martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 10.

- Mi teléf....? -se me cortó la frase al ver que era Adrián quien me estaba hablando.
- Adrián nos tenemos que ir -le decían desde el autbús.
- Toma, -le dije devolviéndole el móvil con mi número apuntado. -Anda sube, que al final se van sin ti.
- Gracias -y se acercó a darme dos besos, para mi los mas especiales.
- Ariadna, ¿qué me he perdido? -me decía Tatiana al ver aquella estampa.
- Nada...
- ¿Nada? Me voy un segundo y cuando vuelvo le estabas devolviendo el móvil a Adrián y te da dos besos. Algo me he tenido que perder, así que ya me estás contando, y que no se te escape nada.

Llegamos a casa y allí con mas tranquilidad pude contarla todo. Tatiana no salía de su asombro. Cuanto mas la contaba, mas alucinaba, parecía que me lo estaba inventando todo y había momentos en los que llegué a pellizcarme, pues sentía que era un maldito sueño, pero no, todo había ocurrido en apenas 10 minutos.

- A ver que me entere. Te dice que te ha visto llorar durante el partido, se sube al bus, te trae la camiseta con la que ha marcado el gol, te la dedica, te dedica el gol y cuando se va te pide el teléfono.
- Correcto.
- Es que parece un cuento de esos perfectos, con principio perfecto y final perfecto también.
- Demasiado perfecto para ser verdad.
- Ariadna, dios mio. ¡Que tu ídolo te ha pedido el teléfono! Aunque no te hable y no os volváis a ver, ya de por sí es perfecto. Por cierto, Ilie qué?
- Ilie bien, gracias.
- Estúpida, que si se lo vas a contar...
- ¿El qué? ¿Lo de Adrián?
- ¡Claro!
- Supongo que algo tendré que contarle, verá la camiseta.
- Y ese algo será obviarle todo lo de fuera del campo, ¿no? -decía entre risas.

Sé que no debía ocultarle cosas a Ilie, tampoco había pasado nada que pudiera hacerle pensar, pero quizá que me pidiese el teléfono y el hecho de que yo se lo diese pues probablemente no sea algo que le fuese a hacer especial ilusión.


Habían pasado ya unos días, Ilie estaba cansado de verme con la camiseta de Adri, pues desde el partido, casi no me la habia quitado, pero se lo tomaba a risa, decía que ya olía mal. Con Adrián no había hablado y por una parte lo prefería, me ahorraría cualquier tipo de problema. Tatiana decía que me acabaría escribiendo, que alguien que tiene ese interés en tener el teléfono de otra es por algo, pero prefería pensar que no... Dicen que las abuelas son sabías, pero las mejores amigas también, pues Adrián me acabó escribiendo.

"Hola! ¿Que tal? Te acordarás de mi, ¿no? La semana que viene tenemos partido en Barcelona otra vez, tengo un par de entradas para ti. Cuando estemos por allí te llamo y vienes al hotel a por ellas si quieres. Un besito"

No me había dicho quien era, pero era evidente que era él. No sabía que decirle. No sabía si quería ir al partido. No sabía si quería volver a verle. Realmente lo único que no sabía era que decirle, porque obvio que quería ir al partido y mas si era él quien me daba las entradas y por supuesto que quería volver a verle, es una persona a la que admiro mucho, muchísimo.
Tatiana decía que me dejase de tonterías, que no me lo pensase mas y que le dijese que iríamos al partido, pues tampoco estaba haciendo nada malo. Tenía razón. Así que le contesté al mensaje confirmándole que iría al partido y dándole las gracias.
El mismo día del partido por la mañana me llamó, creo que jamás había pasado tanta vergüenza hablando por teléfono...
Me dijo en que hotel estarían y a que hora podía ir para que pudiese darme las entradas y así también poder hablar mas tranquilamente.

Llegué al hotel y ya estaba en la puerta. Los nervios me recorrían el cuerpo entero. Fui sola pues Tati estaba en clase, y no sabía que hacer ni que decir, iba a pensar que soy tonta perdida...

- Hola -decía mientras se acercaba a darme dos besos.
- Buenas!
- Toma, las entradas.
- Jo, muchas gracias Adri, no tenías porque, de verdad.
- No tenía porque, pero me apetecía dártelas -y me abrazaba.
- Gracias, en serio. Mi novio ya te odia, no me quito la camiseta ni para ducharme. -decía entre risas.
- ¿Tu novio? -dijo como sorprendido. -Si se entera de que te dí las entradas me odiará mas.
- Realmente lo que importa es que no te odie yo, ¿no?
- Sin duda. Me tengo que ir, ¿vale? Esta noche nos vemos en el partido.

Se despidió dándome dos besos y un enorme abrazo. Después de aquel momento no podía moverme, estaba como en estado de shock, pero pude escuchar perfectamente la conversación que tuvo con alguien por teléfono mientras se adentraba en el hotel.

- No hay nada que hacer, tiene novio -decía.

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