viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 20.

(Cuenta Sonia)

Llevaba días sin dormir, pensando como contarle a Mario que estaba embarazada. Tenía miedo, mucho miedo a que al decírselo saliese corriendo y se olvidase de mi, bueno de nosotros...
Mis padres no estaban así que cuando saliese del entrenamiento vendría a comer a mi casa. Ahí se lo contaría.

- ¿Qué te pasa? Tienes cara de miedo, como preocupada... -me decía.
- Es que tengo que contarte una cosa demasiado importante -conseguí decirle a trompicones. -Ven, vamos al sofá.
- Me estás asustando....
- ¿Te acuerdas que el otro día en la comida con Adri y Ari me encotraba mal, con dolor de estómago y ganas de vomitar?
- Sí... ¿Ya estás mejor?
- Si, pero no. Escucha. No es gastroenteritis ni nada por el estilo....
- ¿Entonces? ¿Qué te pasa Sonia? -decía asustado... No podía hablar. Hasta pasados un par de minutos no pude decírselo.
- Estoy embarazada.

Se quedó pálido. Sin habla. Se soltó de mi mano y enmudeció. Sin mas se levantó y se marchó sin decir ni adiós ni a donde. Esa era la reacción que me esperaba y que no quería que sucediese, pero ya no había vuelta atrás. Ya se lo había dicho y había reaccionado así. Ahora solo esperaba que diera señales de vida y volviese.
Después de horas, muchas, me escribió.

"Esto me queda grande. Sé que te estoy fallando, pero no puedo seguir con algo así. No estoy preparado para soportar tal peso. Lo siento."

Mario me acaba de dejar porque me había quedado embarazada. ¿No se daba cuenta de que esto no lo había hecho porque yo hubiese querido? Que si estaba así, era por culpa de los dos, no sólo por mi. En parte esperaba esta reacción y esa era una de las razones por las que tenía miedo de contárselo.
Llamé a Ari para hablar con ella, para contarla todo lo que había pasado, la reacción de Mario. No dejaba de alucinar. No esperaba que Mario actuase así. Trató de consolarme pero era casi misión imposible, así que esa misma noche vino a pasar la noche conmigo. De no ser por ella no hubiese tenido fuerzas para nada.

Al día siguiente, me dijo que iba a ir a buscar a Adrián a la Ciudad Deportiva, pero en realidad fue para hablar con Mario. No quería que hablase con él. Él había tomado esa decisión y yo no tenía mas remedio que asumirla, pero no me dijo nada, lo hizo sin más.
Cuando llegó, Mario fue a la primera persona que encontró con su mirada y a la primera también que trató de evitar. Era la última persona con la que se quería cruzar, sabía perfectamente que ella sabía todo lo que había hecho y que trataría de pedirle una explicación por mi.

- Mario, ¿puedo hablar contigo?
- No tengo tiempo.
- Mario, por favor, deja de evitarme..
- Es que no tengo ganas de hablar de lo que quieres hablarme.
- Ah espera! Que ahora no tienes ganas de hablar y para evitarlo sales corriendo.. ¿Así es como solucionas todas las cosas? Pensaba que eras de otra forma Mario.
- No huyo de las cosas Ari...
- Mario si huyes... ¿De verdad crees que para ella esto es fácil? ¿Qué lo ha hecho porque ha querido? Nene que esto es cosa de dos, ¿eh? Aunque no lo creas, antes de llover chispea y cuando chispea tienes la posibilidad de que pasen estas cosas. Seguramente ninguno de los dos estáis preparados para ello y mucho menos lo tendríais planeado, pero se supone que cuando tienes una pareja y la quieres estás con ella en todo momento, en lo bueno y en lo malo. Supongo que si has salido corriendo de esta forma es porque no la querrías tanto como decías.....
- Te equivocas. La quería y la quiero mucho.
- ¿Entonces?

No dejó que se explicase y se fue. Después de aquella conversación que tuvieron Mario y Ariadna llegué a pensar que recapacitaría y volvería, pero pensado mas tranquilamente, llegué a dudar yo misma si quería que volviese. Si reaccionó de esa forma al enterarse, por muy en frio que fuese, no creo que tuviese la capacidad de volver a querer como decía que me quería. Dolía mucho aquella situación, pero había que seguir adelante con él o sin él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario