miércoles, 20 de febrero de 2013

Capítulo 25.

¿Cómo decirle que ya no me retenía nada en Barcelona? ¿Qué lo que me retenía estaba en Madrid? Me dolía mucho esta situación. No me salían las palabras, pues sabía que cualquier cosa que le dijese le iba a hacer daño, pero en estos momentos la persona que quería estaba en aquí y no podía cambiar las cosas por mucho que quisiese. No le dije nada, simplemente me separé, le sonreí de medio lado y le acaricié la cara. Justo en ese momento apareció Adrián, venía a buscarnos. Fue la situación mas incómoda que había vivido nunca; mi ex y la persona por el cual le había dejado, juntos. Ni siquiera se miraron, simplemente Adri me dio un beso y nos fuimos. El ambiente se enfrió por completo.
Al cabo de un rato, llevamos a Nadia y Tatiana a la estación, esa misma tarde se volvían a Barcelona.

- Prometo volver pronto. -me decía Tatiana.
- Yo prometo irte a ver pronto también. -la decía mientras le daba un abrazo fuerte. -Vente Nadia. -y las tres en mitad de la estación nos abrazamos mientras alguna lágrima nos recorría las mejillas.

De camino a casa, aquel ambiente frio que se quedó fuera del campo, seguía presente. No me gustaba estar con Adrián así. No me dirigió la palabra en todo el camino, pero ni siquiera en casa, lo cual me cabreaba bastante porque no tenía ningún motivo para ponerse así. Se fue sin cenar a la cama y a mi no me apetecía dormir esa noche con él, pues seguía sin dirigirme la palabra, así que decidí quedarme en el salón. No podía dormir, me mataba por dentro estar enfadada con Adri, pero no quería subir a la habitación, aunque tampoco hizo falta, bajó él a buscarme.

- ¿No vas a subir a la cama? -decía con cara de sueño.
- No, no me apetece. -le dije cortante.
- ¿Qué te pasa?
- ¿Cómo que que me pasa? Adri llevas sin dirigirme la palabra desde que salimos del campo, llegamos a casa y tampoco eres capaz de decirme nada. ¡Qué te pasa a ti!
- ¿Quieres saber que me pasa?
- Claro!
- Me pasa que tengo miedo cada vez que ves a Ilie. Tengo miedo de que al verle te des cuenta de que le sigues queriendo y me dejes. Me pasa que hoy cuando os he visto abrazados he sentido que te ibas, como aquella vez en la estación. Sentía que me ibas a dejar y eso me aterra. -decía mirando al suelo.
- Adrian, mirame. -le decía moviéndole la cara para que me mirase a los ojos.- ¿Cuántas veces te he dicho que te quiero, que si quisiera estar con él lo haría? No quiero que tengas miedo por nada, no me voy a ir porque no puedo estar sin ti. ¿Ves esto? -le decía enseñándole el anillo- es nuestra promesa y no se me olvida. Creemé cuando te digo que puedes estar tranquilo, no me voy a ir con nadie, sólo quiero estar contigo.

Me retumbaban en la cabeza aquellas palabras de Adri. ¿Miedo por qué? Si era la persona que mas quería... Traté de tranquilizarle con un abrazo, lo que llevó a un beso, lo que llevó a un beso mas apasionado, que llevó a que me cogiese en brazos y subiésemos a la habitación. Aquello se convirtió en un despojo de pasión y adrenalina acumulados. La ropa nos sobraba a los dos y fue desapareciendo por segundos, cada vez mas deprisa. Nuestros cuerpos se negaban a separarse.

Después de aquella noche envuelta por el frenesí, caímos rendidos y dormimos como dos benditos, pero por la mañana todo lo que había pasado antes quedó en un segundo plano. Mientras me duchaba, llegó un mensaje a mi móvil, el cual abrió y leyó Adrián. Era Ilie; "Gracias por venir ayer, no te esperaba. Estabas preciosa, como siempre. Dentro de poco tenemos días libres y estoy pensando en pasarme por Madrid, Javi quiere ir a Talavera a ver a su familia y haremos una visitilla a la capital. ¿Podría verte? Sola, si es posible. Tengo muchas cosas que decirte que aún no sabes. Un beso". Aquello fue la gota que colmó el vaso y cuando salí de la ducha estaba con una cara hasta el suelo.

- ¿Quién me ha escrito? -le decía.
- Compruébalo tú misma -decía con tono seco tendiéndome el móvil. Cuando vi quien había sido se hizo un silencio de lo mas incómodo. -¿Aún sigues hablando con él?
- ¿Aún te lo sigues preguntando? -dije enfadada.
- Ari, no puedo mas. Siempre tiene que aparecer y entrometerse en todo y lo que mas me preocupa y duele es que le acabas siguiendo rollo. Se acabó.
- ¿Se acabó el que, lo nuestro? -conseguí decir sorprendida.
- Si...... -se dió media vuelta y se fue al entrenamiento.

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