miércoles, 13 de febrero de 2013

Capítulo 18.

- ¿Cómo que no sabes si realmente me quieres? ¿Ariadna me lo estás diciendo en serio? -decía asustado.

Sus palabras y la forma en como lo dijo me llegaron dentro, muy dentro y me retumban en la cabeza. Sentí como por un momento se detenía el tiempo y pude pensar sin miedo a tardar demasiado en contestar. En esos pocos segundos o quizá minutos, no sé, me di cuenta de que nunca había querido a nadie tanto como quería a Adrián y que toda la admiración que sentía y siento por él, se había convertido en amor. Cuando el tiempo volvió a ponerse en movimiento, lo único que pude hacer fue besarle. Con su mirada, supe que me había entendido, que aceptaba mis mil perdones por dudar sobre algo que tendría que tener mas que claro.

Adrián aún tenía una semana mas de reposo absoluto con el brazo, así que decidimos irnos unos días a Asturias. Ese viaje no fue como la primera vez que fui. Ahora iba como la novia formal. Me presentó a todo familiar que se encontraba por el camino, a su grupo de amigos de siempre... Moría de la vergüenza. Aunque he de decir que todos se portaron increíblemente bien conmigo, no paraban de decirme lo cambiado que le veían desde que estaba conmigo. Todos trataban de hacerme la estancia allí lo mejor posible. Todos menos ella. Ella era Nuria, una ex novia de Adrián de hacía un par de años, antes de que el llegase al Altético. Si las miradas matasen yo no hubiera vuelto a Madrid con vida. Yo me di cuenta de sus intenciones desde un primer momento. Segundo en el que Adrián se soltaba de mi mano, ella iba a atacar. Que si abrazo por aqui, caricia por allá... Yo trataba de contener mis nervios, no merecía la pena montar un espectáculo, cuando en dos días volveríamos a estar solos.
En algún momento se lo comenté a él, que no me sentía agusto cuando ella se comportaba de esa manera, pues no se si realmente le quería, pero de lo que si estaba segura era de que le molestaba que hubiese ido y que estuviese con él y lo hacía tan sólo por fastidiarme. Su respuesta era; "nena, ni caso a lo que haga, se muy bien que no quiere que estés aquí y menos conmigo. Olvídalo de verdad." Y me besaba. Sus palabras me tranquilizaban lo suficiente como para que al día siguiente pudiese estar a gusto con sus amigos.

Los pocos días que nos quedaban los pasamos bien. Adri podía descontrolar un poco y alguna fiestilla nos pegamos. Pero para fiesta la del sábado. Era el último día que estábamos allí  y tanto los chicos como su familia nos prepararon una fiesta de despedida. Yo me lo estaba pasando genial, hacía  mucho que no celebraba una fiesta por todo lo alto y aquella lo estaba siendo. Pero como siempre, mi teoría se cumple y es que todo lo que va bien siempre tiene que llegar alguien para fastidiarlo. Quien si no Nuria, o Adrián no sé.
Los dos habían desaparecido lo cual me mosqueaba bastante, pero traté de pensar en positivo, pues confiaba en Adri. Al rato uno de los chicos me pidió que fuese a por hielo. Me acerqué a la cocina y en que hora me lo pidió. La imagen de Adrián borracho y Nuria besándose. No podía creerme lo que estaba viendo. Cogí los hielos y cerré la puerta de un portazo lo que hizo que se separasen y Adrián me viese. Dejé los hielos en el salón y me fui. Sus amigos no entendían nada. Yo saliendo por la puerta medio llorando y él corriendo detrás mia intentando pararme.

- Ariadna por favor.
- ¿Por favor qué?
- Escuchame.
- No quiero escucharte. Con lo que he visto creo que tengo suficiente y no estás en el mejor estado para explicar nada.
- Ari... -decía mientras veía como me iba.

Dormíamos en casa de sus padres asíque fui directa. Lo único que me apetecía era volverme a Madrid, pero era yo la que tenía que traerle pues aún no podía conducir demasiado bien y no me quedaba otra que esperar a mañana temprano. Me metí en la cama y traté de dormir, pero lo único que pude hacer fue llorar. Le escuché llegar al poco rato, hizo el intento de hablar conmigo, pero al ver que me apartaba cada vez que me tocaba se fue de la habitación.
No pude dormir y a eso de las 4 de la mañana me levanté para tomarme un vaso de leche. Cuando pasé por el salón ahí estaba, llorando. Se giró, me vio y vino hacia mi.

- ¿Podemos hablar? -decía con voz muy baja.
- Son las 4 de la mañana, no es lo que mas me apetece - le decía en tono seco.
- Ari por favor... Necesito explicarme.
- Adrián, no tienes que explicar nada. Te estabas besando con tu ex, ¿qué quieres explicar de ahí? La borrachera no es excusa.
- Ari...
- Déjalo, vete a dormir. Mañana tenemos un largo viaje. Cuando lleguemos hablaremos.

Nos fuimos los dos a la cama y seguí sin poder dormir. No se me quitaba aquella imagen de la cabeza. No salíamos de una cuando ya estábamos en otra, pero esto había sido la gota que colmaba el vaso.
El viaje de vuelta a Madrid fue lo mas tenso que había existido jamás. Le dejé en casa y me fui. No le dije a donde. Necesitaba estar sola. Él sabía que la había cagado y mucho. Yo no sabía si podía con algo así. Ahora entendía a Ilie, aun siendo mucho peor lo que yo hice con él. Después de un largo paseo y mucho pensar, volví a casa. Parecía que no había nadie. Derepente, vi que en la puerta de la cocina había una nota.

"Lo siento." -Y ponía una flecha para que siguiese la pista.
"Te quiero". "No se vivir sin ti". "Perdóname". 
Y la última, en la puerta de la habitación, nuestra habitación. "¿Quieres.....?
Abrí la puerta y estaba él, vestido con mi traje favorito, el de nuestra primera cena juntos y una caja en la mano.

- Ari, ¿quieres casarte conmigo? 

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