- Ari, prométeme una cosa -me decía intentándo calmarse. -No le cuentes nada a Javi, no quiero que sepa nada de esto.
- Te lo prometo, pero creo que debería de saberlo, creo que más que yo, él podría ayudarte.
- Por favor Ari, de verdad...
Tati y Javi estaban que no estaban. Unos días parecian estar enamoradísimos y otros parecían dos simples amigos. Sólo ellos se entendían, pero realmente era lo que contaba.
Uri volvió a aparecer, pero esta vez no fisicamente si no por mensajes. No paraba de decirla que dejase de acercarse a Javi, que volviese con él, todo en forma de amenazas. No sabía como aguantarme las ganas de contarle todo a Javi, pero gracias a dios, se enteró él solito. Estando en casa, Tatiana se estaba duchando e Ilie y yo estabamos fuera y le sonó el teléfono. Casualidad o no fue Javi quien cogió ese móvil y leyó el mensaje.
"¿Qué parte de deja de ver al mierda ese no has entendido? Sabes que tendrás problemas como no lo hagas. Te la estás jugando."
- Sé que me estoy metiendo donde no me llaman, ¿pero se puede saber que coño es esto? ¿Quién te tiene amenazada? -decía Javi enseñándole el mensaje a Tatiana.
- Esto.... ¿Es de ahora?
- Si, te ha sonado mientras estabas en la ducha. ¿Que está pasando Tati...?
Los nervios le recorrían el cuerpo y los ojos empezaban a llenársele de lágrimas. Como pudo le contó a Javi todo lo que había pasado y lo que estaba pasando. Él no sabía como ayudarla. No sabía que hacer. La misma impotencia que tenía yo, la tuvo él.
Ilie y yo llegamos y nos los encontramos abrazados, ella llorando y él intentándo consolarla. Cuando vi esa escena me imaginé que Uri algo había tenido que ver y desde luego no me equivocaba. Tenía a Tatiana acojonada. Llevaba días sin dormir, sin comer... Estaba acabando con mi amiga y no podía consentirlo.
Los chicos tenían unos días libres así que para ver si todo se calmaba un poco, decidieron que nos iriamos esos días fuera de la ciudad. Ilie tenía una pequeña casita rural en Andorra así que nos fuimos sin pensarlo. Fuimos desconectados de todo. Ni móvil ni ordenador ni nada. Era tiempo de olvidar.
Llegamos a la casa. Era una maravilla. Era como en las películas. Además el pueblecito estaba nevado asi que la maravilla era aún mas grande. Enceder la chimenea, película y manta, sonaba a plan perfecto. Pero no todo podía salir bien, algún problema tendría que surgir. Laura. Tenía nombre nuestro... Mi problema. Era una amiga de Ilie y parecía ser una amiga con derecho a mucho roce, pues no le soltó en todo el día, pero es que él tampoco decía que no. Se pasaron la tarde contándose aventuritas. Yo no existía. Lo que acabó por colmar mi paciencia fue el momento en el que entré en el cuarto y los vi, a los dos, abrazados, muy cerca. Cuando vi aquello, di un portazo que hizo que se separasen y bajé sin pensármelo directa a irme de allí.
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