martes, 26 de febrero de 2013

Capítulo 31.

Adrián se había encargado de prepararme la mejor fiesta de cumpleaños. Había llamado a toda esa gente que él sabía que era especial para mi; amigos de Madrid que hacía meses que no veía, amigos de Barcelona que desde que me fui no sabía de ellos, mis hermanos... Consiguió reunir a mi gente mas importante. También estaban Mario, Juanfran, Koke; ellos habían estado conmigo siempre que lo había necesitado.

- Gracias. -le decía a Adri abrazándole.
- ¿Gracias por qué?
- Por todo esto. Porque te has molestado en avisar a gente que es imprescindible para mi y reunirlos a todos para hacer esto.
- Te lo merecías. Después de todo lo que hemos pasado, te merecías algo así.

Pasé el mejor cumpleaños de todos los que había celebrado y gracias a él. No pude evitar en mas de una ocasión derramar alguna que otra lágrima. En la celebración, me confesó que a pesar de ser jóvenes le apetecía tener un bebé, que probablemente no estuviese preparado para ser el mejor padre, pero que trataría de serlo, por él, por mi. Aquellas palabras me llegaron hondo y hoy aún las recuerdo. Sabía que haría lo posible porque aquello saliese bien, pero no siempre todo sale como uno quiere.
Derepente, estando con las chicas en la terraza, me entraron dolores en la tripa. No podía moverme. Tati y Sonia estaban muy asustadas y llamaron rápido a Adrián.

- No puede moverse. La duele muchísimo -le decía Tatiana.
- Adrián no puedo.... -le decía llorando.
- Trata de calmarte por favor. Vamos ahora al médico.

Todos sabían que estaba embarazada, se lo dijimos esa misma noche y todos temieron por la vida de aquella cosita pequeña.
Estaba aterrada por lo que pudiese pasar. El dolor no se me aliviaba con nada. Adrián no se separó de mi en todo momento. El médico me dio un tranquilizante además de un calmante para que pudiese soportar aquellos dolores mientras ellos me hacían pruebas.
Cuando ya estaban acabando comencé a sangrar mucho. Antes de comenzar a sangrar sabía que las cosas no iban bien, pues la cara del médico no me decía lo contrario, pero al empezar a sangrar sabía que peor no podían ir y probablemente aquel bichillo no vendría, al menos por el momento. Ya me había echo a la idea y él igual. Los dos queríamos tener ese bebé y ahora, aunque el médico aún no había confirmado nada, no vendría. Me hundía por momentos.
Antes de comunicarme nada, una enfermera me dio algo para dormir y conseguí al menos durante un par de horas descansar.
Medio adormilada, pude escuchar como el médico le comunicaba a Adrián mis peores temores.

- Cuando vino estaba muy mal y era muy probable que perdiese al bebé, pero después, mientras le hacíamos pruebas tuvo una pérdida y no hubo nada que hacer. Ha tenido un aborto. Lo siento mucho.

Sentí como entraba despacio a la habitación para no despertarme, pero ya estaba despierta. Trató de hacer el menor ruido posible y se sentó en el sillón. Estando de espaldas le hablé y le asusté.

- Ya no vas a tener que tratar de ser el mejor padre del mundo. -le decía intentando contener las lágrimas.
- Mi amor... No sabía que estabas despierta... Lo siento mucho... Te quiero bien arriba. Si no es ahora, lo seré en otro momento, pero el mini Adri o mini Ari, corretearan por nuestro jardín. -decía secándome las lágrimas, y dándome un beso de lo mas tierno en la frente.
- Supongo que si ha sucedido así, sería porque no tenía que pasar, ¿no?
- No lo pienses pequeña. Ahora trata de descansar, lo necesitas.
- No te vayas, ¿vale?
- Tranquila, me quedaré aquí contigo.
- Digo que no te vayas nunca, pero de mi lado.
- Te lo prometo -y me daba un pequeño beso en los labios.

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