domingo, 17 de febrero de 2013
Capítulo 22.
Pasamos la noche con Sonia y Adrián creyó oportuno llamar a Mario y contarle todo lo que le había pasado. Parecía no haberle afectado demasiado, pues lo único que dijo fue "vale, que se recupere". De verdad que no entendía a Mario, no sabía porque se comportaba de esa manera, decía muy poco de él, parecía que en ningún momento había querido a Sonia, que sólo era una diversión y que ahora que oía la palabra compromiso, huía. Me dolía mucho esta situación, sabía lo mucho que ella le queria y también sabía que si ella estaba así en parte había sido por toda esta situación.
Cada vez que alguien entrada por la puerta de la habitación ella se sobresaltaba, pensando que era Mario, aún tenía la esperanza de que se arrepintiese de todo y volviese. Por muchas dudas que tenía, decía que si se había ido de estar forma era porque no la quería, era evidente que en cuanto él viniese y dijese 'perdón', ella aceptaría scon los ojos cerrados.
- Sonia, tienes que relajarte, de verdad. No puedes estar así todo el tiempo, de ser así, esto acabará de la peor forma posible.
- Ari, no puedo relajarme. No quiero perder al bebé, pero quiero que vuelva Mario, quiero tener este niño con él.
- Nena, se realista, y espero poder equivocarme, pero Mario no va a venir, no va a pedirte perdón porque lo que ha hecho ha sido porque lo sintió así.
Mis palabras la hicieron llorar y sabía que la dolieron mucho, pero era la verdad, tendría que asumirla cuanto antes mejor. Verla triste me hacía estar a mi también triste, y Adrián no sabía que hacer. Él no quería meterse en todo esto, trataba de hablar con Mario de este tema lo menos posible, pero alguna vez se le escapaba y ver como él no reaccionaba de ninguna forma hacía que temiese por Sonia, por el bebé...
- Mario, escuchame, sabes que yo trato de meterme en este asunto lo menos posible, pero creo que deberías de recapacitar o al menos pararte a pensar si de verdad la querías tan poco como para estar así... -le decia Adrián.
- La quería y la quiero, mucho, Adri, pero no se si estoy capacitado para tener un bebé, que somos muy jóvenes..
- ¿Y qué mas da que no estes preparado? Lo que importa es que os queráis y que salgáis adelante los dos juntos. Lo que tengo claro es que si todo sigue así, tú probablemente puedas seguir tranquilamente con tu vida, pero ella no. Lleva cuatro días en el hospital y cada vez que alguien va ha hacerla una visita se sobresalta pensando que eres tú. Si sigue así, acabará perdiendo el bebé y no habrá vuelta atrás. Piénsalo, en serio.
No sabíamos si aquella pequeña conversación con Adrián, le había servido de algo, pero él no paraba de decirme que le veía arrepentido, con miedo de que a Sonia le pasase algo, pero aún así, no aparecía por el hospital. Según el médico, tendría que estar al menos aún, dos días más. Había momentos en los que no sabía si ni siquiera estar en el hospital le hacía bien. Ella intentaba hacernos creer que estaba bien, y trataba de estar tranquila a la hora de que alguien llamase a la puerta, pero aunque no se levantase de la cama, la cara le cambiaba. Era matemático, alguien llamaba y empezaba a temblar. Sabía que eso no le venía bien ni para ella ni a aquella cosita que estaba esperando, pero no lo podía remediar.
Esa tarde Adrián y yo no podíamos quedarnos en el hospital, habían venido sus padres de Asturias a pasar unos días y estabamos de guías turisticos. Aún así, Sonia me mantenía informada todo lo que podía para que no me preocupase.
Cuando estábamos cenando me mando una foto al móvil con un ramo de rosas y una nota. Cuando vi aquella foto, me pude hacer una idea de quien era, pero lo que me parecía extraño es que ella no me había dicho nada de que hubiese estado allí ni nada. Según me contó se había echado la siesta y al despertarse se lo había encontrado en la habitación. Una vez mas, ella tenía la esperanza de que fuese Mario el que estuviese detrás de aquello, pero en la nota no ponía su nombre, simplemente ponía; "Espero que te gusten las flores. Necesito verte."
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