- ¿Qué? ¿Cómo que quien soy? ¿No te acuerdas de mi? -le decía asustada.
- Tranquila, es algo normal. Acaba de despertar del coma y es normal que no recuerde algunas cosas. Si todo va bien, en unos días se acordará de todo, o casi todo. -trató de consolarme el médico.
Esto era lo último que me faltaba para dejar mi ánimo por debajo del nivel del suelo. Después de los días que había pasado mientras estaba en coma, ahora que se despertaba no se acordaba de mi. Le dejé a solas con sus padres, pues de ellos si se acordaba y salí al pasillo. Me derrumbé. Me dejé caer apoyando mi espalda a la pared y lloré, lloré desconosoladamente. En ese momento llegaron Mario y Juanfran con Sonia. Al verme tirada en el suelo se acercaron corriendo a preguntarme que me ocurría. Sonia se quedó conmigo y ellos entraron a verle. De ellos también se acordaba. Recordaba a todo el mundo menos a mi. No entendía nada.
No sabía que hacer, si quedarme o no por la noche, pues seguía sin recordarme. Al final sus padres me convencieron de que me fuese a casa, que tratase de descansar y sobre todo que comiese algo, pues desde la noche del accidente no probaba bocado, ellos se hacían cargo de avisarme si pasaba cualquier cosa o si había alguna novedad al respecto. Les hice caso y mientras ellos estaban en la cafetería entré en la habitación a recoger mis cosas. Ni siquiera me di cuenta de que estaba despierto, pues no era capaz de mirarle y no llorar, asíque entré directamente a por la mochila. Entré tarareando una canción de Supersubmarina. Una canción que él siempre me cantaba y que me encantaba... Pequeña, de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva....
- Que como yo a veces sueño, nadie a soñado contigo... Que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo... -cantaba él.
- También te acuerdas de la canción... -dije resignada en voz baja sin mirarle si quiera.
- Y de ti. Ari, quédate conmigo.
- ¿Ari? ¿Sabes quien soy? -dije perpleja corriendo hacia la cama.
- Ahora sí que se quien eres. La canción. La canción me recordó todas las veces que te pillaba desprevenida por la espalda y te la cantaba al oído. Tú te dabas la vuelta y me dabas esos besos que tanto me gustan.
Volví a llorar. Ahora de alegría. No podía ni dejar de llorar ni de besarle. Se acabaron todos mis malditos miedos. Volvieron sus padres y nos vieron besándonos y si decirles nada dedujeron por ellos mismos que al fin había recordado todo. Aquella noche acabé quedándome yo a dormir con él.
Cuado a la mañana llegó el médico para hacerle la revisión de cada día, recuerdo su cara de asombro al contarle la forma de recordarme. Tanto el médico como la gente que venía verle y preguntaba se quedaban estupefactos al enterarse. Nunca se habrían imaginado que una simple canción, un par de versos de una canción, harían recordar a una persona que acaba de salir de un coma.
Después de todo, pude volver un rato a casa sin miedo a que ocurriera nada. Ahora ya se movia él solo, tranquilamente por la habitación y no necesitaba la ayuda de nadie, pero aún así estaban sus padres, Mario, Juanfran y la mayoria de sus compañeros iban cada día a visitarle.. Nunca staba solo.
Estuvo en el hospital una semana mas. Cuando le dieron el alta y volvimos a casa era otro Adrián. Ahora valoraba las cosas mucho mas de lo que ya lo hacía antes. Si desde el primer día conmigo había sido el novio perfecto, ahora lo era mas si cabe. El accidente le había hecho ver la vida de otra forma, con distinto color. Ahora sonreía cada momento, daba igual si merecía la pena o no, él siempre sonreía. Aunque sonreía si no venía nadie a quitársela. Unos días después de que le dieran el alta, le llevé a la Ciudad Deportiva a que viese a sus compañeros, aún le quedaba al menos un mes hasta tener el brazo bien y no podía ni entrenar ni jugar. Aparcamos el coche dentro de la Ciudad Deportiva y yo le estuve esperando en una cafeteria de enfrente. Mientras me tomaba un café y leía el periódico se acercó a mi una chica.
- Eres una buscona -me decía.
- ¿Perdón?
- Sí, ahora hazte la tonta... Vas de futbolista en futbolista, haciendoles creer que estás enamorada de ellos y lo único que quieres es estar con ellos para fardar.
- ¿Y tú quien dices ser?
- Primero Ilie, amor a primera vista. Ahora Adrián, ¿también amor a primera vista? Ilie se enamoró de ti y mira como se lo pagaste, yéndote con otro. Adrián también se ha enamorado de ti y volverás a hacerle lo mismo. La que la hace una vez, la hace doscientas.
Aquella chica, se fue. No sabía quien era, pero me hizo pensar y sentir mal a la vez. Me hizo sentir mal al recordarme todo lo de Ilie y pensar porque, ¿realmente quería a Adrián o como siempre había sentido admiración hacia él, era eso lo que sentía? Entre tanto pensamiento, apareció Adrián y volvimos a casa. Estuve todo el camino pensando y él no dejaba de mirarme. Al llegar a casa mientras el se duchaba, yo me quedé en la terraza, disfrutando de aquellas vistas sin dejar de darle vueltas a aquello.
- ¿Qué piensas? -decía abrazándome por detrás.
- Antes, en la cafetería, mientras te estaba esperando, se acercó una chica y sin mas, me dijo que era una buscona, que solo quiero estar con futbolistas para fardar de haber estado con ellos. Y me ha hecho pensar.
- ¿Pensar en qué? ¿En qué eres una buscona?
- No. En si realmente estoy contigo porque te quiero de verdad o porque la admiración que siempre he sentido por ti me ha podido confundir.
Aquellas palabras sonaron como una pistola cuando dispara con una bala directa al corazón, en este caso al suyo.
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