jueves, 21 de febrero de 2013

Capítulo 26.

Me acaba de dejar. Por un simple mensaje, me acaba de dejar. Sin salir de mi asombro y con lágrimas en los ojos subí a la habitación y me dispuse a recoger mis cosas, no quería estar en casa cuando volviese de entrenar. Lo recogí todo y me fui. Cuando volvió yo ya no estaba, sólo había un post-it en la nevera; "Ya he recogido todo, cuando leas esto no estaré. Adiós. Ari."

No sabía donde ir. No quería ir a casa de mis padres. No quería contarle todo esto a nadie, pero al final llamé a Sonia y le conté todo. Sin pensárselo dos veces me dijo que me fuese con ella a su casa. Mario y ella aún no vivían juntos asíque podía estar con ella unos días.
No me acostumbraba a estar sin Adrián. Era mucho mas dificil de lo que me había llegado a imaginar. Pasaban los días y no me hacía a la idea. No sabía nada de él desde que me había ido, hacía ya tres días. Mario solo me decía que él estaba mal, que desde que lo dejamos no era el de siempre, pero ¿de qué me valía que estuviese mal si no tampoco hacia nada por arreglarlo? Él era el que tenía el problema conmigo, yo no podía hacer nada al respecto.

- Ari, no puedes estar así, ¿por qué no hablas con él? -me decía Sonia.
- ¿Y qué le digo? Me ha dejado por sus malditos miedos y su jodida estupidez, no puedo hacer nada...
- Si que puedes hacer, sabes perfectamente que en cuanto le digas algo vuelve a por ti.
- Ya, ¿sabes que pasa? Que tiene que ver las cosas él solo, que si vuelve, tiene que hacerlo por sus propios medios no porque yo le diga nada....

Llevaba días sin comer, sin dormir. Esto estaba pudiendo conmigo. Iba a clase y no estaba. Sonia y Mario trataban de entretenerme, de tenerme desconcentrada de todo, pero había momentos en los que era imposible. Todo me recordaba a él.
Me fui a dar una vuelta, necesitaba desconectar de todo. Acabé en un parque. Un parque que descubrí por él. Un parque que me traía demasiados recuerdos. Traté de estar lo menos posible por allí, no era lo que mas necesitaba, así que volví rápido a casa. Intenté ponerme a estudiar, misión imposible. Me fui a la cama y no dejé de dar vueltas. Puse en modo repetición "De las dudas infinitas" nuestra canción. Recordaba cuando me recordó por cantar esa canción después de salir del coma y no pude evitar llorar. Me abracé fuerte a un peluche que me regaló en una ocasión, le dí un beso al anillo y horas mas tarde conseguí dormirme.

Aquel día tenía que ir a buscar a Mario a la Ciudad Deportiva, Sonia se había llevado su coche y no podía volver de otra forma. Llegué y aparqué dentro. Mientras esperaba que salieran, escuchaba música, siempre Supersubmarina, a pesar de que me trajese demasiados recuerdos. Salieron todos y casualidad o no Mario salió con Adrián. No me esperaba allí lo cual le hizo detenerse de golpe. se le abrieron los ojos como platos y trató de desviar la mirada. Simplemente me dijo hola y fue a su coche. Mario trató de pararle y que hablase conmigo, pero no lo consiguió. Me sentía mal, sentía que había hecho algo mal, no sabía muy bien el que, pero sentía así. Dejé a Mario en su casa y me fui a casa con Sonia. Nada mas llegar me senté en el sillón y me quedé dormida de tanto llorar... "Que como yo a veces sueño, nadie ha soñado contigo. Que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo...". Me desperté a la hora de cenar y porque Sonia me llamó. No tenía hambre, para variar, pero ella me obligó, decía que no podía seguri así. Mientras Sonia conseguía sacarme alguna carcajada sonó mi móvil.

"No sé que me está pasando. Sé que algo estoy haciendo mal y que todo lo he pagado contigo. Hoy cuando te he visto me han temblado las piernas y vuelto a sentir aquello que sentí el primer día que te vi, pero me he acojonado y me he ido. ¿Crees que aún puede tener solución todo esto?"  

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