se volvían a Barcelona.

- Prometo volver pronto. -me decía Tatiana.
- Yo prometo irte a ver pronto también. -la decía mientras le daba un abrazo fuerte. -Vente Nadia. -y las tres en mitad de la estación nos abrazamos mientras alguna lágrima nos recorría las mejillas.

De camino a casa, aquel ambiente frio que se quedó fuera del campo, seguía presente. No me gustaba estar con Adrián así. No me dirigió la palabra en todo el camino, pero ni siquiera en casa, lo cual me cabreaba bastante porque no tenía ningún motivo para ponerse así. Se fue sin cenar a la cama y a mi no me apetecía dormir esa noche con él, pues seguía sin dirigirme la palabra, así que decidí quedarme en el salón. No podía dormir, me mataba por dentro estar enfadada con Adri, pero no quería subir a la habitación, aunque tampoco hizo falta, bajó él a buscarme.

- ¿No vas a subir a la cama? -decía con cara de sueño.
- No, no me apetece. -le dije cortante.
- ¿Qué te pasa?
- ¿Cómo que que me pasa? Adri llevas sin dirigirme la palabra desde que salimos del campo, llegamos a casa y tampoco eres capaz de decirme nada. ¡Qué te pasa a ti!
- ¿Quieres saber que me pasa?
- Claro!
- Me pasa que tengo miedo cada vez que ves a Ilie. Tengo miedo de que al verle te des cuenta de que le sigues queriendo y me dejes. Me pasa que hoy cuando os he visto abrazados he sentido que te ibas, como aquella vez en la estación. Sentía que me ibas a dejar y eso me aterra. -decía mirando al suelo.
- Adrian, mirame. -le decía moviéndole la cara para que me mirase a los ojos.- ¿Cuántas veces te he dicho que te quiero, que si quisiera estar con él lo haría? No quiero que tengas miedo por nada, no me voy a ir porque no puedo estar sin ti. ¿Ves esto? -le decía enseñándole el anillo- es nuestra promesa y no se me olvida. Creemé cuando te digo que puedes estar tranquilo, no me voy a ir con nadie, sólo quiero estar contigo.

Me retumbaban en la cabeza aquellas palabras de Adri. ¿Miedo por qué? Si era la persona que mas quería... Traté de tranquilizarle con un abrazo, lo que llevó a un beso, lo que llevó a un beso mas apasionado, que llevó a que me cogiese en brazos y subiésemos a la habitación. Aquello se convirtió en un despojo de pasión y adrenalina acumulados. La ropa nos sobraba a los dos y fue desapareciendo por segundos, cada vez mas deprisa. Nuestros cuerpos se negaban a separarse.

Después de aquella noche envuelta por el frenesí, caímos rendidos y dormimos como dos benditos, pero por la mañana todo lo que había pasado antes quedó en un segundo plano. Mientras me duchaba, llegó un mensaje a mi móvil, el cual abrió y leyó Adrián. Era Ilie; "Gracias por venir ayer, no te esperaba. Estabas preciosa, como siempre. Dentro de poco tenemos días libres y estoy pensando en pasarme por Madrid, Javi quiere ir a Talavera a ver a su familia y haremos una visitilla a la capital. ¿Podría verte? Sola, si es posible. Tengo muchas cosas que decirte que aún no sabes. Un beso". Aquello fue la gota que colmó el vaso y cuando salí de la ducha estaba con una cara hasta el suelo.

- ¿Quién me ha escrito? -le decía.
- Compruébalo tú misma -decía con tono seco tendiéndome el móvil. Cuando vi quien había sido se hizo un silencio de lo mas incómodo. -¿Aún sigues hablando con él?
- ¿Aún te lo sigues preguntando? -dije enfadada.
- Ari, no puedo mas. Siempre tiene que aparecer y entrometerse en todo y lo que mas me preocupa y duele es que le acabas siguiendo rollo. Se acabó.
- ¿Se acabó el que, lo nuestro? -conseguí decir sorprendida.
- Si...... -se dió media vuelta y se fue al entrenamiento.

martes, 19 de febrero de 2013

Capítulo 24.

Sonia salió del hospital y Mario se encargó de cuidarla, tanto que se la llevó a su casa, pues a pesar de que sus padres pusieron algún que otro impedimento ella queria estar con él. Quien lo diría que él fuese a cambiar de este modo. Si al principio no había quien los separase, ahora menos aún. Daba gusto verles así, pero sobre todo, daba gusto ver a Sonia tan feliz.

Mientras ellos dos vivían en un mundo paralelo al nuestro, Adrián y yo teníamos una pequeña discusión porque ese fin de semana venía Tatiana a Madrid, el Barça B jugaba con el Castilla, lo que suponía volver a ver a Ilie. Ella quería que fuese al partido para acompañarla, pero Adrián no quería.

- Ari, donde hubo siempre queda, ¿sabes?
- Si donde hubo siempre queda; tú, Asturias, Nuria. -le decía enfadada.
- Vale..., perdón. -decía arrepentido -pero entiéndeme Ari, es tu ex, que le veas no es lo que mas me apetece.
- Adrián por favor, es mi ex, pero es la persona que dejé por ti. Si le quisiera, no habría dejado todo en Barcelona para venirme aquí contigo y arriesgarme una vez mas.

Sabía perfectamente que no le iba a tranquilizar ni una de las palabras que yo le dijese, a pesar de que confíase en mi,  pero aún así, trató de contener los celos o lo que quisiera que tuviese y pude ir al partido con un poco de tranquilidad.
Fui a buscar a Tatiana a la estación, los chicos vendrían con el equipo al día siguiente, el día del partido. Con ella vino Nadia, aquella chica que Christian había presentado a Ilie y pensé todo el fin de semana que ella había venido porque estaba con él así que estuve relajada todo el tiempo, realmente me hacía feliz saber que había podido rehacer su vida con otra persona después de todo. Luego me di cuenta de que estaba bastante confundida.  Hacía mucho tiempo que no pasaba tiempo con mi mejor amiga, teníamos muchas cosas que contarnos y solo teníamos dos días para hacerlo todo así que desde el día que vino hasta el día que se fue no nos separamos.

El partido era el sábado a las seis de la tarde, asíque las 3, Tatiana, Nadia y yo, comeríamos juntas y nos iríamos al campo. Allí se enteraron de mi compromiso y en mitad del restaurante se pusieron a gritar de la alegría, nos miraba todo el mundo y no nos echaron de pura casualidad. Echaba de menos esa locura que caracteriza a Tatiana y que ella misma le había contagiado a Nadia. Daba gusto estar con ellas. Antes de llegar al campo Adrián me mandó un mensaje al movil; "te quiero, recuérdalo". Era como un niño pequeño, pero le quería y mucho, no podía remediarlo y le contesté; "pero mira que eres bobo, lo recuerdo cada día y por eso te quiero mas".

Acabó el partido y las chicas querían ver a sus respetivos chicos, Tatiana a Javi y Nadia yo creía que querría ver a Ilie, pero no, estaba muy equivocada. Nadia no estaba con Ilie si no con Christian.

- Tati, pero ¿Ilie y Nadia no estaban juntos? -le decía asombrada.
- No, ninguno de los dos quería con el otro. Él porque seguía pensando en ti y ella porque estaba enamoradísima de Christian...

En ese momento apareció. Apareció él, Ilie. No sabía de que manera reaccionar. Quería darle un abrazo, pues a pesar de todo le quería mucho, pero no me atrevía. Quería decirle muchas cosas pero tampoco me atrevía. Él no me esperaba allí, pensaba que solo estaría con las chicas antes de que viniesen al partido y fue un shock para él encontrarme ahí.
Después de un rato mirándonos, sin saber que hacer, me abrazó. Sentí como suspiraba y me susurró al oído;  "te echo de menos, vuelve...."

lunes, 18 de febrero de 2013

Capítulo 23.

Creo que aquella noche no fue capaz de dormir absolutamente nada pensando en si aquellas flores eran o no de Mario. Mi intuición y la de Adrián nos decía que sí, que eran suyas, pero no podíamos asegurar nada, pues Adri al día siguiente le había visto y estaba igual que estos últimos días, como en otro mundo, apartado de todo lo que tenía que ver el fútbol... Su forma de actuar no nos acaba de convencer a la hora de pensar si era él o no.

Estábamos las dos, tranquilas en la habitación del hospital hablando de nuestras cosas, contándola como fue la celebración de los seis meses, que tal nos iban las cosas. A pesar de que la encantaba que la contase todas estas cosas, yo sabía que no podía dejar de pensar ni en las flores ni en la nota, es mas, una enfermera le acababa de traer una margarita, la flor favorita de Sonia con otra nota; "Espero que algún día sepas perdonarme". Quería pensar que era Mario, lo quería pensar porque deseaba a cada instante que apareciese, pero aún así, tenía la duda que fuese él porque antes había estado con un chico, al cual dejó porque le había sido infiel con una amiga, quien sabe si no era él el que trataba de recuperarla.  Derepente, entre tanta cabilación de si era uno u otro apareció Adrián.

- ¿Se puede? -decía asomando la cabeza. -Traigo una sorpresa para la enfermita, pero tiene que estar sola, así que tu señorita, te vienes conmigo -me decía.
- Hola... -susurraba tímidamente Mario.
- ¿Y esto? -dije sorprendida.
- ¡Sorpresa!

Sabía que esto le haría muy bien a Sonia, y me alegraba que él hubiese recapacitado y volviese a intentar arreglar las cosas. Digo intentar, pero sabía perfectamente que no tendría mas que entrar por la puerta de aquella habitación para que estuviese perdonado de todo pecado.

- ¿Puedo pasar? -decía con miedo.
- ¿Mario?
- Si.., ¿puedo?
- Claro pasa. -conseguía decir Sonia, estaba demasiado nerviosa ya.

Estuvieron un rato, mirándose, acariciándose la mano, parecían niños pequeños. Ninguno de los dos ni quería, ni sabía de que manera romper el hielo. Mario consiguió encontrar las palabras adecuadas para tratar de empezar una pequeña conversación.

- Lo siento. -decía cabizbajo. -Siento todo esto. Me siento muy culpable de todo lo que estás pasando, sé que en gran parte todo es mi culpa. No tendría que  haber salido corriendo, pero fue lo que me salió hacer en ese momento, no hubiera sabido reaccionar de otra menera.
- No te preocupes, está todo olvidado. -decía ella para tranquilizarle.
- No, de verdad, lo siento. ¿Tú quieres tener el bebé?
- Mario, yo quiero tenerlo, pero contigo.
- ¿Y aún estoy a tiempo?
- A tiempo, ¿de qué?
- De ser padre.
- Pero... ¿Quieres serlo?
- Si es contigo si. Sonia, estos días me he dado cuenta y Adrián y Ariadna me han hecho ver que te quiero mas de lo que pensaba y que me importas aún mas. Si para estar contigo tengo que prepararme para ser padre, lo haré y seré el mejor.

Ella no pudo decir una sola palabra, solo trataba de contener las lágrimas pero ni de eso fue capaz, pues acabó llorando de alegría. Era la mejor noticia que le podían dar. Al fin habíamos conseguido que Mario abriese los ojos y viese que eso era lo mejor que podía hacer si de verdad era lo que sentía como él mismo decía. En aquel momento de felicidad absoluta lo único que consiguió hacer fue besarle, nada mas. Aquello parecía el principio de algo muy bonito.

domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 22.


Pasamos la noche con Sonia y Adrián creyó oportuno llamar a Mario y contarle todo lo que le había pasado. Parecía no haberle afectado demasiado, pues lo único que dijo fue "vale, que se recupere". De verdad que no entendía a Mario, no sabía porque se comportaba de esa manera, decía muy poco de él, parecía que en ningún momento había querido a Sonia, que sólo era una diversión y que ahora que oía la palabra compromiso, huía. Me dolía mucho esta situación, sabía lo mucho que ella le queria y también sabía que si ella estaba así en parte había sido por toda esta situación.
Cada vez que alguien entrada por la puerta de la habitación ella se sobresaltaba, pensando que era Mario, aún tenía la esperanza de que se arrepintiese de todo y volviese. Por muchas dudas que tenía, decía que si se había ido de estar forma era porque no la quería, era evidente que en cuanto él viniese y dijese 'perdón', ella aceptaría scon los ojos cerrados.

- Sonia, tienes que relajarte, de verdad. No puedes estar así todo el tiempo, de ser así, esto acabará de la peor forma posible.
- Ari, no puedo relajarme. No quiero perder al bebé, pero quiero que vuelva Mario, quiero tener este niño con él.
- Nena, se realista, y espero poder equivocarme, pero Mario no va a venir, no va a pedirte perdón porque lo que ha hecho ha sido porque lo sintió así.

Mis palabras la hicieron llorar y sabía que la dolieron mucho, pero era la verdad, tendría que asumirla cuanto antes mejor.  Verla triste me hacía estar a mi también triste, y Adrián no sabía que hacer. Él no quería meterse en todo esto, trataba de hablar con Mario de este tema lo menos posible, pero alguna vez se le escapaba y ver como él no reaccionaba de ninguna forma hacía que temiese por Sonia, por el bebé...

- Mario, escuchame, sabes que yo trato de meterme en este asunto lo menos posible, pero creo que deberías de recapacitar o al menos pararte a pensar si de verdad la querías tan poco como para estar así... -le decia Adrián.
- La quería y la quiero, mucho, Adri, pero no se si estoy capacitado para tener un bebé, que somos muy jóvenes..
- ¿Y qué mas da que no estes preparado? Lo que importa es que os queráis y que salgáis adelante los dos juntos. Lo que tengo claro es que si todo sigue así, tú probablemente puedas seguir tranquilamente con tu vida, pero ella no. Lleva cuatro días en el hospital y cada vez que alguien va ha hacerla una visita se sobresalta pensando que eres tú. Si sigue así, acabará perdiendo el bebé y no habrá vuelta atrás. Piénsalo, en serio.

No sabíamos si aquella pequeña conversación con Adrián, le había servido de algo, pero él no paraba de decirme que le veía arrepentido, con miedo de que a Sonia le pasase algo, pero aún así, no aparecía por el hospital. Según el médico, tendría que estar al menos aún, dos días más. Había momentos en los que no sabía si ni siquiera estar en el hospital le hacía bien. Ella intentaba hacernos creer que estaba bien, y trataba de estar tranquila a la hora de que alguien llamase a la puerta, pero aunque no se levantase de la cama, la cara le cambiaba. Era matemático, alguien llamaba y empezaba a temblar. Sabía que eso no le venía bien ni para ella ni a aquella cosita que estaba esperando, pero no lo podía remediar.

Esa tarde Adrián y yo no podíamos quedarnos en el hospital, habían venido sus padres de Asturias a pasar unos días y estabamos de guías turisticos. Aún así, Sonia me mantenía informada todo lo que podía para que no me preocupase.
Cuando estábamos cenando me mando una foto al móvil con un ramo de rosas y una nota. Cuando vi aquella foto, me pude hacer una idea de quien era, pero lo que me parecía extraño es que ella no me había dicho nada de que hubiese estado allí ni nada. Según me contó se había echado la siesta y al despertarse se lo había encontrado en la habitación. Una vez mas, ella tenía la esperanza de que fuese Mario el que estuviese detrás de aquello, pero en la nota no ponía su nombre, simplemente ponía; "Espero que te gusten las flores. Necesito verte."

sábado, 16 de febrero de 2013

Capítulo 21.

Adrián y yo hacíamos seis meses. Sólo hacia medio año que nos conocíamos, que estábamos juntos, pero habían pasado demasiadas cosas, tantas que hasta estábamos comprometidos. Quería hacerle un regalo especial, uno de esos que no se te olvida nunca, pero no sabía bien que. Sabía que no necesitaba cosas grandes para que le hiciese iluisón, que con un pequeño detalle ya era feliz, pero quería sorprenderle. Llamé a sus amigos de siempre para que me ayudasen, que me diesen alguna idea de que podría hacerle y me ayudaron, ya lo creo que me ayudaron.

Le escribiría una carta, pero a cachos, uno en cada rincón de la casa. El primero lo colgaría en la entrada, por fuera, para que cuando llegase lo viese. Según iba encontrando los trozos de carta iba encontrado pequeños regalos que eran cosas que nos identificaban a los dos.

Seis meses. Veinticuatro semanas. Ciento ochenta días.  Diez mil ochocientos minutos. Seiscientos cuarenta y ocho mil segundos. Todo este tiempo ha sido el que hemos compartido. Fue el destino quien pensó que tú y yo teníamos que estar juntos y pese a todo lo que hemos pasado, los baches que hemos superado, aquí estamos, seis meses después, juntos. No quiero hacer eterno esto, solo quiero una vez mas darte las gracias por todos los momentos perfectos que me has hecho pasar, por cada sonrisa especial que sólo tú eres capaz de sacarme, por hacerme ser mejor persona estando a tu lado. Sabes que tenemos algo muy importate pendiente, que esta promesa no se me olvida. Gracias de antemano por todos los momentos que me regalarás. Te quiero.

Tardo al menos una hora en encontrar cada pedazo de carta y cada regalo. Yo estaba en nuestra habitación esperándole con el último trozo de carta y el último regalo y mientras abría las cajitas, sabía que sonréia y le escuchaba reir por alguno de los detalles. Cuando llegó a la habitación allí estaba yo con Supersubmarina y nuestra canción "De las dudas infinitas" de fondo con una caja en la mano. Se acercó, me abrazó y en el oído le dije el final de la carta "te quiero". Le entregué el último regalo y lo abrió. Allí se encontró el primer regalo que me hizo; la camiseta dedicada que me había dado en Barcelona la primera vez que nos vimos. Siempre me decía que quería verla, que donde la tenía y sabía que para él era algo muy especial. Era tan especial que sentí como los ojos se le llenaban de lágrimas.

- Gracias. Sabes como emocionarme como nadie -decía mientras me abrazaba.
- Pero si solo son bobadas....
- Bobadas que nos identifican el uno con el otro y que hacen que esto sea especial. ¿Sabes una cosa? Que te quiero, mucho, de verdad. Ni quiero ni creo que pueda seperarme de ti nunca.

Aquellas palabras ahora hacian que la emocinada fuera yo y no pude contener que alguna lágrima se derrmase. Adrián era la persona mas especial que había tenido a mi lado nunca y nuestra promesa cada vez la veía mas cerca a pesar de no estar preparada.
Después de todo lo que yo había organizado, él también tenía para mi una sorpresa y me la iba a dar en ese momento. Me tapó los ojos con un pañuelo oscuro y me metió en el coche. No sabía a donde íbamos ni que íbamos a hacer, estaba muy nerviosa. Derepente paró el coche. Abrió la puerta del copiloto y me dio la mano para ayudarme a bajar ya que yo seguía con el pañuelo en los ojos. Sin destaparme los ojos, me agarró por la cintura y me susurró al oído; "espero que te guste". Me destapó los ojos y estábamos en una terraza, alta, muy alta, en medio de la Gran Via de Madrid. Él sabía lo mucho que adoraba los lugares altos de noche en Madrid y me había traído a uno de mis preferidos. Cuando me di la vuelta, vi que había preparado una mesa, perfecta para dos, con una cena hecha por él mismo.
Conseguía que esos pequeños detalles se convirtiesen en grandes momentos.
Esa noche, nuestra noche, nuestro día. Entre los dos lo habíamos hecho especial, uno de esos que por mucho que intentes olvidar recuerdas hasta el mas mínimo detalle.

Cuando volvíamos a casa me llamó Sonia, llorando, muerta de miedo y con mucho dolor. Fuimos a su casa Adrián y yo y la llevamos al hospital.
Estuvimos esperando un par de horas hasta que un médico salió a contarnos que la ocurría.

- Ha sido un ataque de ansiedad. Tiene que estar en reporso absoluto y estar tranquila, sin sobresaltos, si no podría perder al bebé. Hoy ha estado a punto de ello.

viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 20.

(Cuenta Sonia)

Llevaba días sin dormir, pensando como contarle a Mario que estaba embarazada. Tenía miedo, mucho miedo a que al decírselo saliese corriendo y se olvidase de mi, bueno de nosotros...
Mis padres no estaban así que cuando saliese del entrenamiento vendría a comer a mi casa. Ahí se lo contaría.

- ¿Qué te pasa? Tienes cara de miedo, como preocupada... -me decía.
- Es que tengo que contarte una cosa demasiado importante -conseguí decirle a trompicones. -Ven, vamos al sofá.
- Me estás asustando....
- ¿Te acuerdas que el otro día en la comida con Adri y Ari me encotraba mal, con dolor de estómago y ganas de vomitar?
- Sí... ¿Ya estás mejor?
- Si, pero no. Escucha. No es gastroenteritis ni nada por el estilo....
- ¿Entonces? ¿Qué te pasa Sonia? -decía asustado... No podía hablar. Hasta pasados un par de minutos no pude decírselo.
- Estoy embarazada.

Se quedó pálido. Sin habla. Se soltó de mi mano y enmudeció. Sin mas se levantó y se marchó sin decir ni adiós ni a donde. Esa era la reacción que me esperaba y que no quería que sucediese, pero ya no había vuelta atrás. Ya se lo había dicho y había reaccionado así. Ahora solo esperaba que diera señales de vida y volviese.
Después de horas, muchas, me escribió.

"Esto me queda grande. Sé que te estoy fallando, pero no puedo seguir con algo así. No estoy preparado para soportar tal peso. Lo siento."

Mario me acaba de dejar porque me había quedado embarazada. ¿No se daba cuenta de que esto no lo había hecho porque yo hubiese querido? Que si estaba así, era por culpa de los dos, no sólo por mi. En parte esperaba esta reacción y esa era una de las razones por las que tenía miedo de contárselo.
Llamé a Ari para hablar con ella, para contarla todo lo que había pasado, la reacción de Mario. No dejaba de alucinar. No esperaba que Mario actuase así. Trató de consolarme pero era casi misión imposible, así que esa misma noche vino a pasar la noche conmigo. De no ser por ella no hubiese tenido fuerzas para nada.

Al día siguiente, me dijo que iba a ir a buscar a Adrián a la Ciudad Deportiva, pero en realidad fue para hablar con Mario. No quería que hablase con él. Él había tomado esa decisión y yo no tenía mas remedio que asumirla, pero no me dijo nada, lo hizo sin más.
Cuando llegó, Mario fue a la primera persona que encontró con su mirada y a la primera también que trató de evitar. Era la última persona con la que se quería cruzar, sabía perfectamente que ella sabía todo lo que había hecho y que trataría de pedirle una explicación por mi.

- Mario, ¿puedo hablar contigo?
- No tengo tiempo.
- Mario, por favor, deja de evitarme..
- Es que no tengo ganas de hablar de lo que quieres hablarme.
- Ah espera! Que ahora no tienes ganas de hablar y para evitarlo sales corriendo.. ¿Así es como solucionas todas las cosas? Pensaba que eras de otra forma Mario.
- No huyo de las cosas Ari...
- Mario si huyes... ¿De verdad crees que para ella esto es fácil? ¿Qué lo ha hecho porque ha querido? Nene que esto es cosa de dos, ¿eh? Aunque no lo creas, antes de llover chispea y cuando chispea tienes la posibilidad de que pasen estas cosas. Seguramente ninguno de los dos estáis preparados para ello y mucho menos lo tendríais planeado, pero se supone que cuando tienes una pareja y la quieres estás con ella en todo momento, en lo bueno y en lo malo. Supongo que si has salido corriendo de esta forma es porque no la querrías tanto como decías.....
- Te equivocas. La quería y la quiero mucho.
- ¿Entonces?

No dejó que se explicase y se fue. Después de aquella conversación que tuvieron Mario y Ariadna llegué a pensar que recapacitaría y volvería, pero pensado mas tranquilamente, llegué a dudar yo misma si quería que volviese. Si reaccionó de esa forma al enterarse, por muy en frio que fuese, no creo que tuviese la capacidad de volver a querer como decía que me quería. Dolía mucho aquella situación, pero había que seguir adelante con él o sin él.

jueves, 14 de febrero de 2013

Capítulo 19.

- ¿Qué? -le dije sorprendida.
- Que si te quieres casar conmigo. Necesito que confies en mi, y que creas que te quiero, que te quiero como no he querido a nadie. No tiene que ser ahora, probablemente ninguno de los dos esté preparado para ello, pero en unos años, dos, tres, no sé, me da igual cuando sea, quiero estar contigo siempre. -y me ponía un anillo, de oro blanco, muy simple, pero a la vez precioso.
- No sé que decirte Adri, me has dejado sin palabras.
- No quiero digas nada, simplemente quiero confíes en mi.
- Pues claro que confío en ti..... - decía mientras me acercaba para besarle.

Aquello se quedó casi en una anécdota, pero ahora era la prometida de Adrián López. Sinceramente no estaba preparada para casarme, solo tenía 20 años y no era mi prioridad de futuro, pero me hacía ilusión que quisiera ganarse mi confianza de esta forma. Fue el momento exacto para darme cuenta de que quería estar con él fuese como fuese y pasase lo que pasase.

Por otro lado estaban Mario y Sonia. Desde que les presenté en el hospital no se habían separado. Lo suyo fue un visto y no visto. Ella es de las chicas que pasa absolutamente del mundo fútbol y sabía que Mario lo era porque yo se lo había dicho, pero no porque lo conociese. A primera vista su reacción fue de atracción fatal y él ídem. Eran como esos niños que se enamoran la primera vez y no pueden estar el uno sin el otro ni un solo segundo.
El primer día que Adrián empezó a entrenar, Sonia me llamó para vernos así íbamos juntas a buscarles, pues después habían decidido que comeríamos los cuatro juntos.

- ¿Y ese anillo? -dijo nada mas verme.
- Se dice buenos días -le decía tratando de cambiar de tema.
- Buenos días. ¿Y ese anillo? -volvía a preguntar entre risas.
- Que quieres que te diga si sabes que es....
- ¿En serio te lo ha pedido?
- Sí, pero cálmate, no será ni hoy ni mañana, ni siquiera el año que viene. Es algo a largo plazo, pero que nos sirve a los dos para tener una confianza que igual antes nos faltaba.
- Me encanta. Me encantáis. Me pido ser la dama de honor -decía a carcajadas.
- Mira que eres pava. Serás la madrina si hace falta.

En la comida, Sonia no dejaba de encontrarse mal, que si se mareaba, que si dolor de estómago, ganas de vomitar.... Todos pensamos que sería cualquier cosa del estómago, gastroenteritis o algo parecido pero en una de las veces que la acompañé al baño....

- Ari, no es nada del estómago. -me decía mientras se lavaba la cara.
- ¿Entonces?
- Estoy embarazada.
- ¿¡¡Qué?!!
- Me hice la prueba ayer porque tenía un retraso de casi dos semanas y dio positivo...
- ¿Y Mario?
- ¿Qué pasa con Mario?
- Que si lo sabe. Que si es suyo.
- Suyo seguro que es. Y si lo sabe yo no se lo he dicho.
- ¿Y a que esperas para decirselo?
- No lo sé, no es tan fácil, tengo miedo a que salga corriendo y no quiera saber nada...
- ¿Pero tú quieres tenerlo?
- No es lo que tenía pensado como futuro cercano, pero no quiero abortar tampoco, por eso tengo miedo a contárselo a Mario, somos muy jóvenes y él no creo que quiera atarse conmigo y un bebé....

Sonia no acaba de tener seguro si contárselo o no a Mario, pero acabaría haciéndolo, es algo que con el paso de los días se te nota mas y mas y llegaría un momento en el que no podría ocultarlo y él se daría cuenta.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Capítulo 18.

- ¿Cómo que no sabes si realmente me quieres? ¿Ariadna me lo estás diciendo en serio? -decía asustado.

Sus palabras y la forma en como lo dijo me llegaron dentro, muy dentro y me retumban en la cabeza. Sentí como por un momento se detenía el tiempo y pude pensar sin miedo a tardar demasiado en contestar. En esos pocos segundos o quizá minutos, no sé, me di cuenta de que nunca había querido a nadie tanto como quería a Adrián y que toda la admiración que sentía y siento por él, se había convertido en amor. Cuando el tiempo volvió a ponerse en movimiento, lo único que pude hacer fue besarle. Con su mirada, supe que me había entendido, que aceptaba mis mil perdones por dudar sobre algo que tendría que tener mas que claro.

Adrián aún tenía una semana mas de reposo absoluto con el brazo, así que decidimos irnos unos días a Asturias. Ese viaje no fue como la primera vez que fui. Ahora iba como la novia formal. Me presentó a todo familiar que se encontraba por el camino, a su grupo de amigos de siempre... Moría de la vergüenza. Aunque he de decir que todos se portaron increíblemente bien conmigo, no paraban de decirme lo cambiado que le veían desde que estaba conmigo. Todos trataban de hacerme la estancia allí lo mejor posible. Todos menos ella. Ella era Nuria, una ex novia de Adrián de hacía un par de años, antes de que el llegase al Altético. Si las miradas matasen yo no hubiera vuelto a Madrid con vida. Yo me di cuenta de sus intenciones desde un primer momento. Segundo en el que Adrián se soltaba de mi mano, ella iba a atacar. Que si abrazo por aqui, caricia por allá... Yo trataba de contener mis nervios, no merecía la pena montar un espectáculo, cuando en dos días volveríamos a estar solos.
En algún momento se lo comenté a él, que no me sentía agusto cuando ella se comportaba de esa manera, pues no se si realmente le quería, pero de lo que si estaba segura era de que le molestaba que hubiese ido y que estuviese con él y lo hacía tan sólo por fastidiarme. Su respuesta era; "nena, ni caso a lo que haga, se muy bien que no quiere que estés aquí y menos conmigo. Olvídalo de verdad." Y me besaba. Sus palabras me tranquilizaban lo suficiente como para que al día siguiente pudiese estar a gusto con sus amigos.

Los pocos días que nos quedaban los pasamos bien. Adri podía descontrolar un poco y alguna fiestilla nos pegamos. Pero para fiesta la del sábado. Era el último día que estábamos allí  y tanto los chicos como su familia nos prepararon una fiesta de despedida. Yo me lo estaba pasando genial, hacía  mucho que no celebraba una fiesta por todo lo alto y aquella lo estaba siendo. Pero como siempre, mi teoría se cumple y es que todo lo que va bien siempre tiene que llegar alguien para fastidiarlo. Quien si no Nuria, o Adrián no sé.
Los dos habían desaparecido lo cual me mosqueaba bastante, pero traté de pensar en positivo, pues confiaba en Adri. Al rato uno de los chicos me pidió que fuese a por hielo. Me acerqué a la cocina y en que hora me lo pidió. La imagen de Adrián borracho y Nuria besándose. No podía creerme lo que estaba viendo. Cogí los hielos y cerré la puerta de un portazo lo que hizo que se separasen y Adrián me viese. Dejé los hielos en el salón y me fui. Sus amigos no entendían nada. Yo saliendo por la puerta medio llorando y él corriendo detrás mia intentando pararme.

- Ariadna por favor.
- ¿Por favor qué?
- Escuchame.
- No quiero escucharte. Con lo que he visto creo que tengo suficiente y no estás en el mejor estado para explicar nada.
- Ari... -decía mientras veía como me iba.

Dormíamos en casa de sus padres asíque fui directa. Lo único que me apetecía era volverme a Madrid, pero era yo la que tenía que traerle pues aún no podía conducir demasiado bien y no me quedaba otra que esperar a mañana temprano. Me metí en la cama y traté de dormir, pero lo único que pude hacer fue llorar. Le escuché llegar al poco rato, hizo el intento de hablar conmigo, pero al ver que me apartaba cada vez que me tocaba se fue de la habitación.
No pude dormir y a eso de las 4 de la mañana me levanté para tomarme un vaso de leche. Cuando pasé por el salón ahí estaba, llorando. Se giró, me vio y vino hacia mi.

- ¿Podemos hablar? -decía con voz muy baja.
- Son las 4 de la mañana, no es lo que mas me apetece - le decía en tono seco.
- Ari por favor... Necesito explicarme.
- Adrián, no tienes que explicar nada. Te estabas besando con tu ex, ¿qué quieres explicar de ahí? La borrachera no es excusa.
- Ari...
- Déjalo, vete a dormir. Mañana tenemos un largo viaje. Cuando lleguemos hablaremos.

Nos fuimos los dos a la cama y seguí sin poder dormir. No se me quitaba aquella imagen de la cabeza. No salíamos de una cuando ya estábamos en otra, pero esto había sido la gota que colmaba el vaso.
El viaje de vuelta a Madrid fue lo mas tenso que había existido jamás. Le dejé en casa y me fui. No le dije a donde. Necesitaba estar sola. Él sabía que la había cagado y mucho. Yo no sabía si podía con algo así. Ahora entendía a Ilie, aun siendo mucho peor lo que yo hice con él. Después de un largo paseo y mucho pensar, volví a casa. Parecía que no había nadie. Derepente, vi que en la puerta de la cocina había una nota.

"Lo siento." -Y ponía una flecha para que siguiese la pista.
"Te quiero". "No se vivir sin ti". "Perdóname". 
Y la última, en la puerta de la habitación, nuestra habitación. "¿Quieres.....?
Abrí la puerta y estaba él, vestido con mi traje favorito, el de nuestra primera cena juntos y una caja en la mano.

- Ari, ¿quieres casarte conmigo? 

martes, 12 de febrero de 2013

Capítulo 17.

- ¿Qué? ¿Cómo que quien soy? ¿No te acuerdas de mi? -le decía asustada.
- Tranquila, es algo normal. Acaba de despertar del coma y es normal que no recuerde algunas cosas. Si todo va bien, en unos días se acordará de todo, o casi todo. -trató de consolarme el médico.


Esto era lo último que me faltaba para dejar mi ánimo por debajo del nivel del suelo. Después de los días que había pasado mientras estaba en coma, ahora que se despertaba no se acordaba de mi. Le dejé a solas con sus padres, pues de ellos si se acordaba y salí al pasillo. Me derrumbé. Me dejé caer apoyando mi espalda a la pared y lloré, lloré desconosoladamente. En ese momento llegaron Mario y Juanfran con Sonia. Al verme tirada en el suelo se acercaron corriendo a preguntarme que me ocurría. Sonia se quedó conmigo y ellos entraron a verle. De ellos también se acordaba. Recordaba a todo el mundo menos a mi. No entendía nada.
No sabía que hacer, si quedarme o no por la noche, pues seguía sin recordarme. Al final sus padres me convencieron de que me fuese a casa, que tratase de descansar y sobre todo que comiese algo, pues desde la noche del accidente no probaba bocado, ellos se hacían cargo de avisarme si pasaba cualquier cosa o si había alguna novedad al respecto. Les hice caso y mientras ellos estaban en la cafetería entré en la habitación a recoger mis cosas. Ni siquiera me di cuenta de que estaba despierto, pues no era capaz de mirarle y no llorar, asíque entré directamente a por la mochila. Entré tarareando una canción de Supersubmarina. Una canción que él siempre me cantaba y que me encantaba... Pequeña, de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva....

- Que como yo a veces sueño, nadie a soñado contigo... Que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo... -cantaba él.
- También te acuerdas de la canción... -dije resignada en voz baja sin mirarle si quiera.
- Y de ti. Ari, quédate conmigo.
- ¿Ari? ¿Sabes quien soy? -dije perpleja corriendo hacia la cama.
- Ahora sí que se quien eres. La canción. La canción me recordó todas las veces que te pillaba desprevenida por la espalda y te la cantaba al oído. Tú te dabas la vuelta y me dabas esos besos que tanto me gustan.

Volví a llorar. Ahora de alegría. No podía ni dejar de llorar ni de besarle. Se acabaron todos mis malditos miedos. Volvieron sus padres y nos vieron besándonos y si decirles nada dedujeron por ellos mismos que al fin había recordado todo. Aquella noche acabé quedándome yo a dormir con él.
Cuado a la mañana llegó el médico para hacerle la revisión de cada día, recuerdo su cara de asombro al contarle la forma de recordarme. Tanto el médico como la gente que venía verle y preguntaba se quedaban estupefactos al enterarse. Nunca se habrían imaginado que una simple canción, un par de versos de una canción, harían recordar a una persona que acaba de salir de un coma.

Después de todo, pude volver un rato a casa sin miedo a que ocurriera nada. Ahora ya se movia él solo, tranquilamente por la habitación y no necesitaba la ayuda de nadie, pero aún así estaban sus padres, Mario, Juanfran y la mayoria de sus compañeros iban cada día a visitarle.. Nunca staba solo.

Estuvo en el hospital una semana mas. Cuando le dieron el alta y volvimos a casa era otro Adrián. Ahora valoraba las cosas mucho mas de lo que ya lo hacía antes. Si desde el primer día conmigo había sido el novio perfecto, ahora lo era mas si cabe. El accidente le había hecho ver la vida de otra forma, con distinto color. Ahora sonreía cada momento, daba igual si merecía la pena o no, él siempre sonreía. Aunque sonreía si no venía nadie a quitársela.  Unos días después de que le dieran el alta, le llevé a la Ciudad Deportiva a que viese a sus compañeros, aún le quedaba al menos un mes hasta tener el brazo bien y no podía ni entrenar ni jugar. Aparcamos el coche dentro de la Ciudad Deportiva y yo le estuve esperando en una cafeteria de enfrente. Mientras me tomaba un café y leía el periódico se acercó a mi una chica.

- Eres una buscona -me decía.
- ¿Perdón?
- Sí, ahora hazte la tonta... Vas de futbolista en futbolista, haciendoles creer que estás enamorada de ellos y lo único que quieres es estar con ellos para fardar.
- ¿Y tú quien dices ser?
- Primero Ilie, amor a primera vista. Ahora Adrián, ¿también amor a primera vista? Ilie se enamoró de ti y mira como se lo pagaste, yéndote con otro. Adrián también se ha enamorado de ti y volverás a hacerle lo mismo. La que la hace una vez, la hace doscientas.

Aquella chica, se fue. No sabía quien era, pero me hizo pensar y sentir mal a la vez. Me hizo sentir mal al recordarme todo lo de Ilie y pensar porque, ¿realmente quería a Adrián o como siempre había sentido admiración hacia él, era eso lo que sentía? Entre tanto pensamiento, apareció Adrián y volvimos a casa. Estuve todo el camino pensando y él no dejaba de mirarme. Al llegar a casa mientras el se duchaba, yo me quedé en la terraza, disfrutando de aquellas vistas sin dejar de darle vueltas a aquello.

- ¿Qué piensas? -decía abrazándome por detrás.
- Antes, en la cafetería, mientras te estaba esperando, se acercó una chica y sin mas, me dijo que era una buscona, que solo quiero estar con futbolistas para fardar de haber estado con ellos. Y me ha hecho pensar.
- ¿Pensar en qué? ¿En qué eres una buscona?
- No. En si realmente estoy contigo porque te quiero de verdad o porque la admiración que siempre he sentido por ti me ha podido confundir.

Aquellas palabras sonaron como una pistola cuando dispara con una bala directa al corazón, en este caso al suyo.

lunes, 11 de febrero de 2013

Capítulo 16.

Llegué al hospital lo mas rápido que pude, sin parar de llorar. No sabía que le había pasado, si estaba bien o no.

- Disculpe, soy la novia de Adrián López. Le han ingresado por un accidente de tráfico -decía como podía.
- Tranquilicese. En seguida viene el médico a contarle. Espere ahí -señalando la sala de espera.

Estuve al menos una hora esperando noticias de él. Nadie me decía nada. No tenía nada mas que el teléfono de Juanfran, así que fue a la primera persona que llamé para contarle lo poco que me habían contado. En cuanto pudo estaba haciéndome compañía y tratando de que me calmase.

- ¿Familiares de Adrián López? - nos decía un señor con pinta de médico. -Adrián está bien dentro de la gravedad. Fisicamente no tiene nada, simplemente le tuvimos que operar el brazo izquiero, tenía el cúbito y el radio rotos y un par de rasguños en la cara, pero....
- ¿Pero? -decía impaciente.
- Está en coma. Llegó inconsciente al hospital y no ha despertado.
- ¿Qué? ¿En coma?

No me podía creer nada de lo que estaba pasando. Juanfran ya no sabía como tranquilizarme, estaba a punto del ataque de ansiedad.
Nos dejaron entrar a verle, y se me cayó el mundo a los pies cuando le vi, "dormido", sin decir nada. Se me pasaron en una milésima de segundo cada uno de los momentos que había vivido con él y no pude contener las lágrimas.

- Ari, prométeme que te vas a relajar un poco. Me tengo que ir a entrenar, pero cuando acabe vuelvo de verdad. -me decía Juanfran abrazándome. -¿De verdad vas a estar bien sola?
- Sí, vete tranquilo, en serio.

Juanfran se fue, y al cerrar la puerta volví a derrumbarme. No podía dejar de pensar en la idea de que quizá no despertase nunca y que no pudise volver a estar con él. Esa idea me retumbaba en la cabeza y me mataba por dentro. Tenía que pensar en positivo, pues los médicos así lo hacían. Tenía que pensar que en uno rato se iba a despertar y todo iba a volver a ser lo mismo.
Sus padres hasta el día siguiente no podrían venir y Juanfran no me iba a dejar quedarme en el hospital toda la noche, pero tampoco podría volver a casa.
A la tarde, llegaron Juanfran y Mario para ver como iba evolucionando Adri y para hacerme compañía, lo que les agradecí eternamente, pues se me hacía cuesta arriba el día.

- Nena, ¿cuanto tiempo llevas llorando? Tienes los ojos hinchadísimos... -me decía Mario dándome un abrazo.
- No lo sé.. Creo que cada vez que le miro lloro... Por cierto, he conseguido hablar con sus padres, pero hasta mañana no podrían venir. Me dijeron que por la mañana temprano estarían aquí.
- Perfecto, pues te vas a casa ahora un rato y vuelves mañana, necesitas descansar -me decía Juanfran.
- ¿Crees que en casa voy a descansar? Déjame quedarme aquí por favor... No puedo irme a casa, necesito estar aquí con él. Sonia, una amiga se acercará para estar conmigo y que no esté sola tanto rato.
- Yo me puedo quedar con ella también por la noche -dijo Mario.

Tanto Mario como Sonia, que llegó un ratito después, estuvieron conmigo, pero terminaron yéndose, pues al día siguiente él tenía entrenamiento y ella clases. La noche fue una de las peores que había pasado en mucho tiempo, se me hizo eterna. Le miraba y veía que no se movía y lloraba. Los ojos me iban a reventar de lo hinchados que los tenía. Al final, después de muchas horas, me quedé dormida con la cabeza apoyada en su cama y agarrándole la mano.

- Vente a vivir conmigo. 
- ¿Qué?
- Sí, que te vengas a vivir conmigo. No quiero perder ni un segundo en estar contigo.

Acepté sin pensármelo dos veces. 
No sabíamos si todo esto iba a salir bien o mal, pero si no nos arriesgábamos no sabríamos si estabamos hechos el uno para el otro como los dos creíamos. 
La primera noche no dejó de sorprenderme. Yo iba a pasar el día con mis padres mientras él, sin yo saber nada estaría en casa preparando una cena, una de esas románticas que salen en las películas y crees que no existen, pero sí, existen y él la hizo realidad. No solo decoró la mesa, sino que desde la puerta hasta el salón donde se encontraba la mesa, estaba rodeado de pequeñas velas encendidas que hacían que la estancia tuviese una luz de lo mas íntima. Recuerdo aquella cena como si fuese hoy mismo. Él estaba guapísimo con el aquel traje y la corbata. A mi me había comprado un vestido negro, palabra de honor, realmente precioso. Después de la cena quedaban mas sorpresas. La primera era la llave. La llave de su casa. Aunque me hubiera pedido que me fuese a vivir con él no pensé que quisiera que fuese ya, ahora mismo, pero aquella llave me dio la respuesta. Quería que vivíesemos juntos desde el primer día. La segunda estaba en su cuarto. Había velas que daban ambiente a la habitación y encima de la cama había pétalos de rosa con forma de corazón. Los dos sabíamos lo que queríamos y no lo escondimos en ningún momento. Aquellos besos decían mas que todas las palabras del mundo, pero antes de que la ropa dejase de molestar...

- Te quiero -me decía con la mirada fija en mis ojos. - Te quiero desde el primer día que te vi, cuando te pusiste a llorar. Ahí me hiciste sentir una sensación extraña que no logré olvidar hasta que te volví a ver. Después cuando supe que tenías novio fue cuando realmente me di cuenta de que eras mucho mas importante de lo que había imaginado. Ahora sé que te quiero como quizá, nunca he querido a nadie.

Me desperté con mil lágrimas recorriendo mi cara y pude ver como Adrián abría los ojos. No sabía si era una visión mia o qué, pero fui rápidamente a llamar al médico. Al momento llegó el médico y no era una visión Adrían se estaba despertando. El médico empezó a moverle tanto las piernas como los brazos para ver si reaccionaba bien. Lo hacía. Le hablaba y él contestaba. Hasta que me vio. Cuando me vio puso cara extraña y miró al médico.

- ¿Quién es? -le decía extrañado.

domingo, 10 de febrero de 2013

Capítulo 15.

Hay miradas que dicen mas que mil palabras y recuerdo que aquella mirada, en la estación dijo mas que todo lo que en mucho tiempo nada ni nadie se hubiesen dicho. Traté de evitarle la mirada, de salir rápido de allí, incluso de hacer como que no le había visto, pero las cosas no son tan fáciles como uno piensa.
En el tren de vuelta, cogí mis cascos, puse música, me tumbé abrazada a Adrián e intenté olvidarme de cualquier cosa. Él entrelazó sus dedos con los míos y hasta Madrid no nos separamos.

- ¿Sabes? Antes sentí que te perdía -me decía, sentado en la cama cabizbajo.
- ¿Qué que? -dije sorprendida.
- Sí, antes, en la estación. Ví vuestras miradas y sentí mucha complicidad. Pensé que soltarías mi mano y te irías a sus brazos.
- ¿Por qué pensaste eso? -le decía mientras me ponía en cuclillas haciendo que me mirase a los ojos. -¿Crees que si quisiera estar con él, estaría aquí contigo? Adri por favor, te quiero a ti, creemé.
- Ari, no quiero, no puedo perderte.

Quería demostrarle a Adrián que estaba con él porque realmente me había enamorado de él el primer día que le vi, que sí había dejado a Ilie era porque él conseguia hacerme sentir cosas que en la vida había sentido. Necesitaba hacerle saber que él era mi otra mitad, él y no otro.

Esa mañana sería el día de las pequeñas sorpresas. La primera; me iba a levantar temprano para poder prepararle el desayuno antes de que se fuese al entreno. Le llevé algo de comer a la cama. Me encantaba verle con esa cara de recién despierto la pequeña sonrisa de medio que ponía al verme a su lado. La segunda; iría a buscarle al entrenamiento. Le esperé detrás de la valla como una fan más.

- Perdona Adri, ¿te puedes hacer una foto? -le decía cuando vi que se acercaba. Como vivía en su mundo no se dio cuenta hasta pasados unos segudos.
- Si, clar... Pero bueno, ¿tú que haces aquí? -decía sorprendido, riéndose dándome un beso.
- Hoy es el día de las pequeñas sorpresas, está es una de ellas.

La tercera; le llevaría a comer a su restaurante favorito, aquel asturiano al cual me llevó la primera vez que estuve con él en Madrid. Siempre que podía le gustaba ir, le recordaba mucho a su tierra. La cuarta; adoraba pasarse las horas muertas tirado en el sillón viendo cualquier tipo de película y yo adoraba hacerlo con él. Y la quinta; cena romántica. Mientras se daba un baño relajante, prepararía la cena y pondría la casa bonita para cuando saliese. Tendría en la habitación el traje y la corbata, perfectos para la ocasión. Cuando salió de la ducha no podía creerse lo que estaba viendo. Yo tampoco, estaba guapísimo con aquel traje.

- ¿Y todo esto? -decía asombrado.
- Para ti. -le susurraba mientras le daba un beso.
- ¿Para mi? ¿Pero a que vienen tantas sorpresas?
- Todo esto viene, porque te lo mereces. Porque desde que volví de Barcelona, realmente desde que te conocí no has dejado de preocuparte por mi, de hacer mil cosas por mi, de tratarme siempre como una princesita. Me apetecía demostrarte que estoy contigo porque te quiero y porque contigo soy mejor no porque seas Adrián López el jugador de fútbol.
- A mi no me tienes que demostrar nada, lo sé perfectamente. Me demuestras cada día lo que eres y porque me enamoré de ti y con eso me sirve. -y me besaba -Por cierto, estás preciosa.

Aquella noche fue inolvidable para los dos, la mejor de nuestras vidas. Todo fue mejor de lo esperado.

A la mañana siguiente cuando me desperté ya no estaba, pero aún seguía nuestra ropa tirada por el suelo, por el desenfreno de la noche anterior. Como cada mañana, mientras me hacía el desayuno ponía Supersubmarina a todo volumen y me sentaba en el sillón con las piernas cruzadas y su camiseta mas grande, pero esa mañana no fue como todas, pues sonó el teléfono y aquella conversación hizo que mi corazón se parase.

- Es usted Ariadna. -me decía una señora.
- Si, soy yo.
- Le llamo del hospital Gregorio Marañón. ¿Su pareja se llama Adrián López?
- Si, ¿qué le ha pasado? -decía con la voz temblorosa.
- Ha tenido un accidente con el coche. Otro vehículo se le cruzó por el camino y se le llevó por delante.
- ¿Qué? -sollozaba, - ¿Está bien?

sábado, 9 de febrero de 2013

Capítulo 14.

(Cuenta Tatiana)

Ari había hecho la locura de su vida. Hacía casi dos meses que se había vuelto a Madrid, a vivir con Adrián. Hablaba con ella casi todos los días y se la veía feliz, incluso mas que cuando estaba aquí. Él me parecía un chico muy agradable, muy bueno, simpático, lo poco que había estado con él me parecia un buen chico y las dos veces que había ido a Madrid a ver a Ari, la trataba como una verdadera princesa.
Por aquí las cosas no habían cambiado demasiado excepto porque ahora Javi vivía conmigo en el ático que Ari y yo nos habíamos comprado y porque Ilie estaba que no estaba con una nueva chica, una chica que Christian, su compañero nuevo de piso, le había presentado. Se llamaba Nadia. Por lo que había podido hablar con ella, era una chica genial, pero no era mi Ari, ni para mi ni para él. Las primeras semanas habían sido insufribles para él. Recuerdo una conversación que tuve con él al poco tiempo de ella irse y me hizo llorar como poca gente ha conseguido.

- Echo de menos ver como por las mañanas se levantaba de la cama, con su sonrisa, esa tan especial que tiene con cara de dormida, con mi camiseta, la que mas grande le quedaba y se iba a la cocina a hacerse su colacao ardiendo y se sentaba en el sillón con las piernas cruzadas y se ponía a escuchar a todo volumen Supersubmarina. Echo de menos que viniese a la cama corriendo a gritarme que me despertase ya porque llegaba tarde al entrenamiento. Echo de menos que me esperase en la puerta de la CE, tirada en el suelo leyendo el periódico mientras escuchaba música. Echo de menos que me abrace, que me diga cosas al oído, que me mire a los ojos fijamente y sepa lo que está pensando, que sin mirarnos, sepamos donde está el otro, que con solo una sonrisa nos entendamos, que venga corriendo desde cualquier parte y nos caigamos juntos al suelo. Echo de menos su olor, su presencia. Tati, necesito que vuelva, necesito estar con ella. No se vivir sin ella.

Aquello se me quedó grabado en la cabeza y cada vez que me acuerdo del momento me recorre un escalofrio inmenso por todo el cuerpo. Sabía que Ari no volvería, lo supe desde el día que se fue, pues aunque dijo que solo se iba un tiempo ya vivía con él y ella se había enamorado hasta los topes de Adrián. Si volvía era porque algo muuy grave había pasado.
Pero poco a poco conseguíamos que Ilie fuese nuestro Ilie de siempre y entre Christian y Nadia, aunque no llegaban a conseguirlo del todo, le habían ayudado muchísimo. Christian era uno de los grandes culpables del cambio de Ilie, pues era el que pasaba la mayor parte del tiempo con él; los entrenamientos, los partidos, en casa... Se había convertido junto con Javi un pilar muy importante.

Por otro lado, Javi y yo, aunque teníamos nuestros problemas y discusiones de pareja, siempre conseguíamos solucionarlo todo, había veces que nos costaba mas, pues los dos somos demasiado orgullosos y cabezones, y otras en el momento ya estaba solucionado. Nuestro mayor tema de discusión era Ari. Desde que se fue, no le tiene demasiado aprecio. Entendía su odio, pero tenía que entender que era mi mejor amiga y por mucho mal que haya hecho a un amigo, yo no la podia juzgar por eso sino por lo que era conmigo.
Ese fin de semana vendría Ari a Barcelona, había un pequeño parón por la Selección y vendrían los dos. En casa era imposible que se quedasen, pues con Javi no había manera de razonar, pero encontraron un hotel cerca y ahí se alojarían el par de días que se quedasen.  Nada mas llegar, ya la tuvo con Javi, era de esperar.

- Javi por favor, razona un poco. Sé que he hecho las cosas mal, fatal, de la peor manera que se podían hacer, pero ¿qué hago si me enamoro de otra persona? Yo también tenía el miedo de que él conociese a otra chica de la misma manera que me conoció a mi. Ha dado la casualidad de que ha sido a mi a la que le ha pasado, pero ¿qué hago? ¿Crees que para mi es fácil que Tatiana me llame diciéndome lo mal que está Ilie? ¿Crees que para mi fue fácil tener que decirle todo esto sabiendo que le estaba haciendo mucho daño? Soy fria, pero tengo sentimientos y creeme que me duele mucho y Adri lo sabe, saber que ha estado mal. Y por supuesto me alegro de que haya conocido a la chica esta, y de verdad espero que le vaya tres mil veces mejor que le fue conmigo, porque se merece todo lo  mejor de la vida, pero las cosas pasan por algo y si esto ha pasado es porque ni él ni yo estabamos destinados a estar juntos. También te digo que en ningún momento Adrián me puso una pistola en la cabeza para que estuviese con él, que si lo estoy y si hice lo que hice fue porque lo sentí en el momento, nada más. Le puede pasar a cualquiera.

Después de aquello, Javi pareció calmarse un poco y empezó a tratarla algo mejor, pero sobre todo a Adrián, pues él a fin de cuentas no tenía culpa de nada, él simplemente había ido a por lo que quería y lo consiguió. Aún así, me dejó con los dos todo el fin de semana, prefería estar con ellos cuanto menos tiempo mejor.
Estábamos en la estación, Ari y Adrián ya se volvían a Madrid y no se si también el destino o qué pero allí estaba, Ilie con Christian, en una cafetería. Los ojos de Ilie se cruzaron con los de Ari desde el primer segundo. Recuerdo aquellas miradas como fueran hoy mismo. Eran iguales, las mismas que las del primer partido al que fuimos, cuando se conocieron, o al menos por parte de él.

viernes, 8 de febrero de 2013

Capítulo 13.

Me desperté en un lugar que no conocía de nada, pero en el cual había pasado quizá la mejor noche de mi vida. Cuando abrí los ojos, él no estaba a mi lado, pero tenía puesta una camiseta suya. Me levanté y salí de la habitación en su búsqueda. Como no le encontré fui directa a la terraza, tenía unas vistas preciosas.

- Buenos días canija -me decía abrazándome por la espalda y dándome un beso en el cuello. -¿Has dormido bien?
- Buenos días... He dormido mejor que bien. -le decia acariciándole la mejilla.
- Ven, vamos a desayunar, luego te quiero llevar a un sitio.

Desayunamos tranquilamente y después me llevó al Calderón. Me enseñó cada uno de los lugares especiales que tiene el estadio. Me contó cada uno de sus secretos antes de entrar en el campo. Sentía que estaba confiando en mi para contarme y enseñarme cosas que igual no se atrevía a contarle a nadie.
Volvimos a su casa y allí tuvimos una conversación cuanto menos seria.

- Me gustaria proponerte algo, pero no se si es el momento..... -me decía.
- Propón. -sonreía.
- Me iré unos días, entre nochebuena y nochevieja a Asturias, y me gustaría que te vinieras conmigo. Prometo que nada de conocer familia ni demás, los dos solos para disfrutar.
- Aún no hablé nada con él, pero esos días iba a venir Ilie a Madrid.
- ¿Tu novio?
- Si....
- ¿Qué harás?
- ¿Qué haré de que?
- Con él, conmigo....
- No lo sé. Sé que no estoy haciendo bien estando aquí contigo, teniéndole a él, pero cuando estoy contigo me siento muy agusto, me olvido de todo y no quiero que pase el tiempo, pero entiéndeme si a la vez me siento mal conmigo misma.
- Realmente no sé como ayudarte. No sé que es lo que sientes, pero ¿y si estás con él unos días y luego vienes conmigo a Asturias? Para aclararte...

No sabía que hacer, no quería hacer daño a nadie y mucho menos a Ilie, pero sabía perfectamente que estaba haciendo las cosas de la peor forma posible. Le quería mucho, muchísimo, pero es que Adrián era diferente, nunca me había sentido así con alguien.
Llamé a Ilie y aunque me costó conseguí que viniese después de las fiestas, antes de Reyes. Necesitaba ir con Adrián a Asturias, tomar una decisión y arriesgarme a que no fuese la indicada.

Pasé la mejor semaña de posiblemente mi vida. Conseguí evadirme de todo, olvidarme de cualquier problema que tuviese en la cabeza. Sólo él, con su presencia conseguía que todo eso fuera posible. Cada vez lo tenía mas claro, pero también sabía que no iba ser fácil hablar con Ilie, por mas vueltas que le daba, no encontraba las palabras perfectas. Había tomado una decisión. Volvería a Barcelona un par de días para hablar con él y volvería, pero no sabía por cuanto tiempo. Ahora en Madrid tenía algo demasiado importante.

Fue la conversación mas complicada que había tenido nunca. Decirle a Ilie que había conocido a otra persona, decirle quien era la otra persona, contarle que volvería a vivir al menos un tiempo a Madrid... Estaba haciendo daño a una persona a la que quería muchísimo.

- Lo siento. De verdad. Creemé que siento todo esto. No he ido buscando nada, apareció sin mas.
- Ari, dime una cosa. ¿Desde cuando empezó todo esto? -me decía con lágrimas en los ojos.
- No había pasado nada hasta que volví a Madrid el otro día.
- Pero, ¿desde cuando habláis?
- No lo sé, desde el partido con el Barça tiene mi número, pero realmente hasta unas semanas después que me llamó para decirme que tenía unas entradas para mi cuando jugaron contra el Espanyol no hablamos nada. Después de eso empezó todo. Sé que no he hecho las cosas bien Ilie, pero todo surgió sin más, sin buscarlo.
- ¿Volverás a Madrid no?
- Si... No sé cuanto tiempo estaré por allí, pero por el momento si.

Allí se acabó nuestra conversación y algo que para mi había sido de lo mas especial. Me había arriesgado con él, y ahora me volvía a arriesgar. No sé si estaba haciendo lo correcto. La primera vez no me equivoqué y ahora tenía muchas esperanzas de que también fuese así.

jueves, 7 de febrero de 2013

Capítulo 12.

- ¿Qué haces tu aquí? -le dije sorprendida.
- Tú querías verme, yo quería verte y aquí estoy.

Antes de llevarme a casa, me llevó a comer, a su casa, los dos solos. Me sentía incómoda, no podía dejar de pensar en Ilie, y a la vez relajada, pues sí, hace dos días era mi ídolo y hoy estaba comiendo con él en su casa como dos amigos. Era una situación de lo mas extraña.
He de confesar que me hizo pasar una tarde genial, me hizo reir como hacía mucho nadie me hacía reir y me hizo sentir especial, demasiado quizá, pero era capaz de lo mejor y de lo peor y al besarme, me hizo sentir mas incómoda que nunca.

- Lo siento, tengo que irme -me levanté del sillón apartándole.
- Espera Ari, por favor, lo siento si he ido demasiado rápido -decía viniéndo detrás mia. -Te llevo a casa.
- No tranquilo, vuelvo yo sola, necesito pensar.

Me fui de su casa, sin rumbo aparente. Sinceramente no sabía muy bien donde estaba, ni sabía llegar a mi casa desde allí, pero lo único que necesitaba era respirar aire y llamar a Tatiana para contarle todo lo que había sucedido. Ella no dejaba de preguntarme que sentía, que iba a hacer, que pasaría con Ilie.

- Creeme que no se lo que siento, ni que voy a hacer.
- Ariadna por dios, ¿como no vas a saber que sientes? ¿Te ha gustado?
- Claro que me ha gustado Tati. He sentido algo que por Ilie no había sentido jamás, pero no quiero precipitarme, puede que todo sea cosa del momento, puede que esto mañana ya no esté y no quiera saber nada mas de él.

Estaba confundida no, lo siguiente. No me lo esperaba, pero sentía que era lo que deseaba. Llevábamos algo mas de un mes hablando, nunca habíamos llegado a este tipo de temas, pero me gustaba hablar con él, tanto que si un día por alguna cuestión u otra no hablábamos sentía que me faltaba algo, pero siempre estaba ahí, aunque fuese para darme las buenas noches. Mi corazón me decía que volviese a su casa y seguir adelante con lo que fuese, pero mi cabeza me decía que me olvidase, que esto solo me llevaría al eterno sufrimiento.
Aquella noche no podía dormir nada y parecía que él tampoco, pues a las tres de la madrugada me llamó.

- ¿No puedes dormir tu tampoco? -me decía.
- No, llevo horas dando vueltas y no soy capaz de pegar ojo.
- Oye Ari, lo siento por lo de antes, fue un impulso, lo que sentía en ese momento....
- ¿Lo que sentías? -le dije sorprendida.
- Sí, lo que sentía -y se hizo un incómodo silencio después de aquellas palabras. Yo no sabía que decirle y él supongo que estaría esperando a que dijese algo. -¿Sigues ahí o te aburro tanto que te has dormido? -decia con esa voz tan especial que me hacía sonreir como una estúpida.
- Mira que eres bobo...
- ¿Ves? Soy bobo y te aburro -y no paraba de hacerme reir. Era algo que me encantaba de él. -Tengo ganas de verte....
- Aunque no lo creas, yo también.

Al día siguiente, me llevaría a cenar a su restaurante favorito, un asturiano en pleno centro de Madrid. Después, acabaríamos en el mismo lugar que el día anterior, en su casa, pero esta vez sin complejos, sin miedos y sin nada. Sabía que no estaba haciendo lo correcto, pero Adrián me hacía sentir diferente en todo momento, me hacía olvidar todo lo que tenía a mi alrededor.  Aquello acabó donde mi cabeza no quería, pero sí mi corazón. Su casa. Su cama. Sin ropa.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Capítulo 11.

¿Hablaría de mi con quien quisiera que hablase? ¿Por qué le decía, no hay nada que hacer, tiene novio? Estaba dándole vueltas a algo que no tenía ni pies ni cabeza, pues aunque no supiese de quien hablaba, era evidente que de mi no iba a ser.

Entramos al campo, nos colocamos en uno de los corners, con los colchoneros que había en el estadio. Disfrutamos de un gran partido. Adri volvió a marcar y no sé si casualidades de la vida o que, pero nada mas marcar aquel gol, vino directo a nuestro corner y señaló hacia donde estábamos sentadas.
No teníamos pensado quedarnos a esperarles fuera, aún teníamos un largo caminito a casa, pero cuando nos disponíamos a irnos recibí un mensaje.

"No te vayas, quiero despedirme de ti antes de volver a Madrid."

Aunque no entendía muy bien para qué quería despedirse de mi, fuimos a la puerta y allí estaba firmando. En cuanto nos vio dejó de atender a los fans y se acercó a nosotras.

- ¿Qué tal chicas?
- Genial. Por cierto, yo no te dije nada, gracias por las entradas -le decía Tati.
- No hay de que.
- Ari, voy a saludar a mi hermana que me está diciendo que está por aquí, te espero en la parada de bus.
- Vale... -la iba a matar, no quería quedarme "a solas" con Adrián.
- ¿Has visto mi gol? Este también era para ti -decía mientras me abrazaba.
- No sé que voy a hacer contigo, me tienes en una nube -logré decirle.
- Que boba, ya será para menos -y me abrazaba con mas fuerza.

La gente de alrededor nos miraba extrañados. Algunos ya expeculaban si era o no su novia, pero traté de hacer que no escuchaba nada.

- Me tengo que ir enana, prometo escribirte, ¿vale? -decía poniendo sus manos en mis mejillas  y dándome un beso en la comisura de los labios. No fui capaz de decirle nada, me quedé sin habla, simplemente me quedé mirando como subía al autobus y como éste se iba.


Volvimos a casa y para sorpresa nuestra estaban Ilie y Javi haciéndonos una pequeña cena. Sin saber muy bien porque, me sentía mal conmigo misma, por Ilie, por todo lo que habia pasado estos días con el tema de Adri. No había pasado nada, pero sentía una extraña sensación que me reconcomía por dentro. No sé que era, pero sentía que algo estaba haciend mal.
Traté de estar lo mejor posible y olvidarme de todo, sin duda sería lo mejor que podía hacer.


Los chicos volvían a tener partido en casa, el último antes de las vacaciones de Navidad y que mejor que una victoria para pasar bien las fiestas. Todo había vuelto a la normalidad, a pesar de que había hablado un par de veces con Adrián, con Ilie las cosas estaban mas que bien, quizá mejor que nunca. Aunque ahora estaríamos separados estos días de fiestas, pues yo volvía a Madrid a pasar unos días con la familia y él se quedaría en Barcelona con la suya., trataríamos de vernos algún día, para hacer la espera menos cuesta arriba.
 Pero ocurrió algo que nunca pensé que pasaría. De camino a Madrid, en el tren, le envié un mensaje a Adrián diciéndole que pasaría unos días en la ciudad, que queria verle. Su respuesta fue venir a buscarme a la estación.

martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 10.

- Mi teléf....? -se me cortó la frase al ver que era Adrián quien me estaba hablando.
- Adrián nos tenemos que ir -le decían desde el autbús.
- Toma, -le dije devolviéndole el móvil con mi número apuntado. -Anda sube, que al final se van sin ti.
- Gracias -y se acercó a darme dos besos, para mi los mas especiales.
- Ariadna, ¿qué me he perdido? -me decía Tatiana al ver aquella estampa.
- Nada...
- ¿Nada? Me voy un segundo y cuando vuelvo le estabas devolviendo el móvil a Adrián y te da dos besos. Algo me he tenido que perder, así que ya me estás contando, y que no se te escape nada.

Llegamos a casa y allí con mas tranquilidad pude contarla todo. Tatiana no salía de su asombro. Cuanto mas la contaba, mas alucinaba, parecía que me lo estaba inventando todo y había momentos en los que llegué a pellizcarme, pues sentía que era un maldito sueño, pero no, todo había ocurrido en apenas 10 minutos.

- A ver que me entere. Te dice que te ha visto llorar durante el partido, se sube al bus, te trae la camiseta con la que ha marcado el gol, te la dedica, te dedica el gol y cuando se va te pide el teléfono.
- Correcto.
- Es que parece un cuento de esos perfectos, con principio perfecto y final perfecto también.
- Demasiado perfecto para ser verdad.
- Ariadna, dios mio. ¡Que tu ídolo te ha pedido el teléfono! Aunque no te hable y no os volváis a ver, ya de por sí es perfecto. Por cierto, Ilie qué?
- Ilie bien, gracias.
- Estúpida, que si se lo vas a contar...
- ¿El qué? ¿Lo de Adrián?
- ¡Claro!
- Supongo que algo tendré que contarle, verá la camiseta.
- Y ese algo será obviarle todo lo de fuera del campo, ¿no? -decía entre risas.

Sé que no debía ocultarle cosas a Ilie, tampoco había pasado nada que pudiera hacerle pensar, pero quizá que me pidiese el teléfono y el hecho de que yo se lo diese pues probablemente no sea algo que le fuese a hacer especial ilusión.


Habían pasado ya unos días, Ilie estaba cansado de verme con la camiseta de Adri, pues desde el partido, casi no me la habia quitado, pero se lo tomaba a risa, decía que ya olía mal. Con Adrián no había hablado y por una parte lo prefería, me ahorraría cualquier tipo de problema. Tatiana decía que me acabaría escribiendo, que alguien que tiene ese interés en tener el teléfono de otra es por algo, pero prefería pensar que no... Dicen que las abuelas son sabías, pero las mejores amigas también, pues Adrián me acabó escribiendo.

"Hola! ¿Que tal? Te acordarás de mi, ¿no? La semana que viene tenemos partido en Barcelona otra vez, tengo un par de entradas para ti. Cuando estemos por allí te llamo y vienes al hotel a por ellas si quieres. Un besito"

No me había dicho quien era, pero era evidente que era él. No sabía que decirle. No sabía si quería ir al partido. No sabía si quería volver a verle. Realmente lo único que no sabía era que decirle, porque obvio que quería ir al partido y mas si era él quien me daba las entradas y por supuesto que quería volver a verle, es una persona a la que admiro mucho, muchísimo.
Tatiana decía que me dejase de tonterías, que no me lo pensase mas y que le dijese que iríamos al partido, pues tampoco estaba haciendo nada malo. Tenía razón. Así que le contesté al mensaje confirmándole que iría al partido y dándole las gracias.
El mismo día del partido por la mañana me llamó, creo que jamás había pasado tanta vergüenza hablando por teléfono...
Me dijo en que hotel estarían y a que hora podía ir para que pudiese darme las entradas y así también poder hablar mas tranquilamente.

Llegué al hotel y ya estaba en la puerta. Los nervios me recorrían el cuerpo entero. Fui sola pues Tati estaba en clase, y no sabía que hacer ni que decir, iba a pensar que soy tonta perdida...

- Hola -decía mientras se acercaba a darme dos besos.
- Buenas!
- Toma, las entradas.
- Jo, muchas gracias Adri, no tenías porque, de verdad.
- No tenía porque, pero me apetecía dártelas -y me abrazaba.
- Gracias, en serio. Mi novio ya te odia, no me quito la camiseta ni para ducharme. -decía entre risas.
- ¿Tu novio? -dijo como sorprendido. -Si se entera de que te dí las entradas me odiará mas.
- Realmente lo que importa es que no te odie yo, ¿no?
- Sin duda. Me tengo que ir, ¿vale? Esta noche nos vemos en el partido.

Se despidió dándome dos besos y un enorme abrazo. Después de aquel momento no podía moverme, estaba como en estado de shock, pero pude escuchar perfectamente la conversación que tuvo con alguien por teléfono mientras se adentraba en el hotel.

- No hay nada que hacer, tiene novio -decía.

lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 9.

- Chicas aquí no podeís quedaos. Dice que se va a vete tú a saber donde, pero no me creo ni una sola palabra -decía Javi.
- ¿Y dónde quieres que vayamos Javi? No tenemos donde ir... -le decía Tatiana temblando.
- Con nosotros. Os venis las dos.
- Ya claro, ¿y a Iván le echamos?
- Iván se ha ido a vivir con su novia, hace dos semanas que no vive con nosotros.
- Y aunque estuviera Iván, él no es el problema. Aquí no os vaís a quedar, ni vais a volver -sentenció Ilie.

Así hicimos. Nos fuimos con ellos y estuvimos allí unos días. No había quien les quitase de la cabeza la idea de que nos cambiásemos de casa. No se sentían seguros de que volviésemos a aquella casa y sinceramente yo tampoco, pero Tati no estaba demasiado convencida con la idea de cambiarnos de piso.

- Llevo toda mi vida viviendo en esa casa, me gusta, no quiero cambiarme a ninguna otra.
- Tati por favor, hazlo por mi, por Ari... No creo que después de lo que Uri ha hecho, sea bueno que volváis. -le decía Javi.
- Está bien joder, nos cambiaremos de piso. ¿Ya estáis tranquilos? -decía mientras se iba a la habitación enfadada.


Después de estar buscando piso al menos un mes, encontramos un ático con las perfectas vistas. Desde la terraza se veía absolutamente todo el Camp Nou. Era la casa con la que habíamos soñado desde incluso antes de nacer. En cuanto la vimos ni nos lo pensamos, sería nuestra. Además, los chicos estaban ahora mas cerca que antes.
La mudanza fue el peor momento de todos, pero cuando estuvo acabada, todo el tiempo perdido mereció la pena. Era nuestra casa de en sueño.

Ilie y Javi tenían partido fuera, asíque ese fin de semana no estarían con nosotras, pero para compensar, nos regalaron entradas para el Barça - Atlético de Madrid. Teniamos los asientos en la banda, muy cerca de los banquillos y del tunel de vestuarios. Para mi era uno de los partidos mas especiales, pues podría ver a mi equipo y a mi ídolo juntos aunque enfrentados. Soy culé desde la cuna, pero tengo a alguien muy especial, alguién que tengo como ídolo desde hace años, Adrián. Verle jugar en vivo y en directo y corriendo cerca nuestro fue como un sueño. En mas de una ocasión se me escapó alguna lagrimilla, no podía evitarlo.
A la salida esperamos a que los jugadores salieran del vestuario para poder verles antes de que subieran al autobús los del Atleti y a sus propios coches los del Barça. Sólo conseguimos parar a un par de jugadores del Atleti, Mario, Adrián y Juanfran, a los demás se los había tragado la tierra. Esperándoles solo quedabamos tres o cuatro personas, pues era demasiado tarde, asíque los chicos pudieron atendernos mas tranquilamente. Cuando tuve a Adrián cerca estaba como en una nube, se me olvidó hablar, me quedé paralizada. Intentaba contener las lágrmas, pero eran demasiadas emociones juntas y alguna se derramó.

- Eeey, no llores, tranquila -me decía Adrián cuando nos acercamos a él. Sus palabras me hicieron llorar mas. -Ya te ví antes en el partido echar alguna lagrimilla, por favor no llores mas... -y me abrazó.

No sabía donde meterme. Estaba temblando. Él me estaba abrazando. Él se había fijado en mi durante el partido. Cuando conseguí tranquilizarme pude articular alguna que otra palabra, pero nada que tuviera sentido.

- Espera un momento aquí -decía mientras se subía al autbús. -Toma, esto es para ti, -y me daba la camiseta del partido, con la que había marcado un gol -quiero que la tengas tú, el gol te lo dedico.
- Muchísimas gracias Adri, -conseguí decirle. -No te imaginas lo especial que es esto para mi.

Me dedicó la camiseta, me la puse, nos hicimos una foto y él siguió firmando a la poca gente que quedaba. Tati había desaparecido pero yo no podía ni siquiera andar, estaba volando sobre el infinito y tocaba con la palma de la mano el cielo. En un momento que estaba despistada, alguien de quien me resultaba familiar su dulce voz me pilló desprevenida.

- Nos vamos ya, pero.... ¿me darías tu teléfono? -decía tendiéndome su móvil.