Adrián y yo hacíamos seis meses. Sólo hacia medio año que nos conocíamos, que estábamos juntos, pero habían pasado demasiadas cosas, tantas que hasta estábamos comprometidos. Quería hacerle un regalo especial, uno de esos que no se te olvida nunca, pero no sabía bien que. Sabía que no necesitaba cosas grandes para que le hiciese iluisón, que con un pequeño detalle ya era feliz, pero quería sorprenderle. Llamé a sus amigos de siempre para que me ayudasen, que me diesen alguna idea de que podría hacerle y me ayudaron, ya lo creo que me ayudaron.
Le escribiría una carta, pero a cachos, uno en cada rincón de la casa. El primero lo colgaría en la entrada, por fuera, para que cuando llegase lo viese. Según iba encontrando los trozos de carta iba encontrado pequeños regalos que eran cosas que nos identificaban a los dos.
Seis meses. Veinticuatro semanas. Ciento ochenta días. Diez mil ochocientos minutos. Seiscientos cuarenta y ocho mil segundos. Todo este tiempo ha sido el que hemos compartido. Fue el destino quien pensó que tú y yo teníamos que estar juntos y pese a todo lo que hemos pasado, los baches que hemos superado, aquí estamos, seis meses después, juntos. No quiero hacer eterno esto, solo quiero una vez mas darte las gracias por todos los momentos perfectos que me has hecho pasar, por cada sonrisa especial que sólo tú eres capaz de sacarme, por hacerme ser mejor persona estando a tu lado. Sabes que tenemos algo muy importate pendiente, que esta promesa no se me olvida. Gracias de antemano por todos los momentos que me regalarás. Te quiero.
Tardo al menos una hora en encontrar cada pedazo de carta y cada regalo. Yo estaba en nuestra habitación esperándole con el último trozo de carta y el último regalo y mientras abría las cajitas, sabía que sonréia y le escuchaba reir por alguno de los detalles. Cuando llegó a la habitación allí estaba yo con Supersubmarina y nuestra canción "De las dudas infinitas" de fondo con una caja en la mano. Se acercó, me abrazó y en el oído le dije el final de la carta "te quiero". Le entregué el último regalo y lo abrió. Allí se encontró el primer regalo que me hizo; la camiseta dedicada que me había dado en Barcelona la primera vez que nos vimos. Siempre me decía que quería verla, que donde la tenía y sabía que para él era algo muy especial. Era tan especial que sentí como los ojos se le llenaban de lágrimas.
- Gracias. Sabes como emocionarme como nadie -decía mientras me abrazaba.
- Pero si solo son bobadas....
- Bobadas que nos identifican el uno con el otro y que hacen que esto sea especial. ¿Sabes una cosa? Que te quiero, mucho, de verdad. Ni quiero ni creo que pueda seperarme de ti nunca.
Aquellas palabras ahora hacian que la emocinada fuera yo y no pude contener que alguna lágrima se derrmase. Adrián era la persona mas especial que había tenido a mi lado nunca y nuestra promesa cada vez la veía mas cerca a pesar de no estar preparada.
Después de todo lo que yo había organizado, él también tenía para mi una sorpresa y me la iba a dar en ese momento. Me tapó los ojos con un pañuelo oscuro y me metió en el coche. No sabía a donde íbamos ni que íbamos a hacer, estaba muy nerviosa. Derepente paró el coche. Abrió la puerta del copiloto y me dio la mano para ayudarme a bajar ya que yo seguía con el pañuelo en los ojos. Sin destaparme los ojos, me agarró por la cintura y me susurró al oído; "espero que te guste". Me destapó los ojos y estábamos en una terraza, alta, muy alta, en medio de la Gran Via de Madrid. Él sabía lo mucho que adoraba los lugares altos de noche en Madrid y me había traído a uno de mis preferidos. Cuando me di la vuelta, vi que había preparado una mesa, perfecta para dos, con una cena hecha por él mismo.
Conseguía que esos pequeños detalles se convirtiesen en grandes momentos.
Esa noche, nuestra noche, nuestro día. Entre los dos lo habíamos hecho especial, uno de esos que por mucho que intentes olvidar recuerdas hasta el mas mínimo detalle.
Cuando volvíamos a casa me llamó Sonia, llorando, muerta de miedo y con mucho dolor. Fuimos a su casa Adrián y yo y la llevamos al hospital.
Estuvimos esperando un par de horas hasta que un médico salió a contarnos que la ocurría.
- Ha sido un ataque de ansiedad. Tiene que estar en reporso absoluto y estar tranquila, sin sobresaltos, si no podría perder al bebé. Hoy ha estado a punto de ello.
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