lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 9.

- Chicas aquí no podeís quedaos. Dice que se va a vete tú a saber donde, pero no me creo ni una sola palabra -decía Javi.
- ¿Y dónde quieres que vayamos Javi? No tenemos donde ir... -le decía Tatiana temblando.
- Con nosotros. Os venis las dos.
- Ya claro, ¿y a Iván le echamos?
- Iván se ha ido a vivir con su novia, hace dos semanas que no vive con nosotros.
- Y aunque estuviera Iván, él no es el problema. Aquí no os vaís a quedar, ni vais a volver -sentenció Ilie.

Así hicimos. Nos fuimos con ellos y estuvimos allí unos días. No había quien les quitase de la cabeza la idea de que nos cambiásemos de casa. No se sentían seguros de que volviésemos a aquella casa y sinceramente yo tampoco, pero Tati no estaba demasiado convencida con la idea de cambiarnos de piso.

- Llevo toda mi vida viviendo en esa casa, me gusta, no quiero cambiarme a ninguna otra.
- Tati por favor, hazlo por mi, por Ari... No creo que después de lo que Uri ha hecho, sea bueno que volváis. -le decía Javi.
- Está bien joder, nos cambiaremos de piso. ¿Ya estáis tranquilos? -decía mientras se iba a la habitación enfadada.


Después de estar buscando piso al menos un mes, encontramos un ático con las perfectas vistas. Desde la terraza se veía absolutamente todo el Camp Nou. Era la casa con la que habíamos soñado desde incluso antes de nacer. En cuanto la vimos ni nos lo pensamos, sería nuestra. Además, los chicos estaban ahora mas cerca que antes.
La mudanza fue el peor momento de todos, pero cuando estuvo acabada, todo el tiempo perdido mereció la pena. Era nuestra casa de en sueño.

Ilie y Javi tenían partido fuera, asíque ese fin de semana no estarían con nosotras, pero para compensar, nos regalaron entradas para el Barça - Atlético de Madrid. Teniamos los asientos en la banda, muy cerca de los banquillos y del tunel de vestuarios. Para mi era uno de los partidos mas especiales, pues podría ver a mi equipo y a mi ídolo juntos aunque enfrentados. Soy culé desde la cuna, pero tengo a alguien muy especial, alguién que tengo como ídolo desde hace años, Adrián. Verle jugar en vivo y en directo y corriendo cerca nuestro fue como un sueño. En mas de una ocasión se me escapó alguna lagrimilla, no podía evitarlo.
A la salida esperamos a que los jugadores salieran del vestuario para poder verles antes de que subieran al autobús los del Atleti y a sus propios coches los del Barça. Sólo conseguimos parar a un par de jugadores del Atleti, Mario, Adrián y Juanfran, a los demás se los había tragado la tierra. Esperándoles solo quedabamos tres o cuatro personas, pues era demasiado tarde, asíque los chicos pudieron atendernos mas tranquilamente. Cuando tuve a Adrián cerca estaba como en una nube, se me olvidó hablar, me quedé paralizada. Intentaba contener las lágrmas, pero eran demasiadas emociones juntas y alguna se derramó.

- Eeey, no llores, tranquila -me decía Adrián cuando nos acercamos a él. Sus palabras me hicieron llorar mas. -Ya te ví antes en el partido echar alguna lagrimilla, por favor no llores mas... -y me abrazó.

No sabía donde meterme. Estaba temblando. Él me estaba abrazando. Él se había fijado en mi durante el partido. Cuando conseguí tranquilizarme pude articular alguna que otra palabra, pero nada que tuviera sentido.

- Espera un momento aquí -decía mientras se subía al autbús. -Toma, esto es para ti, -y me daba la camiseta del partido, con la que había marcado un gol -quiero que la tengas tú, el gol te lo dedico.
- Muchísimas gracias Adri, -conseguí decirle. -No te imaginas lo especial que es esto para mi.

Me dedicó la camiseta, me la puse, nos hicimos una foto y él siguió firmando a la poca gente que quedaba. Tati había desaparecido pero yo no podía ni siquiera andar, estaba volando sobre el infinito y tocaba con la palma de la mano el cielo. En un momento que estaba despistada, alguien de quien me resultaba familiar su dulce voz me pilló desprevenida.

- Nos vamos ya, pero.... ¿me darías tu teléfono? -decía tendiéndome su móvil.

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