Falsa alarma. Después de darle vueltas y mirar trescientas veces el calendario, caí en la cuenta de que el 19 había sido el día que Adrián me había dejado, después de aquella noche loca que vivimos como reconciliación. Era suyo. Adri sin ninguna duda era el padre. Ahora quedaba quizá, la peor parte, decírselo a él.
Pensé comentárselo tranquilamente en la cena, pero desde hacía días él sabía que me pasaba algo y explotó.
- ¿Me vas a contar de una vez que te pasa?
- Debería de habértelo contado antes, pero es ahora o nunca. Ven, siéntate aquí -decía sentándome en el sillón para que se pusiera a mi lado.
- Uyyy... Ese tono no me ha gustado. Me das miedo. ¿Qué pasa Ari?
- A ver por donde empiezo... -no me salían las palabras. -Que difícil es esto...
- Por favor Ariadna, di loque tengas que decir ya. -esperaba impaciente.
- Estoy embarazada.
- ¿Qué? -se quedó pálido, con la boca abierta y los ojos como platos. No sabía que decir, de que manera gesticular. Estaba completamente paralizado. -¿Embarazada? ¿Desde hace cuanto lo sabes?
- Desde hace unos días, pero no encontraba las palabras para decírtelo. Sé que te lo tenía que haber contado nada mas saberlo, pero no sabía como... -le decía cabizbaja.
- ¿Qué quieres hacer?
- ¿Qué quieres que haga?
- No lo sé. No sé si estoy preparado para asumir tal responsabilidad. Pero, ¿sabes qué? Que lo que quiero es estar contigo, así que me da igual lo que tenga que asumir para estarlo.
Sus palabras me tranquilizaron mucho, sabía que me apoyaría en cualquier decisión fuese la que fuese, pero parte de su familia, después de darles tal noticia no estaba por la labor de tener un descendiente que viniese de mi. Sus padres se alegraron muchísimo, pero otra parte solo pensaba que estaba con él por ser Adrián López, el jugador del Atlético de Madrid y no mi Adri. Me dolía bastante que pensasen eso, pero por suerte o no, tarde o temprano se darían cuenta de que estaba con él porque le queria y no por quien fuese.
Entre nosotros todo estaba volviendo a lo que era al principio, una unión, una estabilidad. Todo lo que hacía un mes habíamos perdido por el camino, lo volvimos a recuperar, incluso recuperamos mas.
Ese fin de semana era mi cumpleaños y vendría Tatiana, para celebrarlo. Sabía que entre ella y Adrián algo estaban tramando pues se pasaban el día hablando por teléfono. Me desquiciaba tanto secretismo.
Se quedaría en casa de Adri a dormir así que podría tenerme entretenida para lo que quisiera que estuviesen preparando.
El sábado por la mañana no estuvimos ni un solo minuto en casa. Nos despertamos bien prontito para irnos al centro. Pasamos el día de compras, de tapas, de paseo, de fotos..., fue un día muy bonito. Sólo ella sabía hacer de días tan especiales como el de mi cumpleaños, días inolvidables.
- Tengo que contarte una cosa -le decía a Tati mientras descansábamos tiradas en la hierba, disfrutando de las vistas del templo de debod.
- ¡Sorpréndeme!
- Vas a ser tita.
- ¿Cómo? ¿Estás embarazada? -gritaba en mitad del parque. -Pero..., ¿de Adri? Porque me han contado ciertas cositas mi amor.
- Si, es de Adri, segurísimo.
- ¿Y Adrián que dice?
- Que no se ve preparado para asumir tal situación, pero que quiere que estemos juntos sea como sea y venga lo que venga.
Aquellas palabras le hicieron sonréir, pues le alegraba saber que no saldría corriendo, sabía lo que le pasó a Sonia y tenía miedo de que él hiciera igual.
Después de un buen paseo, volvimos a casa. Allí, antes de entrar por la puerta, Tati me tapó los ojos y me llevó a algún lugar de la casa. Estaba desubicada. De repente sentí como alguién se acerca a mi por la espalda, me abrazaba por la cintura y me susurraba al oído.
- Felicidades princesa.
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