jueves, 14 de febrero de 2013

Capítulo 19.

- ¿Qué? -le dije sorprendida.
- Que si te quieres casar conmigo. Necesito que confies en mi, y que creas que te quiero, que te quiero como no he querido a nadie. No tiene que ser ahora, probablemente ninguno de los dos esté preparado para ello, pero en unos años, dos, tres, no sé, me da igual cuando sea, quiero estar contigo siempre. -y me ponía un anillo, de oro blanco, muy simple, pero a la vez precioso.
- No sé que decirte Adri, me has dejado sin palabras.
- No quiero digas nada, simplemente quiero confíes en mi.
- Pues claro que confío en ti..... - decía mientras me acercaba para besarle.

Aquello se quedó casi en una anécdota, pero ahora era la prometida de Adrián López. Sinceramente no estaba preparada para casarme, solo tenía 20 años y no era mi prioridad de futuro, pero me hacía ilusión que quisiera ganarse mi confianza de esta forma. Fue el momento exacto para darme cuenta de que quería estar con él fuese como fuese y pasase lo que pasase.

Por otro lado estaban Mario y Sonia. Desde que les presenté en el hospital no se habían separado. Lo suyo fue un visto y no visto. Ella es de las chicas que pasa absolutamente del mundo fútbol y sabía que Mario lo era porque yo se lo había dicho, pero no porque lo conociese. A primera vista su reacción fue de atracción fatal y él ídem. Eran como esos niños que se enamoran la primera vez y no pueden estar el uno sin el otro ni un solo segundo.
El primer día que Adrián empezó a entrenar, Sonia me llamó para vernos así íbamos juntas a buscarles, pues después habían decidido que comeríamos los cuatro juntos.

- ¿Y ese anillo? -dijo nada mas verme.
- Se dice buenos días -le decía tratando de cambiar de tema.
- Buenos días. ¿Y ese anillo? -volvía a preguntar entre risas.
- Que quieres que te diga si sabes que es....
- ¿En serio te lo ha pedido?
- Sí, pero cálmate, no será ni hoy ni mañana, ni siquiera el año que viene. Es algo a largo plazo, pero que nos sirve a los dos para tener una confianza que igual antes nos faltaba.
- Me encanta. Me encantáis. Me pido ser la dama de honor -decía a carcajadas.
- Mira que eres pava. Serás la madrina si hace falta.

En la comida, Sonia no dejaba de encontrarse mal, que si se mareaba, que si dolor de estómago, ganas de vomitar.... Todos pensamos que sería cualquier cosa del estómago, gastroenteritis o algo parecido pero en una de las veces que la acompañé al baño....

- Ari, no es nada del estómago. -me decía mientras se lavaba la cara.
- ¿Entonces?
- Estoy embarazada.
- ¿¡¡Qué?!!
- Me hice la prueba ayer porque tenía un retraso de casi dos semanas y dio positivo...
- ¿Y Mario?
- ¿Qué pasa con Mario?
- Que si lo sabe. Que si es suyo.
- Suyo seguro que es. Y si lo sabe yo no se lo he dicho.
- ¿Y a que esperas para decirselo?
- No lo sé, no es tan fácil, tengo miedo a que salga corriendo y no quiera saber nada...
- ¿Pero tú quieres tenerlo?
- No es lo que tenía pensado como futuro cercano, pero no quiero abortar tampoco, por eso tengo miedo a contárselo a Mario, somos muy jóvenes y él no creo que quiera atarse conmigo y un bebé....

Sonia no acaba de tener seguro si contárselo o no a Mario, pero acabaría haciéndolo, es algo que con el paso de los días se te nota mas y mas y llegaría un momento en el que no podría ocultarlo y él se daría cuenta.

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